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10 libros malditos que no deberías leer

10 libros malditos que no deberías leer
10 libros malditos que no deberías leer

10 libros malditos que no deberías leer y que harán que entiendas realmente el auténtico poder de la literatura. Esta semana, en Misterios de la Literatura , os traigo una recopilación de los libros más peligrosos de la historia. Algunos de ellos sumidos en la mitología, pero otros muy reales y mortales como veremos a continuación.

No os los perdáis, pero tampoco corráis a buscarlos a ninguna librería….

1. El Libro de Thot

Tenía que empezar por este libro irremediablemente. Espero que me perdonéis, pero no puedo evitar sentir debilidad por esta misteriosa obra. Lo cierto es que le debo mucho, ya que tuve la oportunidad de estudiarla en profundidad para la realización de una de mis novelas titulada precisamente “El libro de Toth”.

Lejos de lo que podáis pensar no es un libro ficticio, sino de un texto muy real del Antiguo Egipto, que se nombra en diversas tradiciones y cuyo autor es el dios Thot, considerado el señor de la sabiduría y del conocimiento y el Dios que enseño la escritura a los hombres.

La primera referencia al texto aparece en el Papiro de Turis, publicado en París a finales del siglo XVIII, donde se describe el intento de asesinato de un faraón a través de la invocación de fórmulas mágicas extraídas del misterioso Libro de Thot.

Posteriormente, a disposición de Kaumás, hijo de Ramsés II. Se consideraba que este libro enseñaba a descifrar y dominar los secretos de la tierra, el mar, el aire y los cuerpos celestes. Asimismo, confería la facultad de asimilar el idioma de los animales; devolver la vida a los muertos y obrar sobre mentes distantes y cercanas.

Posteriormente, la figura del dios Thot pasaría a dar lugar al dios Hermes griego y sus enseñanzas evolucionarían hasta convertirse en la base que daría lugar al hermetismo. En este sentido no se puede descartar la relación del Libro de Toth con otra obra misteriosa de la literatura “La tabla esmeralda” de Hermes Trimegisto, un tratado alquímico que supuestamente permite revelar el secreto de la sustancia primordial y sus transmutaciones.

Curiosamente también se ha atribuido al libo de Thot el origen del Tarot moderno.

2. El libro de Dzyan

Cuando os hablaba de Lovecraft, ya os nombraba esta obra como una de sus fuentes fundamentales, de hecho, hace referencias claras en “El morador de las tinieblas”. También la utilizaron, posteriormente, otros escritores que se han adentrado en los Mitos de Cthulhu.

Está considerado el libro más antiguo del mundo y es un supuesto texto de origen tibetano. Sus autores habrían vivido en la tierra hace millones y millones de años. Se dice que contiene «Las Estancias de Dzyan», que sirvió de base para «La doctrina secreta», una de las obras fundacionales del movimiento teosófico de la escritora Helena Petrovna Blavatsky.

Blavatsky afirmaba haber visto un manuscrito del Libro de Dzyan, mientras estudiaba la tradición esotérica en el Tíbet. Ella afirmó que este y otros manuscritos antiguos estaban a salvo de los ojos profanos por los iniciados de una Fraternidad Oculta. También decía que el libro se encuentra en la Gran Biblioteca Universal, la cual se encuentra a más de 250 metros de profundidad en el Himalaya, siendo propiedad del Rey del Mundo, nadie puede tener acceso a este libro.

Toda una suerte que ella si pudiese acceder a él. Lo cierto es que, a diferencia del Libro de Thot, la existencia real del libro de Dzyan no es ni muchísimo menso algo que pueda constatarse, más bien parece que se trata de una mera obra mitológica salida de la imaginación desbordada de Blavatsky.

3. El Necronomicón

Del Necronomicón ya hablamos en el artículo “Misterios de Lovecraft” (leed el artículo no seáis vagos). Como allí os explicaba, se trata de una obra ficticia nacida de la imaginación bien documentada de H. P. Lovecraft. Esto, sin embargo, no quita un ápice de mérito al hecho de que Lovecraft lo crease con tal realismo que ha hecho y sigue haciendo que muchas personas duden de su autenticidad.

4. Excalibur

L. Ron Hubbard, fue un escritor estadounidense de libros de ciencia ficción y fantasía y el fundador de la Iglesia de la Cienciología. Pues bien, a mediados de 1938, después de una experiencia cercana a la muerte que duró más de 8 minutos, escribió supuestamente su obra “Excalibur”, basándose en su experiencia. Y digo supuestamente porque jamás se publicó y, según el propio autor, sólo se hicieron algunas copias que éste regaló a sus amigos.

Supuestamente, la obra respondía todas las grandes cuestiones de la humanidad y podía revolucionar el mundo más aún que la propia Biblia. La única pega es que quien leía la obra se volvía irremediablemente loco o cometía suicidio, motivo por el que los afortunados amigos de Hubbard que recibieron su obra terminaros sus días internados en psiquiátricos.

Obviamente, el manuscrito se convirtió posteriormente en parte de la mitología de la Cienciología. De hecho, una de las primeras publicaciones de la Cienciología, realizadas hacia 1950, ofreció copias firmadas «encuadernadas en oro y con cerradura» por 1000 dólares (de la época). Tras explicar su peligrosidad, el autor advertía que el libro era «lanzado solo con una declaración jurada para no permitir que otros lectores lo lean. Contiene datos que no se divulgarán durante la estancia del Sr. Hubbard en la tierra.»

A mi me parece una excelente campaña de marketing, cuyo único peligro radicaba en el bolsillo de los incautos que lo compraron ¿vosotros qué opináis?

5. Manuscrito Voynich

Este libro es famoso por estar escrito en una lengua aún desconocida, que desde hace más de un siglo está volviendo loco a historiadores, lingüistas, matemáticos, ingenieros e incluso de astrónomos y botánicos. La Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) intentó descifrar su contenido durante tres décadas y tampoco lo consiguió.

El Manuscrito Voynich es un libro ilustrado con extrañas imágenes tan indescifrables como el texto que las acompaña.  Algunos han llegado a afirmar que no es más que una falsificación antigua y que el texto es un galimatías sin sentido. Sin embargo, el texto cumple la llamada a ley de Zipf, que establece que en todas las lenguas humanas la palabra más frecuente en una gran cantidad de texto aparece el doble de veces que la segunda más frecuente, el triple que la tercera más frecuente, el cuádruple que la cuarta y así sucesivamente. Esto hace pensar que se trata de un lenguaje real y descarta casi completamente que se trate de texto generado al azar.

En 2009 se confirmó gracias a pruebas del carbono 14, el pergamino en el cual está escrito fue fabricado entre 1404 y 1438. Por otra parte, el McCrone Research Institute de Chicago demostró que la tinta fue aplicada no mucho después, confirmando que el manuscrito es un auténtico documento medieval.

De hecho, se atribuye a los primeros propietarios reales del manuscrito la creencia de que su autor fue Roger Bacon (1214-1294), aunque no se ha podido demostrar que esto sea real.

La última teoría que parece ganar fuerza proviene del doctor Gerard Cheshire de la Universidad de Bristol en el Reino Unido que dice haber traducido parte del manuscrito que estaría escrito en proto-romance, el precursor de lenguas usadas hoy en día, como el italiano, el francés, el rumano, el catalán, el gallego, y por supuesto, el español. Incluso se apunta que podría tratarse de una recopilación creada por monjas dominicas para la reina María de Castilla de la corona de Aragón. ¿Misterio resuelto?

6. Codex Gigas, Códice del Diablo o Códice de Satanás

Este antiguo manuscrito medieval se escribió a principios del siglo XII, supuestamente por “Herman, el monje recluso” en el monasterio de Podlažice, república Checa. En su época se le consideraba la octava maravilla del mundo por su colosal tamaño (92 × 50,5 × 22 cm, 624 páginas y 75 kilos de peso).

Es el manuscrito medieval más grande conocido y su contenido es bastante variado y enigmático; una versión de la Biblia, curas medicinales, encantamientos, un calendario, fragmentos de la historia judía e incluso una lista de personas fallecidas.

