Cabecera Jack el destripador

Categoría: Opinión Página 13 de 21

EL MULTIVERSO EN LA LITERATURA

El Multiverso en la literatura
El Multiverso en la literatura

El Multiverso en la literatura es un concepto que, a parte de estar muy de moda actualmente, es una herramienta sumamente útil para cualquier escritor. Sin embargo, no es un concepto ficticio, sino que hunde sus raíces las leyes y teorías de la física, especialmente de la física cuántica. Pero no os asustéis, aunque me encanta la física cuántica, no os voy a dar una clase de física. Lo que aquí en realidad nos interesa es averiguar cómo la literatura puede aprovechar estos conceptos para crear historias.

Por eso, cuando tenemos a la vuelta de la esquina la explosión de incontables series, películas e incluso animaciones multiversales, es el momento perfecto para adentrarnos, con este nuevo video artículo, en qué es y cómo sacar provecho literario del famoso Multiverso. Para ello comenzaremos por entender primero qué es el multiverso exactamente y, al final del artículo, os dejaré una serie de consejos para que aprovechéis el multiverso en la literatura de forma correcta.

Todo esto del multiverso puede resultar un poco complicado, por lo que empecemos por poner algo de orden. Para ello os propongo distinguir dos tipos de multiverso:

1. Dimensiones o universos paralelas.

En este caso nos estamos refiriendo a la existencia simultánea de distintos universos, que pueden ser o no parecidos, pero que coexisten de forma simultánea en el tiempo. De esta forma, el nudo de la historia se suele establecer alrededor de la idea de los problemas que pude acarrear pasar de uno a otro mundo.

El libro Planilandia de la Edwin A. Abbott  es una obra victoriana que fue de las primeras en tocar el tema del viaje entre dimensiones, describiendo un mundo bidimensional habitado por figuras geométricas. El problema es que los entes bidimensionales son incapaces de comprender a los seres tridimensionales que están junto a ellos.

Uno de los precursores del tema es el escritor de terror y ciencia ficción estadounidense H.P. Lovecraft. En sus Mitos de Cthulhu, que narran cómo, entidades perversas y poderosas, intentan penetrar a nuestra dimensión , así como viajes de algunos personajes a otros mundos y dimensiones.

También encontramos los universos múltiples en la saga de libros de La Torre Oscura de Stephen King, en la que los universos están conectados a través de una Torre Oscura, que si es destruida, acabaría con el multiverso

Como vemos es un tema recurrente de obras de fantasía muy utilizado en grandes sagas de ficción como Las Crónicas de Narnia de C. S. Lewis o La materia oscura, por poner algunos ejemplos.

Por último, no puedo dejar de nombra al escritor británico Neil Gaiman que en su novela corta, Coraline, utiliza los universos paralelos de forma magistral y también muy inquietante. Un aparente cuento infantil que esconde muchos más detrás. La historia trata de una niña que pasa a un universo paralelo, donde existe una visión alternativa de su familia, mucho mas divertida. El problema es que esconden una curiosa peculiaridad; en lugar de ojos llevan botones cosidos a la cara.

2. Realidades alternativas.

Puede sonar parecido a universo paralelo, pero se trata de un concepto muy distinto. En este caso se trata de realidades nacidas de un evento que modifica la historia haciendo que tome un rumbo distinto al habitual. De esta manera, surge un mundo alternativo, muy parecido al original, pero cuya historia le va a alejando poco a poco de éste.

El punto en la línea del tiempo donde los acontecimientos toman otro rumbo es lo que se conoce como punto Jonbar (también conocido como giro Jonbar). Este término hace referencia al personaje de un relato del escritor estadounidense de ciencia-ficción Jack Williamson llamado, precisamente, John Barr. En su obra La legión del tiempo de 1.938, este personaje al recoger uno de dos objetos (un imán y un guijarro) producirá un importante punto de inflexión en la historia: la elección de uno dará lugar a la creación de una utópica civilización llamada Jonbar, mientras que seleccionar el otro llevará a la tiranía del estado de Gyronchi.

Este tipo de narraciones literarias se engloban en el subgénero literario denominado “ucronía”. Un término que acuñó el filósofo Charles Bernard Renouvier en su novela Ucronía, publicada en 1876. En esta obra, un cambio en la historia de Marco Aurelio, permitía imaginar un nuevo relato sobre Occidente sin la presencia hegemónica del cristianismo.

Lo que se propone es una reconstrucción alternativa de la Historia, basándose en eventos que, si bien nunca sucedieron, pudieron haber ocurrido si los acontecimientos hubieran tomado otro sentido. Es decir, lo que hacen este tipo de narraciones es preguntarse: ¿qué hubiese pasado si…?, y a partir de esa pregunta imagina un devenir histórico alternativo.

Uno de los ejemplos más destacables de su espíritu profético, en lo que a desarrollo científico se refiere, lo tenemos en el relato titulado El jardín de los senderos que se bifurcan, fechado en 1941 y donde Jorge Luis Borges se anticipa con lucidez extrema a la idea de los universos paralelos que se multiplican.

