Hoy abordamos la relación entre el cine y la literatura en este nuevo video artículo. Pero antes deciros que ya superamos los 300 suscriptores en el canal de youtube. Por lo que, como lo prometido es deuda, he realizado ya el sorteo prometido entre los suscriptores. Podéis ver los dos ganadores en el video que acompaña este artículo y que os dejo al final. Muchísimas gracias a todos y ahora sí, hablemos de la relación entre el cine y la literatura.
En mis videos con recursos y consejos literarios, utilizo habitualmente comparativas con el mundo del cine. Y seguro que algunos os habéis preguntados si realmente ambos mundos son tan parecidos como para poder realizar estas comparaciones. De entrada, quiero deciros que considero que el cine es la mejor referencia y más amena con la que podemos contar para hablar de literatura. Desde mi punto de vista, ofrece un marco incomparable desde el que abordar el mundo de la narrativa, aunque es su caso sea visual y no escrita como la literaria.
Sin embargo, es justo reconocer que sigue existiendo una gran polémica al respecto. El problema viene de que algunos conciben la literatura como un arte, mientras que consideran que el cine es un mero espectáculo. Esto hace que el cine sea visto como un hermano menor, menos valioso que la propia literatura. A fin de cuentas, ¿cómo va a tener el cine el mismo valor que la literatura, cuando sintetiza los relatos en poco más de una hora y media de proyección?
Desde mi punto de vista, esta concepción es un error mayúsculo. De hecho, es ignorar la propia historia de la literatura que nació de la necesidad de transmitir historias de unas personas a otras. Inicialmente, se hacía de forma oral (como vimos cuando hablamos de los tipos de voz narrativa) y posteriormente pasó al relato escrito. El cine no es más que una evolución más de la forma de narrar del ser humano. Despreciarlo como espectáculo es un absurdo porque ¿qué son nuestros lectores sino espectadores de nuestros relatos escritos? ¿No es por tanto también la literatura un espectáculo?
En múltiples ocasiones, al realizar una adaptación de obras literarias al cine, se suele rechazar la película lamentando que la complejidad del texto literario haya sido despreciada por la superficialidad de las imágenes. Muchas veces es una crítica perfectamente merecida, pero, en otras, nace del mero desconocimiento, ya que el cine utiliza un lenguaje distinto. Ambas obras, literaria y cinematográfica, resultan exitosas si cumplen su verdadero objetivo: conseguir que el lector entienda el relato y reciba el mensaje que el escritor pretendía enviar con su obra.
Aunque, el cine es un modo de expresión nuevo, necesariamente diferente de la literatura, con una expresividad distinta y un lenguaje diferente, esto no es un problema, sino un valor añadido que le permite ofrecer un enfoque novedoso en el arte de contar relatos.
Lo cierto, siempre desde mi punto de vista, es que cine y literatura no son incompatibles, sino muy al contrario perfectamente complementarios. De hecho, constituyen un matrimonio exitoso en ambas direcciones. Algunos ejemplos de estas influencias mutuas positivas son:
La innegable capacidad del cine para captar la atención de espectadores haciendo que, tras una película, muchos hayan decidido profundizar en la obra cinematográfica buscando sus fuentes literarias. Hay casos tan claros como Harry Potter, el Señor de los Anillos o series como Juego de Tronos. Obras que ya gozaban de prestigio al ser adaptadas al cine, pero a las que estas adaptaciones catapultaron en las listas de los libros más vendido convirtiéndolas en inmortales. Dentro de muy poco se estrenará DUNE y esperemos que tenga el mismo resultado porque la saga de Frank Herbert bien lo merece. Probablemente en breve dedique un video a “Destripar DUNE”.
La capacidad de la literatura de inspirar toda clase de películas, arrastrando a lectores ávidos de ver sus personajes literarios favoritos encarnados en la gran pantalla. En algunos casos recuperando incluso obras literarias clásicas, que de otra forma dormirían el sueño de los justos pero que consiguen revivir periódicamente, gracias a estas adaptaciones Es el caso de las adaptaciones de obras como Romeo y Julieta de William Shakespeare, Los miserables de Víctor Hugo o la eternamente resucitada en navidades Cuento de Navidad de Charles Dickens.
