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Destripando V de Vendetta. El único veredicto es la venganza

Destripando V de Vendetta
Destripando V de Vendetta

Destripando V de Vendetta. Bienvenidos adictos a la literatura. Esta semana os traigo uno de los mejores comics de todos los tiempos, según mi modesta opinión. Os estoy hablando de V de Vendetta, un comic del inclasificable e inimitable autor británico Alan Moore y el dibujante David Lloyd.

Se trata de una obra que encierra grandes valores literarios, siendo de esos comics que pueden cerrar la boca a los empeñados en considerar el mundo de la historieta un arte menor sólo acto para infantes.

Si no conocéis este comic, cuya adaptación cinematográfica creo que va a estar en HBO este mismo verano, no podéis perderos este video artículo. Os prometo no hacer spoilers para que os animéis a descubrir esta joya del noveno arte por vosotros mismos.

Cojamos nuestra máscara, sombrero y capa y empecemos.

1. AUTORES

Haciendo un semblante muy rápido de Alan Moore (del que hay tanto que hablar que llenaría por si mismo éste y varios video artículos), sólo deciros que es considerado por muchos como “el mejor escritor de historietas de la historia”.

Nacido el 18 de noviembre de 1952 en Northampton, empezó trabajando en Gran Bretaña en revistas como 2000AD o Warrior. Alrededor de 1984 dio el salto al mercado estadounidense, trabajando principalmente para DC Comics. Después de tener sus más y sus menos con la industria norteamericana de la historieta, desde mediados de los 90 pasó a trabajar en editoriales independientes a ambos lados del Atlántico.

Es autor de obras icónicas de la historieta como Watchmen, Miracleman, From Hell, The League of Extraordinary Gentlemen, La Cosa del Pantano. Aparte, por supuesto, de V de Vendetta, de la que hoy vamos a hablar en profundidad.

Alan Moore, con sus excentricidades y actitudes políticamente incorrectas (se declara abiertamente anarquista y se ha autoproclamado mago del caos), se ha convertido en un auténtico icono de cultura popular.

Pero no sólo Moore es responsable de V de Vendetta. Sería muy injusto no reconocer al dibujante David Lloyd que, con sus pinceles, diseños e ideas, fue absolutamente fundamental para crear esta obra.  

Lloyd fue el responsable de dotar al comic de una narración en claroscuro muy cinematográfica. Además, concibió al protagonista V como inspirado en el personaje histórico Guy Fawkes y le sugirió a Moore que evitara leyendas, efectos de sonido y globos de pensamiento. Todo esto contribuyó de forma innegable a aumentar el impacto del relato entre los lectores.

2. ARGUMENTO

V de Vendetta fue ideada y publicada como una serie limitada de diez comics, aunque después ha sido recopilada como una novela gráfica.

La serie se sitúa en el futuro a finales de la década de los 90 (hay que tener en cuenta que fue creada en los 80). La historia está ambientada en Gran Bretaña durante un futuro distópico cercano y tras una guerra nuclear parcial, con gran parte del mundo destruido. En este futuro, un partido fascista ostenta el poder en el Reino Unido.

Un misterioso revolucionario apodado «V», oculto tras una máscara de Guy Fawkes, empieza una elaborada y violenta campaña con el fin de derrocar el gobierno e incitar a la población a adoptar un modelo político-social diferente. Al inicio de su campaña, V se encuentra con la joven Evey Hammond, la cual se convertirá en su aliada.

El tema principal de la historia es el enfrentamiento entre la anarquía y el fascismo. Entre el orden artificial basado en el control de la sociedad por parte de los regímenes totalitarios y el uso del anarquismo violento como herramienta para provocar el nacimiento de las revoluciones.

3. ¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA?

Ya en 1975 un joven Alan Moore propuso a la revista Hulk Weekly, una historieta basada en un revolucionario, con su cara cubierta de maquillaje teatral, llamado «The Doll» («El Muñeco»), que se opondría a un estado totalitario en los años 1980. La idea demasiado avanzada para los comics de la época fue rechazada de inmediato por el director de la revista. Moore pasó entonces a trabajar en la historieta Dr. Who Monthly donde coincidió por primera vez con David Lloyd.

