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20 curiosidades literarias que no sabías

20 curiosidades literarias que no sabías
20 curiosidades literarias que no sabías

20 curiosidades literarias que no sabías y que os van a sorprender. Bienvenidos amantes de la literatura, en esta ocasión vamos a dar un repaso a algunas de las más interesantes curiosidades de la literatura que no todo el mundo sabe. Son sólo una primera recopilación de la increíble, desconocida y, desde luego asombrosa, historia de la literatura. No os la perdáis porque en estas anécdotas asombrosas también se esconden valiosísimas enseñanzas para cualquier escritor en ciernes.

Pongámonos manos a la obra.

1. ¿De dónde viene la palabra “libro”?

Algo tan elemental como el origen de la palabra que denomina estas pequeñas joyas en papel y tinta que tanto nos gustan, es algo que no todos conocemos. Y es que la palabra libro proviene como tantos otros vocablos del latín, de “liber”, que se refería a la parte interior de la corteza de los árboles. Corteza que se empezó a utilizar después del papiro y las hojas de palma y que dio lugar al actual papel.

Si alguno os estáis preguntando por el origen de la palabra inglesa equivalente “book”, pues curiosamente es sumamente similar. Esta palabra proviene de “beech” que es el nombre del árbol conocido en español como haya y que nuevamente nos remite a la actividad de escribir en su corteza.

2. El origen del término “best seller”

En este caso su origen es más previsible. Se utilizó por primera vez en 1889 en el periódico The Kansas Times & Star, para referirse en un artículo a los libros más vendidos. Sin embargo, se haría realmente popular desde el 9 de abril de 1942, cuando el New York Times sacó “The New York Times Best Seller List”, es decir “La lista de los libros más vendidos”. Desde entonces la frase se volvió universal.

3. ¿Cómo se denominaba a las bibliotecas en el Antiguo Egipto?

Hablando de denominaciones es interesante el hecho de que en el antiguo Egipto las bibliotecas eran llamadas los “tesoros de los remedios del alma” porque por ellas se podía ‘curar’ la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades. Igual deberíamos volver a recuperar este significado

4. ¿Cuál es la biblioteca más grande del mundo?

Pues ni más ni menos que la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, ubicada en Washington D. C. y cuenta con la friolera de 138 millones de documentos.

5. El libro más grande del mundo

Y entrando en los récords literarios más curiosos, el libro más grande que existe en el mundo es una copia de El Principito que mide 3,08 metros de ancho (abierto) y 2,01 de alto y contiene 128 páginas. Fue editado en Brasil y lo presentaron en la Feria del Libro de Rio de Janeiro el 13 de septiembre de 2007.

6. El libro más pequeño del mundo

Por otro lado, el más pequeño del mundo mide 1×1 milímetros y salió a la luz en el año 1985. Su título es Old King Cole, y de él se realizó una tirada de 85 ejemplares. Si queréis leerlo, a parte de una vista de lince, deberéis usar un alfiler para pasar sus páginas.

7. El libro más largo del mundo

En cuanto al libro más largo, el récord lo ostenta la obra En busca de tiempo perdido escrito por Marcel Proust, que tiene 3.031 páginas. Este lo único que requiere para leerlo es precisamente bastante tiempo.

8. El mejor cuento corto del mundo

Y si vamos al extremo contrario el mejor cuento corto del mundo es obra del guatemalteco Augusto Monterroso. Un micro relato considerado una obra maestra de tan sólo 7 palabras:

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”

Augusto Monterroso

9. La novela más vendida de la historia

Siguiendo con los récords, probablemente todos conozcáis que la novela más vendida de la historia es Don Quijote de la Mancha, escrito por Miguel de Cervantes. De hecho, se calculan unas ventas de 500 millones de ejemplares traducidos a más de 50 idiomas.  Como curiosidad El Quijote tiene unas 381.000 palabras. A un ritmo medio de lectura de unas 300 palabras por minuto, lo normal es tardar unas 21,6 horas en acabárselo.

10. Los autores más traducidos en español

A pesar de estas cifras abrumadoras quizá os sorprenda descubrir que no es Cervantes el autor más traducido en español. De hecho, en número de traducciones es ampliamente superado por autores como Mario Vargas Llosa, Isabel Allende y Gabriel García Márquez, según la Unesco.

11. La escritora más prolífica en castellano

Otro récord de la literatura española lo ostenta María del Socorro Tellado López, alias Corín Tellado, que figura en la edición de 1994 del Libro Guiness de los Récords, edición española, como la autora española más vendida. La asturiana publicó 4.000 títulos durante su carrera, que se extendió a lo largo de 56 años: sale a una media de 71 obras por año. Por comparar, casi triplicó la producción literaria de Lope de Vega, que se atribuía a sí mismo 1.500 obras teatrales.

12. El libro más caro del mundo

Aunque valor y calidad no es ni mucho menos sinónimo en este mundo regido por la oferta y la demanda, seguro que también os preguntáis cuál es el libro más caro del mundo. Pues bien, en este caso el podio lo ocupa una copia del Códice Leicester, escrito por Leonardo da Vinci. Algo que Bill Gates sabe muy bien ya que pagó por él la modesta cifra de 30.8 millones de dólares.

13. La verdad sobre el día del libro

Todo el que le gusta la literatura conoce que el día del libro se celebra el 23 de abril, en conmemoración al fallecimiento de Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Sin embargo, lo que la mayoría del mundo desconoce es que esto es una verdad a medias. El problema radica en que, aunque, aunque es cierto que Cervantes murió ese día y que la muerte de Shakespeare se produjo también en la misma fecha, la de este último se registró respecto al calendario Juliano, por lo que en nuestro calendario el día verdadero es el 3 de mayo. Probablemente estamos ante la fake news más popular de la historia de la literatura.

14. El personaje literario interpretado más veces en cine y televisión.

Otro récord interesante es qué personaje es el que más veces ha sido llevado a la pantalla grande y a la televisión. No, no es el Quijote, el personaje más adaptado es el famoso detective Sherlock Holmes, salido de la genial imaginación y pluma de Sir Arthur Conan Doyle. Otra curiosidad de este peculiar personaje, es que la famosa frase “elemental, mi querido Waltson“, no salió de sus labios literarios en ninguna de las 60 obras originales de Doyle. En realidad, el origen de la famosa frase se le puede atribuir a Clive Brook, quien interpretó al famoso detective en “El regreso de Sherlock Holmes” en 1929.

15. El final perdido de Moby Dick

Otro peculiar malentendido literario lo protagonizó la famosa novela Moby Dick de Herman Melville. Cuando se publicó su primera edición, la obra no fue muy bien acogida por la crítica, sobre todo con respecto al final, que clasificaron como precipitado y sin fundamento. Lo que había ocurrido es que el verdadero final no había llegado a la imprenta. Tuvieron que pasar años para una edición definitiva con el final completo en que los lectores quedaron más satisfechos al descubrir que Ismael había logrado sobrevivir al ataque de la ballena.