El surgimiento de nuevos géneros literarios específicos del cine como “el guión”, que no deja de ser una obra literaria en la línea del teatro tradicional. Un género es auge que bien merece un estudio aparte.
En definitiva, cine y literatura son dos caras de la misma moneda, cada una con sus virtudes y defectos y plagadas de diferencia y similitudes. Pero, sobre todo, complementarias en su objetivo de contar historias y transmitir emociones. Como escritores no debemos ser sectarios descalificando el cine como un arte menor, porque, a fin de cuentas, ¿a quién de nosotros no le gustaría ver alguna de sus obras en la gran pantalla? Os dejo con el video, que también podéis encontrar en el canal de youtube y no olvidéis suscribiros, si aún no lo habéis hecho.
Empezando por el final. En el nuevo video artículo de hoy, quiero comentaros una técnica personal con la que conseguiréis crear un relato redondo, con coherencia y satisfactorio para el lector. Una técnica con la que conseguiréis que las tramas de vuestros relatos encajen como un perfecto mecanismo recién engrasado.
Una técnica que consiste, ni más ni menos que en empezar vuestra historia por el final.
Al final del artículo, como regalo para los que leáis todo el artículo, os explicaré también una técnica narrativa que os ayudará a crear fines impactantes en vuestros relatos. Y ahora si hablemos de finales.
Lo primero que quiero dejar claro es que no se trata de utilizar la técnica narrativa “in extrema res” o recurrir al “flash back”, de lo que ya hablamos cuando os explicaba la estructura narrativa.
Si recordáis, cuando os daba una serie de consejos sobre cómo concebir una buena idea para vuestros libros (también os dejo el enlace por aquí), os insistí hasta la saciedad en un concepto fundamental “la coherencia”. Pues bien, con la técnica que hoy os traigo lo que pretende es precisamente eso; desarrollar un método que dote a nuestras historias de total coherencia.
Para lograrlo, os propongo algo que os puede parecer sorprendente y es que lo primero que concibáis de vuestra historia sea el final de ésta.
“Si algo hay evidente es que un plan cualquiera que sea digno de este nombre ha de haber sido trazado con vistas al desenlace antes que la pluma ataque el papel. Sólo si se tiene continuamente presente la idea del desenlace podemos conferir a un plan su indispensable apariencia de lógica y de causalidad, procurando que todas las incidencias y en especial el tono general tienda a desarrollar la intención establecida.” (Poe, Filosofía de la composición)
Edgar ALLAN POER
Es decir, que lo primero que debemos saber de nuestra historia es cuál es su objetivo, qué pretendemos narrar y, por eso, os propongo que concibáis primero el final de vuestros relatos.
Se que esto es lo contrario de lo habitual, probablemente la mayoría de vosotros empezáis a escribir relatos porque se os ha ocurrido una idea que os resulta interesante. Esto no es malo, el problema empieza cuando, a partir de esta idea, concebís personajes, entornos y tramas sin haber pensado claramente cuál será el final de la historia. En este caso, por muy bien que desarrolléis vuestra trama os veréis abocados a improvisar este final y esto suele desembocar en un relato fracasado.
Ya os he puesto ejemplos de esto cuando hablábamos de la estructura narrativa, y os hablaba de la incoherencia de algunas series en su final, como la última temporada de «Juego de Tronos», donde sus guionistas se vieron obligados a improvisar el final ya que George R. Martin aún no había publicado la última novela de la saga. El resultado; el destrozo de una de las mejores series tanto literarias como televisivas de los últimos años. T
También os hablaba de «Lost», donde el desastre fue aún mayor; la improvisación del final llegó al punto de obviar múltiples tramas y subtramas, dando la sensación al espectador de que lo perdido no fueron los pasajeros del avión, sino su tiempo al ver la serie. En este caso, es tan clara la improvisación que, si insertáis el final en cualquier temporada, hubiesen podido terminar la serie con la misma incoherencia en cualquier momento.
