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Destripando «El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde»

 "El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde"
«El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde«

Hoy destripamos: «El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde» , una novela corta escrita por Robert Louis Stevenson y publicada por primera vez en inglés en 1886. La novela nos habla de un abogado, Gabriel John Utterson, que investiga la extraña relación entre su viejo amigo, el Dr. Henry Jekyll, y el misántropo Edward Hyde. Se trata, en realidad, de una profunda reflexión sobre la dualidad existente en todo ser humano entre el bien y el mal.

Como siempre, en nuestros destripamientos literarios, lo que nos interesa es indagar en cómo Stevenson concibió está fantástica idea y consiguió crear una obra, que e ha convertido en uno de los grandes clásicos de la literatura universal. Mi intención es aprender, junto a vosotros, cómo funcionan las mentes creativas de los grandes escritores para mejorar así nuestras propias obras.

Robert Louis Stevenson nació el 13 November 1850 en Edimburgo, Escocia, en una casa ubicada en el número 8 de Howard Place. Fue el hijo único del abogado y constructor de faros Thomas Stevenson y de Margaret Isabella Balfour (1830-1897). Los padres de Stevenson eran presbiterianos por lo que tuvo una infancia, no solo acomodada, sino también profundamente religiosa.

La salud de su madre, así como la suya propia, estuvieron siempre marcadas por una debilidad congénita, que les hacía especialmente proclives a enfermedades pulmonares y respiratorias. Esto obligó a la familia a mudarse en varias ocasiones en busca de climas más benignos.  La familia contrató en 1852 a la niñera Alison Cunningham (1822-1910), llamada «Cummy» para cuidar del pequeño Louis Stevenson, al que impresionó de inmediato, tanto por su calvinismo austero como por las historias nocturnas truculentas que solía contarle. Estas historias lo asustaban y fascinaban de igual manera, lo que, unido a las historias que le relataban en la iglesia sobre Caín y Abel, el Libro de Daniel o sobre del diluvio universal, supuso el poso sobre el que se asentó su imaginación infantil marcando su obra posterior de adulto.

Louis Stevenson llegó a apreciar tanto a su niñera que con 35 años le dedicaría su obra  “A Child’s Garden of Verses”.

Cuando tuvo edad suficiente ingresó en la Universidad de Edimburgo como estudiante de Ingeniería Náutica. Sin embargo, la elección de la carrera fue más por la influencia de su padre, que era ingeniero, que por gusto propio. Esto le llevó a abandonar la ingeniería y matricularse en derecho. Aunque en 1875 llegó a practicar la abogacía, lo cierto es que lo que realmente le interesaba era la lengua y la literatura, en la que terminó volcando su actividad profesional.

Lamentablemente, su salud siguió siendo un problema por lo que, tras sufrir los primeros síntomas de la tuberculosis, inició una serie de viajes por el continente. En 1876, en Grez (Francia), conoció a Fanny Osbourne, una norteamericana que estaba separada. Tras el divorcio de Fanny, ambos se casaron en 1880. La pareja vivió un tiempo en Calistoga, en el Lejano Oeste, donde Stevenson dio rienda suelta a su imaginación, escribiendo historias de amor, viajes y aventuras.

En 1886, Robert Louis Stevenson publicaría su obra «El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde», una novela que inmediatamente le catapultó a la fama.

Pero la gran pregunta que siempre nos hacemos es cómo consiguió Stevenson concebir esta obra increíble.

Como siempre, existe una versión romántica sobre este momento de creación, que nos recuerda a los ya vistos en Frankenstein o Drácula, y que atribuye todo a un sueño afortunado.

A principios de otoño de 1886 Stevenson tuvo un sueño y al despertar tenía la idea para dos o tres escenas que aparecerían en «El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde«. «A altas horas de la mañana» dijo la señora Stevenson «fui despertada por gritos de horror de Louis. Pensando que tenía una pesadilla le desperté. Él me dijo furioso ¿Por qué me has despertado? Estaba soñando un dulce cuento de terror. Yo le había despertado en la escena de la primera transformación«

A partir de aquí Stevenson escribió la obra de forma casi enfebrecida y obsesiva. El hijastro de Stevenson Lloyd Osbourne llegaría a declarar: «No creo que haya habido antes una hazaña literaria como la escritura de Doctor Jekyll. Recuerdo su primera lectura como si fuera ayer. Louis bajó enfebrecido, leyó casi la mitad del libro en voz alta; y luego, cuando todavía estábamos jadeando, él ya estaba otra vez lejos ocupado en la escritura. Dudo que la primera versión le llevara más de tres días».

Para rematar la escena, la mujer de Stevenson leyó el primer borrador de a obra, apuntando en él sus críticas, especialmente que en vez de a modo de cuento, quedaría mejor como una alegoría. Cuando el escritor las leyó, quemó la obra y la reescribió por completo.

No existen pruebas de que nada de esto ocurriese, pero lo importantes es que, más allá del proceso mismo de su escritura Robert Louis Stevenson contó, como vengo explicando en todos esto videos de destripamientos literarios, con una profunda documentación y numerosas influencias literarias en su obra.

Analicémoslas en detalle:

INFLUENCIAS LITERARIAS

A nivel literario, el concepto de la dualidad al interior de la identidad humana no era completamente original. Ya había sido tratado en numerosas obras precursoras de Jekyll y Hayde. Entre las obras más influyentes en el desarrollo del trabajo de Stevenson se encuentran Los elixires del diablo (1816), de E.T.A. Hoffman, Memorias privadas y confesiones de un pecador justificado (1824), de Thomas Jefferson Hogg, «William Wilson» (1839), de Edgar Allan Poe y, la más significativa, El caballero doble (1840), de Théophile Gautier. La historia de Gautier se centra en Oluf, que tiene una naturaleza doble y lleva una vida atormentada, al igual que Jekyll y Hyde.