16. El verdadero nombre del monstruo de Frankenstein

También la novela Frankenstein o el moderno prometeo de Mary Shelley, que ya destripamos en un video artículo, ha llevado a mucho de sus lectores a un equívoco que ha perdurado en el tiempo. Y es que el verdadero nombre del monstruo de la novela no lleva el mismo nombre que su creador “Frankenstein”, sino que en realidad se llama “Adam”. Nombre con el que la autora hacía un paralelismo con el primer hombre de la creación “Adán”.

17. El origen del mago de Oz

La obra El mago de Oz esconde también una peculiar historia tras su famoso nombre. Y es que este famoso apodo de mago de Oz no proviene de otra cosa que la etiqueta de un archivador de su autor Frank Baum. Un archivador que contenía ficheros de la O a la Z. A veces la inspiración proviene de los lugares más insospechados.

18. El significado de Farenheit 451

Y hablando de inspiración para dar nombre a una obra, no podemos olvidarnos del libro Farenheit 451 escrito por Ray Bradbury. La obra trata de un bombero que quema libros prohibidos y buscarle título no parecía sencillo. En principio Bradbury pensó en titularlo simplemente “El bombero”, pero tras documentarse profundamente (recordad lo importante de la documentación), descubrió que la temperatura a la que comienzan a arder las páginas de un libro eran los 451° Farenheit. Lo demás es historia de la literatura.

19. Libros censurados

Lamentablemente quemar libros no es un acto de ficción, sino que, en la realidad, el libro siempre ha sido el objetivo primordial de los que quieren acallar la cultura y con ella la auténtica libertad del individuo. Es por esto que muchos libros han sido censurados a lo largo de la historia, como por ejemplo El origen de las especies escrito por Charles Darwin, que fue prohibido por la Iglesia en países como Reino Unido, Grecia y Yugoslavia.

Yendo a la historia más moderna, en pleno siglo XX, La Rebelión en la Granja, de George Orwell fue prohibida en países que fueran aliados de la Unión Soviética, ya que el libro es una sátira a la Revolución Rusa. También El guardián entre el centeno por J. D. Salinger fue prohibido en Estados Unidos por su lenguaje y referencias al alcohol, tabaco y prostitución. Este libro esconde también una historia truculenta entre sus páginas que merece la pena que recuperemos en Misterios de la Literatura. Tampoco ninguna editorial estaba dispuesta inicialmente a publicar Lolita de Vladimir Nabokov, ya que se consideraba inapropiada por el contenido sexual.

20. Libros censurados en español

Los libros en español tampoco se libraron de esta censura literaria. El clásico indiscutible de la literatura español El Lazarillo de Tormes formó parte del Índice de libros prohibidos por la Inquisición por lo que se interpretó como críticas a la Iglesia.

También tras la Guerra Civil española, durante el franquismo, los autores republicanos estuvieron prohibidos y muchas de sus obras fueron destruidas. Es el caso de obras como El hombre acecha de Miguel Hernández o La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca.

La censura franquista llegó incluso al ridículo de censurar obra La Colmena, de Camilo José Cela, a pesar de que el propio Cela trabajó como censor. Su novela tuvo que ser publicada en 1951 en Buenos Aires (Argentina), después de que la censura española se negara a publicarla por su contenido sexual y las referencias a temas como la homosexualidad y la prostitución.

En definitiva, la literatura tiene una historia rica, llena de anécdotas y circunstancias peculiares de todo tipo, que ha ayudado a dar forma, cultural e históricamente, al mundo en que vivimos, de una forma mucho más trascendental de lo que se puede pensar a primera vista.

Si os ha gustado volveremos con más anécdotas, así que dejadme vuestras opiniones en comentarios. No olvidéis suscribiros al blog y al canal de youtube, dar al like y a la campanita. Os dejo con el video del canal y hasta la semana que viene.

20 curiosidades literarias que no sabías
20 curiosidades literarias que no sabías en video

Los misterios de Lovecraft

Los misterios de Lovecraft
Los misterios de Lovecraft

Los misterios de Lovecraft son los protagonistas de esta semana. Después de ver los misterios de Edgar Allan Poe, no podía faltar en nuestra selección de Misterios de la Literatura, un video artículo dedicado al otro escrito del terror contemporáneo: Howard Phillips Lovecraft.

Hoy vamos a intentar descubrir los códigos ocultos, que parecen esconder sus obras, así como los rincones más ocultos de su biografía. Algo que ningún adicto a la literatura puede perderse. Lo primero, por supuesto, es dar un somero repaso a la vida de este genial escritor para comprender mejor así su increíble legado literario.

Howard Phillip Lovecraft nació el 20 de agosto de 1890 en el número 194 (hoy 454) de Angell Street, en Providence, capital de Rhode Island. Sus padres eran Winfield Scott Lovecraft, que se dedicaba a la venta de plata, metales preciosos y joyería, y de Sarah Susan Phillips, la segunda de los cuatro hijos de Whipple Van Buren Phillips y Rhoby Alzada Place, una familia distinguida de la que se decía que sus ancestros se remontaban al Mayflower.

Lovecraft, tuvo pues una infancia acomodada y conservadora, donde se le inculcó desde pequeño un concepto elitista de la lucha de clases. Otro hecho que marcaría profundamente su personalidad sería la larga enfermedad mental de su padre, que estuvo ingresado durante cinco años en el Hospital psiquiátrico de Providence, hasta su muerte, cuando Lovecraft solo tenía 8 años. Esto hizo que su madre se volviese sobreprotectora, llegando a impedirle jugar con otros niños, que consideraba inferiores, insistiéndole en que era feo y que nunca llegaría a triunfar. No es de extrañar el joven Lovecraft se viera acosado por miedos e inseguridades que, desde ese momento, le acompañarían durante toda su vida.

A pesar de todo, o quizá precisamente porque se vio empujado por su vida solitaria y retraída, Lovecraft fue un niño prodigio. Era capaz de recitar poesía a los dos años, leía a los tres y empezó a escribir a los seis o siete años de edad, algo que ya no abandonaría jamás. Uno de los géneros que más le apasionaba era el de las novelas policíacas, por lo que, demostrando su ingenio e imaginación desbordada, llegó a crear su propia «Agencia de detectives de Providence» a la edad de trece años.

Sus primeros escarceos con la escritura profesional empezaron a los dieciséis años, cuando empezó a encargarse de una columna de astronomía para el «Providence Tribune». Sin embargo, no tardaría en descubrir que, ganarse la vida con la literatura, era una tarea mucho más complicada de lo esperado. De hecho, durante gran parte de su vida tuvo que dedicarse, en gran medida, a retocar escritos de otros autores, menos dotados para la escritura que él.

