10 curiosidades sobre Harry Potter
10 curiosidades sobre Harry Potter

10 curiosidades sobre Harry Potter que no sabías. Que mejor manera de despedir la Navidad y dar la bienvenida al nuevo año, que repasar una de las sagas literarias que mejor ha captado la magia de todos los tiempos. Esta semana llega el momento de descubrir aspectos de Harry Potter que probablemente desconocías por completo. Desempolvemos nuestra varita mágica de madera de acebo y pongámonos manos a la obra.

Para los despistados que no lo sepáis, Harry Potter es el nombre del protagonista de una serie de novelas fantásticas escritas por la autora británica J. K. Rowling. En ellas se describen las aventuras del joven Potter mientras se convierte en aprendiz de mago. Algo para lo que debe cursar sus estudios de magia en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, donde conoce a sus, desde entonces. inseparables amigos Hermione Granger y Ron Weasley.

Una saga que, unos por los libros y otros por el cine recordamos con cariño. Pero, como siempre, antes de adentrarnos en la obra, es menester hacer un rápido repaso a la biografía de su autora J. K. Rowling.

 J. K. Rowling
J. K. Rowling

Joanne Rowling verdadero nombre de J. K. Rowling (la “K” del nombre de la autora, en realidad es una pura imposición de marketing y proviene del nombre de su abuela paterna Kathleen), nació el 31 de julio de 1965 en Yate (Reino Unido). Curiosamente, comparte fecha de nacimiento con el personaje de sus novelas que la haría famosa, Harry Potter, que nació el 31 de junio de 1980. Hija de Peter James Rowling y Anne Volant, tiene una hermana dos años menor, Dianne, nacida el 18 de junio de 1967.

Cuando era niña, Rowling disfrutaba escribiendo historias fantásticas. Historias que a menudo le relataba a su hermana, que fue sin duda su primera lectora (o mejor dicho escuchadora). Desde su niñez, Rowling mostró sus preferencias por las historias fantásticas:

La primera historia que escribí en mi vida, cuando tenía cinco o seis años, fue sobre un conejo llamado Rabbit. Tenía sarampión y era visitado por sus amigos, incluyendo una abeja gigante llamada Miss Bee”

A los 9 años de edad, Rowling se mudó a Tutshill, en Gloucestershire (Inglaterra), cerca de Chepstow (Gales). Cuando era adolescente, su tía abuela le dio una vieja copia de la autobiografía de Jessica Mitford, “Hons and Rebels”. Mitford, escritora, periodista y activista británica militante del Partido Comunista en EEUU, se convirtió en la heroína de Rowling, quien leyó todos sus libros. Esto explica su ideología progresista e incluso radical en su juventud.

Cursó estudios secundarios en la Escuela Wyedean. No superó las pruebas de admisión para entrar en la Universidad de Oxford en 1982. Por eso, se matriculó para obtener una doble titulación en filología francesa y clásica en la Universidad de Exeter. Tras residir un año, para mejorar sus estudios en París, Rowling se mudó a Londres para trabajar como investigadora y secretaria bilingüe para Amnistía Internacional.

Sería en junio de 1990, cuando, durante un viaje en que su tren se retrasó cuatro horas, contempló a un niño con gafas en el andén. De alguna manera, fue en ese momento cuando le llegó la idea de una escuela de magos. En sus propias palabras:

«De repente, la idea de Harry apareció en mi imaginación, simplemente. No puedo decir por qué, o qué la desencadenó, pero vi la idea de Harry y de la escuela de magos muy claramente. De pronto, tuve la idea básica de un niño que no sabía quién era, que no sabía que era mago hasta que recibió una invitación para asistir a una escuela de magia. No he estado nunca tan entusiasmada con una idea. No sé de dónde provino la idea. Comenzó con Harry, y luego todos los personajes y situaciones afloraron en mi cabeza».

Nada más llegar a su apartamento, comenzó a escribir y ya no lo dejó. Lamentablemente ese mismo año murió su madre, tras luchar durante diez años contra una esclerosis múltiple. Para Rowling fue un muy terrible que llegaba, justo mientras intentaba escribir Harry Potter, del que nunca llegó a hablarle a su madre.

Rowling se mudó entonces a Oporto (Portugal) para trabajar como maestra de inglés y allí conoció y se enamoró de Jorge Arantes, un periodista portugués. Se casó con él el 16 de octubre de 1992. El 27 de julio de 1993 tuvieron una hija, Jessica Isabel Rowling Arantes (llamada así en honor a Jessica Mitford). Sin embargo, las infidelidades y el alcoholismo de su marido, hizo que Rowling le abandonase en noviembre de ese mismo año.