INFLUENCIAS HISTÓRICAS

En cuanto a la creación de sus personajes y especialmente del protagonista y su doble personalidad, existen dos personajes históricos que influyeron claramente en su construcción literaria:

1. William Deacon Brodie (1741-1788).

Brodie era un famoso ebanista de Edimburgo. Su trabajo era de lo más respetado, por lo que se reclamaba su mano maestra por parte de los más ricos de la ciudad. Todos querían que sus muebles fuesen obra del respetado Brodie. Sin embargo, el escocés aprovechaba la libertad con la que trabajaba en las casas para hacer copias de las llaves. Así, al caer la noche, uno de los tipos más reputados de la ciudad en aquellos días aprovechaba para asaltar las viviendas.

Tras ser pillado con las manos en la masa, William Deacon Brodie fue detenido y condenado a la horca.

Con su historia de respetado ebanista por el día y despiadado delincuente por la noche, el desdoblamiento de Brodie influyó profundamente en la imaginación de Robert Louis Stevenson.

2. Eugene Marie Chantrell

Stevenson conocía a Eugene Chantrelle, un profesor francés afincado en Edimburgo, donde él había residido. No hace falta tener mucha imaginación para comprender el asombro del escritor cuando se enteró de la detención de Eugene por envenenar a su esposa con opio.

Según el autor Jeremy Hodges, Stevenson estuvo presente durante todo el juicio y a medida que «las pruebas se desarrollaban se encontró, como el Dr. Jekyll, ‘atónito ante los actos de Edward Hyde‘». Además, se creía que el profesor había cometido otros asesinatos tanto en Francia como en Gran Bretaña envenenando a sus víctimas en las cenas con un «plato de queso tostado y opio».

Chantrell fue condenado a la horca el 31 de mayo de 1878.

Una vez más se comprueba que la inspiración, aunque puede provenir de sueños o imaginaciones afortunadas, no es nada si no se asiente en una sólida documentación y experiencias reales. Es muy importante, como escritores, tener siempre la puerta abierta a las musas, para que nos inspiren, pero es más importante aún que, cuando lo hagan, nos pongamos manos a la obra documentándonos y trabajando en profundidad su inspiración literaria.

Stevenson volvió a escribir la historia otra vez en tres días, consiguiendo rematarla en un periodo de 4 a 6 semanas. Una autentica proeza literaria se mire por donde se mire.

El manuscrito fue al principio vendido como una edición en rústica por un chelín en el Reino Unido y un dólar en los Estados Unidos. Al principio las tiendas no hicieron provisión de la novela, hasta que una crítica favorable apareció en The Times (25 de enero de 1886). Durante los siguientes seis meses fueron vendidas cerca de 40.000 copias. Hacia 1901 se estimó que se habían vendido más de 250 000 copias. Una auténtica barbaridad para la época que lo convirtió en un absoluto bestseller.

Robert Louis Stevenson tuvo una prolífica y exitosa carrera literaria, pero la saludo no dejó de atormentarle el resto de sus días. Fue también un gran ensayista de ideas progresistas, que se definía a si mismo como socialista y que participó activamente en la política de su época.

En 1888 se trasladó con su familia a las islas del pacífico, estableciendo su residencia en Samoa donde fue conocido como “Tusitala”, “el que cuenta historias”. Murió en 1894 de una hemorragia cerebral, una hora después de que Stevenson terminará de dictar a Osbourne un párrafo de su novela más ambiciosa, Weir of Hermiston. Un año antes, escribió una carta que ha quedado como testimonio de su penosa situación física en sus últimos años: «Durante catorce años no he conocido un solo día efectivo de salud. He escrito con hemorragias, he escrito enfermo, entre estertores de tos, he escrito con la cabeza dando tumbos».

Su ataúd fue llevado a pulso por los nativos hasta el monte Vala, a un lugar poco accesible, que había elegido para ser enterrado. Poco después, se construyó sobre su tumba un mausoleo, donde se escribió el texto, que él mismo redactara como epitafio.

Here he lies where he longed to be
Home is the sailor, home from the sea
And the hunter home from the hill
Aquí yace donde quiso yacer;
De vuelta del mar está el marinero,
de vuelta del monte está el cazador

Os dejo con el video artículo de mi canal de youtube y no olvidéis suscribiros si aún no lo habéis hecho.

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¿Cómo comenzar una novela?

¿Cómo comenzar una novela?
¿Cómo comenzar una novela?

¿Cómo comenzar una novela? Si en un pasado video artículo hablábamos de finales, hoy, por lógica, toca hablar de principios. Estamos quizá ante la parte más importante de nuestros relatos porque sobre el principio recae la importante misión de atrapar al lector para conseguir que prosiga con la lectura de nuestra obra. Por eso, os he preparado un completo estudio de los mejores principios literarios y os he dejado para el final una serie de técnicas que harán de vuestros inicios literarios unos perfectos imanes para vuestros lectores.

Hoy en día, atrapar al lector se ha vuelto aún más difícil porque, debido al uso y abuso de internet y especialmente de las redes sociales, nuestra capacidad de atención ha disminuido drásticamente. De hecho, puede decirse que, si no captamos al lector en nuestro primer párrafo, ya prácticamente lo hemos perdido como lector.