Tras la muerte de su madre en 1921, víctima de un postoperatorio deficiente por una intervención de vesícula biliar, Lovecraft sufrió una terrible conmoción. Habiendo dependido toda su vida de su progenitora, tras su fallecimiento, cuando contaba 31 años, vio como desaparecía lo poco que quedaba de su fortuna familiar. Aquello le obligó a ganarse la vida por sí mismo, trabajando como corrector de estilo para otros autores. Gracias a este tipo de trabajos, conoció a muchos de los que después formarían el famoso «Círculo de Lovecraft», entre ellos Robert E. Howard, Clark Ashton Smith, Robert Bloch, Frank Belknap Long, August Derleth y otros más. En futuros artículos hablaremos más en profundidad de este círculo de escritores que plantó las bases del terror y fantasía modernas.

A los dos meses de la muerte de su madre, Lovecraft conoció a Sonia H. Greene en una convención de escritores aficionados en Boston. Sonia era viuda y siete años mayor que él, además de propietaria de una tienda de sombreros y escritora aficionada. Ambos se enamoraron, casándose tres años después en 1924. Sin embargo, las dificultades económicas y los problemas de salud de la mujer, hicieron que se separasen, precipitando el fin de la pareja solo dos años después.

Obligado por sus pocos ingresos como escritor, Lovecraft terminó por volver a Providence para vivir junto a sus tías en 1927. Sus últimos años estuvieron marcados por la falta de recursos económicos, la depresión y la vida solitaria. Sus relatos, se volvieron cada vez más largos, oscuros y enrevesados, haciéndose cada vez más complicados de vender. Sin embargo, Lovecraft se negó obstinadamente a rendirse a los gustos del gran público, como demandaban las editoriales. En sus propias palabras: “Un caballero no intenta darse a conocer, lo deja para los egoístas arribistas y mezquinos”.

Esta actitud orgullosa y purista le hizo concebir los que fueron, quizá, sus mejores relatos. Historias que, con el tiempo, cautivarían la imaginación del gran público y que crearían toda una escuela de seguidores e imitadores que dura hasta hoy en día.

Lamentablemente H. P. Lovecraft nunca vivió su propio éxito. De naturaleza enfermiza, murió en Providence a primeras horas de la mañana del 15 de marzo de 1937 con tan sólo 47 años de edad, de un cáncer intestinal complicado con una grave insuficiencia renal. Fue enterrado en el panteón de su abuelo Phillips en el cementerio de Swan Point. Aunque su nombre estaba inscrito en la columna central, ninguna lápida señalaba su tumba. Al igual que ocurriese con Edgar Allan Poe, tuvo que ser muchos años después de su muerte, cuando un grupo de aficionado erigiese una lápida, en la que puede leerse una línea tomada de una de sus miles de cartas:

«Yo soy Providence»

A la hora de abordar los misterios de Lovecraft, lo más interesantes es que muchos autores piensan que en realidad fue un ocultista, que de alguna manera tenía acceso a conocimientos ocultos pero reales que reflejaba en sus obras disfrazándolos de ficción. Pero ¿tiene esto algún fundamento real o es pura fantasía de lectores fascinados con este imaginativo escritor?

Para averiguarlo. Lo mejor es sumergirnos en los elementos más misteriosos y sugerentes de sus obras.

1. El Necronomicón:

Considerado como uno de los libros más misteriosos de la literatura, es mencionado por primera vez en la obra de Lovecraft “La ciudad sin nombre”. Lovecraft escribió una breve nota en 1927 sobre la autoría del Necronomicón, describiéndolo como un grimorio escrito por el árabe “Abdul Alhazred” un personaje creado por Lovecraft que hace alusión a un apodo que él mismo tenía (“All has Read”: El que ha leído todo).

En cuanto a su nombre, “Necronomicón”, Lovecraft dice haberlo concebido en sueños, empleando el griego antiguo de la palabra «astronómico» (referente a la ley o a la ordenación de los astros) y el griego «nekrós» (muerto) uniendo a esto el sufijo «ikon», que se traduce como “imagen”, dando así origen a la “Imagen de las Leyes de los muertos”.

Según el autor se trata de un libro de secretos y rituales mágicos que provoca la locura y/o la muerte de aquel que se atreva a leer sus pasajes. Además, contiene técnicas y métodos para contactar a seres sobrenaturales denominados “Los antiguos” quienes, al ser despertados, dominarían el mundo nuevamente.

El misterio surge cuando diferentes autores del “Círuclo de Lovecraft” comienzan a utilizar también este libro y comienzan a insinuar que lejos de ser una invención, es completamente real. El propio Lovecraft llegó a afirmar que existían cuatros copias de él, resguardadas en diversos sitios del mundo como la Universidad de Buenos Aires, la Biblioteca Nacional de París, la Biblioteca de Widener en Harvard y la Universidad de Miskatonic en la ciudad de Arkham, ésta última perteneciente a una invención del mismo Lovecraft.

Se da la curiosa circunstancias de que en estas universidades han aparecido fichas muy detalladas del mismo (que figura como no disponible). Son obra de bromistas, entre los que se dice que se encuentra el mismísimo Jorge Luis Borges, que creó una ficha del Necronomicón en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.

Muchas personas se han dedicado a engordar el mito de este misterioso grimorio, llegándose a decir, por ejemplo, que está encuadernado en piel humana, aunque Lovecraft nunca llegó a describir su apariencia. Hasta se han llegado a subastar copias supuestamente confeccionadas en el Siglo XVII que no eran más que estafas para incautos.

Lo cierto es que el Necronomicón nunca existió, sino que fue completamente inventado por Lovecraft, pero lo hizo con tal maestría que aún hoy seguimos dudando si de alguna manera puede ser real.

2. Lovecraft y la teosofía

Se ha llegado a afirmar que Lovecraft fue un consumado ocultista, seguidor de la teosofía, cuyos postulados utiliza en muchas de sus obras.

La teosofía es una religión formada por un conjunto de enseñanzas y doctrinas difundidas bajo ese nombre por Helena Petrovna Blavatsky a fines del siglo XIX. En su obra, La clave de la teosofía, ella explica que el nombre teosofía es uno de los tantos que se utiliza para designar a una sabiduría sin edad, eterna, que no es otra que el conocimiento de la verdadera realidad.

H. P. Lovecraft

Pues bien es un hecho que Lovecraft introduce principios teosóficos en sus obras, así como referencias a libros místicos de la teosofía como «el Libro de Dzyan«. De aquí se ha deducido que Lovecraft era en realidad un ocultista que reflejaba conocimientos profundos en sus obras disimulándolos como ficción literaria.

En realidad, una vez más, por romántico que esto suene, lo cierto es que es completamente falso.  Lovecraft se declaraba pública y abiertamente ateo y materialista escéptico en multitud de cartas dirigidas a sus colegas. Lovecraft era un erudito autodidacta que, hacía eso que tantas veces os he recomendado, documentarse increíblemente bien para la ambientación de sus obras.

De hecho, su único contacto real con la teosofía se limitaba a sus lecturas del autor teosófico W. Scott-Elliot, autor del libro “Historia de Atlantis y la perdida Lemuria”, que influiría profundamente en Lovecraft. También extraía muchas de sus ideas de sus múltiples conversaciones e intercambios de cartas con colegas literatos conocedores de diversas doctrinas esotéricas, como E. Hoffman Price.

