Cabecera Jack el destripador

Categoría: Opinión Página 14 de 21

Destripando a Drácula

Destripando a Drácula
Destripando a Drácula

Destripando a Drácula, la famosa novela publicada en 1897 por el irlandés Bram Stoker, es el nuevo reto que me he planteado en el video artículo de esta semana. Drácula fue un éxito absoluto desde el mismo momento de su publicación, éxito que no ha cesado con el paso del tiempo. A día de hoy, no hay año que no salgan al mercado nuevas ediciones convirtiéndose en una de las obras más leídas de todos los tiempos. Su personaje protagonista, el conde Drácula, se ha convertido en el arquetipo del vampiro en todo el mundo, entrando de lleno en el exclusivo panteón de los personajes literarios más importantes de todos los tiempos.

Abraham «Bram» Stoker nació en Irlanda en Clontarf, el 8 de noviembre de 1847. Fue el tercero de siete hermanos de una familia burguesa acomodada. Su padre, Abrahan Stoker, y su madre, Charlotte Mathilda Blake Thornley, le dieron una buena educación, donde abundaron las buenas lecturas y la cultura.

De pequeño fue un niño enfermizo que se pasó casi los primeros siete años de su vida en cama.  Contó, sin embargo, con profesores privados y el atento cuidado de su madre, que le contaba historias de misterio y fantasmas. Destacaban los relatos propios del folklore irlandés, como los banshees, junto a historias verídicas sobre la plaga de cólera de 1832 que asoló Irlanda.

A los siete años se recuperó por completo, ingresando en la universidad, en el Trinity College en 1864, licenciándose con donde se licenciaría con matrícula de honor en ciencias y matemáticas en 1870. Allí entabló amistad con quien sería uno de sus mejores amigos el famoso escritor Oscar Wilde.

Mientras estudiaba, trabajó como funcionario en el castillo de Dublín, sede del gobierno británico en Irlanda, donde su padre ocupaba un alto cargo. También colaboró como crítico de teatro para el Dublin Evening Mail y como crítico de arte para varias publicaciones de Irlanda e Inglaterra. Finalmente logro aprobare las oposiciones de Derecho para poder ejercer como abogado en Inglaterra.

En 1878, cinco días antes de trasladarse a Londres, Stoker se casó con Florence Balcombe, una antigua novia de su amigo Oscar Wilde, con la que tuvo un hijo, llamado Irving Noel. Florence se haría famosa años después, tras la muerte de Stoker, cuando se hizo cargo de los derechos de autor de su marido. Se la recuerda especialmente por sus pleitos para demandar la película Nosferatu, que adaptó la novela de Drácula sin pagar los derechos correspondientes, con la burda artimaña de cambiar nombres y localizaciones…

En 1897 Bram Stoker publicaría su famosa novela Drácula, alcanzando con ella de inmediato la inmortalidad literaria.

Pero ¿cómo logró Bram Stoker concebir una historia así?

Una idea muy extendida es que ideó la novela a partir de una pesadilla que tuvo, tras cenar demasiado tarde una ración de cangrejos aliñados. Lo cierto es que realizó un arduo trabajo de documentación. Consultó innumerables libros como «El libro de los hombres lobo», de Sabine Baring-Gould, 0 «Epidémica pseudodoxica», de Thomas Browne. Realizó también una amplia investigación geográfica e histórica, usando obras como «Alrededor de los Cárpatos», de A. F. Crosse, o «Transilvania», de Charles Boner. También se vio muy influenciado por otras obras literarias como «El vampiro (1816)», de Polidori, «El retrato de Dorian Gray (1891)», de Oscar Wilde, o «El parásito (1894)», un relato de su amigo Sir Arthur Conan Doyle. Sin embargo hubo dos autores que dejaron en su obra una huella especial:

  • Sheridan Le Fanu. Era propietario del Dublin Evening Mail, donde trabajaba como crítico de teatro el propio Stoker. Fue uno de los escritores más importantes de su época. Su obra Carmilla, que desarrolla una historia de vampiros femeninos con pinceladas de amor lésbico, es una de la influencias más claras y determinantes en la obra de Stoker.
  • Arminius Vámbéry (Ármin o Hermann Bamberger, en realidad). Aunque no era escritor, fue un espía y erudito orientalista húngaro, que se reunió numerosas veces con Stoker ejerciendo de auténtico asesor para su novela. Algunos críticos consideran que el Dr. Van Helsing, uno de los personajes de la novela está inspirado en el propio Arminius. Aunque, lo más probable es que Stoker crease el personaje como una amalgama de Armiuniun y el propio Sheridan Le Fanu.