En marzo de 1994, residiendo ya en Escocia, Rowling comenzó el proceso judicial para conseguir una orden de alejamiento, que conseguiría tras dos años de lucha judicial permitiéndole posteriormente divorciarse. En esta época Rowling sufrió de depresión clínica y llegó a plantearse el suicidio. Algo que se reflejó en los pasajes más oscuros del primer libro de la saga de Harry Potter.

Sin empleo y viviendo de los subsidios que le otorgaba el Estado, Rowling completó su primera novela escribiendo en varios cafés, especialmente en el Nicolson. Lugares a los que acudía para intentar dormir paseando a la pequeña Jessica

En 1995, Rowling finalizó su manuscrito para «Harry Potter y la piedra filosofal» en una vieja máquina de escribir. Tras conseguir ser representada por la agencia Christopher Little Literary Agents, el libro fue enviado a doce editoriales, las cuales rechazaron el manuscrito. Un año después el editor Barry Cunningham para Bloomsbury, una pequeña editorial británica de Londres, se mostró interesado pagándole un adelanto a Rowling de 1500 libras por su obra. El resto es ya historia de la literatura, convirtiéndose J. K. Rowjing no sólo en una de las escritoras más leídas sino también más ricas de la actualidad.

La historia de las novelas de Harry Potter está llena de curiosidades que merece la pena recuperar. Anécdotas que ilustran muy bien el proceso creativo de una obra de esta magnitud. Así que pongámonos a ello:

1. Algunas cifras de vértigo

Harry Potter se convirtió en una marca registrada global valorada en aproximadamente 7000 millones de libras. Los últimos cuatro libros de Harry Potter han marcado récords como los libros más rápidamente vendidos de la historia. Los siete libros que componen la saga, con un total de 4195 páginas, han vendido más de 500 millones de copias alrededor del mundo, además, han sido traducidas a 80 idiomas y se ha publicado en más de 200 países.

Esto se ha visto reflejado en ganancias de más de 7.700 millones de dólares. Curiosamente, prácticamente lo mismo que ha dado de ganancias la saga cinematográfica. Pero es que también el merchandising ha generado unos 7.300 millones de dólares. En total, la franquicia de Harry Potter está valorada en aproximadamente 25.000 millones de dólares según CNBC.

En cuanto a J. K. Rowling se ha convertido en una de las escritoras más ricas del mundo cuya fortuna personal supera los 1000 millones de dólares.

2. Impacto editorial.

Harry Potter también trajo cambios al mundo editorial. Un buen ejemplo es la reforma que provocó en la lista de best-sellers del New York Times. Tras el lanzamiento de «El cáliz de fuego», en el año 2000, los editores se quejaron del número de puestos que ocupaban los libros de Harry Potter y otros destinados al público infantil en la famosa lista del periódico. Como consecuencia, el New York Times se vio obligado a crear una lista separada para la literatura infantil y evitar así que la saga de Harry Potter no dejase visibilidad al resto de publicaciones.

3. Impacto cultural

El mayor impacto cultural que se le atribuye a las novelas de Harry Potter es el incremento del hábito de la lectura entre los niños y jóvenes. Una encuesta llevada a cabo en 2006 por Kids and Family Reading Report y Scholastic arrojó como resultados que el 51 % de los lectores de la saga, de entre 5 y 17 años, dijo que no había leído por placer anteriormente a Harry Potter, pero que después sí lo hacía. Además, el estudio afirmó que el 65 % de los niños y el 76 % de los padres declaraba que el desempeño escolar de ellos mismos o de sus hijos había mejorado desde que empezaron a leer los libros. Un logro sin duda espectacular y al que deberían aspirar todos los escritores.

4. La palabra muggle ya es oficial.

Rowling creó el término a partir de la palabra inglesa «mug», que se utiliza para describir a una persona crédula o fácil de engañar, agregándole el sufijo «–gle» para que no sonara degradante. Sin embargo, la palabra «muggle» ya existía en el slang de la década de 1920 para referirse al cigarrillo de marihuana y en el anglosajón o inglés antiguo con el significado de «cola que se asemeja a la de un pez» o para hacer referencia a una mujer joven.

Ahora, gracias a Rowling, el término de ha extendido, siendo usado para indicar a alguien a quien le falta alguna habilidad, hasta el punto que en 2003, el término entró en el Oxford English Dictionary con esa definición.

5. El Andén 9¾ existe.

En las novelas de Harry Potter existe un andén con el número 9¾, en la estación de King Cross, que funciona como portal entre el mundo mágico y el muggle (el de los hombres). Es el lugar donde se puede tomar el Expreso a Hogwarts el 1 de septiembre y se accede a él atravesando una barrera de metal (en el cine de ladrillos) que esconde la entrada. Pues bien, la enorme popularidad de los libros y películas de Harry Potter hizo que incluso hubiese lesiones de personas que corrían para estrellarse de cabeza contra la pared real que existe en la estación de tren. Al final, las autoridades de la estación de Kings Cross decidieron colocar un cartel que señalara el «Andén 9¾» y un carro en mitad del muro, que ahora se ha convertido en atracción turística.