Entonces, ¿cómo afrontamos el inicio de nuestras obras?

En primer lugar, es importante tener claro los objetivos que queremos conseguir, que deben ser:

1. Despertar el interés del lector.

Para conseguir esto es importante plantear algunas interrogantes e incluso esbozar el conflicto principal de la obra. De esta forma el lector se sentirá intrigado y empujado a continuar con la lectura.

Un ejemplo lo encontramos en La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson.

El squire Trelawney, el doctor Livesey y algunos otros caballeros me han indicado que ponga por escrito todo lo referente a la Isla del Tesoro, sin omitir detalle, aunque sin mencionar la posición de la isla, ya que todavía en ella quedan riquezas enterradas; y por ello tomo mi pluma en este año de gracia de 17… y mi memoria se remonta al tiempo en que mi padre era dueño de la hostería «Almirante Benbow», y el viejo curtido navegante, con su rostro cruzado por un sablazo, buscó cobijo bajo nuestro techo.

ROBER LOUIS STEVENSON

Un inicio que dibuja a la perfección lo que nos espera en la novela, abriéndonos el apetito por la aventura y el misterio.

2. Situar espacial y temporalmente la acción.

En este caso, lo que buscamos es situar el dónde y el cuándo de la acción, para que el lector empiece a visualizar, como en una película, nuestra narración. En cierto modo, lo que pretendemos es hacer que el lector se introduzca en el mundo de nuestra obra.

Un ejemplo muy claro lo encontramos en Colmillo Blanco, de Jack London

Aun lado y a otro del helado cauce de erguía un oscuro bosque de abetos de ceñudo aspecto. Hacía poco que el viento había despojado a los árboles de la capa de hielo que los cubría y, en medio de la escasa claridad, que se iba debilitando por momentos, parecían inclinarse unos hacia otros, negros y siniestros. Reinaba un profundo silencio en toda la vasta extensión de aquella tierra. Era la desolación misma, sin vida, sin movimiento, tan solitaria y fría que ni siquiera bastaría decir, para describirla, que su esencia era la tristeza.

jack london

De un plumazo, Jack London introduce su universo narrativo habitual, centrado en las tierras más septentrionales de América del Norte, deslumbrando al lector con la belleza y el misterio del entorno natural.

Una vez que tenemos claros los objetivos a conseguir, es importante conocer los distintos tipos de inicios con los que podemos jugar. Atendiendo al momento temporal, normalmente hablamos de tres tipos de inicio:

1. Ab ovo, es decir, “desde el huevo” o desde su origen.

Es el tipo narración que sigue el orden cronológico habitual, narra la sucesión de los hechos partiendo de una situación que puede considerarse el principio. La narración empieza antes de que tenga lugar el incidente detonador o central. Es el orden de los cuentos populares de tradición oral, los del “erase una vez…”

Como ejemplo, en Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen, vemos a la familia Bennet en el salón de su casa un día cualquiera, cotilleando sobre los nuevos vecinos que han alquilado una mansión cercana.  También en El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien, en la escena inicial los hobbits preparan la fiesta de cumpleaños de Bilbo Bolsón, ajenos a la oscuridad que está despertando en la Tierra Media.

2. In media res

Es la técnica narrativa que empieza el relato “por el medio”, cuando la acción ya se ha puesto en marcha. Es un recurso que resulta muy atractivo con los relatos cortos, porque suele partir del incidente central, sitúa al lector en pleno conflicto y crea una cierta intriga.

Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez tiene uno de los inicios más famosos de la literatura y justamente arranca in medias res, narrando el fusilamiento del Coronel Buendía:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre (…)

gabriel garcía marquez

3. In extrema res

Son los relatos que comienzan a contarse por la escena final o por el desenlace del conflicto. Hay que tener cuidado, en este tipo de inicios, de no desvelar demasiado del final, si no queremos acabar con la intriga y expectativas del lector demasiado pronto.

Un buen ejemplo lo encontramos en la inolvidable Rebeca de Daphne du Maurier:

Anoche soñé que volvía a Manderley. Me encontraba ante la verja del parque, pero durante algunos momentos no pude entrar. La puerta estaba cerrada con candado y cadena (…)

Rebeca de Daphne du Maurier

En este caso, la obra comienza con la protagonista soñando, en el presente, con la mansión Manderley. La verdadera historia comienza tras terminar la descripción del sueño, articulándose mediante un extenso flashback.

Hasta aquí conocemos los objetivos y tipos de inicio pero cómo logramos realmente crear un comienzo irresistible. Lo mejor en este caso es recurrir a algunos de las técnicas, que como os prometí al principio del artículo, os explico a continuación.

A. Que ocurra algo y que haya movimiento.

Lo mejor para captar la atención del lector en tu primer párrafo es que en tu escena inicial haya algún tipo de acción. Un comienzo estático, con una descripción o algo similar es más complicado de hacerlo atrayente, aunque no imposible.

Un ejemplo perfecto lo tenemos en Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago comienza en medio del caos del tráfico de una ciudad, cuando un semáforo se pone en verde, pero no todos los coches arrancan. Después comprendemos que la gente está empezando a quedarse ciega.

Se iluminó el disco amarillo. De los coches que se acercaban, dos aceleraron antes de que se encendiera la señal roja. En el indicador de paso de peatones apareció la silueta del hombre verde. La gente empezó a cruzar la calle pisando las franjas blancas pintadas en la capa negra del asfalto, nada hay que se parezca menos a la cebra, pero así llaman a este paso.

josé saramago

Otro buen ejemplo lo tenemos en Cita con Rama, de Arthur C. Clarke, donde se nos narra la caída de meteoritos, abriendo las expectativas del lector por lo que va a ocurrir.