En cuanto a la inspiración que Stoker utilizó para su personaje de Drácula, fueron dos los personajes históricos los que unieron sus “cualidades” para formar al terrible vampiro:

I Vlad III conocido como Vlad Tepes (sobrenombre que significa ‘El empalador’).

Nació en 1431 en el pueblo de Sighisoara, enclavado en Transilvania. Gobernó como príncipe de Valaquia (antiguo principado danubiano, que formo con Moldavia el reino de Rumanía) en 1448, de 1456 a 1462, y finalmente en 1476, año de su muerte. En aquella época, el trono de Valaquia estaba amenazado desde el exterior por los turcos y húngaros, y en el interior por una aristocracia ávida y ambiciosa que promovía las luchas intestinas. Según recogen algunos documentos, encontró la muerte en un campo de batalla, decapitado por sus propios soldados, que lo tomaron por un turco.

Vlad III fue uno de los tres hijos legítimos de Vlad Dracul, nombrado caballero de la orden del dragón por el Emperador Segismundo de Hungría, y nieto de Mircea el Grande, soberano de Valaquia. El título nobiliario Dracul, se puede traducir lo mismo por ‘dragón’ que por ‘El Diablo’, como también se le conocía. El nombre de Drácula, proviene del patronímico ‘ulea’, que en rumano quiere decir ‘hijo de’. De este modo, Drácula es su nombre sincopado, que significa ‘hijo del Diablo’ o ‘hijo del Dragón’.

El pueblo le puso el apodo de «El empalador» por su afición a aplicar este brutal castigo a todo aquel que no seguía sus órdenes. No obstante, esta expresión no aparece en ningún manuscrito hasta mediados del siglo XVI. Vlad III ha pasado a la historia como un cruel torturador. Sus métodos de gobierno eran brutales y expeditivos. Se cuentan numerosas anécdotas sobre su brutalidad.

Quizá la más famosa se refiere a su expeditivo método para acabar con la mendicidad. Para lograrlo convidó a todos los indigentes a una comida. Acto seguido. no falto de humor. perdonó a los presentes si lo habían pasado bien y querían que el les ayudase a no volver a las calles. Todos dijeron que sí, por su puesto, por lo que, acto seguido, mandó prender fuego a la sala en que se encontraban matándolos a todos. Se estima que ejecutó a casi cien mil personas empalándolas, quemándolas o desollándolas vivas. Entre sus víctimas preferidas se contaban los infieles y las mujeres promiscuas.

De todas maneras, no hay que perder de vista que la historia la escriben los ganadores y es posible que esta visión de Vlad Tepes haya sigo muy exagerada con el paso del tiempo. De hecho, en su país natal, Drácula está considerado como un héroe nacional por la defensa de Rumanía y del cristianismo frente al avance del Imperio Otomano. Incluso el Papa Pío II lo consideró un paladín de la fe.

Bran Castle, el castillo donde pasó gran parte de su vida Vlad Tepes, es considerado el Castillo de Drácula y se ha convertido en una auténtica atracción turística en Rumanía. Sin embargo, la verdadera inspiración visual para el imponente castillo descrito en la novela de Drácula provino muy probablemente de Castillo de Slains, Cruden Bay. Allí, Stoker residió en numerosas ocasiones y fue donde escribió los primeros capítulos de su novela. Se da la reveladora circunstancia de que una sala característica del castillo de Slains, la sala octogonal, coincide con la descripción de la sala octogonal del castillo de Drácula.

II – Elisabeth Báthory, «La condesa sangrienta»

Elisabeth Báthory nació en Hungría en 1560. Cuando apenas contaba dieciséis años, su mano le fue ofrecida al conde Ferencz Nádasdy, vasallo del Emperador, eximio general y cruento guerrero, más conocido como «el héroe negro de Hungría». Esto la convirtió de inmediato en una de las mujeres más poderosas de su época.

Se cuenta que su propio marido la inició en el arte de la tortura y su fiel sirviente Thorko la introdujo en el mundo de la magia y el esoterismo. Sea como fuer al parecer la condesa llegó a obsesionarse con el poder rejuvenecedor de la sangre. Esto la llevó a asesinar y torturar sin piedad durante diez años a más de seiscientas doncellas vírgenes, con el único fin de bañarse en su sangre.