Por eso, para evitar que os pase esto es importante que, antes de comenzar a escribir cualquier historia, concibáis completamente el final que le vais a dar. Esto os ofrecerá múltiples ventajas como:
Mayor facilidad para la creación de tramas y subtramas con absoluta coherencia, ya que desde el principio sabréis como van a ser concluidas.
Evitar contradicciones en el desarrollo y comportamiento de los personajes, en su evolución hacia la conclusión final.
Evitar improvisaciones en el desarrollo de la trama que rompan la continuidad de la historia.
No caer en precipitaciones o cambios de ritmo narrativos injustificados al llegar al final.
Un ejemplo de historia concebida empezando por el final al lo podemos tener en la primera temporada de «Prision Break». Para quien no la hayáis visto, la serie se trata de cómo un hombre comente un delito para ser encerrado en una cárcel donde cumple condena su hermano, condenado por asesinato, con la intención de ayudarle a fugarse.
La primera temporada funciona como un reloj porque el autor ha concebido todos y cada uno de los detalles de la fuga desde el primer momento y mueve a los personajes a la conclusión con precisión suiza. La coherencia es total con detalles como la puesta de un pequeño pájaro de papel en el agua de un desagüe, cuyo verdadero significado descubres varios capítulos después. Por no hablar de todos y cada uno de los tatuajes del protagonista, cuyo significado va desgranándose poco a poco.
Otro ejemplo lo tenéis en la serie “La casa de papel”. Nuevamente, los guionistas concibieron primero el final de la temporada y del robo del Banco de España en todos y cada uno de sus detalles. Después, fueron colocando a los personajes en sus roles precisos, especialmente al profesor, con total precisión.
Esta seria demuestra que eliminar la improvisación de una historia, no sólo no le resta frescura o sorpresa, sino que, muy al contrario, puede contribuir a provocar el asombro del espectador.
Es importante dejar claro que el concebir el final, antes de lanzarse a concebir la trama es todos sus detalles, no impide que vuestro final pueda ser sorpresivo, si es este efecto el que perseguís con vuestro relato. De hecho, lo facilita ya que, si sabéis el final, es mucho más sencillo utilizar recursos narrativos para que llevar al lector a conclusiones erróneas sobre lo que está ocurriendo sin caer en la temible incoherencia narrativa.
Y como colofón y ya que lo prometido es deuda os explico uno de estos recursos narrativos que os vendrá de perlas para que vuestros finales sean sorprendentes e inolvidables. Se la conoce como la técnica de «portal abierto» o «portal cerrado». Se trata de sorprender el lector justo cuando se va a producir el desenlace de la trama usando uno de estos dos métodos:
1. Portal cerrado.
Se utiliza cuando planeáis un final feliz y consiste en que, justo antes de que éste se produzca, introduzcáis una secuencia de acontecimientos que haga creer a vuestros lectores que el final va a ser triste, desgraciado o trágico. En el último momento solucionaréis esta situación sobrevenida y el final será feliz y sorprendente.
Un ejemplo lo tenéis en: «El show de Truman», donde cuando parece que el protagonista va a escapar de su encierro, el director del show realiza una intervención que parece que le va a convencer de no escapar. Sin embargo, al final escapa tal y como se espera desde el principio.
Otro ejemplo podría ser el final de la inolvidable “Con faldas y a lo loco”, aunque aquí es más difícil definir si sería “Portal cerrado” o “Portal abierto”, decidme vosotros mismos qué opináis.
2. Portal abierto.
Como ya adivinaréis es justo lo contrario de lo anterior. En este caso planeáis un final triste para vuestro relato. Lo que debéis hacer ahora es convencer al lector en el último momento de que el final será feliz, para romper esta ilusión al final precipitando el final triste planeado.
Un ejemplo clásico lo tenéis en: «Lo que el viento se llevó«. Scarlett O’Hara ha tenido que superar de toda clase de desgracias y, cuando parece que va conseguir recuperarse y Rhett Butler reaparece, todo parece augurar la reconciliación final. Sin embargo, en el último minuto el la deja de nuevo con la demoledora frase: «Francamente, querida, me importa un bledo».