Más temprano o más tarde, tenía que suceder. El 30 de junio de 1908 Moscú escapó de la destrucción por tres horas y cuatro mil kilómetros, un margen invisiblemente pequeño para las normas del universo. El 12 de febrero de 1947 otra ciudad rusa se salvó por un margen aún más estrecho, cuando el segundo gran meteorito del siglo XX estalló a menos de cuatrocientos kilómetros de Vladivostok provocando una explosión que rivalizaba con la bomba de uranio recientemente inventada.”

arthur c. clarke

B. Sitúa al lector en un tiempo o lugar impactante.

Es muy útil para novelas de fantasía y consigue los dos objetivos imprescindibles que os comentaba al principio de forma perfecta; captar la atención y situar al lector de un plumazo.

En El perfume de Patrick Süskind el autor nos sitúa en la Francia del siglo XVII con una simple y genial frase:

En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales.

Patrick Süskind

En El Hobbit, J. R. R. Tolkien hace lo propio y en su primer párrafo nos mete de lleno en la Tierra Media.

En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad.

J. R. R. Tolkien

C. Utiliza una descripción de un personaje principal e impactante.

Pude ser o no el protagonista pero lo importante es que levante la curiosidad del lector por saber más.

Está técnica la utiliza con maestría inigualable Vladimir Nobokov en su inolvidable y polémica Lolita.

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

Vladimir Noboko

Resulta también inigualable la forma en que Robert Graves inicia su obra Yo Caludio, utilizando este mismo recurso, con una presentación de su personaje principal que juega entre el drama y la comedia a partes iguales.

Yo, Tiberio Claudio Druso Nérón Germánico Esto-y-lo-otro-y-lo-de-más-allá (porque no pienso molestarlos todavía con todos mis títulos), que otrora, no hace mucho, fui conocido por mis parientes, amigos y colaboradores como «Claudio el Idiota», o «Ese Claudio», o «Claudio el Tartamudo» o «Clau-Clau-Claudio», o, cuando mucho, como «El pobre tío Claudio», voy a escribir ahora esta extraña historia de mi vida.

Robert Graves

D. Utiliza el absurdo.

Nada hay más atrayente que descubrir como lo ilógico puede ser explicado. Si en tu primer párrafo juegas con una declaración aparentemente absurda, levantarás la atención del lector de inmediato. Eso sí, no hagas trampas y explica después satisfactoriamente este aparente absurdo o contradicción.

Dos ejemplo de este tipo de inicios los encontrarnos en dos obras inmortales. La metamorfosis de Franz Kafka y 1984 de George Orwell.

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.

Franz Kafka

“Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece”.

George Orwell

Y con esto llegamos al final del artículo de hoy. Os dejo con el video artículo correspondiente publicado en el canal de youtube . Espero que os haya gustado y que haya sido divertido y útil para vuestras futuras obras.

Como empezar una novela. Aprende a crear inicios inolvidables para tus historias.

Relación entre el cine y la literatura

Relación entre el cine y la literatura
Relación entre el cine y la literatura

Hoy abordamos la relación entre el cine y la literatura en este nuevo video artículo. Pero antes deciros que ya superamos los 300 suscriptores en el canal de youtube. Por lo que, como lo prometido es deuda, he realizado ya el sorteo prometido entre los suscriptores. Podéis ver los dos ganadores en el video que acompaña este artículo y que os dejo al final. Muchísimas gracias a todos y ahora sí, hablemos de la relación entre el cine y la literatura.

En mis videos con recursos y consejos literarios, utilizo habitualmente comparativas con el mundo del cine. Y seguro que algunos os habéis preguntados si realmente ambos mundos son tan parecidos como para poder realizar estas comparaciones. De entrada, quiero deciros que considero que el cine es la mejor referencia y más amena con la que podemos contar para hablar de literatura. Desde mi punto de vista, ofrece un marco incomparable desde el que abordar el mundo de la narrativa, aunque es su caso sea visual y no escrita como la literaria.

Sin embargo, es justo reconocer que sigue existiendo una gran polémica al respecto. El problema viene de que algunos conciben la literatura como un arte, mientras que consideran que el cine es un mero espectáculo. Esto hace que el cine sea visto como un hermano menor, menos valioso que la propia literatura. A fin de cuentas, ¿cómo va a tener el cine el mismo valor que la literatura, cuando sintetiza los relatos en poco más de una hora y media de proyección?

Desde mi punto de vista, esta concepción es un error mayúsculo. De hecho, es ignorar la propia historia de la literatura que nació de la necesidad de transmitir historias de unas personas a otras. Inicialmente, se hacía de forma oral (como vimos cuando hablamos de los tipos de voz narrativa) y posteriormente pasó al relato escrito. El cine no es más que una evolución más de la forma de narrar del ser humano. Despreciarlo como espectáculo es un absurdo porque ¿qué son nuestros lectores sino espectadores de nuestros relatos escritos? ¿No es por tanto también la literatura un espectáculo?

En múltiples ocasiones, al realizar una adaptación de obras literarias al cine, se suele rechazar la película lamentando que la complejidad del texto literario haya sido despreciada por la superficialidad de las imágenes. Muchas veces es una crítica perfectamente merecida, pero, en otras, nace del mero desconocimiento, ya que el cine utiliza un lenguaje distinto. Ambas obras, literaria y cinematográfica, resultan exitosas si cumplen su verdadero objetivo: conseguir que el lector entienda el relato y reciba el mensaje que el escritor pretendía enviar con su obra.