Entre sus métodos de tortura predilectos destacaba la «virgen de hierro», un instrumento de tortura consistente en un sarcófago de hierro forjado relleno de clavos, donde introducía a sus víctimas. Ella se colocaba debajo duchándose en la sangre de las desafortunadas mientras estas morían desangradas.

El problema de la condesa fue que, tras acabar con las doncellas hijas de la servidumbre y pueblos cercanos, decidió empezar a asesinar a hijas de burgueses que atraía con falsas promesas de trabajo. El resultado fue que el rey de Hungría, Matías II, no pudo hacer la vista gorda con la desaparición de la hijas de los burgueses.

Finalmente la condesa fue condenada por prácticas aberrantes y por herejía. Sus sirvientes fueron condenados a muerte por complicidad y a ella, debido a su rango, se la permitió vivir encerrada en una torre donde se le suministraba la comida a través de una rendija. La condesa terminó por fallecer a los tres años de su terrible encierro.

Una vez más hay que tener cuidado, ya que, como en el caso de Vlad Tapes, no puede descartarse que los enemigos de la condesa, que no debían ser pocos debido a su poder y condición de mujer, pudieron exagerar los cargos contra ella.

Curiosamente, a la «condesa sangrienta» le unía un lejano parentesco con el linaje de Vlad Tepes, puesto que en la aristocracia húngara y rumana el incesto estaba a la orden del día. La fascinación que este personaje ha despertado a lo largo del tiempo es acusada.

Stoker, se convirtió en un hombre muy famoso gracias a su inolvidable novela, realizando numerosas giras por todo el mundo, aunque nunca visitó Europa del Este, escenario de su novela. Llegó a ser invitado en dos ocasiones a la Casa Blanca en Estados Unidos donde conoció a William McKinley y Theodore Roosevelt.

Tras sufrir varios infartos, Stoker murió en el número 26 de St George’s Square, Londres, el 20 de abril de 1912. Algunos biógrafos atribuyen la causa de la muerte al exceso de trabajo, otros a la sífilis terciaria. Fue incinerado y sus cenizas se depositaron en una urna de exposición en el crematorio de Golders Green, al norte de Londres.

Y hasta aquí la apasionante historia de la novela de Drácula que, una vez más, lejos de ser el resultado de una idea genial nacida de la mera imaginación (que también lo fue) fue el resultado de una excelente educación y un trabajo cuidado y detallista de su autor Abrahan Stoker. Espero que os ayude en vuestra búsqueda de cómo concebir una idea para escribir un libro.

Os dejo con el video artículo de mi canal de youtube.

Dracula Destripado

Derrotar la hoja en blanco en 5 pasos infalibles

Derrotar la hoja en blanco
Derrotar la hoja en blanco

Derrotar la hoja en blanco es el objetivo de hoy en este artículo, cuyo video os dejo al final y podréis ver también en mi canal de youtube. Basándome en mi experiencia personal, os voy a enseñar 5 pasos infalibles que si seguís os ayudarán a superar esa desesperación que seguro habéis sentido al abordar un nuevo escrito.

¿Quién no se ha encontrado alguna vez sin ideas, bloqueado, incapaz de superar la hoja en blanco frente a él?

Nos ha pasado a todos y se conoce como “síndrome de la hoja en blanco” o también «bloqueo del escritor”. Hoy vamos a acabar con el con los siguientes pasos:

1. Entiende lo que te pasa (COMPRÉNDETE)

Para superar un problema primero debemos comprenderlo. El bloqueo psicológico que puede acompañar al inicio de cualquier proceso creativo, e un miedo inherente que acompaña a cualquier creativo y, aunque pueda pareceros paradójico, no es algo negativo, sino todo lo contrario.

En primer lugar, debes comprender que esta sensación no implica que seas menos creativo o que estés falto de ideas. Lo que te ocurre es que sientes una gran responsabilidad por lo que vas a hacer y quieres hacerlo tan bien, que de no ves la forma de afrontarlo. Es precisamente tu responsabilidad, respeto y tus ganas de hacerlo lo mejor posible, lo que te bloquea, pero date cuenta de que ninguno de estos sentimientos es negativo, sino positivo. Así que acepta lo que te ocurre y aprovéchalo. Plantéate ese miedo al folio en blanco como una oportunidad para hacerlo mejor que nunca. 