A diferencia de los universos paralelos, las realidades alternativas no sólo son un terreno abonado para historias fantásticas, sino que son también un recurso habitual de novelas históricas, donde se proponen versiones alternativas de ésta.

El hombre en el castillo de Philip K. Dick constituye un excelente ejemplo. En ella, se narra cómo los nazis y los japoneses han ganado la Segunda Guerra Mundial y se han repartido los Estados Unidos. El problema, sin embargo, es que existe un misterioso libro llamado El hombre en el castillo, en el que los nazis pierden la guerra…

Otra ucronía relacionada con la Segunda Guerra Mundial sería la famosa película Malditos bastardos de Quentin Tarantino, en la que un grupo de soldados aliados con pocos escrúpulos logra asesinar a Hitler.

También el famoso comic Watchmen de Alan Moore, narra un mundo alternativo donde existe un grupo de héroes auspiciado por el gobierno de Nixon y utilizados en la Guerra del Vietnam, que tienen muy poco en común con un grupo de superhéroes modélicos.

También en el film Amanecer Rojo (1984) se narra como los verdes ganan las elecciones en Alemania Occidental, lo que supone la retirada de la zona de las fuerzas estadounidenses y sus armas nucleares, provocando a la postre, la tercera guerra mundial.

Por último es imposible no nombra las recientes series de Marvel, especialmente Loki, donde se produce el inicio del multiverso, O la reciente What if donde se narran distintas ucronías haciéndose en el propio título referencia al punto jonbar.

Por último, os dejo una serie de consejos, que espero que os sean sumamennte útiles para crear vuestras propias historias multiversales.

  1. Decidid primero el tipo de multiverso (recordad que universos paralelos y universos alternativos no es lo mismo).
  2. Cread reglas claras sobre cómo funciona tu idea del multiverso. Crearlo porque sí es un error. Debéis dotar a vuestros universos de una coherencia lógica a prueba de bomba, así que estudia y documéntate.
  3. Concebid el final de vuestra historia antes de comenzar. Esto ya os lo comenté en el pasado video artículo sobre Cómo empezar por el final. Como entonces os expliqué, este es el mejor método para no caer en contradicciones y errores en tu trama. Algo que os aseguro que les pasa a los mejores.
  4. Si trabajáis con realidades alternativas, cread versiones alternativas de vuestros personajes bien motivadas. No cambiéis sus atributos porque sí. Los cambios en los personajes alternativos deben ser lógicos con los cambios en su mundo alternativo. Si, por ejemplo, alguien bueno se ha vuelto malo tendrá que ser como consecuencia lógica del cambio de los acontecimientos.
  5. La historia alternativa no es un cajón de sastre, estudiad el contexto histórico y cread una historia realista y bien fundamentada en la realidad. Como siempre cuanto más se acerque un relato a la realidad, mejor será aceptado por el lector como lógico y coherente.

Bueno, llegados aquí os dejo, como siempre, con el video de mi canal de youtube y también con una pregunta ¿Qué otras ucronías o relatos multiversales de la literatura recomendaríais vosotros?. Ponedlo en comentarios, prometo contestaros a todos.

Descubre el multiverso en la literatura. Aprende a usar realidades alternativas y mundos paralelos.
El Multiverso en la literatura

Cómo crear el perfecto antagonista

Cómo crear el perfecto antagonista
Cómo crear el perfecto antagonista

Cómo crear el perfecto antagonista. Cuando os hablaba de la construcción de personajes, ya os comenté la importancia crucial de la figura del antagonista. De hecho, os dije literalmente que para mí una historia con un antagonista mal construido es una historia fallida. Por eso, en este nuevo video artículo (cuyo correspondiente vídeo podéis encontrar ya en canal de youtube), vamos a aprender qué es y como construir este personaje tan fundamental.

En primer lugar, hay que entender qué es exactamente un antagonista. Poniéndonos un poco pedantes, atendiendo a la propia etimología de la palabra, ésta ya nos indica su significado: antagonista viene del griego, antagonismos, palabra que cuenta con el sufijo «anti-«, es decir, «contrario» y «agón» que es «luchador o jugador». Por tanto, la misma palabra ya nos indica que este personaje será el que vaya en contra del «luchador», es decir, del personaje principal de la trama.

Resumiendo, el antagonista es la fuerza que se opone al personaje principal de la historia, que es conocido como el protagonista; el antagonista es el personaje que se encargará de intentar impedir que consiga satisfacer sus deseos o sus metas. En realidad, toda historia se construye sobre un triángulo compuesto por el protagonista, el antagonista y el conflicto que los envuelve a ambos.

Teniendo esto en cuenta, es importante comprender a grandes rasgos los tipos de antagonista que puede tener una historia, que son principalmente tres:

1. El propio protagonista.

Esto ocurre en historias donde la trama desarrolla un conflicto interior del protagonista, donde este, en realidad, se enfrenta a si mismo para conseguir sus fines.