Existe una terrorífica leyenda sobre sus sus orígenes. Se cuenta que un monje benedictino, condenado a muerte, una noche antes de su sentencia le propuso a sus verdugos crear un libro extenso y glorioso que contuviera la Biblia y todo el conocimiento del mundo, que sirviera así para honrar al monasterio. Prometió, además, culminarlo en una sola noche, para lo cual el monje pidió ayuda al mismísimo Satanás y vendió su alma. El Codex Gigas sería la prueba de que Satanás cumplió su palabra.

Fuera como fuera, se cuenta que, a lo largo de los siglos, el Codex, fue portador de una supuesta maldición que lo llevó a cambiar de «residencia» durante mucho tiempo hasta ser recogido por los invasores al gobierno de Rodolfo II, invasores que provenían de Suecia, y que entregaron el presente a su reina Cristina.

7. El grimorio del Papa Honorio

Su título original es El Gran Grimorio aunque también se le conoce como Evangelio de Satanás (parece que Satanás es todo un escritor). Se trata de uno de los textos más misteriosos y aterradores que existen y se encuentra a buen recaudo en los Archivos Secretos del Vaticano.

Fue descubierto en la tumba del rey Salomón en Jerusalén en 1750 aproximadamente, aunque probablemente fue escrito anteriormente. Su autoría se atribuye a Honorio de Tebas (el papa Honorio III para diversos expertos en ocultismo), y la leyenda cuenta que lo hizo cuando fue poseído por el propio Satanás. Algo que lógicamente la Iglesia desmiente rotundamente.

Uno de los elementos más extraños de este libro, es que utiliza conocimientos muy profundos del cristianismo y los transforma para todo tipo de tradiciones satánicas, de ahí que se creyera que solo un Papa podía tener los conocimientos necesarios para escribirlo.

Gracias a él, se dice que se puede invocar a Satanás en persona y a su Ministro Lucifago Rofocale a través de una Varita Destructora o férula fulminante, instrumento con el que se somete a esta deidad para hacer un trato con ella. El Gran Grimorio contiene a detalle todo lo necesario para hacer conjuros, maldiciones, sanaciones o castigos gracias a la intervención de seres sobrenaturales. Vamos una excelente lectura para la mesilla de noche

8. La clavícula de Salomón

La Clave de Salomón (Pequeña llave de Salomón) es un grimorio atribuido supuestamente al Rey Salomón. Probablemente se remonta al siglo XIV o XV del Renacimiento italiano. Se dice de él que es uno de los grimorios más poderosos de la magia y que hasta la Iglesia católica lo usa para alejar el mal.

El Rey Salomón era un gran conocedor de la magia y del mundo espiritual. En el Antiguo Testamento se cuenta que el mismísimo Arcángel Miguel le habría dado un anillo que le otorgaba el poder de controlar a los demonios. Incluso se narra que e Rey Salomón logró dominar y encerrar a 72 demonios en una vasija de bronce, que selló con símbolos de protección que les prohibía escaparse y atacar a la humanidad.

Por todo esto, “La clavícula de Salomón” sería el grimorio donde el rey guardó todos sus conocimientos arcanos, convirtiéndola en una obra de gran poder espiritual y mágico.

9. Malleus Maleficarum (Martillo de las brujas)

Se trata de un tratado sobre la caza de brujas, publicado en Alemania en 1487 y escrito y compilado por dos monjes dominicos alemanes; Heinrich Kramer y Jacob Sprenger.

Tuvo docenas de ediciones y se difundió ampliamente por toda Europa. Su contenido incitó, en gran medida, el pánico por las brujas y la persecución de las mismas en el Renacimiento. De hecho, la inquisición lo usó como recurso fundamental para argumentar el combate contra la brujería durante tres siglos.

El libro está dividido en tres secciones, cada una de las cuales plantea preguntas específicas y se propone responderlas a través de argumentos contrarios. La Parte I buscaba probar que la brujería o hechicería existe. La Parte II describe las formas de brujería y La Parte III detalla los métodos para detectar, enjuiciar y sentenciar o destruir brujas.

Si medimos la peligrosidad de un libro por el daño causado a los seres humanos por él, desde luego El martillo de las brujas es, sin duda, uno de los libros más peligrosos de la historia, junto con el que viene a continuación y que he dejado para el final por ser probablemente el peor de todos.

10. Los protocolos de los sabios de Sion

Es un libelo antisemita publicado por primera vez en 1902 cuyo objetivo era justificar ideológicamente los linchamientos que sufrían los judíos en la Rusia zarista.

El texto es directamente una falsificación en la que se transcriben unas supuestas reuniones de los «sabios de Sion», en la que estos detallan los planes de una conspiración judeo-masónica, que consistía en el control de la masonería y de los movimientos comunistas, en todas las naciones de la Tierra, y tendría como fin último hacerse con el poder mundial.

En 1921 el diario británico The Times descubrió que se trataba de un torpe plagio de la obra Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, o la política de Maquiavelo en el siglo XIX, de Maurice Joly, en la que se inventaba un complot de Napoleón III para dominar el mundo.

A pesar de esto, el que se tratase de una burda mentira no impidió que la obra se difundiese como la pólvora por Europa. Durante los primeros quince años tras su publicación, tuvo escasa influencia, pero, a partir de 1917, se vendieron millones de ejemplares en más de veinte idiomas.

Los Protocolos pasaron así a ser una parte fundamental de la propaganda nazi, convirtiéndose en lectura obligatoria para los estudiantes alemanes. Sirvieron así de base para justificar el Holocausto o la destrucción del pueblo judío.

Sin duda, desde mi punto de vista, Los protocolos de los sabios, de Sion merecen ampliamente ser considerados el libro mas peligroso de la historia, no sólo por el terrible dolor y destrucción al que contribuyó su difusión, sino porque aún lo sigue haciendo hoy en día. Aunque parezca increíble aún hoy, esta obra resurge periódicamente sobre todo entre movimientos de extrema derecha y las redes islamistas.

Esto nos debería hacer reflexionar, ahora que nos vemos inmersos en un mar de fake news y grupos negacionistas en los medios de comunicación, sobre el daño que puede hacer la mentira y su distribución propagandística descontrolada por el mundo.

Espero que os haya gustado el artículo y os dejo, como siempre con el correspondiente video artículo en el canal de youtube. Dejadme en comentarios vuestras opiniones, suscribiros aquí y al canal, dando a la campanita, y hasta la semana que viene.

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10 libros malditos que no deberías leer

20 curiosidades literarias que no sabías

20 curiosidades literarias que no sabías
20 curiosidades literarias que no sabías

20 curiosidades literarias que no sabías y que os van a sorprender. Bienvenidos amantes de la literatura, en esta ocasión vamos a dar un repaso a algunas de las más interesantes curiosidades de la literatura que no todo el mundo sabe. Son sólo una primera recopilación de la increíble, desconocida y, desde luego asombrosa, historia de la literatura. No os la perdáis porque en estas anécdotas asombrosas también se esconden valiosísimas enseñanzas para cualquier escritor en ciernes.

Pongámonos manos a la obra.

1. ¿De dónde viene la palabra “libro”?

Algo tan elemental como el origen de la palabra que denomina estas pequeñas joyas en papel y tinta que tanto nos gustan, es algo que no todos conocemos. Y es que la palabra libro proviene como tantos otros vocablos del latín, de “liber”, que se refería a la parte interior de la corteza de los árboles. Corteza que se empezó a utilizar después del papiro y las hojas de palma y que dio lugar al actual papel.

Si alguno os estáis preguntando por el origen de la palabra inglesa equivalente “book”, pues curiosamente es sumamente similar. Esta palabra proviene de “beech” que es el nombre del árbol conocido en español como haya y que nuevamente nos remite a la actividad de escribir en su corteza.

2. El origen del término “best seller”

En este caso su origen es más previsible. Se utilizó por primera vez en 1889 en el periódico The Kansas Times & Star, para referirse en un artículo a los libros más vendidos. Sin embargo, se haría realmente popular desde el 9 de abril de 1942, cuando el New York Times sacó “The New York Times Best Seller List”, es decir “La lista de los libros más vendidos”. Desde entonces la frase se volvió universal.

3. ¿Cómo se denominaba a las bibliotecas en el Antiguo Egipto?

Hablando de denominaciones es interesante el hecho de que en el antiguo Egipto las bibliotecas eran llamadas los “tesoros de los remedios del alma” porque por ellas se podía ‘curar’ la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades. Igual deberíamos volver a recuperar este significado

4. ¿Cuál es la biblioteca más grande del mundo?