Una vez aceptado esto es importante descubrir qué aspecto de tu labor es el que realmente te bloquea. Hay dos posibilidades que pueden ser:

  1. No sabes de qué escribir.
  2. No sabes cómo escribir lo que quieres escribir.

En cada uno de estos casos tendremos distintas opciones para superar los bloqueos, lo que nos lleva a nuestras dos siguientes pasos.

2. No sabes de qué escribir (LA TORMENTA DE IDEAS)

En este caso, te recomendaría que echases un vistazo al video artículo en el que os explicaba las mejores técnicas para tener una buena idea para vuestras obras. En todo caso, aplicados los consejos que ahí os daba, puede seros muy útil la utilización de una técnica denominada “Tormenta de ideas”.

Esta técnica para derrotar la hoja en blanco consiste en empezar a apuntar en una hoja de papel cuanta idea se os ocurra, no importa si os parece mejor o peor, hasta tener una lista de opciones. No os duelan prendas en pedir ayuda y que otras personas os sugieran temáticas y demás. El caso es conseguir opciones. Después, basta con ir depurando estas ideas, añadiendo detalles o descartando aquello que no os gusta. Poco a poco, iréis perfilando una serie de opciones que os gustarán mucho más y entre ellas quizá esté lo que estabais buscando.

3. No sabes cómo escribir lo que quieres escribir (ESCRIBID).

En este caso, lo que os sucede es que, a pesar de que tengáis claro la idea de vuestro relato, no sabéis como afrontarlo. Para solucionarlo lo mejor, aunque quizá os parezca un poco absurdo, es simplemente escribir. ¿Pero si lo que me pasa es que no sé que escribir? Pues por eso mismo, escribid sin preocuparos de que esté mejor, peor u horrible, solo poned una palabra después de otra. Después, lo leéis y, si no os gusta, lo reescribís y así cuantas veces sea necesario.

No os preocupéis de hacerlo mal una y mil veces, os aseguro que os sorprenderéis a vosotros mismos descubriendo ese rumbo que no sabíais como dar a vuestra historia.

Esto, en realidad, es el equivalente al bocetado en pintura o dibujo, aquí el autor lanza trazos sin importarle llenar la hoja de tachones o corregir su trazo una u otra vez hasta que lo que buscaba plasmar va surgiendo de la hoja en blanco como por arte de magia. Pues en literatura es exactamente lo mismo, bocetad vuestros relatos sin miedo.

4. Conseguid una nueva perspectiva (DEJAD DE ESCRIBIR)

Si, aun así, siguiendo estos dos pasos persiste vuestro bloqueo podéis intentar acudir a otra técnica propia de la pintura: tomar perspectiva. Esto os servirá tanto para superar el bloqueo a la hoja en blanco como para pulir y mejorar vuestros escritos y, en realidad es el consejo contrario al que os daba anteriormente: DEJAD DE ESCRIBIR.

Cuando un pintor está realizando un cuadro o ilustración, en muchas ocasiones recurre a realizar un cambio de perspectiva. Para ello, abandona la obra durante un tiempo para que su visión y memoria empiecen a olvidarla y poder después a afrontarla de una forma distinta. O incluso recurre a técnicas, que os pueden parecer más extrañas, como voltear el lienzo, o mirar a su obra a través de un espejo. Todo esto ayuda a que vuestra mente aprenda a contemplar su labor creativa de una manera distinta, a que afronte la creación por un camino diferente.

Como escritores, para conseguir este mismo efecto en nuestra mente, a veces es necesario dejar completamente nuestra obra; dejarla reposar, irse a dar una vuelta, tomarse un café o incluso abandonarla por días o, en casos más extremos (por ejemplo, para pulir una obra ya terminada), incluso meses. El caso es conseguir contemplar de la forma mas distante posible nuestra propia creación para poder juzgarla con una objetividad renovada.

5. Disciplina y metas pequeñas (DISCIPLINA DE TRABAJO)

Por último, es importante que comprendáis que, para lograr que vuestros escritos lleguen a buen término, debéis desarrollar una disciplina de trabajo. Seguro que esto os suena un poco duro y muchos pensaréis que no tenéis los medios o el tiempo suficiente para lograr algo así. No nos tenemos que engañar, muy poquitos escritores logran vivir de la literatura como para poder dedicar todo su tiempo a esta. La mayoría de nosotros tenemos otros trabajos y obligaciones de todo tipo que nos hace muy difícil conseguir tiempo para escribir.  