6. El Quidditch ya es un deporte oficial

El Quidditch es el deporte que se practica en las novelas de Harry Potter en las distintas escuelas de magia. Todos recordamos esos fantásticos enfrentamientos de los alumnos en sus escobas luchando por atrapar la snitch dorada. Pues, aunque os resulte difícil de creer, en 1994 en la Universidad de Middlebury en Middlebury, Vermont, EE. UU., se creó un deporte análogo en la vida real. Con las reglas adaptadas el mundo real, el deporte está en pleno crecimiento desde que en 2005 se oficializó. De hecho se ha formado una Asociación Internacional de Quidditch y se juega ya en todo el mundo.

7. Harry Potter lleva gafas para demostrar que nadie es perfecto

Las gafas de Harry Potter son un elemento característico del protagonista, pero no están ahí porque sí. En realidad, tienen una fuerte simbología, ya que la autora quería simbolizar que todos tenemos nuestros defectos y vulnerabilidades. Recordad cuando os comentaba en cómo crear un héroe lo importante de dotarle de un punto débil que le haga más humano. Pues este simple detalle cumple esa función en Harry Potter a la perfección y ha servido para muchos lectores se identificarán aún más con él.

8. Nicolas Flamel, el personaje que realmente existió

En el primer libro de la saga se menciona a Nicolas Flamel como el inventor de “la piedra filosofal”, una pequeña roca capaz de crear el elixir de la vida eterna y transformar los metales comunes en oro. Efectivamente Flemel existió y fue un escribano, copista y librero francés, y supuestamente alquimista, nacido en 1330. Se le atribuye la realización de una piedra (la llamada piedra filosofal) que le confirieron la inmortalidad a él y a su mujer. Algo que no debió salir muy bien porque ambos fallecieron alrededor de 1414.

9. Los dementores representan la depresión que padeció la autora

Los dementores son unas criaturas oscuras, malvadas, sin alma, que absorben la felicidad y energía de los que se cruzan con ellos. Son unos de los principales antagonistas de la saga de Harry Potter al que suelen meter en problemas. Curiosamente, estos monstruos representaron la angustia y depresión que afectó a J.K. Rowling tras la muerte de su madre primero y el fracaso de su matrimonio después. Ingredientes que la hicieron jugar con el suicidio en su mente pero que afortunadamente terminaron por forjar a los dementores.

10. Dumbledore era homosexual

Seguramente a muchos os extrañará esta afirmación sobre el mismísimo Albus Dumbledore, pero no se trata de una apreciación mía, sino que lo afirmó la propia escritora en un tweet muy polémico:

«Para mí no es nada extraño que un hombre brillante y valiente como Dumbledore pueda amar a otro hombre. Él es mi personaje y tengo derecho a decir lo que quiera sobre él»

De hecho, la autora incluso añadió que el amor de la infancia de Dumbledore fue el mismísimo Gellert Grindelwald. Hubo quienes se escandalizaron con estas afirmaciones. Para mi, lo único extraordinario es que aún haya a quien la orientación sexual de un personaje literario o real, sea esta la que sea, le pueda resultar sorprendente. Esperemos que algún día esto nos parezca los más normal del mundo.

Y hasta aquí este repaso a alguna de las muchas curiosidades de esta excepcional saga literaria. Aunque algunos han llegado a criticar esta obra desde el punto de vista literario, más allá de que las novelas de Rowling puedan ser obras mejor o peor escritas, lo que no queda duda es que reflejan como ninguna otra, la auténtica magia de la literatura.

Normalmente os hablo de la importancia de la documentación de cara a la creación de vuestras propias obras literarias, pero, en este caso, es otro el elemento que J. K. Rowling explota de manera perfecta en sus obras; su capacidad de observación.

Y es que, Rowling, desde el mismo día que tuvo su idea en una estación de tren, basó la creación de todos y cada uno de sus personajes y escenarios en la observación de la realidad que la rodeaba. Desde el anden en el que estaba sentada, hasta el niño de gafas que esperaba el tren, pasando por las calles por las que solía pasear, las librerías de viejo en las que buscaba sus lecturas o los profesores que le dieron sus primeros conocimientos en su infancia.

En definitiva, el mundo mágico de Potter no es otra cosa que el mundo real de Joanne Rowling pasado por el tamiz de su impresionante imaginación.

Como siempre, os dejo el video artículo en mi canal de youtube, y espero que os suscribáis al blog o al canal, dándole a la campanita para que os lleguen las notificaciones (hay cosas que no cambian ni con un nuevo año).

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