Pues ni más ni menos que la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, ubicada en Washington D. C. y cuenta con la friolera de 138 millones de documentos.

5. El libro más grande del mundo

Y entrando en los récords literarios más curiosos, el libro más grande que existe en el mundo es una copia de El Principito que mide 3,08 metros de ancho (abierto) y 2,01 de alto y contiene 128 páginas. Fue editado en Brasil y lo presentaron en la Feria del Libro de Rio de Janeiro el 13 de septiembre de 2007.

6. El libro más pequeño del mundo

Por otro lado, el más pequeño del mundo mide 1×1 milímetros y salió a la luz en el año 1985. Su título es Old King Cole, y de él se realizó una tirada de 85 ejemplares. Si queréis leerlo, a parte de una vista de lince, deberéis usar un alfiler para pasar sus páginas.

7. El libro más largo del mundo

En cuanto al libro más largo, el récord lo ostenta la obra En busca de tiempo perdido escrito por Marcel Proust, que tiene 3.031 páginas. Este lo único que requiere para leerlo es precisamente bastante tiempo.

8. El mejor cuento corto del mundo

Y si vamos al extremo contrario el mejor cuento corto del mundo es obra del guatemalteco Augusto Monterroso. Un micro relato considerado una obra maestra de tan sólo 7 palabras:

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”

Augusto Monterroso

9. La novela más vendida de la historia

Siguiendo con los récords, probablemente todos conozcáis que la novela más vendida de la historia es Don Quijote de la Mancha, escrito por Miguel de Cervantes. De hecho, se calculan unas ventas de 500 millones de ejemplares traducidos a más de 50 idiomas.  Como curiosidad El Quijote tiene unas 381.000 palabras. A un ritmo medio de lectura de unas 300 palabras por minuto, lo normal es tardar unas 21,6 horas en acabárselo.

10. Los autores más traducidos en español

A pesar de estas cifras abrumadoras quizá os sorprenda descubrir que no es Cervantes el autor más traducido en español. De hecho, en número de traducciones es ampliamente superado por autores como Mario Vargas Llosa, Isabel Allende y Gabriel García Márquez, según la Unesco.

11. La escritora más prolífica en castellano

Otro récord de la literatura española lo ostenta María del Socorro Tellado López, alias Corín Tellado, que figura en la edición de 1994 del Libro Guiness de los Récords, edición española, como la autora española más vendida. La asturiana publicó 4.000 títulos durante su carrera, que se extendió a lo largo de 56 años: sale a una media de 71 obras por año. Por comparar, casi triplicó la producción literaria de Lope de Vega, que se atribuía a sí mismo 1.500 obras teatrales.

12. El libro más caro del mundo

Aunque valor y calidad no es ni mucho menos sinónimo en este mundo regido por la oferta y la demanda, seguro que también os preguntáis cuál es el libro más caro del mundo. Pues bien, en este caso el podio lo ocupa una copia del Códice Leicester, escrito por Leonardo da Vinci. Algo que Bill Gates sabe muy bien ya que pagó por él la modesta cifra de 30.8 millones de dólares.

13. La verdad sobre el día del libro

Todo el que le gusta la literatura conoce que el día del libro se celebra el 23 de abril, en conmemoración al fallecimiento de Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Sin embargo, lo que la mayoría del mundo desconoce es que esto es una verdad a medias. El problema radica en que, aunque, aunque es cierto que Cervantes murió ese día y que la muerte de Shakespeare se produjo también en la misma fecha, la de este último se registró respecto al calendario Juliano, por lo que en nuestro calendario el día verdadero es el 3 de mayo. Probablemente estamos ante la fake news más popular de la historia de la literatura.

14. El personaje literario interpretado más veces en cine y televisión.

Otro récord interesante es qué personaje es el que más veces ha sido llevado a la pantalla grande y a la televisión. No, no es el Quijote, el personaje más adaptado es el famoso detective Sherlock Holmes, salido de la genial imaginación y pluma de Sir Arthur Conan Doyle. Otra curiosidad de este peculiar personaje, es que la famosa frase “elemental, mi querido Waltson“, no salió de sus labios literarios en ninguna de las 60 obras originales de Doyle. En realidad, el origen de la famosa frase se le puede atribuir a Clive Brook, quien interpretó al famoso detective en “El regreso de Sherlock Holmes” en 1929.

15. El final perdido de Moby Dick

Otro peculiar malentendido literario lo protagonizó la famosa novela Moby Dick de Herman Melville. Cuando se publicó su primera edición, la obra no fue muy bien acogida por la crítica, sobre todo con respecto al final, que clasificaron como precipitado y sin fundamento. Lo que había ocurrido es que el verdadero final no había llegado a la imprenta. Tuvieron que pasar años para una edición definitiva con el final completo en que los lectores quedaron más satisfechos al descubrir que Ismael había logrado sobrevivir al ataque de la ballena.

16. El verdadero nombre del monstruo de Frankenstein

También la novela Frankenstein o el moderno prometeo de Mary Shelley, que ya destripamos en un video artículo, ha llevado a mucho de sus lectores a un equívoco que ha perdurado en el tiempo. Y es que el verdadero nombre del monstruo de la novela no lleva el mismo nombre que su creador “Frankenstein”, sino que en realidad se llama “Adam”. Nombre con el que la autora hacía un paralelismo con el primer hombre de la creación “Adán”.

17. El origen del mago de Oz

La obra El mago de Oz esconde también una peculiar historia tras su famoso nombre. Y es que este famoso apodo de mago de Oz no proviene de otra cosa que la etiqueta de un archivador de su autor Frank Baum. Un archivador que contenía ficheros de la O a la Z. A veces la inspiración proviene de los lugares más insospechados.

18. El significado de Farenheit 451

Y hablando de inspiración para dar nombre a una obra, no podemos olvidarnos del libro Farenheit 451 escrito por Ray Bradbury. La obra trata de un bombero que quema libros prohibidos y buscarle título no parecía sencillo. En principio Bradbury pensó en titularlo simplemente “El bombero”, pero tras documentarse profundamente (recordad lo importante de la documentación), descubrió que la temperatura a la que comienzan a arder las páginas de un libro eran los 451° Farenheit. Lo demás es historia de la literatura.

19. Libros censurados

Lamentablemente quemar libros no es un acto de ficción, sino que, en la realidad, el libro siempre ha sido el objetivo primordial de los que quieren acallar la cultura y con ella la auténtica libertad del individuo. Es por esto que muchos libros han sido censurados a lo largo de la historia, como por ejemplo El origen de las especies escrito por Charles Darwin, que fue prohibido por la Iglesia en países como Reino Unido, Grecia y Yugoslavia.

Yendo a la historia más moderna, en pleno siglo XX, La Rebelión en la Granja, de George Orwell fue prohibida en países que fueran aliados de la Unión Soviética, ya que el libro es una sátira a la Revolución Rusa. También El guardián entre el centeno por J. D. Salinger fue prohibido en Estados Unidos por su lenguaje y referencias al alcohol, tabaco y prostitución. Este libro esconde también una historia truculenta entre sus páginas que merece la pena que recuperemos en Misterios de la Literatura. Tampoco ninguna editorial estaba dispuesta inicialmente a publicar Lolita de Vladimir Nabokov, ya que se consideraba inapropiada por el contenido sexual.

20. Libros censurados en español

Los libros en español tampoco se libraron de esta censura literaria. El clásico indiscutible de la literatura español El Lazarillo de Tormes formó parte del Índice de libros prohibidos por la Inquisición por lo que se interpretó como críticas a la Iglesia.

También tras la Guerra Civil española, durante el franquismo, los autores republicanos estuvieron prohibidos y muchas de sus obras fueron destruidas. Es el caso de obras como El hombre acecha de Miguel Hernández o La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca.

La censura franquista llegó incluso al ridículo de censurar obra La Colmena, de Camilo José Cela, a pesar de que el propio Cela trabajó como censor. Su novela tuvo que ser publicada en 1951 en Buenos Aires (Argentina), después de que la censura española se negara a publicarla por su contenido sexual y las referencias a temas como la homosexualidad y la prostitución.

En definitiva, la literatura tiene una historia rica, llena de anécdotas y circunstancias peculiares de todo tipo, que ha ayudado a dar forma, cultural e históricamente, al mundo en que vivimos, de una forma mucho más trascendental de lo que se puede pensar a primera vista.