Sin embargo, este problema desaparece si os digo que desarrollar una disciplina de trabajo en absoluto es incompatible con vuestros trabajos u ocupaciones. Para lograrlo, el truco está en plantearos pequeñas metas y no objetivos demasiado grandes.

Para que lo entendáis mejor, si intentáis poneros como meta diaria dos horas de escritura, probablemente muchos terminéis por no poder cumplir esta meta por uno u otro motivo y eso os desanimará. En realidad, lo que tenéis que hacer es poneros una meta mucho más modesta, por ejemplo sólo “quince minutos” diarios de escritura.

Os puede parecer poco y que a ese paso tardaréis mil años en hacer esa novela que estáis intentando escribir, pero no es así. Al ser vuestra meta tan pequeña, os será mucho más fácil convertirla en un hábito, iréis viendo que donde he dicho quince minutos hoy puedo media hora y a lo mejor mañana una hora. De esta manera, cumpliréis siempre sin dificultad vuestra meta y habréis logrado esa disciplina que os hará escribir todos lo días sin miedo al folio en blanco.

Espero que estos consejos os ayuden a derrotar a la hoja en blanco y que os ayuden a convertiros en grandes escritores. Os dejo con mi nuevo vídeo, donde desarrollo este artículo con ejemplos, y os recuerdo que queda muy poco para el sorteo que realizaré entre todos los suscriptores del mi canal de youtube, así que si aún no os habéis suscrito hacedlo pronto.

Derrota la hoja en blanco. Supera el bloqueo creativo en 5 pasos.

Destripando a “Frankenstein o el moderno Prometeo”

Destripando a “Frankenstein o el moderno Prometeo”
Destripando a “Frankenstein o el moderno Prometeo”

Destripando a “Frankenstein o el moderno Prometeo” es la tarea que esta semana me he propuesto. Para ello, he elaborado un nuevo video en al canal de youtube y este artículo, que va directo, como siempre, a la Videoteca..

¡Quién no conoce esta inolvidable novela y a su personaje, hechos de retales de muertos, que lleva más de dos siglos cautivando nuestra imaginación! Pero ¿sabéis cómo su autora Mary Shelley fue capaz de concebir una obra tan rompedora para su época?

Para entenderlo, es imprescindible conocer a su autora Mary Wollstonecraft Godwin, conocida por su nombre de casada Mary Shelley. Nació el 1 de febrero de 1797. Su padre, William Godwin, fue un importante filósofo y político, defensor del pensamiento anarquista. Su madre, Mary Wollstonecraft, fue una destacada escritora y filósofa independiente e icono del feminismo, algo bastante inusual en la época.

En 1814, Mary inició una relación romántica con Percy Bysshe Shelley, escritor y seguidor político de su padre, que en aquel momento estaba casado. No hace falta decir que aquello no fue del agrado de su familia, por lo que terminó huyendo a Francia con Percy y su hermanastra Claire Clairmont. Poco tiempo después, quedó embarazada, pero perdió a su hija debido a un nacimiento prematuro, lo que supuso un duro trauma para la pareja. En 1816, la muerte de la primera mujer de Percy Shelley, permitió a la pareja casarse por fin regularizando de cara a la sociedad su situación sentimental.

Es en esta época cuando Mary concebiría su obra magna, pero para comprenderlo debemos retroceder a 1816. Aquel año fue conocido como el año sin verano, debido a la terrible erupción volcánica del Tambora en Indonesia. Aquello produjo un largo y frío invierno volcánico que alcanzó toda Europa.

El verano de aquel año que fue de todo menos caluroso, una jovencísima Mary Shelley, de apenas 19 años, junto a su marido Percy Bysshe Shelley, fueron invitado por su amigo George Gordon Byron, más conocido como Lord Byron, a la Villa Didati, Suiza. En aquella época el afamado poeta inglés mantenía una relación sentimental con Claire Clairmont, la hermanastra de Mary. En aquella villa coincidieron con el médico personal de Byron y también escritor, John Polidori.