Es el caso de la novela que destripe en mi anterior video artículo “El extraño caso del dr. Jekill y mr. Hyde” de Robert Louis Stevenson. También en la obra “Una mente maravillosa” de Sylvia Nasar nos encontramos con un hombre enfrentado a su propia mente, genial y trastornada a un tiempo.

2. Una fuerza de la naturaleza.

En este caso el antagonista no es un personaje como tal, sino una fuerza externa que puede ser, desde la propia naturaleza, un animal, un contexto histórico, un fenómeno extraño, etc…

En «La guerra de los mundos» de H. G. Wellls, el verdadero antagonista es una invasión alienígena. En «Moby Dick» de Herman Melville, un obsesionado capitán Akab se enfrenta a una poderosa ballena blanca.

3. Un personaje ajeno al protagonista que se opone a este en sus fines provocando el conflicto.

Es el antagonista utilizado más habitualmente. Nos permite realizar historias más fáciles de entender. Es el caso de los cuentos clásicos como «Blancanieves» que en la versión conocida de los hermanos Grimm, tiene en la bruja y reina malvada una perfecta antagonista.

También en la conocida saga de Harry Potter de J. K. Rowling, Valdemor es el perfecto antagonista y versión casi negativa del propio Potter.

Sin embargo, lo que estoy seguro que a todos más nos interesa es cómo crear el perfecto antagonista, con independencia que decidamos un tipo u otro. Para lograrlo os voy a ofrecer algunas claves que considero absolutamente fundamentales y que os ayudarán a que vuestros antagonistas sean inimitables.

A. Construye un antagonista imprescindible.

Si tu historia puede funcionar sin la aparición del antagonista es que está mal concebida, el antagonista debe ser imprescindible sí o sí, para la trama. ¿Alguien podría entender «Star Wars» sin Darth Vader? O, por ponernos más oscuros, ¿qué sería de «Pesadilla en Elm Street» sin Freddy Krueger?

B. Dota de motivaciones y fines creíbles a tu antagonista.

Éstas, además, deben ser el contrapunto lógico de los fines y motivaciones de tu protagonista. No vale con hacer malo al malo porque si, hay que justificar a la perfección qué hace exactamente que nuestro antagonista se enfrente a nuestro protagonista.

Un antagonista perfectamente justificado es el Thanos que se enfrenta en los Vengadores en «Infinity Wars« o «End Game». Por momentos, el espectador llega a dudar de si realmente está equivocado. Otro ejemplo es Damien en “La profecía”, ¿puede haber una mejor motivación para un antagonista que cumplir lo escrito en el Apocalipsis bíblico?.

C. Juega con la ambigüedad moral.

El bien y el mal no son absolutos, haz que el antagonista bordee este límite para conferirle mayor interés. Ten en cuenta que, además el antagonista no tiene por qué ser malo.

En la película «Blade Runner» basada en la novela de Philip K. Dick «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?» (1968), la ambigüedad moral llega al punto de que, prácticamente llegamos a la conclusión de que el bien está realmente del lado de los replicantes y su derecho a la vida y no del protagonista.

También en la película «Joker» (2019) nos encontramos una genial historia en un hombre enfrentado a una sociedad que le destruye incapaz de aceptar la enfermedad mental que sufre. Una historia en la que el bien y el mal se diluyen de manera muy peligrosa.

D. Crea una relación interesante entre protagonista y antagonista.

Concebir protagonista y antagonista como estamentos estancos que solo confluyen en un enfrentamiento durante el conflicto planteado en nuestra historia, es generalmente un error. Deber crear algún tipo de relación entre ambos que dote de mayor profundidad y dramatismo a su conflicto.

En la serie «Hannibal», basada parcialmente en las obras literarias de Thomas Harris, se construye una relación tan ambigua entre el protagonista, Will Graham, y el antagonista el Dr. Hannibal Lecter, que en ocasiones llega a insinuar la posibilidad de una cierta atracción amorosa entre ambos. Y esto dota a la historia de una profundidad y ambigüedad que la hizo superar, en algunos momentos, a sus fuentes literarias.

Tampoco se puede olvidar «La isla del tesoro» (1883) de Robert Louis Stevenson, una obra en la que se construye una relación de amistad imposible entre el joven Jim Hawkins, el protagonista, y el pirata y criminal John Silver el Largo, el antagonista.

E. Haz que el antagonista sea un problema real para el protagonista.

Como escritores, debemos conseguir que el lector tenga la sensación de que el antagonista puede llegar a ganar en la resolución del conflicto que planteemos.

Un ejemplo lo encontramos en «La noche del cazador» de Davis Grubb (1953), llevada al cine en 1955, el reverendo Harry Powell se convierte en una terrible pesadilla absolutamente mortal para los protagonistas.

En «Terminator 2: El juicio final», el nuevo modelo T-1000 fue dotado de unas características que le hacían superior al propio protagonista, dotando de gran realismo al enfrentamiento entre ambos.

Y con esto llegamos al final del video artículo de hoy. Os dejo con el correspondiente vídeo publicado en el canal de youtube. Espero os haya gustado, divertido y sobre todo, que os haya sido útil. Si es así, suscribiros aquí y en el canal. En cualquier caso espero vuestros comentarios, adictos a la literatura, para ir mejorando los contenidos que os ofrezco semana a semana.