Aunque, el cine es un modo de expresión nuevo, necesariamente diferente de la literatura, con una expresividad distinta y un lenguaje diferente, esto no es un problema, sino un valor añadido que le permite ofrecer un enfoque novedoso en el arte de contar relatos.

Lo cierto, siempre desde mi punto de vista, es que cine y literatura no son incompatibles, sino muy al contrario perfectamente complementarios. De hecho, constituyen un matrimonio exitoso en ambas direcciones. Algunos ejemplos de estas influencias mutuas positivas son:

  1. La innegable capacidad del cine para captar la atención de espectadores haciendo que, tras una película, muchos hayan decidido profundizar en la obra cinematográfica buscando sus fuentes literarias. Hay casos tan claros como Harry Potter, el Señor de los Anillos o series como Juego de Tronos. Obras que ya gozaban de prestigio al ser adaptadas al cine, pero a las que estas adaptaciones catapultaron en las listas de los libros más vendido convirtiéndolas en inmortales. Dentro de muy poco se estrenará DUNE y esperemos que tenga el mismo resultado porque la saga de Frank Herbert bien lo merece. Probablemente en breve dedique un video a “Destripar DUNE”.
  2. La capacidad de la literatura de inspirar toda clase de películas, arrastrando a lectores ávidos de ver sus personajes literarios favoritos encarnados en la gran pantalla. En algunos casos recuperando incluso obras literarias clásicas, que de otra forma dormirían el sueño de los justos pero que consiguen revivir periódicamente, gracias a estas adaptaciones Es el caso de las adaptaciones de obras como Romeo y Julieta de William Shakespeare, Los miserables de Víctor Hugo o la eternamente resucitada en navidades Cuento de Navidad de Charles Dickens.
  • El surgimiento de nuevos géneros literarios específicos del cine como “el guión”, que no deja de ser una obra literaria en la línea del teatro tradicional. Un género es auge que bien merece un estudio aparte.

En definitiva, cine y literatura son dos caras de la misma moneda, cada una con sus virtudes y defectos y plagadas de diferencia y similitudes. Pero, sobre todo, complementarias en su objetivo de contar historias y transmitir emociones. Como escritores no debemos ser sectarios descalificando el cine como un arte menor, porque, a fin de cuentas, ¿a quién de nosotros no le gustaría ver alguna de sus obras en la gran pantalla? Os dejo con el video, que también podéis encontrar en el canal de youtube y no olvidéis suscribiros, si aún no lo habéis hecho.

Cine y literatura

Empezando por el final: ¿Cómo crear una historia redonda?

Empezando por el final
Empezando por el final

Empezando por el final. En el nuevo video artículo de hoy, quiero comentaros una técnica personal con la que conseguiréis crear un relato redondo, con coherencia y satisfactorio para el lector. Una técnica con la que conseguiréis que las tramas de vuestros relatos encajen como un perfecto mecanismo recién engrasado.

Una técnica que consiste, ni más ni menos que en empezar vuestra historia por el final.

Al final del artículo, como regalo para los que leáis todo el artículo, os explicaré también una técnica narrativa que os ayudará a crear fines impactantes en vuestros relatos. Y ahora si hablemos de finales.

Lo primero que quiero dejar claro es que no se trata de utilizar la técnica narrativa “in extrema res” o recurrir al “flash back”, de lo que ya hablamos cuando os explicaba la estructura narrativa.

Si recordáis, cuando os daba una serie de consejos sobre cómo concebir una buena idea para vuestros libros (también os dejo el enlace por aquí), os insistí hasta la saciedad en un concepto fundamental “la coherencia”. Pues bien, con la técnica que hoy os traigo lo que pretende es precisamente eso; desarrollar un método que dote a nuestras historias de total coherencia.

Para lograrlo, os propongo algo que os puede parecer sorprendente y es que lo primero que concibáis de vuestra historia sea el final de ésta.

Aconsejaba Edgar Allan Poe, en su mítica «Filosofía de la composición«, que antes de comenzar a escribir deberíamos tener muy claro qué efecto final pretendemos:

“Si algo hay evidente es que un plan cualquiera que sea digno de este nombre ha de haber sido trazado con vistas al desenlace antes que la pluma ataque el papel. Sólo si se tiene continuamente presente la idea del desenlace podemos conferir a un plan su indispensable apariencia de lógica y de causalidad, procurando que todas las incidencias y en especial el tono general tienda a desarrollar la intención establecida.” (Poe, Filosofía de la composición)

Edgar ALLAN POER

Es decir, que lo primero que debemos saber de nuestra historia es cuál es su objetivo, qué pretendemos narrar y, por eso, os propongo que concibáis primero el final de vuestros relatos.

Se que esto es lo contrario de lo habitual, probablemente la mayoría de vosotros empezáis a escribir relatos porque se os ha ocurrido una idea que os resulta interesante. Esto no es malo, el problema empieza cuando, a partir de esta idea, concebís personajes, entornos y tramas sin haber pensado claramente cuál será el final de la historia. En este caso, por muy bien que desarrolléis vuestra trama os veréis abocados a improvisar este final y esto suele desembocar en un relato fracasado.