3. El Bloop de los Abismos. el Bloop.

El Bloop fue el nombre que se les dio a unas extrañas ondas de sonido de baja frecuencia detectadas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) en 1997. Un extraño sonido captado por unos micrófonos instalados bajo el agua a fin de percibir el tráfico de submarinos cercanos.

Se llegó a especular con que la fuente de dicho sonido fuese un animal submarino, ya fuere una especie desconocida de pulpo o calamar gigantesco o de una nueva especie de ballena gigante, aún más grande que la ballena azul.

Lo interesante es que el punto de origen del Bloop resulta sorprendentemente cercano a la localización de la ficticia ciudad sumergida de R’lyeh, la ciudad donde H. P. Lovecraft decía que estaba encarcelado Cthulhu. Además, Cthulhu podría encajar en la descripción de un animal enorme.

Esta teoría se encontró apoyada por la existencia de múltiples ruinas sumergidas en los mares y océanos de nuestro planeta, que recordaban a la morada de la bestia submarina, tales como, por ejemplo, Yonaguni, la llamada Atlántida Japonesa, que recuerda a la ciudad en la que se encuentra el Cthulhu: la Gran Ciudad R’lyeh.

Lo cierto es que los científicos llegaron a la conclusión de que el Bloop era en realidad producto del ruido producido por grandes glaciares al romperse.

Misterio resuelto ¿o no?

En realidad, el verdadero misterio tras H. P. Lovecraft es cómo este autor, lleno de complejos y presa de innumerables prejuicios, fue capaz de crear una mitología tan atractiva y sólida, que aún hoy sigue haciéndonos dudar de su realidad.

Tanto es así, que su obra a dado lugar a una verdadera religión denominada Orden Tifoniana, que afirma que Lovecraft, aún siendo un ateo declarado, en realidad sería un autor ocultista que habría sido capaz de contactar con entidades arquetípicas negativas, auténticas deidades que habría plasmado de forma inconsciente en sus relatos.

Lo cierto es que Howard Phillips Lovecraft, descrito acertadamente por el propio Stephen King como “El príncipe oscuro y barroco de la historia del horror del siglo XX”, fue capaz de volcar sus propios miedos y pensamientos negativos en sus obras. Miedos muy reales para él que envolvió en una mística, perfectamente documentada, dando lugar a todo un universo literario. Un Universo ficticio sí, pero también muy real.

Espero que os haya gustado este artículo, cuyo video os dejo a continuación y que podéis encontrar también, como siempre, en el canal de youtube. Si es así, podemos volver con más misterios enterrados en las obras de Lovecraft, como el origen real de Cthulhu o el mapa escondido en la obra de Lovecraft. Dejadme en comentarios vuestras opiniones, suscribiros aquí y al canal, dando a la campanita, y hasta la semana que viene.

Misterios de Lovecraft

Las 10 peores adaptaciones literarias al cine (PARTE 2)

Las 10 peores adaptaciones literarias al cine (PARTE 2)
Las 10 peores adaptaciones literarias al cine (PARTE 2)

Las 10 peores adaptaciones literarias al cine (PARTE 2) es la respuesta a la deuda que contraje con vosotros en su primera parte. Vuestra respuesta a aquel video artículo aquí y en el canal de youtube ha sido excelente. Así que ha llegado el momento de recoger vuestras sugerencias y la opinión de la la crítica en este nuevo recopilatorio.

Sólo me queda advertiros que el que una película sea una mala adaptación literaria no significa que sea una mala película y en esta selección vais a verlo con mucha claridad. Como ya vimos la relación entre cine y literatura es bastante complicada.

1. El increíble castillo vagabundo (2004)

Esta película me la recomendó Alma Fujoshi. Conocida en España como El castillo ambulante y en Hispanoamérica como El increíble castillo vagabundo, es una película de animación japonesa creada por Studio Ghibli, producida por Toshio Suzuki y dirigida por Hayao Miyazaki, también director de otras afamadas obras como Nausicaä del Valle del Viento, La princesa Mononoke, Mi vecino Totoro y El viaje de Chihiro. La película se basa en la novela homónima de la escritora británica Diana Wynne Jones.

La película se estrenó el 5 de septiembre de 2004 en el Festival Internacional de Cine de Venecia, y el 20 de noviembre de 2004 en los cines de Japón. Obtuvo allí una recaudación de 190 millones de dólares y 235 millones a nivel mundial, convirtiéndose así en una de las películas más taquilleras de la historia del cine en Japón. Fue nominada al Premio Óscar en la categoría de mejor película de animación, aunque perdió ante el filme Wallace & Gromit: The Curse of the Were-Rabbit. Obtuvo un premio en el Festival de Cine de Venecia, así como también en el Festival de Cine de Sitges, el Festival de Arte de Japón, el Premio Nébula al mejor guion y un Tokyo Anime Awards, entre otros reconocimientos.

Pues bien, todo esto no hace de esta película una buena adaptación literaria, sino justo todo lo contrario.  La película a penas respeta mínimamente algunos acontecimientos del libro discurriendo después de forma completamente diferente. Sin embargo, la película tiene su propia personalidad y resulta realmente mágica y entretenida. Tanto es así que la propia autora de la novela declaró, tras un pase privado con el director previo a su estreno:

«Realmente lo disfruté, la animación es una obra de arte y me divertí tanto como cuando escribí el libro. Esto ciertamente no es mi trabajo, pero hasta la mitad es una película que realmente se mete dentro de mi libro, y rinde homenaje a la mejor manera. Ciertamente ya en la segunda mitad de la película, Miyazaki se aparta notablemente de la historia que había escrito, pero conservando su esencia.»

Diana Wynne Jones

2. Troya (2004)

Troy (Troya en España e Hispanoamérica) es una película de 2004 dirigida por Wolfgang Petersen y protagonizada por Brad Pitt, Eric Bana y Orlando Bloom. Está basada en el poema épico La Ilíada de Homero, e incluye material de su continuación La Odisea, de Homero, y de La Eneida de Virgilio, además de otras fuentes.

Hay que reconocer de entrada que la adaptación de los clásicos griegos no es ni mucho menos sencilla, dada las grandes diferencias que existen entre la época en que fueron concebidas y la actualidad. Sin embargo, más allá de las lógicas licencias creativas necesarias, Troya se toma demasiadas libertades variando completamente la historia griega, hasta el punto de quitar y variar drásticamente elementos fundamentales de su trama.

Nuevamente esto no hace de Troya una mala película, ya que resulta extremadamente espectacular y entretenida con grandes momentos y escenas. No pasará a la historia del cine como una gran película tampoco, no nos engañemos, pero sirve para pasar un buen rato. Ahora como adaptación literaria es un absoluto despropósito.