Bueno y con esto terminamos el video artículo de hoy, como siempre suscribiros si os ha gustado aquí o al
Os dejo con el video artículo de mi canal de youtube y recordad que estamos apunto de realizar el sorteo por los 300 suscriptores. Os dejo con el video.
Destripando a Drácula, la famosa novela publicada en 1897 por el irlandés Bram Stoker, es el nuevo reto que me he planteado en el video artículo de esta semana. Drácula fue un éxito absoluto desde el mismo momento de su publicación, éxito que no ha cesado con el paso del tiempo. A día de hoy, no hay año que no salgan al mercado nuevas ediciones convirtiéndose en una de las obras más leídas de todos los tiempos. Su personaje protagonista, el conde Drácula, se ha convertido en el arquetipo del vampiro en todo el mundo, entrando de lleno en el exclusivo panteón de los personajes literarios más importantes de todos los tiempos.
Abraham «Bram» Stoker nació en Irlanda en Clontarf, el 8 de noviembre de 1847. Fue el tercero de siete hermanos de una familia burguesa acomodada. Su padre, Abrahan Stoker, y su madre, Charlotte Mathilda Blake Thornley, le dieron una buena educación, donde abundaron las buenas lecturas y la cultura.
De pequeño fue un niño enfermizo que se pasó casi los primeros siete años de su vida en cama. Contó, sin embargo, con profesores privados y el atento cuidado de su madre, que le contaba historias de misterio y fantasmas. Destacaban los relatos propios del folklore irlandés, como los banshees, junto a historias verídicas sobre la plaga de cólera de 1832 que asoló Irlanda.
A los siete años se recuperó por completo, ingresando en la universidad, en el Trinity College en 1864, licenciándose con donde se licenciaría con matrícula de honor en ciencias y matemáticas en 1870. Allí entabló amistad con quien sería uno de sus mejores amigos el famoso escritor Oscar Wilde.
Mientras estudiaba, trabajó como funcionario en el castillo de Dublín, sede del gobierno británico en Irlanda, donde su padre ocupaba un alto cargo. También colaboró como crítico de teatro para el Dublin Evening Mail y como crítico de arte para varias publicaciones de Irlanda e Inglaterra. Finalmente logro aprobare las oposiciones de Derecho para poder ejercer como abogado en Inglaterra.
En 1878, cinco días antes de trasladarse a Londres, Stoker se casó conFlorence Balcombe, una antigua novia de su amigo Oscar Wilde, con la que tuvo un hijo, llamado Irving Noel. Florence se haría famosa años después, tras la muerte de Stoker, cuando se hizo cargo de los derechos de autor de su marido. Se la recuerda especialmente por sus pleitos para demandar la película Nosferatu, que adaptó la novela de Drácula sin pagar los derechos correspondientes, con la burda artimaña de cambiar nombres y localizaciones…
En 1897 Bram Stoker publicaría su famosa novela Drácula, alcanzando con ella de inmediato la inmortalidad literaria.
Pero ¿cómo logró Bram Stoker concebir una historia así?
Una idea muy extendida es que ideó la novela a partir de una pesadilla que tuvo, tras cenar demasiado tarde una ración de cangrejos aliñados. Lo cierto es que realizó un arduo trabajo de documentación. Consultó innumerables libros como «El libro de los hombres lobo», de Sabine Baring-Gould, 0 «Epidémica pseudodoxica», de Thomas Browne. Realizó también una amplia investigación geográfica e histórica, usando obras como «Alrededor de los Cárpatos», de A. F. Crosse, o «Transilvania», de Charles Boner. También se vio muy influenciado por otras obras literarias como «El vampiro (1816)», de Polidori, «El retrato de Dorian Gray (1891)», de Oscar Wilde, o «El parásito (1894)», un relato de su amigo Sir Arthur Conan Doyle. Sin embargo hubo dos autores que dejaron en su obra una huella especial:
Sheridan Le Fanu. Era propietario del Dublin Evening Mail, donde trabajaba como crítico de teatro el propio Stoker. Fue uno de los escritores más importantes de su época. Su obra Carmilla, que desarrolla una historia de vampiros femeninos con pinceladas de amor lésbico, es una de la influencias más claras y determinantes en la obra de Stoker.