Ya os he puesto ejemplos de esto cuando hablábamos de la estructura narrativa, y os hablaba de la incoherencia de algunas series en su final, como la última temporada de «Juego de Tronos», donde sus guionistas se vieron obligados a improvisar el final ya que George R. Martin aún no había publicado la última novela de la saga. El resultado; el destrozo de una de las mejores series tanto literarias como televisivas de los últimos años. T

También os hablaba de «Lost», donde el desastre fue aún mayor; la improvisación del final llegó al punto de obviar múltiples tramas y subtramas, dando la sensación al espectador de que lo perdido no fueron los pasajeros del avión, sino su tiempo al ver la serie. En este caso, es tan clara la improvisación que, si insertáis el final en cualquier temporada, hubiesen podido terminar la serie con la misma incoherencia en cualquier momento.

Por eso, para evitar que os pase esto es importante que, antes de comenzar a escribir cualquier historia, concibáis completamente el final que le vais a dar. Esto os ofrecerá múltiples ventajas como:

  • Mayor facilidad para la creación de tramas y subtramas con absoluta coherencia, ya que desde el principio sabréis como van a ser concluidas.
  • Evitar contradicciones en el desarrollo y comportamiento de los personajes, en su evolución hacia la conclusión final.
  • Evitar improvisaciones en el desarrollo de la trama que rompan la continuidad de la historia.
  • No caer en precipitaciones o cambios de ritmo narrativos injustificados al llegar al final.

Un ejemplo de historia concebida empezando por el final al lo podemos tener en la primera temporada de «Prision Break». Para quien no la hayáis visto, la serie se trata de cómo un hombre comente un delito para ser encerrado en una cárcel donde cumple condena su hermano, condenado por asesinato, con la intención de ayudarle a fugarse.

La primera temporada funciona como un reloj porque el autor ha concebido todos y cada uno de los detalles de la fuga desde el primer momento y mueve a los personajes a la conclusión con precisión suiza. La coherencia es total con detalles como la puesta de un pequeño pájaro de papel en el agua de un desagüe, cuyo verdadero significado descubres varios capítulos después. Por no hablar de todos y cada uno de los tatuajes del protagonista, cuyo significado va desgranándose poco a poco.

Otro ejemplo lo tenéis en la serie “La casa de papel”. Nuevamente, los guionistas concibieron primero el final de la temporada y del robo del Banco de España en todos y cada uno de sus detalles. Después, fueron colocando a los personajes en sus roles precisos, especialmente al profesor, con total precisión.

Esta seria demuestra que eliminar la improvisación de una historia, no sólo no le resta frescura o sorpresa, sino que, muy al contrario, puede contribuir a provocar el asombro del espectador.

Es importante dejar claro que el concebir el final, antes de lanzarse a concebir la trama es todos sus detalles, no impide que vuestro final pueda ser sorpresivo, si es este efecto el que perseguís con vuestro relato. De hecho, lo facilita ya que, si sabéis el final, es mucho más sencillo utilizar recursos narrativos para que llevar al lector a conclusiones erróneas sobre lo que está ocurriendo sin caer en la temible incoherencia narrativa.

Y como colofón y ya que lo prometido es deuda os explico uno de estos recursos narrativos que os vendrá de perlas para que vuestros finales sean sorprendentes e inolvidables. Se la conoce como la técnica de «portal abierto» o «portal cerrado». Se trata de sorprender el lector justo cuando se va a producir el desenlace de la trama usando uno de estos dos métodos:

1. Portal cerrado.

Se utiliza cuando planeáis un final feliz y consiste en que, justo antes de que éste se produzca, introduzcáis una secuencia de acontecimientos que haga creer a vuestros lectores que el final va a ser triste, desgraciado o trágico. En el último momento solucionaréis esta situación sobrevenida y el final será feliz y sorprendente.

Un ejemplo lo tenéis en: «El show de Truman», donde cuando parece que el protagonista va a escapar de su encierro, el director del show realiza una intervención que parece que le va a convencer de no escapar. Sin embargo, al final escapa tal y como se espera desde el principio.

Otro ejemplo podría ser el final de la inolvidable “Con faldas y a lo loco”, aunque aquí es más difícil definir si sería “Portal cerrado” o “Portal abierto”, decidme vosotros mismos qué opináis.

2. Portal abierto.

Como ya adivinaréis es justo lo contrario de lo anterior. En este caso planeáis un final triste para vuestro relato. Lo que debéis hacer ahora es convencer al lector en el último momento de que el final será feliz, para romper esta ilusión al final precipitando el final triste planeado.

Un ejemplo clásico lo tenéis en: «Lo que el viento se llevó«. Scarlett O’Hara ha tenido que superar de toda clase de desgracias y, cuando parece que va conseguir recuperarse y Rhett Butler reaparece, todo parece augurar la reconciliación final. Sin embargo, en el último minuto el la deja de nuevo con la demoledora frase: «Francamente, querida, me importa un bledo».

Bueno y con esto terminamos el video artículo de hoy, como siempre suscribiros si os ha gustado aquí o al

Os dejo con el video artículo de mi canal de youtube y recordad que estamos apunto de realizar el sorteo por los 300 suscriptores. Os dejo con el video.

Empezando por el Final. Crea historias impactantes con la coherencia de una máquina de precisión.