Cómo crear el perfecto antagonista. Grandes villanos de la literatura
Vídeo artículo «Cómo crear el perfecto antagonista»

Destripando «El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde»

 "El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde"
«El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde«

Hoy destripamos: «El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde» , una novela corta escrita por Robert Louis Stevenson y publicada por primera vez en inglés en 1886. La novela nos habla de un abogado, Gabriel John Utterson, que investiga la extraña relación entre su viejo amigo, el Dr. Henry Jekyll, y el misántropo Edward Hyde. Se trata, en realidad, de una profunda reflexión sobre la dualidad existente en todo ser humano entre el bien y el mal.

Como siempre, en nuestros destripamientos literarios, lo que nos interesa es indagar en cómo Stevenson concibió está fantástica idea y consiguió crear una obra, que e ha convertido en uno de los grandes clásicos de la literatura universal. Mi intención es aprender, junto a vosotros, cómo funcionan las mentes creativas de los grandes escritores para mejorar así nuestras propias obras.

Robert Louis Stevenson nació el 13 November 1850 en Edimburgo, Escocia, en una casa ubicada en el número 8 de Howard Place. Fue el hijo único del abogado y constructor de faros Thomas Stevenson y de Margaret Isabella Balfour (1830-1897). Los padres de Stevenson eran presbiterianos por lo que tuvo una infancia, no solo acomodada, sino también profundamente religiosa.

La salud de su madre, así como la suya propia, estuvieron siempre marcadas por una debilidad congénita, que les hacía especialmente proclives a enfermedades pulmonares y respiratorias. Esto obligó a la familia a mudarse en varias ocasiones en busca de climas más benignos.  La familia contrató en 1852 a la niñera Alison Cunningham (1822-1910), llamada «Cummy» para cuidar del pequeño Louis Stevenson, al que impresionó de inmediato, tanto por su calvinismo austero como por las historias nocturnas truculentas que solía contarle. Estas historias lo asustaban y fascinaban de igual manera, lo que, unido a las historias que le relataban en la iglesia sobre Caín y Abel, el Libro de Daniel o sobre del diluvio universal, supuso el poso sobre el que se asentó su imaginación infantil marcando su obra posterior de adulto.

Louis Stevenson llegó a apreciar tanto a su niñera que con 35 años le dedicaría su obra  “A Child’s Garden of Verses”.

Cuando tuvo edad suficiente ingresó en la Universidad de Edimburgo como estudiante de Ingeniería Náutica. Sin embargo, la elección de la carrera fue más por la influencia de su padre, que era ingeniero, que por gusto propio. Esto le llevó a abandonar la ingeniería y matricularse en derecho. Aunque en 1875 llegó a practicar la abogacía, lo cierto es que lo que realmente le interesaba era la lengua y la literatura, en la que terminó volcando su actividad profesional.

Lamentablemente, su salud siguió siendo un problema por lo que, tras sufrir los primeros síntomas de la tuberculosis, inició una serie de viajes por el continente. En 1876, en Grez (Francia), conoció a Fanny Osbourne, una norteamericana que estaba separada. Tras el divorcio de Fanny, ambos se casaron en 1880. La pareja vivió un tiempo en Calistoga, en el Lejano Oeste, donde Stevenson dio rienda suelta a su imaginación, escribiendo historias de amor, viajes y aventuras.

En 1886, Robert Louis Stevenson publicaría su obra «El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde», una novela que inmediatamente le catapultó a la fama.

Pero la gran pregunta que siempre nos hacemos es cómo consiguió Stevenson concebir esta obra increíble.

Como siempre, existe una versión romántica sobre este momento de creación, que nos recuerda a los ya vistos en Frankenstein o Drácula, y que atribuye todo a un sueño afortunado.

A principios de otoño de 1886 Stevenson tuvo un sueño y al despertar tenía la idea para dos o tres escenas que aparecerían en «El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde«. «A altas horas de la mañana» dijo la señora Stevenson «fui despertada por gritos de horror de Louis. Pensando que tenía una pesadilla le desperté. Él me dijo furioso ¿Por qué me has despertado? Estaba soñando un dulce cuento de terror. Yo le había despertado en la escena de la primera transformación«

A partir de aquí Stevenson escribió la obra de forma casi enfebrecida y obsesiva. El hijastro de Stevenson Lloyd Osbourne llegaría a declarar: «No creo que haya habido antes una hazaña literaria como la escritura de Doctor Jekyll. Recuerdo su primera lectura como si fuera ayer. Louis bajó enfebrecido, leyó casi la mitad del libro en voz alta; y luego, cuando todavía estábamos jadeando, él ya estaba otra vez lejos ocupado en la escritura. Dudo que la primera versión le llevara más de tres días».

Para rematar la escena, la mujer de Stevenson leyó el primer borrador de a obra, apuntando en él sus críticas, especialmente que en vez de a modo de cuento, quedaría mejor como una alegoría. Cuando el escritor las leyó, quemó la obra y la reescribió por completo.