Arminius Vámbéry (Ármin o Hermann Bamberger, en realidad). Aunque no era escritor, fue un espía y erudito orientalista húngaro, que se reunió numerosas veces con Stoker ejerciendo de auténtico asesor para su novela. Algunos críticos consideran que el Dr. Van Helsing, uno de los personajes de la novela está inspirado en el propio Arminius. Aunque, lo más probable es que Stoker crease el personaje como una amalgama de Armiuniun y el propio Sheridan Le Fanu.
En cuanto a la inspiración que Stoker utilizó para su personaje de Drácula, fueron dos los personajes históricos los que unieron sus “cualidades” para formar al terrible vampiro:
I Vlad III conocido como Vlad Tepes (sobrenombre que significa ‘El empalador’).
Nació en 1431 en el pueblo de Sighisoara, enclavado en Transilvania. Gobernó como príncipe de Valaquia (antiguo principado danubiano, que formo con Moldavia el reino de Rumanía) en 1448, de 1456 a 1462, y finalmente en 1476, año de su muerte. En aquella época, el trono de Valaquia estaba amenazado desde el exterior por los turcos y húngaros, y en el interior por una aristocracia ávida y ambiciosa que promovía las luchas intestinas. Según recogen algunos documentos, encontró la muerte en un campo de batalla, decapitado por sus propios soldados, que lo tomaron por un turco.
Vlad III fue uno de los tres hijos legítimos de Vlad Dracul, nombrado caballero de la orden del dragón por el Emperador Segismundo de Hungría, y nieto de Mircea el Grande, soberano de Valaquia. El título nobiliario Dracul, se puede traducir lo mismo por ‘dragón’ que por ‘El Diablo’, como también se le conocía. El nombre de Drácula, proviene del patronímico ‘ulea’, que en rumano quiere decir ‘hijo de’. De este modo, Drácula es su nombre sincopado, que significa ‘hijo del Diablo’ o ‘hijo del Dragón’.
El pueblo le puso el apodo de «El empalador» por su afición a aplicar este brutal castigo a todo aquel que no seguía sus órdenes. No obstante, esta expresión no aparece en ningún manuscrito hasta mediados del siglo XVI. Vlad III ha pasado a la historia como un cruel torturador. Sus métodos de gobierno eran brutales y expeditivos. Se cuentan numerosas anécdotas sobre su brutalidad.
Quizá la más famosa se refiere a su expeditivo método para acabar con la mendicidad. Para lograrlo convidó a todos los indigentes a una comida. Acto seguido. no falto de humor. perdonó a los presentes si lo habían pasado bien y querían que el les ayudase a no volver a las calles. Todos dijeron que sí, por su puesto, por lo que, acto seguido, mandó prender fuego a la sala en que se encontraban matándolos a todos. Se estima que ejecutó a casi cien mil personas empalándolas, quemándolas o desollándolas vivas. Entre sus víctimas preferidas se contaban los infieles y las mujeres promiscuas.
De todas maneras, no hay que perder de vista que la historia la escriben los ganadores y es posible que esta visión de Vlad Tepes haya sigo muy exagerada con el paso del tiempo. De hecho, en su país natal, Drácula está considerado como un héroe nacional por la defensa de Rumanía y del cristianismo frente al avance del Imperio Otomano. Incluso el Papa Pío II lo consideró un paladín de la fe.
Bran Castle, el castillo donde pasó gran parte de su vida Vlad Tepes, es considerado el Castillo de Drácula y se ha convertido en una auténtica atracción turística en Rumanía. Sin embargo, la verdadera inspiración visual para el imponente castillo descrito en la novela de Drácula provino muy probablemente de Castillo de Slains, Cruden Bay. Allí, Stoker residió en numerosas ocasiones y fue donde escribió los primeros capítulos de su novela. Se da la reveladora circunstancia de que una sala característica del castillo de Slains, la sala octogonal, coincide con la descripción de la sala octogonal del castillo de Drácula.