Si os ha gustado volveremos con más anécdotas, así que dejadme vuestras opiniones en comentarios. No olvidéis suscribiros al blog y al canal de youtube, dar al like y a la campanita. Os dejo con el video del canal y hasta la semana que viene.

20 curiosidades literarias que no sabías
20 curiosidades literarias que no sabías en video

Los misterios de Lovecraft

Los misterios de Lovecraft
Los misterios de Lovecraft

Los misterios de Lovecraft son los protagonistas de esta semana. Después de ver los misterios de Edgar Allan Poe, no podía faltar en nuestra selección de Misterios de la Literatura, un video artículo dedicado al otro escrito del terror contemporáneo: Howard Phillips Lovecraft.

Hoy vamos a intentar descubrir los códigos ocultos, que parecen esconder sus obras, así como los rincones más ocultos de su biografía. Algo que ningún adicto a la literatura puede perderse. Lo primero, por supuesto, es dar un somero repaso a la vida de este genial escritor para comprender mejor así su increíble legado literario.

Howard Phillip Lovecraft nació el 20 de agosto de 1890 en el número 194 (hoy 454) de Angell Street, en Providence, capital de Rhode Island. Sus padres eran Winfield Scott Lovecraft, que se dedicaba a la venta de plata, metales preciosos y joyería, y de Sarah Susan Phillips, la segunda de los cuatro hijos de Whipple Van Buren Phillips y Rhoby Alzada Place, una familia distinguida de la que se decía que sus ancestros se remontaban al Mayflower.

Lovecraft, tuvo pues una infancia acomodada y conservadora, donde se le inculcó desde pequeño un concepto elitista de la lucha de clases. Otro hecho que marcaría profundamente su personalidad sería la larga enfermedad mental de su padre, que estuvo ingresado durante cinco años en el Hospital psiquiátrico de Providence, hasta su muerte, cuando Lovecraft solo tenía 8 años. Esto hizo que su madre se volviese sobreprotectora, llegando a impedirle jugar con otros niños, que consideraba inferiores, insistiéndole en que era feo y que nunca llegaría a triunfar. No es de extrañar el joven Lovecraft se viera acosado por miedos e inseguridades que, desde ese momento, le acompañarían durante toda su vida.

A pesar de todo, o quizá precisamente porque se vio empujado por su vida solitaria y retraída, Lovecraft fue un niño prodigio. Era capaz de recitar poesía a los dos años, leía a los tres y empezó a escribir a los seis o siete años de edad, algo que ya no abandonaría jamás. Uno de los géneros que más le apasionaba era el de las novelas policíacas, por lo que, demostrando su ingenio e imaginación desbordada, llegó a crear su propia «Agencia de detectives de Providence» a la edad de trece años.

Sus primeros escarceos con la escritura profesional empezaron a los dieciséis años, cuando empezó a encargarse de una columna de astronomía para el «Providence Tribune». Sin embargo, no tardaría en descubrir que, ganarse la vida con la literatura, era una tarea mucho más complicada de lo esperado. De hecho, durante gran parte de su vida tuvo que dedicarse, en gran medida, a retocar escritos de otros autores, menos dotados para la escritura que él.

Tras la muerte de su madre en 1921, víctima de un postoperatorio deficiente por una intervención de vesícula biliar, Lovecraft sufrió una terrible conmoción. Habiendo dependido toda su vida de su progenitora, tras su fallecimiento, cuando contaba 31 años, vio como desaparecía lo poco que quedaba de su fortuna familiar. Aquello le obligó a ganarse la vida por sí mismo, trabajando como corrector de estilo para otros autores. Gracias a este tipo de trabajos, conoció a muchos de los que después formarían el famoso «Círculo de Lovecraft», entre ellos Robert E. Howard, Clark Ashton Smith, Robert Bloch, Frank Belknap Long, August Derleth y otros más. En futuros artículos hablaremos más en profundidad de este círculo de escritores que plantó las bases del terror y fantasía modernas.

A los dos meses de la muerte de su madre, Lovecraft conoció a Sonia H. Greene en una convención de escritores aficionados en Boston. Sonia era viuda y siete años mayor que él, además de propietaria de una tienda de sombreros y escritora aficionada. Ambos se enamoraron, casándose tres años después en 1924. Sin embargo, las dificultades económicas y los problemas de salud de la mujer, hicieron que se separasen, precipitando el fin de la pareja solo dos años después.

Obligado por sus pocos ingresos como escritor, Lovecraft terminó por volver a Providence para vivir junto a sus tías en 1927. Sus últimos años estuvieron marcados por la falta de recursos económicos, la depresión y la vida solitaria. Sus relatos, se volvieron cada vez más largos, oscuros y enrevesados, haciéndose cada vez más complicados de vender. Sin embargo, Lovecraft se negó obstinadamente a rendirse a los gustos del gran público, como demandaban las editoriales. En sus propias palabras: “Un caballero no intenta darse a conocer, lo deja para los egoístas arribistas y mezquinos”.

Esta actitud orgullosa y purista le hizo concebir los que fueron, quizá, sus mejores relatos. Historias que, con el tiempo, cautivarían la imaginación del gran público y que crearían toda una escuela de seguidores e imitadores que dura hasta hoy en día.

Lamentablemente H. P. Lovecraft nunca vivió su propio éxito. De naturaleza enfermiza, murió en Providence a primeras horas de la mañana del 15 de marzo de 1937 con tan sólo 47 años de edad, de un cáncer intestinal complicado con una grave insuficiencia renal. Fue enterrado en el panteón de su abuelo Phillips en el cementerio de Swan Point. Aunque su nombre estaba inscrito en la columna central, ninguna lápida señalaba su tumba. Al igual que ocurriese con Edgar Allan Poe, tuvo que ser muchos años después de su muerte, cuando un grupo de aficionado erigiese una lápida, en la que puede leerse una línea tomada de una de sus miles de cartas:

«Yo soy Providence»

A la hora de abordar los misterios de Lovecraft, lo más interesantes es que muchos autores piensan que en realidad fue un ocultista, que de alguna manera tenía acceso a conocimientos ocultos pero reales que reflejaba en sus obras disfrazándolos de ficción. Pero ¿tiene esto algún fundamento real o es pura fantasía de lectores fascinados con este imaginativo escritor?

Para averiguarlo. Lo mejor es sumergirnos en los elementos más misteriosos y sugerentes de sus obras.

1. El Necronomicón:

Considerado como uno de los libros más misteriosos de la literatura, es mencionado por primera vez en la obra de Lovecraft “La ciudad sin nombre”. Lovecraft escribió una breve nota en 1927 sobre la autoría del Necronomicón, describiéndolo como un grimorio escrito por el árabe “Abdul Alhazred” un personaje creado por Lovecraft que hace alusión a un apodo que él mismo tenía (“All has Read”: El que ha leído todo).

En cuanto a su nombre, “Necronomicón”, Lovecraft dice haberlo concebido en sueños, empleando el griego antiguo de la palabra «astronómico» (referente a la ley o a la ordenación de los astros) y el griego «nekrós» (muerto) uniendo a esto el sufijo «ikon», que se traduce como “imagen”, dando así origen a la “Imagen de las Leyes de los muertos”.

Según el autor se trata de un libro de secretos y rituales mágicos que provoca la locura y/o la muerte de aquel que se atreva a leer sus pasajes. Además, contiene técnicas y métodos para contactar a seres sobrenaturales denominados “Los antiguos” quienes, al ser despertados, dominarían el mundo nuevamente.

El misterio surge cuando diferentes autores del “Círuclo de Lovecraft” comienzan a utilizar también este libro y comienzan a insinuar que lejos de ser una invención, es completamente real. El propio Lovecraft llegó a afirmar que existían cuatros copias de él, resguardadas en diversos sitios del mundo como la Universidad de Buenos Aires, la Biblioteca Nacional de París, la Biblioteca de Widener en Harvard y la Universidad de Miskatonic en la ciudad de Arkham, ésta última perteneciente a una invención del mismo Lovecraft.

Se da la curiosa circunstancias de que en estas universidades han aparecido fichas muy detalladas del mismo (que figura como no disponible). Son obra de bromistas, entre los que se dice que se encuentra el mismísimo Jorge Luis Borges, que creó una ficha del Necronomicón en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.