3. La brújula dorada (2007)

Basada en la novela Luces del norte de Philip Pullman, la novela llegó a los cines el 5 de diciembre de 2007, de la mano de su director Chris Weitz y con un elenco de primera con Nicole Kidman y Daniel Craig junto a Christopher Lee.

Sin embargo, la riqueza de la historia original de la novela se perdió completamente y, a pesar de una buena factura visual y decentes interpretaciones, la película resultó completamente fallida. El enorme coste de su producción 180 millones de dólares, junto a sus paupérrimos resultados en taquilla completaron el completo batacazo de la producción. Para rematar el desastre, la historia quedó completamente cortada a la espera de una continuación que nunca llegó a la gran pantalla. Vete tú saber por qué.

4. El gran Gatsby (2013)

The Great Gatsby (El gran Gatsby en español) es una adaptación fílmica de la novela homónima de F. Scott Fitzgerald, publicada en 1925. Dirigida por Baz Luhrmann, cuenta con las actuaciones de Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire, Carey Mulligan, Joel Edgerton, Elizabeth Debicki e Isla Fisher. La película dio arranque al Festival de Cannes 2013 y ganó el Oscar 2014 por mejor vestuario.

En el caso de El gran Gatsby, no es que estemos ante una mala adaptación, que lo es, sino que estamos ante una verdadera novela maldita para el cine. Hay quien ha llegado a platearse si la novela de Scott Fitzgerald es inadaptable al cine

Antes de la versión que nos ocupa, hubo otros dos intentos previos, estrenados en 1926 y 1949 muy mal recibidos por el público de la época. Después, en 1974 se estrenó la adaptación más conocida protagonizada por Robert Redford y Mia Farrow en 1974. La película fue considerada una de las adaptaciones más fallidas de la historia del cine, con muy pocos elementos salvables. Finalmente, en el año 2000 se realizó una adaptación televisiva que protagonizó Paul Rudd y que pasó sin pena ni gloria por la pequeña pantalla.

En este caldo de cultivo llegó la nueva adaptación, una nueva propuesta que resulta si cabe aún más fallida. Aunque hay reconocer que el film intenta ser más fiel al original, se queda solo en eso, en un intento. La película resulta un espectáculo de fuegos artificiales, extremadamente recargado con grandes estridencias estéticas, que terminan por traicionar completamente el espíritu de la novela original.

5. Alicia en el país de las maravillas (2010)

Con Tim Burton a la cabeza, una adaptación bajo su batuta de Alicia en el país de las maravillas, sonaba realmente bien. La película fue producida y distribuida por Walt Disney Pictures y se inspiraba en los libros Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo y Lo que Alicia encontró allí, de Lewis Carroll, y en la película animada de Disney de 1951, Alicia en el país de las maravillas.

El problema, quizás, fue que Tim Burton no estaba en su mejor momento. Abandonando su forma de dirigir habitual, se limitó a realizar un film repleto de innumerables efectos digitales que terminaron condenando la película a la impersonalidad. Por no hablar de que Burton se permitió incluso crear personajes nuevos como la Reina Blanca (Mirana), que no aparece en la historia original ni en la película animada de Disney. Además, Burton traicionó completamente el espíritu de las historias de Lewis Carroll, creando escenas donde la propia Alicia no estaba presente, algo imposible ya que en su referente literario toda la trama transcurre realmente en la imaginación de Alicia y nada puede ocurrir sin su participación.

Paradójicamente y, aunque la crítica crucificó el film, éste recaudó más de un billón de dólares en todo el mundo. ¿Estamos ante el fracaso artístico más taquillero de todos los tiempos?

6. Pet Sematary (2019)

Pet Sematary (titulada: Cementerio de animales en España y Cementerio maldito en Hispanoamérica) es una película estadounidense de terror sobrenatural de 2019 dirigida por Kevin Kölsch y Dennis Widmyer. Siendo protagonizada por Jason Clarke, Amy Seimetz y John Lithgow, se basa en la novela homónima de Stephen King, y a su vez, la segunda adaptación de película homónima de 1989. La cinta fue estrenada el 5 de abril de 2019.

Mientras en 1989 se hizo una primera adaptación del libro bastante fiel, a pesar de las limitaciones de la época, en 2019, Kevin Kölsch y Dennis Widmyer decidieron volverlo a llevar a la pantalla grande. Sin embargo, es esta ocasión decidieron como ya es costumbre en algunos directores hollywoodienses mejorar el original. El resultado fue que numerosos puntos argumentales clave de la historia fueron cambiados y el final fue totalmente diferente al que escribió Stephen King. Una película que no gustó demasiado a la crítica y que decepcionó a los seguidores de King.

7. Un pliegue en el tiempo (2018)

A Wrinkle in Time (Un viaje en el tiempo en Hispanoamérica y Un pliegue en el tiempo en España) es una película estadounidense de aventuras y ciencia ficción de fantasía dirigida por Ava DuVernay a partir de un guion de Jennifer Lee, y basada en la novela homónima de 1962 de Madeleine L’Engle. Fue producida, una vez más, por Walt Disney Pictures.

El film resulta totalmente desafortunado, aburrido y poco coherente. Alberto Corona lo explicó perfectamente en una frase impagable: “El guión y la dirección se olvidan de cómo conseguir que la narración fluya mínimamente, y ésta al final acaba teniendo la misma lógica que un viaje de LSD”.

8. Carrie (2013)

Seguimos con Stephen King, y otra de sus mejores novelas “Carrie”. En esta ocasión fue la cineasta Kimberly Peirce (Boys Don’t Cry) la directora que decidió mejorar la adaptación previa, que ya existía de este film, realizada en 1976 por ni más ni menos que Brian de Palma. Una adaptación que en 1972 fue considerada por los críticos como una de las mejores películas de suspense que marcaron la época de los 70s.

El resultado fue un auténtico desastre que resultó en la peor actuación de su protagonista, Chloe Moretz, cuya carrera salió fuertemente comprometida del experimento. En cuanto a su directora abandonó los largometrajes para trabajar en la televisión después del varapalo cinematográfico.

9. La letra escarlata (1995)

Dirigida por Roland Joffe y con Demi Moore y Gary Oldman en los papeles protagonistas. “La letra escarlata” adaptaba la novela homónima de Nathaniel Hawthorne. A priori una apuesta ganadora, ya que se trataba de una obra literaria con un mensaje extremadamente potente y unos actores y dirección con garantías.

El resultado final, sin embargo, fue toda una decepción y un fracaso absoluto en taquilla. La película presentó una versión completamente edulcorada de la novela original, variando momentos claves de la historia incluido el final.

Sine embargo, el broche de oro a este caos de adaptación lo puso la actriz protagonista Demi Moore, que para defender la horrenda película no se le ocurrió decir otra cosa que excusar los enormes cambios respecto a la novela diciendo que no importaba porque “en realidad, casi nadie se ha leído la novela”. En fin, sobran los comentarios.