II – Elisabeth Báthory, «La condesa sangrienta»
Elisabeth Báthory nació en Hungría en 1560. Cuando apenas contaba dieciséis años, su mano le fue ofrecida al conde Ferencz Nádasdy, vasallo del Emperador, eximio general y cruento guerrero, más conocido como «el héroe negro de Hungría». Esto la convirtió de inmediato en una de las mujeres más poderosas de su época.
Se cuenta que su propio marido la inició en el arte de la tortura y su fiel sirviente Thorko la introdujo en el mundo de la magia y el esoterismo. Sea como fuer al parecer la condesa llegó a obsesionarse con el poder rejuvenecedor de la sangre. Esto la llevó a asesinar y torturar sin piedad durante diez años a más de seiscientas doncellas vírgenes, con el único fin de bañarse en su sangre.
Entre sus métodos de tortura predilectos destacaba la «virgen de hierro», un instrumento de tortura consistente en un sarcófago de hierro forjado relleno de clavos, donde introducía a sus víctimas. Ella se colocaba debajo duchándose en la sangre de las desafortunadas mientras estas morían desangradas.
El problema de la condesa fue que, tras acabar con las doncellas hijas de la servidumbre y pueblos cercanos, decidió empezar a asesinar a hijas de burgueses que atraía con falsas promesas de trabajo. El resultado fue que el rey de Hungría, Matías II, no pudo hacer la vista gorda con la desaparición de la hijas de los burgueses.
Finalmente la condesa fue condenada por prácticas aberrantes y por herejía. Sus sirvientes fueron condenados a muerte por complicidad y a ella, debido a su rango, se la permitió vivir encerrada en una torre donde se le suministraba la comida a través de una rendija. La condesa terminó por fallecer a los tres años de su terrible encierro.
Una vez más hay que tener cuidado, ya que, como en el caso de Vlad Tapes, no puede descartarse que los enemigos de la condesa, que no debían ser pocos debido a su poder y condición de mujer, pudieron exagerar los cargos contra ella.
Curiosamente, a la «condesa sangrienta» le unía un lejano parentesco con el linaje de Vlad Tepes, puesto que en la aristocracia húngara y rumana el incesto estaba a la orden del día. La fascinación que este personaje ha despertado a lo largo del tiempo es acusada.
Stoker, se convirtió en un hombre muy famoso gracias a su inolvidable novela, realizando numerosas giras por todo el mundo, aunque nunca visitó Europa del Este, escenario de su novela. Llegó a ser invitado en dos ocasiones a la Casa Blanca en Estados Unidos donde conoció a William McKinley y Theodore Roosevelt.
Tras sufrir varios infartos, Stoker murióen el número 26 de St George’s Square, Londres, el 20 de abril de 1912. Algunos biógrafos atribuyen la causa de la muerte al exceso de trabajo, otros a la sífilis terciaria. Fue incinerado y sus cenizas se depositaron en una urna de exposición en el crematorio de Golders Green, al norte de Londres.
Y hasta aquí la apasionante historia de la novela de Drácula que, una vez más, lejos de ser el resultado de una idea genial nacida de la mera imaginación (que también lo fue) fue el resultado de una excelente educación y un trabajo cuidado y detallista de su autor Abrahan Stoker. Espero que os ayude en vuestra búsqueda de cómo concebir una idea para escribir un libro.
Derrotar la hoja en blanco es el objetivo de hoy en este artículo, cuyo video os dejo al final y podréis ver también en mi canal de youtube. Basándome en mi experiencia personal, os voy a enseñar 5 pasos infalibles que si seguís os ayudarán a superar esa desesperación que seguro habéis sentido al abordar un nuevo escrito.
¿Quién no se ha encontrado alguna vez sin ideas, bloqueado, incapaz de superar la hoja en blanco frente a él?