Muchas personas se han dedicado a engordar el mito de este misterioso grimorio, llegándose a decir, por ejemplo, que está encuadernado en piel humana, aunque Lovecraft nunca llegó a describir su apariencia. Hasta se han llegado a subastar copias supuestamente confeccionadas en el Siglo XVII que no eran más que estafas para incautos.

Lo cierto es que el Necronomicón nunca existió, sino que fue completamente inventado por Lovecraft, pero lo hizo con tal maestría que aún hoy seguimos dudando si de alguna manera puede ser real.

2. Lovecraft y la teosofía

Se ha llegado a afirmar que Lovecraft fue un consumado ocultista, seguidor de la teosofía, cuyos postulados utiliza en muchas de sus obras.

La teosofía es una religión formada por un conjunto de enseñanzas y doctrinas difundidas bajo ese nombre por Helena Petrovna Blavatsky a fines del siglo XIX. En su obra, La clave de la teosofía, ella explica que el nombre teosofía es uno de los tantos que se utiliza para designar a una sabiduría sin edad, eterna, que no es otra que el conocimiento de la verdadera realidad.

H. P. Lovecraft

Pues bien es un hecho que Lovecraft introduce principios teosóficos en sus obras, así como referencias a libros místicos de la teosofía como «el Libro de Dzyan«. De aquí se ha deducido que Lovecraft era en realidad un ocultista que reflejaba conocimientos profundos en sus obras disimulándolos como ficción literaria.

En realidad, una vez más, por romántico que esto suene, lo cierto es que es completamente falso.  Lovecraft se declaraba pública y abiertamente ateo y materialista escéptico en multitud de cartas dirigidas a sus colegas. Lovecraft era un erudito autodidacta que, hacía eso que tantas veces os he recomendado, documentarse increíblemente bien para la ambientación de sus obras.

De hecho, su único contacto real con la teosofía se limitaba a sus lecturas del autor teosófico W. Scott-Elliot, autor del libro “Historia de Atlantis y la perdida Lemuria”, que influiría profundamente en Lovecraft. También extraía muchas de sus ideas de sus múltiples conversaciones e intercambios de cartas con colegas literatos conocedores de diversas doctrinas esotéricas, como E. Hoffman Price.

3. El Bloop de los Abismos. el Bloop.

El Bloop fue el nombre que se les dio a unas extrañas ondas de sonido de baja frecuencia detectadas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) en 1997. Un extraño sonido captado por unos micrófonos instalados bajo el agua a fin de percibir el tráfico de submarinos cercanos.

Se llegó a especular con que la fuente de dicho sonido fuese un animal submarino, ya fuere una especie desconocida de pulpo o calamar gigantesco o de una nueva especie de ballena gigante, aún más grande que la ballena azul.

Lo interesante es que el punto de origen del Bloop resulta sorprendentemente cercano a la localización de la ficticia ciudad sumergida de R’lyeh, la ciudad donde H. P. Lovecraft decía que estaba encarcelado Cthulhu. Además, Cthulhu podría encajar en la descripción de un animal enorme.

Esta teoría se encontró apoyada por la existencia de múltiples ruinas sumergidas en los mares y océanos de nuestro planeta, que recordaban a la morada de la bestia submarina, tales como, por ejemplo, Yonaguni, la llamada Atlántida Japonesa, que recuerda a la ciudad en la que se encuentra el Cthulhu: la Gran Ciudad R’lyeh.

Lo cierto es que los científicos llegaron a la conclusión de que el Bloop era en realidad producto del ruido producido por grandes glaciares al romperse.

Misterio resuelto ¿o no?

En realidad, el verdadero misterio tras H. P. Lovecraft es cómo este autor, lleno de complejos y presa de innumerables prejuicios, fue capaz de crear una mitología tan atractiva y sólida, que aún hoy sigue haciéndonos dudar de su realidad.

Tanto es así, que su obra a dado lugar a una verdadera religión denominada Orden Tifoniana, que afirma que Lovecraft, aún siendo un ateo declarado, en realidad sería un autor ocultista que habría sido capaz de contactar con entidades arquetípicas negativas, auténticas deidades que habría plasmado de forma inconsciente en sus relatos.

Lo cierto es que Howard Phillips Lovecraft, descrito acertadamente por el propio Stephen King como “El príncipe oscuro y barroco de la historia del horror del siglo XX”, fue capaz de volcar sus propios miedos y pensamientos negativos en sus obras. Miedos muy reales para él que envolvió en una mística, perfectamente documentada, dando lugar a todo un universo literario. Un Universo ficticio sí, pero también muy real.

Espero que os haya gustado este artículo, cuyo video os dejo a continuación y que podéis encontrar también, como siempre, en el canal de youtube. Si es así, podemos volver con más misterios enterrados en las obras de Lovecraft, como el origen real de Cthulhu o el mapa escondido en la obra de Lovecraft. Dejadme en comentarios vuestras opiniones, suscribiros aquí y al canal, dando a la campanita, y hasta la semana que viene.

Misterios de Lovecraft

Los misterios de Edgar Allan Poe

Los misterios de Edgar Allan Poe
Los misterios de Edgar Allan Poe

Los misterios de Edgar Allan Poe, merecían sin lugar a dudas ser la nueva entrega de “Misterios Literarios”. Después de la buena acogida entre todos los adictos a la literatura del «misterio del Futility«, Poe me ha parecido una elección indispensable para este blog y para la sección hermana del canal de youtube.

Hoy nos adentraremos, no del innegable talento de la pluma de Edgar Allan Poe, sino de los asombrosos misterios que rodean su figura. De hecho, hay quienes han llegado a pensar que era un escritor maldito. En cierto modo, se ha llegado a pensar que el espíritu gótico y misterioso de sus obras impregnó también la propia vida de Edgar Allan Poe, arrastrándole a la perdición.

Para entender esto debemos recordar quién fue realmente Edgar Allan Poe. Ya dedique hace tiempo un post a su biografía en este blog (podéis leerlo aquí), sin embargo es necesario recordarla someramente antes de adentrarnos en los misterios que rodearon su figura.

Poe nació en Boston el 19 de enero de 1809, hijo de unos mediocres actores de teatro. Sin embargo, la desgracia quiso que quedase huérfano a los tres años de edad. Afortunadamente, fue acogido por un hombre de negocios de Virginia, John Allan, que vivía junto a su esposa Frances en Richmond, Virginia. Aunque Poe tomó el apellido del padrastro y creció en su hogar, nunca llego a ser adoptado legalmente. Su “padrastro” siempre fue distante con él sin considerarle nunca realmente como su hijo, tampoco quiso jamás apoyarle en su afán de ser escritor. Su madre adoptiva, sin embargo, fue todo lo contrarios ya que siempre creyó en él y le entregó todo su cariño.

Edgar Allan Poe recibió la educación propia de un «caballero del Sur», aunque el ser huérfano le marcó de por vida en medio de una sociedad aristocrática tremendamente clasista. Poe fue educado en el escepticismo ante el progreso y la democracia. Incluso en la justificación más o menos disimulada de la esclavitud, en medio de un cierto idealismo del feudalismo medieval. También aprendió a exaltar el papel de la mujer como esposa y madre, lo que impregnaría toda su obra literaria.

Edgar Allan Poe estudió en uno de los exclusivos internados de Chelsea, donde aprendió a escribir en latín y a hablar francés. Sin embargo, los negocios de su familia en el viejo continente no tuvieron el éxito esperado y los Poe regresaron a Richmond en 1820. Fue allí donde, de la mano de sus criados negros y nodrizas, empezó a introducirse en el folclore, aprendiendo innumerables leyendas fantásticas sobre zombis o magia negra. Se hizo así un gran aficionado a los sobrenatural, convirtiéndose en ávido lector de cuentos de terror de todo tipo. También, paradójicamente, empezó en esta época a adentrarse en el mundo de la poesía, mientras recitaba poemas de Walter Scott para su madre y sus amigas.

Cuando tuvo edad suficiente, Poe fue matriculado en la Universidad de Virginia, dado el interés de su padrastro en que aprendiese leyes y comercio.  Poe, no tan interesado en las leyes, empezó a aficionarse en su lugar al juego y al alcohol, a pesar de que sufría una intolerancia a éste que le hacía emborracharse con apenas dos copas. El resultado fue que su padre se negó a pagarle las deudas de juego y Poe, tras discutir con él, no tuvo más remedio que dejar sus estudios humillado.