No existen pruebas de que nada de esto ocurriese, pero lo importantes es que, más allá del proceso mismo de su escritura Robert Louis Stevenson contó, como vengo explicando en todos esto videos de destripamientos literarios, con una profunda documentación y numerosas influencias literarias en su obra.

Analicémoslas en detalle:

INFLUENCIAS LITERARIAS

A nivel literario, el concepto de la dualidad al interior de la identidad humana no era completamente original. Ya había sido tratado en numerosas obras precursoras de Jekyll y Hayde. Entre las obras más influyentes en el desarrollo del trabajo de Stevenson se encuentran Los elixires del diablo (1816), de E.T.A. Hoffman, Memorias privadas y confesiones de un pecador justificado (1824), de Thomas Jefferson Hogg, «William Wilson» (1839), de Edgar Allan Poe y, la más significativa, El caballero doble (1840), de Théophile Gautier. La historia de Gautier se centra en Oluf, que tiene una naturaleza doble y lleva una vida atormentada, al igual que Jekyll y Hyde.

INFLUENCIAS HISTÓRICAS

En cuanto a la creación de sus personajes y especialmente del protagonista y su doble personalidad, existen dos personajes históricos que influyeron claramente en su construcción literaria:

1. William Deacon Brodie (1741-1788).

Brodie era un famoso ebanista de Edimburgo. Su trabajo era de lo más respetado, por lo que se reclamaba su mano maestra por parte de los más ricos de la ciudad. Todos querían que sus muebles fuesen obra del respetado Brodie. Sin embargo, el escocés aprovechaba la libertad con la que trabajaba en las casas para hacer copias de las llaves. Así, al caer la noche, uno de los tipos más reputados de la ciudad en aquellos días aprovechaba para asaltar las viviendas.

Tras ser pillado con las manos en la masa, William Deacon Brodie fue detenido y condenado a la horca.

Con su historia de respetado ebanista por el día y despiadado delincuente por la noche, el desdoblamiento de Brodie influyó profundamente en la imaginación de Robert Louis Stevenson.

2. Eugene Marie Chantrell

Stevenson conocía a Eugene Chantrelle, un profesor francés afincado en Edimburgo, donde él había residido. No hace falta tener mucha imaginación para comprender el asombro del escritor cuando se enteró de la detención de Eugene por envenenar a su esposa con opio.

Según el autor Jeremy Hodges, Stevenson estuvo presente durante todo el juicio y a medida que «las pruebas se desarrollaban se encontró, como el Dr. Jekyll, ‘atónito ante los actos de Edward Hyde‘». Además, se creía que el profesor había cometido otros asesinatos tanto en Francia como en Gran Bretaña envenenando a sus víctimas en las cenas con un «plato de queso tostado y opio».

Chantrell fue condenado a la horca el 31 de mayo de 1878.

Una vez más se comprueba que la inspiración, aunque puede provenir de sueños o imaginaciones afortunadas, no es nada si no se asiente en una sólida documentación y experiencias reales. Es muy importante, como escritores, tener siempre la puerta abierta a las musas, para que nos inspiren, pero es más importante aún que, cuando lo hagan, nos pongamos manos a la obra documentándonos y trabajando en profundidad su inspiración literaria.

Stevenson volvió a escribir la historia otra vez en tres días, consiguiendo rematarla en un periodo de 4 a 6 semanas. Una autentica proeza literaria se mire por donde se mire.

El manuscrito fue al principio vendido como una edición en rústica por un chelín en el Reino Unido y un dólar en los Estados Unidos. Al principio las tiendas no hicieron provisión de la novela, hasta que una crítica favorable apareció en The Times (25 de enero de 1886). Durante los siguientes seis meses fueron vendidas cerca de 40.000 copias. Hacia 1901 se estimó que se habían vendido más de 250 000 copias. Una auténtica barbaridad para la época que lo convirtió en un absoluto bestseller.

Robert Louis Stevenson tuvo una prolífica y exitosa carrera literaria, pero la saludo no dejó de atormentarle el resto de sus días. Fue también un gran ensayista de ideas progresistas, que se definía a si mismo como socialista y que participó activamente en la política de su época.

En 1888 se trasladó con su familia a las islas del pacífico, estableciendo su residencia en Samoa donde fue conocido como “Tusitala”, “el que cuenta historias”. Murió en 1894 de una hemorragia cerebral, una hora después de que Stevenson terminará de dictar a Osbourne un párrafo de su novela más ambiciosa, Weir of Hermiston. Un año antes, escribió una carta que ha quedado como testimonio de su penosa situación física en sus últimos años: «Durante catorce años no he conocido un solo día efectivo de salud. He escrito con hemorragias, he escrito enfermo, entre estertores de tos, he escrito con la cabeza dando tumbos».

Su ataúd fue llevado a pulso por los nativos hasta el monte Vala, a un lugar poco accesible, que había elegido para ser enterrado. Poco después, se construyó sobre su tumba un mausoleo, donde se escribió el texto, que él mismo redactara como epitafio.