Nos ha pasado a todos y se conoce como “síndrome de la hoja en blanco” o también «bloqueo del escritor”. Hoy vamos a acabar con el con los siguientes pasos:
1. Entiende lo que te pasa (COMPRÉNDETE)
Para superar un problema primero debemos comprenderlo. El bloqueo psicológico que puede acompañar al inicio de cualquier proceso creativo, e un miedo inherente que acompaña a cualquier creativo y, aunque pueda pareceros paradójico, no es algo negativo, sino todo lo contrario.
En primer lugar, debes comprender que esta sensación no implica que seas menos creativo o que estés falto de ideas. Lo que te ocurre es que sientes una gran responsabilidad por lo que vas a hacer y quieres hacerlo tan bien, que de no ves la forma de afrontarlo. Es precisamente tu responsabilidad, respeto y tus ganas de hacerlo lo mejor posible, lo que te bloquea, pero date cuenta de que ninguno de estos sentimientos es negativo, sino positivo. Así que acepta lo que te ocurre y aprovéchalo. Plantéate ese miedo al folio en blanco como una oportunidad para hacerlo mejor que nunca.
Una vez aceptado esto es importante descubrir qué aspecto de tu labor es el que realmente te bloquea. Hay dos posibilidades que pueden ser:
No sabes de qué escribir.
No sabes cómo escribir lo que quieres escribir.
En cada uno de estos casos tendremos distintas opciones para superar los bloqueos, lo que nos lleva a nuestras dos siguientes pasos.
2. No sabes de qué escribir (LA TORMENTA DE IDEAS)
En este caso, te recomendaría que echases un vistazo al video artículo en el que os explicaba las mejores técnicas para tener una buena idea para vuestras obras. En todo caso, aplicados los consejos que ahí os daba, puede seros muy útil la utilización de una técnica denominada “Tormenta de ideas”.
Esta técnica para derrotar la hoja en blanco consiste en empezar a apuntar en una hoja de papel cuanta idea se os ocurra, no importa si os parece mejor o peor, hasta tener una lista de opciones. No os duelan prendas en pedir ayuda y que otras personas os sugieran temáticas y demás. El caso es conseguir opciones. Después, basta con ir depurando estas ideas, añadiendo detalles o descartando aquello que no os gusta. Poco a poco, iréis perfilando una serie de opciones que os gustarán mucho más y entre ellas quizá esté lo que estabais buscando.
3. No sabes cómo escribir lo que quieres escribir (ESCRIBID).
En este caso, lo que os sucede es que, a pesar de que tengáis claro la idea de vuestro relato, no sabéis como afrontarlo. Para solucionarlo lo mejor, aunque quizá os parezca un poco absurdo, es simplemente escribir. ¿Pero si lo que me pasa es que no sé que escribir? Pues por eso mismo, escribid sin preocuparos de que esté mejor, peor u horrible, solo poned una palabra después de otra. Después, lo leéis y, si no os gusta, lo reescribís y así cuantas veces sea necesario.
No os preocupéis de hacerlo mal una y mil veces, os aseguro que os sorprenderéis a vosotros mismos descubriendo ese rumbo que no sabíais como dar a vuestra historia.
Esto, en realidad, es el equivalente al bocetado en pintura o dibujo, aquí el autor lanza trazos sin importarle llenar la hoja de tachones o corregir su trazo una u otra vez hasta que lo que buscaba plasmar va surgiendo de la hoja en blanco como por arte de magia. Pues en literatura es exactamente lo mismo, bocetad vuestros relatos sin miedo.
4. Conseguid una nueva perspectiva (DEJAD DE ESCRIBIR)
Si, aun así, siguiendo estos dos pasos persiste vuestro bloqueo podéis intentar acudir a otra técnica propia de la pintura: tomar perspectiva. Esto os servirá tanto para superar el bloqueo a la hoja en blanco como para pulir y mejorar vuestros escritos y, en realidad es el consejo contrario al que os daba anteriormente: DEJAD DE ESCRIBIR.