Poe se marchó a Boston con un baúl y algo de dinero. En 1827 publicaría su primer libro, Tamerlán y otros poemas, que pasó desapercibido y apenas le reportó ganancias. Ante su preocupante falta de ingresos, decidió alistarse en el ejército. Fue entonces trasladado a Charleston y con el tiempo fue ascendido a artificiero. Nuevamente Poe tuvo problemas por su carácter inconformista, siendo juzgado en una corte marcial por desobediencia. Obligado a abandonar el servicio en 1831, partió hacia Nueva York y publicó, con la ayuda de algunos antiguos compañeros de academia, su obra Poemas.

En 1833, Poe ganó un premio de 50 dólares por la obra Manuscrito hallado en una botella, lo que le permitió, gracias a la ayuda de un acaudalado caballero llamado John Pendleton Kennedy, conseguir trabajo como redactor en el periódico Southern Baltimore Messenger, donde pudo publicar diversas narraciones y poemas. En esta ocasión, por fin las cosas parecieron irle bien y, bajo su dirección, el periódico se convirtió en el más importante del sur del país.

Poe se enamoró entonces de con su prima Virginia Eliza Clemm. Una relación un tanto cuestionable ya que ella sólo contaba entonces con trece años de edad. El 22 de septiembre de 1835, Poe contrajo matrimonio con su prima, en otro episodio oscuro de su biografía, ya que, en el certificado de matrimonio, que se expidió meses después, Virginia aparecía registrada con una edad de veintiún años.

A partir de aquí la carrera literaria de Poe despegó definitivamente publicando alguna de sus obras más inolvidables, a la vez que lo hacía su economía doméstica, lo que le permitió trasladarse, junto con su esposa y su suegra, a Richmond, donde por primera vez desde su niñez pudo vivir tranquila y cómodamente.

Lamentablemente, el 30 de enero de 1847, su esposa Virginia murió a causa de la tuberculosis. Poe para quien Virginia fue siempre su amor ideal y platónico, no volvió a ser él mismo. Los problemas con la bebida se intensificaron y, aunque Poe entabló relaciones con varias mujeres, estas nunca llegaron a buen puerto.

Como muestra de este estado alterado de desesperación que vivió Poe durante sus últimos años, nos ha quedado una carta que escribió a su tía, Maria Clemm el 7 de julio de 1849. En ella le pedía a su tía, que era en aquel momento el único familiar vivo al que apreciaba realmente, que muriera a su lado.

“No nos queda sino morir juntos. Ahora ya de nada sirve razonar conmigo; no puedo más, tengo que morir. Desde que publiqué Eureka, no tengo deseos de seguir con vida. No puedo terminar nada más. Por tu amor era dulce la vida, pero hemos de morir juntos. […] Desde que me encuentro aquí he estado una vez en prisión por embriaguez, pero aquella vez no estaba borracho. Fue por Virginia.”

Eureka, al que nombraba en su carta, sería a la postre su último libro publicado. Edgar Allan Poe moriría en extrañas circunstancias el domingo 7 de octubre de 1849, a las cinco de la madrugada.

Pero, antes de adentrarnos en los misterios que rodearon el final de Edgar Allan Poe, ha llegado el momento de hacer frente a uno de los mayores misterios escondidos en sus obras.  

Poe es considerado el autor por excelencia del terror gótico, pero también fue el precursor de la novela policiaca y hasta de la ciencia ficción.  Pues bien, en la única novela larga que escribió Edgar Allan Poe se esconde también una extraña profecía que, tal y como os contaba en el caso de la novela Futility, es difícil de achacar a la mera coincidencia. Veámoslo.

En el año 1838 Poe publicaba la novela titulada, “La narración de Arthur Gordon Pym”. En ella se narra la historia del joven Pym, quién se embarca de forma clandestina en el barco ballenero Grampus. A partir de aquí la obra nos envuelve en varias historias donde el personaje debe salvar su vida. En un momento del relato, mientras Pym se esconde a bordo del barco, se forma un motín provocando la muerte de gran parte de la tripulación.

Más tarde, tras una tormenta se produce un naufragio, quedando sólo cuatro supervivientes que quedan durante varios días a la deriva sin provisiones ni alimentos. Finalmente, ante la desesperada situación, uno de los supervivientes, Richard Parker, propone echar a suertes, mediante unas pajitas, la muerte de uno de los cuatro para que los demás puedan comer su cuerpo y así poder sobrevivir. Parker obtiene la paja más pequeña y termina muriendo así apuñalado. Era el más joven de los supervivientes que termina así sirviendo de comida los siguientes cinco días.

La novela era a priori un relato extremadamente fantástico y tenebroso en el que el propio narrador llegaba a declarar en un pasaje de la obra: “…Contendrá en sus partes finales ciertos incidentes de una naturaleza tan alejada de la experiencia humana y por tanto, fuera de todo límite de la credulidad, que los narraré sin la menor esperanza de que se los acepte como verdaderos”;

En definitiva, el propio autor consideraba completamente alejado de la realidad su relato. Sin embargo, Poe se equivocaba completamente.

En mayo de 1884, cuatro hombres (el capitán Tom Dudley, Edmun Brooks, Edwin Stephens y el grumete Richard Parker) que viajaban en un velero mercante inglés, cuya ruta era Inglaterra-Australia, sufrieron un naufragio a la altura del Cabo de Buena Esperanza y quedaron a la deriva. Durante los primeros días, los hombres se alimentaron de lo que pudieron recuperar tras el naufragio, pasando luego, una vez agotados los víveres, a alimentarse de su propia orina.

En los relatos de la época existen dos versiones de lo ocurrido entonces, aunque ambas terminan de igual forma. En la primera se explica que uno de ellos, el grumete Richard Parker, se negó a beber de su propia orina y optó en cambio por beber agua del mar. Esto intoxicó a Parker que quedó inconsciente, momento en el que sus compañeros de viaje, desesperados y casi desvanecidos por la desnutrición, optaron por matarlo para poder alimentarse.

La segunda de las versiones indica que, tal y como relataba la novela de Poe, los cuatro hombres echaron a suerte quién debía morir para servir como alimento. Parker perdió y murió para servir de sustento al resto de supervivientes. Sea como fuere, la muerte de Parker sirvió para que los tres supervivientes aguantaran varios días hasta que fueron rescatados por un barco.

Tras su rescate los tres supervivientes fueron juzgados y, a pesar de existir entonces la llamada “ley del mar”, que permitía el canibalismo por supervivencia, fueron condenados a muerte. El caso tuvo especial relevancia porque fue el primero en el que se no se dio por válido el argumento de la ley del mar. Afortunadamente para ellos, pasados seis meses, fueron indultados debido a la presión de la opinión pública sobre las circunstancias tan particulares que habían vivido en el mar.

Como vemos, existió una increíble coincidencia entre la ficción literaria de Poe y el naufragio real, tanto en el entorno y escenario del suceso, como en el nombre exacto del protagonista y en las circunstancias exactas de su muerte. Esto alimentó el mito de escritor maldito para Edgar Allan Poe que gracias a su “magia negra” había sido capar de narras acontecimientos que ocurrirían 46 años después.

Sin embargo, el misterio más grande de Edgar Allan Poe fue, sin duda alguna, las circunstancias de su muerte, sobre las que los expertos aún están buscando explicaciones, sin ponerse de acuerdo.

En 1849, Poe, según sus conocidos estaba entusiasmado e incluso feliz, porque iba a contraer matrimonio con Sarah Elmira Royster. Todo apuntaba a que iba a rehacer su vida finalmente tras la muerte de su añorada Virginia. Sin embargo, repentinamente desapareció sin dejar rastro. El 3 de octubre de ese mismo año, Poe apareció en las calles de Baltimore en estado de delirio, «muy angustiado, y necesitado de ayuda inmediata». Su viejo amigo James E. Snodgrass lo trasladó al Washington College Hospital, donde murió el domingo 7 de octubre de 1849, a las cinco de la madrugada. En ningún momento fue capaz de explicar cómo había llegado a dicha situación, ni por qué motivo llevaba ropas que no eran suyas.