Here he lies where he longed to be
Home is the sailor, home from the sea
And the hunter home from the hill
Aquí yace donde quiso yacer;
De vuelta del mar está el marinero,
de vuelta del monte está el cazador

Os dejo con el video artículo de mi canal de youtube y no olvidéis suscribiros si aún no lo habéis hecho.

YouTube player

¿Cómo comenzar una novela?

¿Cómo comenzar una novela?
¿Cómo comenzar una novela?

¿Cómo comenzar una novela? Si en un pasado video artículo hablábamos de finales, hoy, por lógica, toca hablar de principios. Estamos quizá ante la parte más importante de nuestros relatos porque sobre el principio recae la importante misión de atrapar al lector para conseguir que prosiga con la lectura de nuestra obra. Por eso, os he preparado un completo estudio de los mejores principios literarios y os he dejado para el final una serie de técnicas que harán de vuestros inicios literarios unos perfectos imanes para vuestros lectores.

Hoy en día, atrapar al lector se ha vuelto aún más difícil porque, debido al uso y abuso de internet y especialmente de las redes sociales, nuestra capacidad de atención ha disminuido drásticamente. De hecho, puede decirse que, si no captamos al lector en nuestro primer párrafo, ya prácticamente lo hemos perdido como lector.

Entonces, ¿cómo afrontamos el inicio de nuestras obras?

En primer lugar, es importante tener claro los objetivos que queremos conseguir, que deben ser:

1. Despertar el interés del lector.

Para conseguir esto es importante plantear algunas interrogantes e incluso esbozar el conflicto principal de la obra. De esta forma el lector se sentirá intrigado y empujado a continuar con la lectura.

Un ejemplo lo encontramos en La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson.

El squire Trelawney, el doctor Livesey y algunos otros caballeros me han indicado que ponga por escrito todo lo referente a la Isla del Tesoro, sin omitir detalle, aunque sin mencionar la posición de la isla, ya que todavía en ella quedan riquezas enterradas; y por ello tomo mi pluma en este año de gracia de 17… y mi memoria se remonta al tiempo en que mi padre era dueño de la hostería «Almirante Benbow», y el viejo curtido navegante, con su rostro cruzado por un sablazo, buscó cobijo bajo nuestro techo.

ROBER LOUIS STEVENSON

Un inicio que dibuja a la perfección lo que nos espera en la novela, abriéndonos el apetito por la aventura y el misterio.

2. Situar espacial y temporalmente la acción.

En este caso, lo que buscamos es situar el dónde y el cuándo de la acción, para que el lector empiece a visualizar, como en una película, nuestra narración. En cierto modo, lo que pretendemos es hacer que el lector se introduzca en el mundo de nuestra obra.

Un ejemplo muy claro lo encontramos en Colmillo Blanco, de Jack London

Aun lado y a otro del helado cauce de erguía un oscuro bosque de abetos de ceñudo aspecto. Hacía poco que el viento había despojado a los árboles de la capa de hielo que los cubría y, en medio de la escasa claridad, que se iba debilitando por momentos, parecían inclinarse unos hacia otros, negros y siniestros. Reinaba un profundo silencio en toda la vasta extensión de aquella tierra. Era la desolación misma, sin vida, sin movimiento, tan solitaria y fría que ni siquiera bastaría decir, para describirla, que su esencia era la tristeza.

jack london

De un plumazo, Jack London introduce su universo narrativo habitual, centrado en las tierras más septentrionales de América del Norte, deslumbrando al lector con la belleza y el misterio del entorno natural.

Una vez que tenemos claros los objetivos a conseguir, es importante conocer los distintos tipos de inicios con los que podemos jugar. Atendiendo al momento temporal, normalmente hablamos de tres tipos de inicio:

1. Ab ovo, es decir, “desde el huevo” o desde su origen.

Es el tipo narración que sigue el orden cronológico habitual, narra la sucesión de los hechos partiendo de una situación que puede considerarse el principio. La narración empieza antes de que tenga lugar el incidente detonador o central. Es el orden de los cuentos populares de tradición oral, los del “erase una vez…”

Como ejemplo, en Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen, vemos a la familia Bennet en el salón de su casa un día cualquiera, cotilleando sobre los nuevos vecinos que han alquilado una mansión cercana.  También en El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien, en la escena inicial los hobbits preparan la fiesta de cumpleaños de Bilbo Bolsón, ajenos a la oscuridad que está despertando en la Tierra Media.

2. In media res

Es la técnica narrativa que empieza el relato “por el medio”, cuando la acción ya se ha puesto en marcha. Es un recurso que resulta muy atractivo con los relatos cortos, porque suele partir del incidente central, sitúa al lector en pleno conflicto y crea una cierta intriga.

Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez tiene uno de los inicios más famosos de la literatura y justamente arranca in medias res, narrando el fusilamiento del Coronel Buendía:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre (…)

gabriel garcía marquez

3. In extrema res

Son los relatos que comienzan a contarse por la escena final o por el desenlace del conflicto. Hay que tener cuidado, en este tipo de inicios, de no desvelar demasiado del final, si no queremos acabar con la intriga y expectativas del lector demasiado pronto.