Cuando un pintor está realizando un cuadro o ilustración, en muchas ocasiones recurre a realizar un cambio de perspectiva. Para ello, abandona la obra durante un tiempo para que su visión y memoria empiecen a olvidarla y poder después a afrontarla de una forma distinta. O incluso recurre a técnicas, que os pueden parecer más extrañas, como voltear el lienzo, o mirar a su obra a través de un espejo. Todo esto ayuda a que vuestra mente aprenda a contemplar su labor creativa de una manera distinta, a que afronte la creación por un camino diferente.
Como escritores, para conseguir este mismo efecto en nuestra mente, a veces es necesario dejar completamente nuestra obra; dejarla reposar, irse a dar una vuelta, tomarse un café o incluso abandonarla por días o, en casos más extremos (por ejemplo, para pulir una obra ya terminada), incluso meses. El caso es conseguir contemplar de la forma mas distante posible nuestra propia creación para poder juzgarla con una objetividad renovada.
5. Disciplina y metas pequeñas (DISCIPLINA DE TRABAJO)
Por último, es importante que comprendáis que, para lograr que vuestros escritos lleguen a buen término, debéis desarrollar una disciplina de trabajo. Seguro que esto os suena un poco duro y muchos pensaréis que no tenéis los medios o el tiempo suficiente para lograr algo así. No nos tenemos que engañar, muy poquitos escritores logran vivir de la literatura como para poder dedicar todo su tiempo a esta. La mayoría de nosotros tenemos otros trabajos y obligaciones de todo tipo que nos hace muy difícil conseguir tiempo para escribir.
Sin embargo, este problema desaparece si os digo que desarrollar una disciplina de trabajo en absoluto es incompatible con vuestros trabajos u ocupaciones. Para lograrlo, el truco está en plantearos pequeñas metas y no objetivos demasiado grandes.
Para que lo entendáis mejor, si intentáis poneros como meta diaria dos horas de escritura, probablemente muchos terminéis por no poder cumplir esta meta por uno u otro motivo y eso os desanimará. En realidad, lo que tenéis que hacer es poneros una meta mucho más modesta, por ejemplo sólo “quince minutos” diarios de escritura.
Os puede parecer poco y que a ese paso tardaréis mil años en hacer esa novela que estáis intentando escribir, pero no es así. Al ser vuestra meta tan pequeña, os será mucho más fácil convertirla en un hábito, iréis viendo que donde he dicho quince minutos hoy puedo media hora y a lo mejor mañana una hora. De esta manera, cumpliréis siempre sin dificultad vuestra meta y habréis logrado esa disciplina que os hará escribir todos lo días sin miedo al folio en blanco.
Espero que estos consejos os ayuden a derrotar a la hoja en blanco y que os ayuden a convertiros en grandes escritores. Os dejo con mi nuevo vídeo, donde desarrollo este artículo con ejemplos, y os recuerdo que queda muy poco para el sorteo que realizaré entre todos los suscriptores del mi canal de youtube, así que si aún no os habéis suscrito hacedlo pronto.
Cómo concebir una buena idea para escribir un libro
Esta semana os traigo un nuevo video artículo, ampliando el post en que os hablabas sobre cómo concebir una idea, que con el que quiero dar continuidad a la videoteca empezada la semana pasada.
En esta ocasión aprovecho para repasar el difícil proceso por el que concebimos las ideas que luego llevamos al papel. Es fundamental entender cómo funciona nuestraimaginación y qué es realmente la originalidad, para saber aprovecharlos al máximo. Estos consejos, aunque los enfoco principalmente como escritor, son perfectamente válidos para cualquier otra labor artística o creativa en la que que estéis interesados.
Aprovecho para daros las gracias por la buena acogida que ha tenido esta nueva sección del blog y el canal de YouTube. Prometo seguir subiendo cada semana nuevos contenidos y os anuncio que en el próximo video artículo habrá importantes novedades. No os las perdáis.
Os dejo, ahora sí con el vídeo artículo, pidiéndoos una vez más que, si os gusta, le deis al «Me gusta» y os suscribáis a mi canal de YouTube, Y, por supuesto, espero vuestros comentarios y sugerencias.