Tras dedicarse a leer una antología alemana de historias de fantasmas, Byron propuso un reto, que todos escribiesen una historia de terror. El resultado de aquel antiguo «challenge» fue desigual: Lord Byron escribió un relato corto basado en las leyendas de vampiros que había oído en sus viajes por los Balcanes; John Polidori fue capaz de escribir su novela El vampiro que vería la luz en 1819; y Mary Shelly concibió la historia, ayudada por pesadillas, de lo que sería su celebrada obra: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Si tenemos en cuenta que Braam Stoker basaría su “Drácula” en gran parte en la obra de Polidori, resulta increíble pensar que aquella reunión en Suiza dio a luz a dos de los personajes más importantes de la literatura de terror de todos los tiempos.

Profundizando en cómo Mary Shelley fue capaz de concebir su historia, a pesar de la mitología popular, no fue el mero resultado de una imaginación desbordada y algunos sueños afortunados. Lo cierto es que, aunque el germen de la historia pudiese ser efectivamente una pesadilla, detrás de la obra se esconde una gran labor de documentación y varias influencias claramente identificables:

  1. Andrew Crosse.

Este extravagante científico trabajaba con cadáveres y electricidad. En 1807 afirmó que en uno de sus experimentos con “electro cristalización” había logrado crear vida. Concretamente, dijo crear «el insecto perfecto, de pie sobre unas pocas cerdas que formaban su cola». En realidad, se trataba posiblemente de un tipo de ácaro resultado de la contaminación de sus muestras. Sea como fuere, Mary Shelley había asistido en 1814 a una conferencia del entonces famoso científico, quedándose impresionada con sus afirmaciones de la creación de vida a partir de la electricidad. La historia de Crosse no fue muy afortunada, llegó a ser considerado un endemoniado, siendo sus posesiones y propiedades exorcizadas.  Aun así, continuó investigando hasta su muerte el 26 de mayo de 1855.

2. El galvanismo de Luigi Galvani y los experimentos de Erasmus Darwin y Giovani Aldini.

Luigi Galvani demostró que con pequeñas descargas era capaz de animar miembros de ranas que se contraían por el efecto de la electricidad. De estos experimentos dedujo que la electricidad era la que sustentaba la vida de los seres vivientes, siendo producida en el cerebro y enviada por los nervios a los músculos. A esta teoría se la denominó Galvanismo y es protagonista en gran medida de la obra de Frankenstein.

Erasmus Darwin, realizó importantes experimentos en galvanismo, pero el que más impacto tuvo en la sociedad de la época, fue el del físico italiano Giovanni Aldini, sobrino de Galvani. El principal experimento de Aldini fue cuando utilizó la electricidad para intentar reanimar a un condenado a la horca, el inglés George Forster. El resultado fue un grotesco espectáculo en el cual, al poner varillas conectadas a una batería, en ciertas partes del cuerpo de Forster, éste presentaba reacciones involuntarias como movimientos en la mandíbula o hasta movimientos de las extremidades con cierta fuerza, que hacían parecer que el muerto en algún momento había vuelto a la vida.

Mary Shelley debió asistir a alguna de aquellas impresionantes demostraciones tan famosas en su época. Pudiendo así quedar tan impresionada, por aquella extravagante teoría del Galvanismo, que terminó convirtiéndose en el motor que animaría su Frankenstein.

3. Johan Konrad Dippel.

Este teólogo, filósofo y alquimista, nacido el 10 de agosto de 1673, vivió en el Castillo de Frankenstein (aunque os parezca extraño un castillo con este nombre existe y está en Alemania desde 1252). Sólo por esto, su influencia sobre la novela de Mary Shelley parece clara, pero es que no sólo en la coincidencia del nombre de su lugar de nacimiento coincide Dippel con la historia narrada por la escritora.

Dippel practicó alquimia y, afirmó haber descubierto un aceite que tenía la clave para vivir 137 años. Durante su estancia en el famoso castillo, se rumoreaba que practicaba extraños experimentos con cadáveres, entre los que se decía que intentaba transferir un alma de un cuerpo a otro. A tal punto llegó la preocupación con sus actividades, que terminó por ser expulsado por los vecinos de la ciudad. Otro punto que juega a su favor, como fuente de inspiración para la novela de Shelley, es que Dippel afirmaba haber logrado descubrir, durante sus experimentos alquímicos, “el principio vital”. Una fórmula que permitía crear vida desde la materia inanimada.

Con todas estas influencias, las propias experiencias traumáticas personales y una buena labor de documentación, no es difícil imaginar como Mary Shelley fue capaz de vestir su idea primigenia hasta crear su inolvidable novela. A este pastel hay que unir la guinda de su crianza liberal, con principios anarquistas y feministas que también son reflejados en su obra de maneras sutiles. El resultado fue una obra que ha quedado como un clásico de todos los tiempos.