Un buen ejemplo lo encontramos en la inolvidable Rebeca de Daphne du Maurier:

Anoche soñé que volvía a Manderley. Me encontraba ante la verja del parque, pero durante algunos momentos no pude entrar. La puerta estaba cerrada con candado y cadena (…)

Rebeca de Daphne du Maurier

En este caso, la obra comienza con la protagonista soñando, en el presente, con la mansión Manderley. La verdadera historia comienza tras terminar la descripción del sueño, articulándose mediante un extenso flashback.

Hasta aquí conocemos los objetivos y tipos de inicio pero cómo logramos realmente crear un comienzo irresistible. Lo mejor en este caso es recurrir a algunos de las técnicas, que como os prometí al principio del artículo, os explico a continuación.

A. Que ocurra algo y que haya movimiento.

Lo mejor para captar la atención del lector en tu primer párrafo es que en tu escena inicial haya algún tipo de acción. Un comienzo estático, con una descripción o algo similar es más complicado de hacerlo atrayente, aunque no imposible.

Un ejemplo perfecto lo tenemos en Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago comienza en medio del caos del tráfico de una ciudad, cuando un semáforo se pone en verde, pero no todos los coches arrancan. Después comprendemos que la gente está empezando a quedarse ciega.

Se iluminó el disco amarillo. De los coches que se acercaban, dos aceleraron antes de que se encendiera la señal roja. En el indicador de paso de peatones apareció la silueta del hombre verde. La gente empezó a cruzar la calle pisando las franjas blancas pintadas en la capa negra del asfalto, nada hay que se parezca menos a la cebra, pero así llaman a este paso.

josé saramago

Otro buen ejemplo lo tenemos en Cita con Rama, de Arthur C. Clarke, donde se nos narra la caída de meteoritos, abriendo las expectativas del lector por lo que va a ocurrir.

Más temprano o más tarde, tenía que suceder. El 30 de junio de 1908 Moscú escapó de la destrucción por tres horas y cuatro mil kilómetros, un margen invisiblemente pequeño para las normas del universo. El 12 de febrero de 1947 otra ciudad rusa se salvó por un margen aún más estrecho, cuando el segundo gran meteorito del siglo XX estalló a menos de cuatrocientos kilómetros de Vladivostok provocando una explosión que rivalizaba con la bomba de uranio recientemente inventada.”

arthur c. clarke

B. Sitúa al lector en un tiempo o lugar impactante.

Es muy útil para novelas de fantasía y consigue los dos objetivos imprescindibles que os comentaba al principio de forma perfecta; captar la atención y situar al lector de un plumazo.

En El perfume de Patrick Süskind el autor nos sitúa en la Francia del siglo XVII con una simple y genial frase:

En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales.

Patrick Süskind

En El Hobbit, J. R. R. Tolkien hace lo propio y en su primer párrafo nos mete de lleno en la Tierra Media.

En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad.

J. R. R. Tolkien

C. Utiliza una descripción de un personaje principal e impactante.

Pude ser o no el protagonista pero lo importante es que levante la curiosidad del lector por saber más.

Está técnica la utiliza con maestría inigualable Vladimir Nobokov en su inolvidable y polémica Lolita.

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

Vladimir Noboko

Resulta también inigualable la forma en que Robert Graves inicia su obra Yo Caludio, utilizando este mismo recurso, con una presentación de su personaje principal que juega entre el drama y la comedia a partes iguales.

Yo, Tiberio Claudio Druso Nérón Germánico Esto-y-lo-otro-y-lo-de-más-allá (porque no pienso molestarlos todavía con todos mis títulos), que otrora, no hace mucho, fui conocido por mis parientes, amigos y colaboradores como «Claudio el Idiota», o «Ese Claudio», o «Claudio el Tartamudo» o «Clau-Clau-Claudio», o, cuando mucho, como «El pobre tío Claudio», voy a escribir ahora esta extraña historia de mi vida.

Robert Graves

D. Utiliza el absurdo.

Nada hay más atrayente que descubrir como lo ilógico puede ser explicado. Si en tu primer párrafo juegas con una declaración aparentemente absurda, levantarás la atención del lector de inmediato. Eso sí, no hagas trampas y explica después satisfactoriamente este aparente absurdo o contradicción.

Dos ejemplo de este tipo de inicios los encontrarnos en dos obras inmortales. La metamorfosis de Franz Kafka y 1984 de George Orwell.

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.

Franz Kafka

“Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece”.

George Orwell

Y con esto llegamos al final del artículo de hoy. Os dejo con el video artículo correspondiente publicado en el canal de youtube . Espero que os haya gustado y que haya sido divertido y útil para vuestras futuras obras.

Como empezar una novela. Aprende a crear inicios inolvidables para tus historias.