10. El resplandor (1980)

Y como colofón tenemos que seguir con Stephen King, un autor auténticamente maldito para las adaptaciones literarias. En esta ocasión le toca a “El resplandor”, una de sus mejores novelas que fue adaptada a la gran pantalla en 1980 por Stanley Kubrick. Los protagonistas de la cinta fueron Jack Nicholson y Shelley Duvall, que realizaron unas interpretaciones impecables.

La película está considerada una de las mejores películas de terror de la historia del cine. El film ostenta el récord de ser la película comercial rodada en inglés que menor relación material filmado-material montado tiene de toda la historia del cine, apenas un 1%. Esto se debió al increíble perfeccionismo de Kubrick que realizó una de sus mejores películas.

A estas alturas estaréis preguntándoos por qué está entonces este film en este listado. Pues porque a pesar de ser una gran película, el film se alejaba completamente de la obra literaria de King. Mientras la novela de King incidía en el aspecto más fantástico de la historia, la película concedía mucha más importante a su aspecto terrorífico concediendo especial protagonismo al hotel, que se convertía en el auténtico protagonista.

Las diferencias fueron tantas que Stephen King quedó completamente decepcionado, hasta el punto de producir una miniserie de idéntico título en 1997 protagonizada por Steven Weber y Rebecca de Mornay, mucho más fiel al libro. El resultado no fue el esperado y es que ser buen escritor, no significa entender de cine, ni mucho menos. ¡¡ Zapatero a tus zapatos !!.

Y os dejo ya con el video del artículo de este post, que también podéis encontrar en el canal de youtube. No olvidéis suscribiros, si aún no lo habéis hecho. Y, ya sabéis, dadle a la campanita si queréis que os lleguen los nuevos vídeos.

Las 10 peores adaptaciones literarias al cine (PARTE 2)
Las 10 peores adaptaciones literarias al cine (PARTE 2)

Destripando DUNE

Destripando DUNE
Destripando DUNE

Con «Destripando DUNE» recuperamos la sección dedicada a destripar obras literarias, acompañándolo con una ilustración hecha ex profeso para la ocasión. Esta semana le ha tocado a DUNE, una obra cuya adaptación al cine está recién llegada a todas las carteleras. Por eso, es el momento de destripar una de las sagas literarias más importantes de la ciencia ficción.

Pero antes quiero daros las gracias por la acogida que está teniendo el canal de youtube entre todos los adictos a la literatura que cada vez somos más. Poquito a poquito, pero con buena letra (nunca mejor dicho), estamos a punto de llegar a los 500 suscriptores. Por eso, para celebrarlo como se merece, al final del artículo de hoy os explicaré como conseguir la ilustración de DUNE dedicada en exclusiva y completamente gratis.

Ahora empecemos «Destripando DUNE«:

Dune es una novela de ciencia ficción escrita por el escritor estadounidense Frank Herbert en 1965. Su éxito fue rotundo; en 1966 ganó el Premio Hugo y en 1965 la primera edición del Premio Nébula a la mejor novela de ciencia ficción. Debido al gran éxito de la novela, el autor continuaría la saga con El mesías de Dune (1969) y Hijos de Dune (1976), que cerraba la historia como una trilogía. Aunque no pensaba continuarla, nuevamente el éxito que mueve montañas, hizo que el autor escribiera un cuarto libro, Dios emperador de Dune (1981). Tampoco aquí terminaría la saga, sino que años escribiría un quinto y sexto volúmenes Herejes de Dune (1984) y Casa Capitular Dune (1985), dejando un final completamente abierto a una nueva entrega.

Tras la muerte de Frank Herbert, el hijo del autor, Brian Herbert, en asociación con el escritor de ciencia ficción Kevin J. Anderson realizaron dos trilogías que narraban los antecedentes que condujeron a los hechos de la saga principal, Preludio a Dune (1999-2001)Leyendas de Dune (2002-2004), escritas, así como dos novelas que concluyen supuestamente la saga original, Cazadores de Dune (2006)Gusanos de arena de Dune (2007).

Como ejemplo del increíble éxito de estas obras baste comentar que, en 2007, 42 años después de escrita, la novela original de la saga “Dune”, vendió más de 12 millones de ejemplares, convirtiéndose en la novela de ciencia ficción más vendida.

Como siempre lo primero que necesitamos saber para entender mejor la gestación de esta magnífica obra es quién era Frank Herbert, su autor.

Frank Herbert nació el 8 de octubre de 1920 en Tacoma, Washington, hijo de Frank Patrick Herbert Sr. y Eileen (McCarthy) Herbert. Se crio en un entorno familiar pobre consiguiendo sus primeros trabajos en periódicos modestos, ocupando toda clase de puestos. Llegó incluso a trabajar como fotógrafo en la Armada de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Se casó con Flora Parkinson en San Pedro, California, en 1940 y tuvo una hija en 1942, pero terminó divorciándose. Herbert volvió a casarse en 1946 con Beverly Ann Stuart, a la que había conocido en la Universidad de Washington, en una clase de escritura creativa y con la que Llegaría a tener dos hijos.

En realidad, Herbert no llegó a graduarse nunca en la universidad, ya que, al parecer, estudiaba solo lo que le interesaba.  Aunque estaba claro que tenía una indiscutible vocación literaria, era un hombre erudito que se interesó en la obra de distinto pensadores como Freud, Jung, Jaspers y Heidegger que influyeron claramente en su obra y le adentraron en el mundo del budismo. Lector voraz de ciencia ficción, llegó a confesar que estuvo leyendo ciencia ficción durante diez años antes de decidirse a escribirla él mismo. Entre sus autores favoritos estaban H. G. Wells, Robert A. Heinlein, Poul Anderson y Jack Vance. La primera historia de ciencia ficción de Herbert sería Looking for Something (Buscando algo), publicada en abril de 1952. Es interesante comprobar que ya en esta obra se interesa claramente por los conflictos mundiales que podría producir el consumo y la producción de petróleo.

Lo que a nosotros nos interesa siempre es saber cómo los autores pudieron llegar a concebir sus historias. En el caso de Dune, el propio autor explicó mucho de su proceso creativo. La novela empezó a concebirse basándose en su trabajo como periodista, concretamente en la documentación que consiguió para un artículo sobre el Área recreativa nacional de dunas de Oregón. El artículo no se publicó, pero su labor de investigación plantó la semilla de su futura novela. Después aun tardaría cerca de seis años en terminar de documentarse y en plasmar en papel su idea, dando lugar a su novela Dune, publicada en 1965.