Años después, en 1980, Moore comenzó a trabajar en una publicación llamada Warrior. Allí coincidió nuevamente con David Lloyd, con quien se le pidió crear una nueva serie de misterio. Fue entonces cuando Moore empezó a escribir sobre el mundo de Vendetta, que en principió concibió como una sociedad de pandilleros en la década de 1930.

Afortunadamente, a Lloyd le desagradó esta idea, por lo que concordaron en que el mundo de Vendetta sería un futuro cercano. Moore y Lloyd acordaron que su cómic tendría lugar en Inglaterra. Inmersos en pleno thatcherismo, ambos autores de ideas similares, idearon la obra como una auténtica denuncia de las ideas totalitarias conservadoras. Moore recordó su idea de The Doll, y la consultó con Lloyd, pero resultaba demasiado predecible por lo que decidieron enfocar la trama de forma diferente.

Moore empezó en entonces a formar una lista de obras literarias y autores que le sirvieran como inspiración. Entre ellos se encontraban ¡Arrepiéntete, Arlequín!, dijo el señor Tic-tac, 1984, Fahrenheit 451 y Robin Hood.

De toda esta amalgama de ideas surgió el dibujo final de la trama. El título de la historia no fue curiosamente idea ni de Moore ni de Lloyd sino de Graham Marsh, un socio del editor de la obra Dez Skinn, el cual sugirió como título V de Vendetta.

En el desarrollo de la idea, Lloyd escribió: «¿Por qué no lo representamos como un Guy Fawkes resucitado, con una de esas máscaras de papel maché, una capa y un sombrero cónico? Se vería muy interesante y le daría a Guy Fawkes la imagen que ha merecido todos estos años. ¡No hay que quemar al tipo cada 5 de noviembre, sino celebrar su intento de volar el parlamento!”

Moore comentó que, debido a la idea de Lloyd, «Todos los distintos fragmentos en mi cabeza de repente cayeron en su lugar, unidos detrás de la sola imagen de una máscara de Guy Fawkes».

En corto tiempo desarrollaron al resto de los personajes, imitando a actores o inventados por el propio Lloyd y V de Vendetta vio por fin la luz.

4. GUY FAWKES

Seguro que alguno no habréis entendido del todo a qué se refería Lloyd cuando hablaba de Guy Fawkes. Pues bien, este personaje real, también conocido por luchar en España como Guido Fawkes, fue un integrante del grupo de católicos ingleses que intentó asesinar al rey Jacobo I en la fallida conspiración de la pólvora en 1605.

Esta conspiración fue un intento de devolver el catolicismo a Inglaterra por la via rápida, mediante el asesinato del rey Jacobo I. Los conspiradores alquilaron un sótano situado bajo la Cámara de los Lores en Londres y a Fawkes se le encargó la tarea de vigilar los barriles de pólvora que allí se colocaron.

Alertadas por una carta anónima, las autoridades registraron el Palacio de Westminster a primera hora del día 5 de noviembre y descubrieron a Fawkes junto a los explosivos. Detenido y encarcelado, en los siguientes días fue interrogado y torturado, tras lo cual finalmente confesó. Fue condenado a muerte por alta traición. Sin embargo, el 31 de enero, Fawkes saltó desde el cadalso en el que lo iban a ahorcar y se rompió el cuello, con lo que evitó la agonía de la mutilación que le esperaba en su ejecución pública.

Lo interesante es que Fawkes se convirtió con el tiempo en el símbolo de la conspiración de la pólvora. Desde entonces, en Inglaterra, cada 5 de noviembre se celebra la Noche de Guy Fawkes, durante la cual se quema su efigie en una hoguera y se lanzan fuegos artificiales. De ahí que Lloyd eligiese a Fawkes y su efigie como símbolo del anarquismo revolucionario y que comentase que no merecía ser quemado cada año, sino que, en realidad, había que celebrar su intento de quemar el Parlamento.