Destripando a Drácula

Destripando a Drácula
Destripando a Drácula

Destripando a Drácula, la famosa novela publicada en 1897 por el irlandés Bram Stoker, es el nuevo reto que me he planteado en el video artículo de esta semana. Drácula fue un éxito absoluto desde el mismo momento de su publicación, éxito que no ha cesado con el paso del tiempo. A día de hoy, no hay año que no salgan al mercado nuevas ediciones convirtiéndose en una de las obras más leídas de todos los tiempos. Su personaje protagonista, el conde Drácula, se ha convertido en el arquetipo del vampiro en todo el mundo, entrando de lleno en el exclusivo panteón de los personajes literarios más importantes de todos los tiempos.

Abraham «Bram» Stoker nació en Irlanda en Clontarf, el 8 de noviembre de 1847. Fue el tercero de siete hermanos de una familia burguesa acomodada. Su padre, Abrahan Stoker, y su madre, Charlotte Mathilda Blake Thornley, le dieron una buena educación, donde abundaron las buenas lecturas y la cultura.

De pequeño fue un niño enfermizo que se pasó casi los primeros siete años de su vida en cama.  Contó, sin embargo, con profesores privados y el atento cuidado de su madre, que le contaba historias de misterio y fantasmas. Destacaban los relatos propios del folklore irlandés, como los banshees, junto a historias verídicas sobre la plaga de cólera de 1832 que asoló Irlanda.

A los siete años se recuperó por completo, ingresando en la universidad, en el Trinity College en 1864, licenciándose con donde se licenciaría con matrícula de honor en ciencias y matemáticas en 1870. Allí entabló amistad con quien sería uno de sus mejores amigos el famoso escritor Oscar Wilde.

Mientras estudiaba, trabajó como funcionario en el castillo de Dublín, sede del gobierno británico en Irlanda, donde su padre ocupaba un alto cargo. También colaboró como crítico de teatro para el Dublin Evening Mail y como crítico de arte para varias publicaciones de Irlanda e Inglaterra. Finalmente logro aprobare las oposiciones de Derecho para poder ejercer como abogado en Inglaterra.

En 1878, cinco días antes de trasladarse a Londres, Stoker se casó con Florence Balcombe, una antigua novia de su amigo Oscar Wilde, con la que tuvo un hijo, llamado Irving Noel. Florence se haría famosa años después, tras la muerte de Stoker, cuando se hizo cargo de los derechos de autor de su marido. Se la recuerda especialmente por sus pleitos para demandar la película Nosferatu, que adaptó la novela de Drácula sin pagar los derechos correspondientes, con la burda artimaña de cambiar nombres y localizaciones…

En 1897 Bram Stoker publicaría su famosa novela Drácula, alcanzando con ella de inmediato la inmortalidad literaria.

Pero ¿cómo logró Bram Stoker concebir una historia así?

Una idea muy extendida es que ideó la novela a partir de una pesadilla que tuvo, tras cenar demasiado tarde una ración de cangrejos aliñados. Lo cierto es que realizó un arduo trabajo de documentación. Consultó innumerables libros como «El libro de los hombres lobo», de Sabine Baring-Gould, 0 «Epidémica pseudodoxica», de Thomas Browne. Realizó también una amplia investigación geográfica e histórica, usando obras como «Alrededor de los Cárpatos», de A. F. Crosse, o «Transilvania», de Charles Boner. También se vio muy influenciado por otras obras literarias como «El vampiro (1816)», de Polidori, «El retrato de Dorian Gray (1891)», de Oscar Wilde, o «El parásito (1894)», un relato de su amigo Sir Arthur Conan Doyle. Sin embargo hubo dos autores que dejaron en su obra una huella especial:

  • Sheridan Le Fanu. Era propietario del Dublin Evening Mail, donde trabajaba como crítico de teatro el propio Stoker. Fue uno de los escritores más importantes de su época. Su obra Carmilla, que desarrolla una historia de vampiros femeninos con pinceladas de amor lésbico, es una de la influencias más claras y determinantes en la obra de Stoker.
  • Arminius Vámbéry (Ármin o Hermann Bamberger, en realidad). Aunque no era escritor, fue un espía y erudito orientalista húngaro, que se reunió numerosas veces con Stoker ejerciendo de auténtico asesor para su novela. Algunos críticos consideran que el Dr. Van Helsing, uno de los personajes de la novela está inspirado en el propio Arminius. Aunque, lo más probable es que Stoker crease el personaje como una amalgama de Armiuniun y el propio Sheridan Le Fanu.

En cuanto a la inspiración que Stoker utilizó para su personaje de Drácula, fueron dos los personajes históricos los que unieron sus “cualidades” para formar al terrible vampiro:

I Vlad III conocido como Vlad Tepes (sobrenombre que significa ‘El empalador’).

Nació en 1431 en el pueblo de Sighisoara, enclavado en Transilvania. Gobernó como príncipe de Valaquia (antiguo principado danubiano, que formo con Moldavia el reino de Rumanía) en 1448, de 1456 a 1462, y finalmente en 1476, año de su muerte. En aquella época, el trono de Valaquia estaba amenazado desde el exterior por los turcos y húngaros, y en el interior por una aristocracia ávida y ambiciosa que promovía las luchas intestinas. Según recogen algunos documentos, encontró la muerte en un campo de batalla, decapitado por sus propios soldados, que lo tomaron por un turco.

Vlad III fue uno de los tres hijos legítimos de Vlad Dracul, nombrado caballero de la orden del dragón por el Emperador Segismundo de Hungría, y nieto de Mircea el Grande, soberano de Valaquia. El título nobiliario Dracul, se puede traducir lo mismo por ‘dragón’ que por ‘El Diablo’, como también se le conocía. El nombre de Drácula, proviene del patronímico ‘ulea’, que en rumano quiere decir ‘hijo de’. De este modo, Drácula es su nombre sincopado, que significa ‘hijo del Diablo’ o ‘hijo del Dragón’.