Aunque no quiero destriparos la historia de la novela en sí, es importante comprender las influencias que modelaron algunos de sus aspectos mas importantes. Veámoslos:

  1. Desierto. Toda la novela transcurre en un desierto claramente inspirado en los desiertos reales y en Arabia en particular, tal y como el propio autor explicó varias veces.
  2. La «especie». La novela gira en torno a las luchas de poder alrededor de un misterioso producto llamado la «especie», que es lo que permite plegar el Universo, y viajar por tanto por él, y que sólo puede obtenerse en el planeta desértico de Arrakis. Es obvio que esto se basa en la dependencia del petróleo, base de las comunicaciones y el transporte mundial en el siglo XX.
  3. Mesiansimo. En la novela está presente una suerte de profecía religiosa que anuncia la llegada de un Mesías. El autor se basó en la influencia de las religiones, especialmente orientales. En el islam los sunitas afirman esperan la llegada de Mahdi; un mesías guerrero que implantará el reino del islam. En Dune el mesías recibe el nombre de Muad’Dib.
  4. Líder revolucionario. En la novela un extranjero une a las distintas tribus e Arrakis para levantarse frente al imperio. En este sentido Herbert, se inspiró de manera clara en la figura de Lawrence de Arabia. Durante la Revuelta Árabe de Oriente Medio a comienzos del siglo XX, el oficial británico, Thomas Edward Lawrence, movilizó a guerreros árabes para quebrar el poder del Imperio otomano en la península Arábica. La figura de este líder guerrero y espía británico se ha convertido con el paso del tiempo en un verdadero icono del líder revolucionario.

Como vemos, una vez más, la musa visitó al autor de estas fantásticas novelas, Frank Herbert, pero lo hizo acompañada de más de seis años de duro trabajo de documentación. Por no hablar de toda una vida dedicada el periodismo que le nutrieron de amplios conocimientos en grandes figuras históricas, religiones, política, e incluso de ecologismo, aspectos que impregnan completamente las páginas de toda su obra.

Aunque Dune tuvo una buena acogida y fue un éxito de crítica desde su publicación, Frank Herbert no experimentó el verdadero éxito hasta llega al cine la adaptación de la obra de David Lynch en 1984. Aunque paradójicamente, ese mismo año murió su mujer. Herbert volvería a casarse en 1985. Al año siguiente, el 11 de febrero de 1986, una embolia pulmonar masiva acabaría con su vida, tras una cirugía por cáncer de páncreas.

Ilustración DUNE - J. C. Boíza
Ilustración DUNE – J. C. Boíza

Y hasta aquí el destripamiento de esta genial obra. No me resisto, sin embargo, a comentaros un aspecto más de esta obra genial. Ya hemos hablado de la relación entre literatura y cine, y lo complicada que puede llegar a ser. Pues bien, Dune tiene una historia de adaptaciones especialmente atropelladas que merece la pena destacar.

El primer director que intentó llevarla al a la gran pantalla en 1974 fue, ni más ni menos, que Alejandro Jodorowsky, al que recordaréis por ser el guionista del Incal, uno de los comics que os recomendaba en el pasado post sobre Comic y literatura. Pues bien, con el arte de Moebius (dibujante del incal) y H. R. Giger, increíble artista responsable del diseño y ambientación del mítico Alien, pretendía dotar al proyecto de un aspecto visual impactante, además quería contar con actores como Orson Welles en el papel del Barón Harkonnen y el pintor Salvador Dalí como el Emperador Shaddam IV. Para rematarlo todo, la banda sonora correría a cargo de Pink Floyd.

Una propuesta megalómana (la película iba a durar 9 horas) que, aunque llegó a iniciar su preproducción, murió cuando fue imposible encontrar los fondos requeridos para una producción tan costosa. Una pena porque hubiese merecido mucho la pena ver esta versión de la novela. Existe un documental sobre este azaroso proyecto que merece la pena ver.

En 1984 el productor Dino de Laurentis junto al director David Lynch consiguió llegar al cine la noval Dune. Para lograrlo, reutilizaron parte del material de Jorodowsky. Aunque no tan faraónicamente concebida como la versión de éste, David Lynch logró, desde mi punto de vista, una adaptación más que digna a pesar de lo complicado de la obra original. Sin embargo, la obra fue un fracaso de crítica y público. El problema fue por un lado la dificultad de condensar en una sola película toda la novela y el enfrentamiento creativo entre el director, David Lynch ,que intentaba hacer algo distinto y creativo y el productor, Dino de Laurentis, sólo interesado en emular el éxito de La Guerra de las Galaxias.

En el año 2000 se estrenó una miniserie de televisión que adaptaba la novela Dune, a la que siguió una segunda miniserie que adaptaba la secuela Hijos de Dune. Ambas pasaron sin pena ni gloria por la pequeña pantalla, dejando un amargo sabor de boca a los aficionados a la obra de Herbert.

Un nuevo intento se produjo en 2008 cuando Paramount anunció una película basada en el film que sería dirigida por Peter Berg. A pesar de que el hijo de el hijo del autor, Brian Herbert, en asociación con el escritor de ciencia ficción Kevin J. Anderson llegó a formar parte del proyecto, este fue finalmente abandonado.

Finalmente, acaba de llegar a la gran pantalla una nueva adaptación del director Denis Villeneuve, que ha optado por realizar la adaptación en dos entregas. A priori parece una decisión acertada pero ¿será esta por fin la adaptación que la novela de Herbert merece? Prometo daros mi opinión en cuanto tenga la oportunidad de verla.

Y ahora como siempre os dejo con el video artículo de mi canal de youtube , correspondiente a este post. Pero antes como lo prometido es deuda, quiero como conseguir la ilustración que acompaña el artículo. Lo único que tenéis que hacer es mandarme un mail a mi dirección de contacto con el asunto «ilustración DUNE». También podéis utilizar el formulario de contacto de esta web. El único requisito que os pido es que, si no lo habéis hecho ya, os suscribáis al canal de youtube o a este blog y os convirtáis en uno más de nuestra familia de «adictos a la literatura».

DUNE Destripado. Y regalo una novela sin sorteos.

Misterios de la literatura: Futility, The Wreck of the Titan

Misterios de la literatura: Futility, The Wreck of the Titan
Misterios de la literatura: Futility, The Wreck of the Titan

Con «Misterios de la literatura: Futility, the Wreck of the Titan« quiero iniciar una nueva sección en el canal de youtube, para todos los adictos a la literatura. El mundo de las letras, a parte de un perfecto medio para contar historias y comunicarnos, ha sido también un terreno abonado para el misterio. Por eso, me ha parecido interesante abordar con vosotros los grandes misterios de la literatura de todos los tiempos. ¿Y qué mejor para inaugurar esta nueva sección, que una de las novelas más enigmáticas de todo el siglo XX:Futiliy también titulada «The Wreck of the Titan« del autor Morgan Robertson?

Probablemente algunos no sepáis de qué obra se trata, ni hayáis oído hablar nunca de ella ni de su autor. Sin embargo, en sus páginas se esconde un insondable misterio que merece mucho la pena rescatar. En varias ocasiones os he hablado de la necesidad de un duro trabajo de documentación para ayudar a nuestra imaginación a concebir buenas ideas que llevar al papel. Pues bien, existen algunas obras que parecen haber surgido de un lugar muy distinto a la imaginación o a la memoria de sus autores y “Futility” es probablemente uno de sus máximos exponentes.