Al parecer, durante sus últimos momentos de vida estuvo invocando obsesivamente a un tal Reynolds. Todo indica que podría tratarse del explorador Jeremiah N. Reynolds, que sirvió de inspiración para su profética novela La narración de Arthur Gordon Pym. Curiosamente, Jeremiah N. Reynolds fue también el autor del relato «Mocha Dick: o la ballena blanca del Pacífico: Una hoja de un periódico manuscrito». Relato que serviría de inspiración para Moby Dick de Henry Mellville. Novela de la que ya os hablaré en otro video de “Misterios de la literatura” porque esconde una increíble historia real.

Las últimas palabras de Poe fueron: «¡Que Dios ayude a mi pobre alma!».

El misterio de la muerte de Edgar Allan Poe se acrecienta desde el momento en que, tanto los informes médicos como el certificado de defunción se perdieron. Lo único que sabemos es que los periódicos de la época dijeron que la muerte se debió a una «congestión» o a una «inflamación» cerebral. Esto ha servido para achacar su muerte el alcoholismo, ya que éste era el eufemismo habitual utilizado en esos casos. Lo cierto es que Poe era intolerante al alcohol y el sórdido ambiente de los bares le resultaba muy desagradable. Para aumentar el misterio, algunos conocidos aseguraron que el propio Poe había contado a su círculo más íntimo que «le estaban persiguiendo».

Lo cierto es que las teorías sobre la muerte del genial escritor se han multiplicado achacándola a las más variopintas causas; desde el suicidio (bastante extraño, por cierto), una paliza causada por parte de ladrones o el asesinato, debido a su futura boda a la que los hermanos de la novia se oponían para no perder el dinero de la mujer. También se han barajado distintas enfermedades como la rabia, envenenamiento por mercurio, un tumor cerebral o incluso una simple gripe.

Por último, me resulta muy curiosa la versión que achaca la muerte de Poe, a un fraude electoral. Se que, como a mí, esto os sonará extrañísimo, pero no es en absoluto descabellado. En la época de la muerte de Poe, eran habituales los ataques a hombres que acababan de votar, para intoxicarlos con alcohol y llevarlos de nuevo a votar por un candidato que compraba así los votos. De hecho, Poe fue encontrado precisamente en uno de los lugares donde los pandilleros solían abandonar a sus víctimas.

En todo caso, los misterios sobre Poe no acabaron ni siquiera con su muerte. Aun existe un episodio más que rodea su tumba que merece la pena recuperar.

Tras el funeral de Edgar Allan Poe, un día después de su muerte, al que tan sólo acudió un tío y un primo del fallecido, Poe fue enterrado en una simple tumba marcada por un simple bloque en el que se podía leer “Nº.80”. En 1873 apareció en los periódicos un artículo sobre el estado calamitoso de la tumba de Poe. Ante el disgusto de la opinión pública por el poco respeto mostrado al entonces ya afamado escritor, se hizo una colecta para enterrarlo en un sitio más digno. Dos años después, el misterio volvió a surgir cuando al abrir su tumba se encontraron con los restos de otra persona. Hubo que hacer una extensa búsqueda para localizar finalmente los verdaderos restos de Poe y poder enterrarlos ya en la que es su ubicación actual. Algunos años después, los restos de su esposa fueron depositados junto a los suyos.

Pero aún no terminan los misterios, en 1949, justo cien años después de la muerte de Poe, una figura misteriosa, vestida completamente de negro, con un sombrero de ala ancha y un pañuelo blanco, comenzó a visitar la tumba dejando una curiosa ofrenda; una botella de coñac medio vacía y tres rosas. El misterioso personaje comenzó a repetir su visita y ofrenda todos los 19 de enero. En 1960 la revista Life logró obtener la única fotografía que existe del hombre que dejaba la ofrenda. Nunca más se logró otra foto.

Foto del "misterioso visitante"
Foto del «misterioso visitante»

Se ha especulado que el significado de la ofrenda podría ser que el coñac era una manera de celebrar el nacimiento de Poe con su bebida favorita. Las rosas representarían las almas de Poe, de Virginia, su único y gran amor, y de María Clem, su suegra, que fue enterrada en el mismo lugar. La tumba se encuentra en el cementerio Westminster (Westminster Hall and Burying Ground) de Baltimore. En la lápida aparece esculpido un cuervo, homenaje a una de sus obras más famosas, el poema «El Cuervo».

El extraño visitante no acudió a su cita en 2010, después de 60 años sin una falta. En el año 2016, gracias a la Maryland Historical Society, se seleccionó a un sucesor del enigmático visitante de Baltimore para que la tumba de Poe siguiese recibiendo sus tres rosas y su botella de coñac cada 19 de enero, como homenaje al escritor y recuerdo, también, de este enigmático personaje.

Más allá de los misterios que le rodean, Edgar Allan Poe es, desde mi punto de vista, uno de los mejores escritores de todos los tiempos. Quien mejor resumió la importancia de su figura fue otro de los grandes autores del misterio, el mismísimo, H. P. Lovecraft:

«La fama de Poe ha sido objeto de las más curiosas vicisitudes y ahora está de moda entre la avanzada intelligentsia minimizar su importancia como escritor y su influencia. Sin embargo, le sería difícil a un crítico imparcial negar el enorme valor de su obra y la potencia penetrante de su pensamiento como creador de visiones artísticas. Poe inició un camino en la literatura, fue el primero en darles ejemplo y enseñar un arte que sus sucesores, con el camino abierto y con su guía, pudieron desarrollar mucho más. Pese a sus limitaciones, Poe realizó lo que nadie había realizado o podía haber realizado, y a él debemos la novela de horror moderna en su estado final y perfecto. De esta manera los espectros de Poe adquirieron una malignidad harto convincente que no poseían los de ninguno de sus antecesores y fundó un nuevo modelo de realismo en los anales del horror literario».

Pues ya está todo dicho. Espero que os haya gustado el misterio de esta semana. Espero vuestro comentarios y os dejo como siempre con el video artículo de mi canal de youtube.

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Misterios de la literatura: Los misterios de Edgar Allan Poe

Destripando DUNE

Destripando DUNE
Destripando DUNE

Con «Destripando DUNE» recuperamos la sección dedicada a destripar obras literarias, acompañándolo con una ilustración hecha ex profeso para la ocasión. Esta semana le ha tocado a DUNE, una obra cuya adaptación al cine está recién llegada a todas las carteleras. Por eso, es el momento de destripar una de las sagas literarias más importantes de la ciencia ficción.

Pero antes quiero daros las gracias por la acogida que está teniendo el canal de youtube entre todos los adictos a la literatura que cada vez somos más. Poquito a poquito, pero con buena letra (nunca mejor dicho), estamos a punto de llegar a los 500 suscriptores. Por eso, para celebrarlo como se merece, al final del artículo de hoy os explicaré como conseguir la ilustración de DUNE dedicada en exclusiva y completamente gratis.

Ahora empecemos «Destripando DUNE«:

Dune es una novela de ciencia ficción escrita por el escritor estadounidense Frank Herbert en 1965. Su éxito fue rotundo; en 1966 ganó el Premio Hugo y en 1965 la primera edición del Premio Nébula a la mejor novela de ciencia ficción. Debido al gran éxito de la novela, el autor continuaría la saga con El mesías de Dune (1969) y Hijos de Dune (1976), que cerraba la historia como una trilogía. Aunque no pensaba continuarla, nuevamente el éxito que mueve montañas, hizo que el autor escribiera un cuarto libro, Dios emperador de Dune (1981). Tampoco aquí terminaría la saga, sino que años escribiría un quinto y sexto volúmenes Herejes de Dune (1984) y Casa Capitular Dune (1985), dejando un final completamente abierto a una nueva entrega.

Tras la muerte de Frank Herbert, el hijo del autor, Brian Herbert, en asociación con el escritor de ciencia ficción Kevin J. Anderson realizaron dos trilogías que narraban los antecedentes que condujeron a los hechos de la saga principal, Preludio a Dune (1999-2001)Leyendas de Dune (2002-2004), escritas, así como dos novelas que concluyen supuestamente la saga original, Cazadores de Dune (2006)Gusanos de arena de Dune (2007).

Como ejemplo del increíble éxito de estas obras baste comentar que, en 2007, 42 años después de escrita, la novela original de la saga “Dune”, vendió más de 12 millones de ejemplares, convirtiéndose en la novela de ciencia ficción más vendida.