El pueblo le puso el apodo de «El empalador» por su afición a aplicar este brutal castigo a todo aquel que no seguía sus órdenes. No obstante, esta expresión no aparece en ningún manuscrito hasta mediados del siglo XVI. Vlad III ha pasado a la historia como un cruel torturador. Sus métodos de gobierno eran brutales y expeditivos. Se cuentan numerosas anécdotas sobre su brutalidad.

Quizá la más famosa se refiere a su expeditivo método para acabar con la mendicidad. Para lograrlo convidó a todos los indigentes a una comida. Acto seguido. no falto de humor. perdonó a los presentes si lo habían pasado bien y querían que el les ayudase a no volver a las calles. Todos dijeron que sí, por su puesto, por lo que, acto seguido, mandó prender fuego a la sala en que se encontraban matándolos a todos. Se estima que ejecutó a casi cien mil personas empalándolas, quemándolas o desollándolas vivas. Entre sus víctimas preferidas se contaban los infieles y las mujeres promiscuas.

De todas maneras, no hay que perder de vista que la historia la escriben los ganadores y es posible que esta visión de Vlad Tepes haya sigo muy exagerada con el paso del tiempo. De hecho, en su país natal, Drácula está considerado como un héroe nacional por la defensa de Rumanía y del cristianismo frente al avance del Imperio Otomano. Incluso el Papa Pío II lo consideró un paladín de la fe.

Bran Castle, el castillo donde pasó gran parte de su vida Vlad Tepes, es considerado el Castillo de Drácula y se ha convertido en una auténtica atracción turística en Rumanía. Sin embargo, la verdadera inspiración visual para el imponente castillo descrito en la novela de Drácula provino muy probablemente de Castillo de Slains, Cruden Bay. Allí, Stoker residió en numerosas ocasiones y fue donde escribió los primeros capítulos de su novela. Se da la reveladora circunstancia de que una sala característica del castillo de Slains, la sala octogonal, coincide con la descripción de la sala octogonal del castillo de Drácula.

II – Elisabeth Báthory, «La condesa sangrienta»

Elisabeth Báthory nació en Hungría en 1560. Cuando apenas contaba dieciséis años, su mano le fue ofrecida al conde Ferencz Nádasdy, vasallo del Emperador, eximio general y cruento guerrero, más conocido como «el héroe negro de Hungría». Esto la convirtió de inmediato en una de las mujeres más poderosas de su época.

Se cuenta que su propio marido la inició en el arte de la tortura y su fiel sirviente Thorko la introdujo en el mundo de la magia y el esoterismo. Sea como fuer al parecer la condesa llegó a obsesionarse con el poder rejuvenecedor de la sangre. Esto la llevó a asesinar y torturar sin piedad durante diez años a más de seiscientas doncellas vírgenes, con el único fin de bañarse en su sangre.

Entre sus métodos de tortura predilectos destacaba la «virgen de hierro», un instrumento de tortura consistente en un sarcófago de hierro forjado relleno de clavos, donde introducía a sus víctimas. Ella se colocaba debajo duchándose en la sangre de las desafortunadas mientras estas morían desangradas.

El problema de la condesa fue que, tras acabar con las doncellas hijas de la servidumbre y pueblos cercanos, decidió empezar a asesinar a hijas de burgueses que atraía con falsas promesas de trabajo. El resultado fue que el rey de Hungría, Matías II, no pudo hacer la vista gorda con la desaparición de la hijas de los burgueses.

Finalmente la condesa fue condenada por prácticas aberrantes y por herejía. Sus sirvientes fueron condenados a muerte por complicidad y a ella, debido a su rango, se la permitió vivir encerrada en una torre donde se le suministraba la comida a través de una rendija. La condesa terminó por fallecer a los tres años de su terrible encierro.

Una vez más hay que tener cuidado, ya que, como en el caso de Vlad Tapes, no puede descartarse que los enemigos de la condesa, que no debían ser pocos debido a su poder y condición de mujer, pudieron exagerar los cargos contra ella.

Curiosamente, a la «condesa sangrienta» le unía un lejano parentesco con el linaje de Vlad Tepes, puesto que en la aristocracia húngara y rumana el incesto estaba a la orden del día. La fascinación que este personaje ha despertado a lo largo del tiempo es acusada.

Stoker, se convirtió en un hombre muy famoso gracias a su inolvidable novela, realizando numerosas giras por todo el mundo, aunque nunca visitó Europa del Este, escenario de su novela. Llegó a ser invitado en dos ocasiones a la Casa Blanca en Estados Unidos donde conoció a William McKinley y Theodore Roosevelt.

Tras sufrir varios infartos, Stoker murió en el número 26 de St George’s Square, Londres, el 20 de abril de 1912. Algunos biógrafos atribuyen la causa de la muerte al exceso de trabajo, otros a la sífilis terciaria. Fue incinerado y sus cenizas se depositaron en una urna de exposición en el crematorio de Golders Green, al norte de Londres.

Y hasta aquí la apasionante historia de la novela de Drácula que, una vez más, lejos de ser el resultado de una idea genial nacida de la mera imaginación (que también lo fue) fue el resultado de una excelente educación y un trabajo cuidado y detallista de su autor Abrahan Stoker. Espero que os ayude en vuestra búsqueda de cómo concebir una idea para escribir un libro.

Os dejo con el video artículo de mi canal de youtube.

Dracula Destripado

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