Existen curiosamente tres versiones del Frankenstein de Mary Shelley: Una primera versión obra íntegramente de la escritora publicada 1817; una segunda versión de 1818 corregida con la ayuda de su marido Percy Bysshe Shelley y una última versión completamente reescrita con la colaboración, una vez más de Percy, publicada en 1831.

La vida de Mary no fue ni mucho menos fácil tras la publicación de su obra. En 1818, los Shelley se mudaron a Italia, donde su segundo y su tercer hijo murieron. Afortunadamente, Mary tuvo posteriormente un último hijo, el único que sobrevivió, Percy Florence. Sin embargo, la desgracia volvió a golpearla en 1822, cuando su esposo Percy se ahogó tras hundirse su velero. Un año después, Mary Shelley regresó a Inglaterra. A partir de aquel momento se dedicó en exclusiva a la educación de su hijo y a su labor como escritora. Mary Shelley nunca se volvió casar, aunque no le faltaron pretendientes, muriendo a la edad de 53 años, el 1 de febrero de 1851, probablemente debido a un tumor cerebral.

Con esto terminamos el repaso a esta inolvidable obra, que nos sirve como un excelente ejemplo de aquellos consejos que os ofrecía en el vídeo artículo de cómo concebir una idea para escribir un libro.

Destripando a Frankenstein: Descubre como Mary Shelley concibió su novela.

Cómo concebir una buena idea para escribir un libro ahora en video

Cómo concebir una buena idea para escribir un libro

Esta semana os traigo un nuevo video artículo, ampliando el post en que os hablabas sobre cómo concebir una idea, que con el que quiero dar continuidad a la videoteca empezada la semana pasada.

En esta ocasión aprovecho para repasar el difícil proceso por el que concebimos las ideas que luego llevamos al papel. Es fundamental entender cómo funciona nuestra imaginación y qué es realmente la originalidad, para saber aprovecharlos al máximo. Estos consejos, aunque los enfoco principalmente como escritor, son perfectamente válidos para cualquier otra labor artística o creativa en la que que estéis interesados.

Aprovecho para daros las gracias por la buena acogida que ha tenido esta nueva sección del blog y el canal de YouTube. Prometo seguir subiendo cada semana nuevos contenidos y os anuncio que en el próximo video artículo habrá importantes novedades. No os las perdáis.

Os dejo, ahora sí con el vídeo artículo, pidiéndoos una vez más que, si os gusta, le deis al «Me gusta» y os suscribáis a mi canal de YouTube, Y, por supuesto, espero vuestros comentarios y sugerencias.

Como concebir una buena idea para escribir un libro

Estrenamos nueva sección de videoteca

Estrenamos nueva sección de videoteca, en la que por fin podré tener un contacto más directo y estrecho con todos vosotros.

Aunque tengo canal de Youtube desde hace tiempo, realmente solo lo había usado para poner allí los booktrailer promocionales de mis distintas obras y poco más. La verdad es que la elaboración de video no es mi fuerte y, además, requiere mucho tiempo y dedicación. Por eso, hasta ahora había sido el hermano pobre de este blog.

Ahora, sin embargo, he decidido que ha llegado el momento de darle un nuevo impulso, empezando a publicar artículos en vídeo, en los que abordaré, no sólo temas literarios (que serán obviamente el plato principal), sino también temas de actualidad o de otro tipo, que vosotros mismo me vayáis sugiriendo. Porque quiero que esta nueva sección de videoteca, se convierta en un punto de encuentro libre y vivo, donde vosotros mismos me vayáis indicando que temas os interesan más y cuáles menos.

Iré publicando los videos en el canal de Youtube (al que no olvidéis suscribiros) y en este blog, agrupándolos bajo la sección de videoteca. Os pido disculpas de antemano por mi torpeza técnica, que espero ir mejorando poco a poco, y prometo contestar todos y cada uno de vuestros comentarios.

Para inaugurar la sección he preparado un artículo en el que repaso el post publicado sobre «10 consejos para escribir tu propio libro que nadie te ha dado antes», que ha tenido una excelente acogida. Ya me diréis qué os parece.

10 consejos para escribir tu propio libro que nadie te ha dado antes

Página 14 de 21

Funciona con WordPress & Tema de Anders Norén