Como siempre lo primero que necesitamos saber para entender mejor la gestación de esta magnífica obra es quién era Frank Herbert, su autor.

Frank Herbert nació el 8 de octubre de 1920 en Tacoma, Washington, hijo de Frank Patrick Herbert Sr. y Eileen (McCarthy) Herbert. Se crio en un entorno familiar pobre consiguiendo sus primeros trabajos en periódicos modestos, ocupando toda clase de puestos. Llegó incluso a trabajar como fotógrafo en la Armada de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Se casó con Flora Parkinson en San Pedro, California, en 1940 y tuvo una hija en 1942, pero terminó divorciándose. Herbert volvió a casarse en 1946 con Beverly Ann Stuart, a la que había conocido en la Universidad de Washington, en una clase de escritura creativa y con la que Llegaría a tener dos hijos.

En realidad, Herbert no llegó a graduarse nunca en la universidad, ya que, al parecer, estudiaba solo lo que le interesaba.  Aunque estaba claro que tenía una indiscutible vocación literaria, era un hombre erudito que se interesó en la obra de distinto pensadores como Freud, Jung, Jaspers y Heidegger que influyeron claramente en su obra y le adentraron en el mundo del budismo. Lector voraz de ciencia ficción, llegó a confesar que estuvo leyendo ciencia ficción durante diez años antes de decidirse a escribirla él mismo. Entre sus autores favoritos estaban H. G. Wells, Robert A. Heinlein, Poul Anderson y Jack Vance. La primera historia de ciencia ficción de Herbert sería Looking for Something (Buscando algo), publicada en abril de 1952. Es interesante comprobar que ya en esta obra se interesa claramente por los conflictos mundiales que podría producir el consumo y la producción de petróleo.

Lo que a nosotros nos interesa siempre es saber cómo los autores pudieron llegar a concebir sus historias. En el caso de Dune, el propio autor explicó mucho de su proceso creativo. La novela empezó a concebirse basándose en su trabajo como periodista, concretamente en la documentación que consiguió para un artículo sobre el Área recreativa nacional de dunas de Oregón. El artículo no se publicó, pero su labor de investigación plantó la semilla de su futura novela. Después aun tardaría cerca de seis años en terminar de documentarse y en plasmar en papel su idea, dando lugar a su novela Dune, publicada en 1965.

Aunque no quiero destriparos la historia de la novela en sí, es importante comprender las influencias que modelaron algunos de sus aspectos mas importantes. Veámoslos:

  1. Desierto. Toda la novela transcurre en un desierto claramente inspirado en los desiertos reales y en Arabia en particular, tal y como el propio autor explicó varias veces.
  2. La «especie». La novela gira en torno a las luchas de poder alrededor de un misterioso producto llamado la «especie», que es lo que permite plegar el Universo, y viajar por tanto por él, y que sólo puede obtenerse en el planeta desértico de Arrakis. Es obvio que esto se basa en la dependencia del petróleo, base de las comunicaciones y el transporte mundial en el siglo XX.
  3. Mesiansimo. En la novela está presente una suerte de profecía religiosa que anuncia la llegada de un Mesías. El autor se basó en la influencia de las religiones, especialmente orientales. En el islam los sunitas afirman esperan la llegada de Mahdi; un mesías guerrero que implantará el reino del islam. En Dune el mesías recibe el nombre de Muad’Dib.
  4. Líder revolucionario. En la novela un extranjero une a las distintas tribus e Arrakis para levantarse frente al imperio. En este sentido Herbert, se inspiró de manera clara en la figura de Lawrence de Arabia. Durante la Revuelta Árabe de Oriente Medio a comienzos del siglo XX, el oficial británico, Thomas Edward Lawrence, movilizó a guerreros árabes para quebrar el poder del Imperio otomano en la península Arábica. La figura de este líder guerrero y espía británico se ha convertido con el paso del tiempo en un verdadero icono del líder revolucionario.

Como vemos, una vez más, la musa visitó al autor de estas fantásticas novelas, Frank Herbert, pero lo hizo acompañada de más de seis años de duro trabajo de documentación. Por no hablar de toda una vida dedicada el periodismo que le nutrieron de amplios conocimientos en grandes figuras históricas, religiones, política, e incluso de ecologismo, aspectos que impregnan completamente las páginas de toda su obra.

Aunque Dune tuvo una buena acogida y fue un éxito de crítica desde su publicación, Frank Herbert no experimentó el verdadero éxito hasta llega al cine la adaptación de la obra de David Lynch en 1984. Aunque paradójicamente, ese mismo año murió su mujer. Herbert volvería a casarse en 1985. Al año siguiente, el 11 de febrero de 1986, una embolia pulmonar masiva acabaría con su vida, tras una cirugía por cáncer de páncreas.

Ilustración DUNE - J. C. Boíza
Ilustración DUNE – J. C. Boíza

Y hasta aquí el destripamiento de esta genial obra. No me resisto, sin embargo, a comentaros un aspecto más de esta obra genial. Ya hemos hablado de la relación entre literatura y cine, y lo complicada que puede llegar a ser. Pues bien, Dune tiene una historia de adaptaciones especialmente atropelladas que merece la pena destacar.

El primer director que intentó llevarla al a la gran pantalla en 1974 fue, ni más ni menos, que Alejandro Jodorowsky, al que recordaréis por ser el guionista del Incal, uno de los comics que os recomendaba en el pasado post sobre Comic y literatura. Pues bien, con el arte de Moebius (dibujante del incal) y H. R. Giger, increíble artista responsable del diseño y ambientación del mítico Alien, pretendía dotar al proyecto de un aspecto visual impactante, además quería contar con actores como Orson Welles en el papel del Barón Harkonnen y el pintor Salvador Dalí como el Emperador Shaddam IV. Para rematarlo todo, la banda sonora correría a cargo de Pink Floyd.

Una propuesta megalómana (la película iba a durar 9 horas) que, aunque llegó a iniciar su preproducción, murió cuando fue imposible encontrar los fondos requeridos para una producción tan costosa. Una pena porque hubiese merecido mucho la pena ver esta versión de la novela. Existe un documental sobre este azaroso proyecto que merece la pena ver.

En 1984 el productor Dino de Laurentis junto al director David Lynch consiguió llegar al cine la noval Dune. Para lograrlo, reutilizaron parte del material de Jorodowsky. Aunque no tan faraónicamente concebida como la versión de éste, David Lynch logró, desde mi punto de vista, una adaptación más que digna a pesar de lo complicado de la obra original. Sin embargo, la obra fue un fracaso de crítica y público. El problema fue por un lado la dificultad de condensar en una sola película toda la novela y el enfrentamiento creativo entre el director, David Lynch ,que intentaba hacer algo distinto y creativo y el productor, Dino de Laurentis, sólo interesado en emular el éxito de La Guerra de las Galaxias.

En el año 2000 se estrenó una miniserie de televisión que adaptaba la novela Dune, a la que siguió una segunda miniserie que adaptaba la secuela Hijos de Dune. Ambas pasaron sin pena ni gloria por la pequeña pantalla, dejando un amargo sabor de boca a los aficionados a la obra de Herbert.

Un nuevo intento se produjo en 2008 cuando Paramount anunció una película basada en el film que sería dirigida por Peter Berg. A pesar de que el hijo de el hijo del autor, Brian Herbert, en asociación con el escritor de ciencia ficción Kevin J. Anderson llegó a formar parte del proyecto, este fue finalmente abandonado.

Finalmente, acaba de llegar a la gran pantalla una nueva adaptación del director Denis Villeneuve, que ha optado por realizar la adaptación en dos entregas. A priori parece una decisión acertada pero ¿será esta por fin la adaptación que la novela de Herbert merece? Prometo daros mi opinión en cuanto tenga la oportunidad de verla.

Y ahora como siempre os dejo con el video artículo de mi canal de youtube , correspondiente a este post. Pero antes como lo prometido es deuda, quiero como conseguir la ilustración que acompaña el artículo. Lo único que tenéis que hacer es mandarme un mail a mi dirección de contacto con el asunto «ilustración DUNE». También podéis utilizar el formulario de contacto de esta web. El único requisito que os pido es que, si no lo habéis hecho ya, os suscribáis al canal de youtube o a este blog y os convirtáis en uno más de nuestra familia de «adictos a la literatura».

DUNE Destripado. Y regalo una novela sin sorteos.

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