Lo primero que necesitamos para adentrarnos en este misterio es saber quién era el autor de esta novela. Su nombre era Morgan Robertson y fue oficial estadounidense de la marina mercante, además de escritor de historias cortas y novelas.  Su padre fue capitán de barco, por lo que desde muy niño supo muy bien lo que era el mar. De hecho, estuvo en el servicio mercante desde 1866 hasta 1877, llegando a ser primer oficial.  Después de estar un tiempo trabajando como joyero, y ver que su vista se deterioraba, llegó por fin a la literatura, su verdadera vocación. Aunque se ganó la vida con la pluma, nunca llegó a conseguir demasiado dinero y sus obras no tuvieron nunca una gran repercusión. Ahora sin embargo, su nombre está unido al misterio de una manera indisoluble gracias a una pequeña novela titulada “Futiliy” también titulada «The Wreck of the Titan».

Para entender mejor el misterio que envuelve esta obra debemos retroceder en el tiempo hasta el 15 de abril de 1912. El día en que el RMS Titanic, el transatlántico más grande y lujoso de la época, se hundió en su viaje inaugural entre Southampton y Nueva York tras haber chocado con un iceberg en el Atlántico Norte. Pues bien, la novela “Futility” fue publicada 14 años antes y en ella Robertson narra la historia de un trasatlántica llamado Titan y su hundimiento en el Atlántico debido al choque con un iceberg. Una historia tan similar al hundimiento real del Titanic que parece imposible achacarlo a una mera casualidad.

En un primer momento podríamos pensar en una enorme coincidencia. A fin de cuentas que coincidan el nombre de los barcos, o incluso que se hundieran debido al mismo tipo de accidente, podría ser pura casualidad. Sin embargo, la realidad es que las similitudes entre el relato y la realidad son mucho mayores. Veámoslas en detalle:

1. El mito de «insumergible»

El Titanic fue el transatlántico más grande y lujoso de su época (882 pies, desplazando 53.000 toneladas), y fue descrito como «prácticamente insumergible». El Titan en la novela era la embarcación más grande de su tiempo y fue considerado como el mejor trabajo del realizado por el ser humano (800 pies, desplazamiento 75.000 Tm), y era considerado «insumergible».

2. Número de hélices y mástiles

El Titanic tenía tres hélices y dos mástiles. El Titan estaba equipado también con exactamente tres hélices y dos mástiles.

3. Botados en abril

El Titanic zarpó desde Southampton, Inglaterra, en su viaje inaugural en abril de 1912. El Titan fue botado al mar en el mes de abril.

4. Ambos golpearon un iceberg

Desplazándose demasiado rápido, a 23 nudos, el Titanic golpeó un iceberg en la noche del 14 de abril de 1912, en el Atlántico Norte a 400 millas de distancia de Terranova. También en una noche de abril en el Atlántico Norte, a 400 millas de Terranova, el Titan chocó con un témpano de hielo mientras viajaba a 25 nudos.

5. Ambos hundidos muriendo más de la mitad de los pasajeros.

El insumergible Titanic se hundió, y más de la mitad de las 2223 personas a bordo murieron gritando por ayuda. El indestructible Titan también se hundió, y más de la mitad de sus pasajeros murieron (sólo 13 sobrevivieron).

6. Pasajeros y botes.

El número de pasajeros del Titan descrito por Robertson era de 3000 y contaba con apenas 24 botes. En la realidad, el Titanic tenía 2207 personas a bordo y solamente 20 botes salvavidas. Se trataba de una cantidad insuficiente para la cantidad de pasajeros, tanto en la novela como en la realidad provocando la catástrofe.

7. Dimensiones

La eslora del barco del Titan en la novela era de 245 metros, algo inferior a la del Titanic, que era de 269 metros (solo 24 metros de diferencia).

RMS Titanic
RMS Titanic

Es cierto que también hubo ciertas diferencias donde la novela se alejó más de la realidad. El Titanic golpeó el iceberg en perfectas condiciones de navegación, mientras que las condiciones climatológicas eran adversas en el momento que el Titan chocó contra el témpano. En el Titanic se salvaron 705 personas mientras que en el Titan solo 13. El Titanic fue el segundo de tres barcos gemelos, y el Titan no tenía naves hermanas. El Titan zarpó de Nueva York a Liverpool; el Titanic, de Southampton a Nueva York. El Titan naufragó durante su tercer viaje; en el caso del Titanic, se hundió durante su primer viaje. El Titanic tenía quince compartimientos estancos, mientras que el Titan sólo nueve. El Titan tenía 40.000 CV de fuerza; mientras que el Titanic, 50.000 CV de fuerza.

En realidad, si nos damos cuenta las diferencias son muy leves respecto a la realidad y no dejan de llenar de asombro a cualquier persona. ¿Cómo es posible que Morgan Robertson, aún contando con una excelente formación como marino pudiese acertar con tanta precisión lo que ocurriría 14 años después?

Para rematar este extraño caso, en 1904 Robertson publicó The Submarine Destroyer (El submarino destructor), donde describió el periscopio con tal precisión que algunos le consideran su inventor. Además, en 1914, en un volumen que también contenía una nueva versión de Futility, Robertson incluyó una historia corta llamada Beyond the Spectrum (Bajo el espectro). En esta obra se describía una futura guerra entre Estados Unidos y el Imperio del Japón, una ficción que se hizo muy popular en esos años.

La historia coincide nuevamente de forma muy llamativa con el ataque real a Pearl Harbor en las islas Hawái, durante la Segunda Guerra Mundial. Se describe un ataque con máquinas voladoras (cuando la aviación estaba entonces en pañales), sin declaración de guerra y con bombas brillantes que caen del cielo. Además, se sitúa el ataque en la mañana de un domingo de diciembre. El ataque a Pearl Harbor se produjo 27 años después de la publicación del libro.

El 24 de marzo de 1915, Morgan Robertson fue encontrado muerto en su habitación, en el hotel Alamac en Atlantic City, Nueva Jersey, Estados Unidos, a la edad de 53 años. Se creyó que la causa de la muerte pudo haber sido una sobredosis de yoduro de mercurio, utilizado para el tiroides y el reumatismo. Más tarde se determinó como causa de la muerte una enfermedad cardíaca. El cuerpo de Morgan Robertson se encontró delante de una ventana abierta por la que, presumiblemente, estuvo mirando al mar hasta que sus ojos se cerraron definitivamente.

Es muy difícil afirmar si todo esto se debió a un increíble cúmulo de coincidencias o a algo más, pero lo que está claro es que la imaginación y la creatividad son puertas abiertas al misterio. Y como escritores debemos esta dispuestos a explorar estos misterios para enriquecer nuestra pluma.

Ya me diréis qué os parece esta nueva sección y qué misterios os gustaría que tratase. Como siempre os dejo con el video del artículo, que también podéis encontrar en el canal de youtube. No olvidéis suscribiros, si aún no lo habéis hecho.

Misterios de la literatura: Futility, the wreck of the Titan

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