Relación entre el cine y la literatura

Relación entre el cine y la literatura
Relación entre el cine y la literatura

Hoy abordamos la relación entre el cine y la literatura en este nuevo video artículo. Pero antes deciros que ya superamos los 300 suscriptores en el canal de youtube. Por lo que, como lo prometido es deuda, he realizado ya el sorteo prometido entre los suscriptores. Podéis ver los dos ganadores en el video que acompaña este artículo y que os dejo al final. Muchísimas gracias a todos y ahora sí, hablemos de la relación entre el cine y la literatura.

En mis videos con recursos y consejos literarios, utilizo habitualmente comparativas con el mundo del cine. Y seguro que algunos os habéis preguntados si realmente ambos mundos son tan parecidos como para poder realizar estas comparaciones. De entrada, quiero deciros que considero que el cine es la mejor referencia y más amena con la que podemos contar para hablar de literatura. Desde mi punto de vista, ofrece un marco incomparable desde el que abordar el mundo de la narrativa, aunque es su caso sea visual y no escrita como la literaria.

Sin embargo, es justo reconocer que sigue existiendo una gran polémica al respecto. El problema viene de que algunos conciben la literatura como un arte, mientras que consideran que el cine es un mero espectáculo. Esto hace que el cine sea visto como un hermano menor, menos valioso que la propia literatura. A fin de cuentas, ¿cómo va a tener el cine el mismo valor que la literatura, cuando sintetiza los relatos en poco más de una hora y media de proyección?

Desde mi punto de vista, esta concepción es un error mayúsculo. De hecho, es ignorar la propia historia de la literatura que nació de la necesidad de transmitir historias de unas personas a otras. Inicialmente, se hacía de forma oral (como vimos cuando hablamos de los tipos de voz narrativa) y posteriormente pasó al relato escrito. El cine no es más que una evolución más de la forma de narrar del ser humano. Despreciarlo como espectáculo es un absurdo porque ¿qué son nuestros lectores sino espectadores de nuestros relatos escritos? ¿No es por tanto también la literatura un espectáculo?

En múltiples ocasiones, al realizar una adaptación de obras literarias al cine, se suele rechazar la película lamentando que la complejidad del texto literario haya sido despreciada por la superficialidad de las imágenes. Muchas veces es una crítica perfectamente merecida, pero, en otras, nace del mero desconocimiento, ya que el cine utiliza un lenguaje distinto. Ambas obras, literaria y cinematográfica, resultan exitosas si cumplen su verdadero objetivo: conseguir que el lector entienda el relato y reciba el mensaje que el escritor pretendía enviar con su obra.

Aunque, el cine es un modo de expresión nuevo, necesariamente diferente de la literatura, con una expresividad distinta y un lenguaje diferente, esto no es un problema, sino un valor añadido que le permite ofrecer un enfoque novedoso en el arte de contar relatos.

Lo cierto, siempre desde mi punto de vista, es que cine y literatura no son incompatibles, sino muy al contrario perfectamente complementarios. De hecho, constituyen un matrimonio exitoso en ambas direcciones. Algunos ejemplos de estas influencias mutuas positivas son:

  1. La innegable capacidad del cine para captar la atención de espectadores haciendo que, tras una película, muchos hayan decidido profundizar en la obra cinematográfica buscando sus fuentes literarias. Hay casos tan claros como Harry Potter, el Señor de los Anillos o series como Juego de Tronos. Obras que ya gozaban de prestigio al ser adaptadas al cine, pero a las que estas adaptaciones catapultaron en las listas de los libros más vendido convirtiéndolas en inmortales. Dentro de muy poco se estrenará DUNE y esperemos que tenga el mismo resultado porque la saga de Frank Herbert bien lo merece. Probablemente en breve dedique un video a “Destripar DUNE”.
  2. La capacidad de la literatura de inspirar toda clase de películas, arrastrando a lectores ávidos de ver sus personajes literarios favoritos encarnados en la gran pantalla. En algunos casos recuperando incluso obras literarias clásicas, que de otra forma dormirían el sueño de los justos pero que consiguen revivir periódicamente, gracias a estas adaptaciones Es el caso de las adaptaciones de obras como Romeo y Julieta de William Shakespeare, Los miserables de Víctor Hugo o la eternamente resucitada en navidades Cuento de Navidad de Charles Dickens.
  • El surgimiento de nuevos géneros literarios específicos del cine como “el guión”, que no deja de ser una obra literaria en la línea del teatro tradicional. Un género es auge que bien merece un estudio aparte.

En definitiva, cine y literatura son dos caras de la misma moneda, cada una con sus virtudes y defectos y plagadas de diferencia y similitudes. Pero, sobre todo, complementarias en su objetivo de contar historias y transmitir emociones. Como escritores no debemos ser sectarios descalificando el cine como un arte menor, porque, a fin de cuentas, ¿a quién de nosotros no le gustaría ver alguna de sus obras en la gran pantalla? Os dejo con el video, que también podéis encontrar en el canal de youtube y no olvidéis suscribiros, si aún no lo habéis hecho.

Cine y literatura

Página 13 de 21

Funciona con WordPress & Tema de Anders Norén