5. REPERCUSIÓNES DE LA OBRA

La obra fue un éxito desde su publicación en Warrior por entregas, aunque fue sufrió algunos avatares, como la cancelación en 1985 de la revista cuando aún faltaba un capítulo de V de Vendetta por publicarse. Afortunadamente en 1988 DC recogió el testigo y publicó la obra completa.

Sin embargo, sería con la adaptación al cine de 2006 de las hermanas Wachowski, cuando V de Vendetta alcanzó una gran popularidad impactando la sociedad de forma inusitada. Paradójicamente, a Alan Moore no le gustó demasiado la película, aunque no se mostró tan contrariado cuando la máscara de V empezó a usarse en reivindicaciones y manifestaciones de todo el mundo.

La máscara llegó incluso a asociarse con el grupo hacktivista Anonymous y su Proyecto Chanology en contra de la Iglesia de la Cienciología en 2008. El grupo alentó a los manifestantes a ocultar sus rostros, ya que era una práctica común para los miembros de la Iglesia fotografiar a los manifestantes. La máscara de Guy Fawkes fue el método elegido para ocultar su identidad y permanece vigente hasta hoy en día.

En palabras de David Lloyd:

“…la máscara simboliza la resistencia sobre cualquier tiranía por eso se usa en China, en España, en Anonymous, en Occuppy Wall Street… porque puede ser usada como un símbolo de resistencia contra cualquier tiranía y por cualquiera; y el anonimato es muy válido, porque cualquiera tiene el derecho a protestar contra el sistema y hacerlo como un individuo cualquiera, todos somos parte de la sociedad y la sociedad tiene una identidad y sobre todo, cuando se combate a una tiranía no hay porqué identificar a nadie en concreto..”

Lo curioso es que este símbolo anarquista y revolucionario no se ha librado de ser utilizado por el sistema capitalista como fuente de ingresos. En 2011, según la revista Time, la máscara de Guy Fawkes era el producto más vendido en Amazon.com. Ventas de la que, Time Warner, una de las compañías de medios más grandes del mundo, recibe una cuota por cada máscara oficial que se vende, ya que posee los derechos de la imagen.

Como resumen, V de Vendetta es un comic que merece por derecho propio ser considerado auténtica literatura. En sus hojas encontramos una perfecta ambientación muy bien documentada con lo que se logra dotar de realismo extremo a la trama. De hecho, asusta un poco pensar que el mundo parece estar pareciéndose cada vez más a la distopía descrita por Moore en V de Vendetta.

Por otro lado, los personajes están tan bien caracterizados que no necesitamos ni siquiera saber la verdadera identidad del protagonista para comprender a la perfección sus motivaciones. En definitiva, un relato perfectamente estructurado, que consigue impactar al lector de principio a fin, escondiendo múltiples lecturas.

Por supuesto, merece también reconocimiento el trabajo gráfico de Lloyd que, con un dibujo adusto (en principio incluso se publicó en blanco y negro), logra dotar a la historia del perfecto marco opresivo y desalentador que requiere la historia.

Así que, ya sabéis, leed la obra si podéis haceros con alguna de sus múltiples ediciones y, en su defecto, id a ver la película que a pesar de lo que diga Moore, está bastante bien.

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Hasta el próximo video artículo.

Destripando V de Vendetta. El único veredicto es la venganza
Destripando V de Vendetta

Los antihéroes en la literatura

Los antihéroes en la literatura
Los antihéroes en la literatura

Los antihéroes en la literatura es el tema del artículo de esta semana y que os debía desde que hablamos de los héroes literarios. Sin embargo, antes de entrar en harina, dejadme disculparme porque esta semana pasada no haya habido video artículo ni aquí ni en el canal de youtube. La explicación es que se han aliado una serie de catastróficas desdichas que me han impedido llegar a tiempo con el video.

Una de ellas la podéis adivinar por mi tono de voz en el vídeo, aún tomado por la visita del famoso virus que nos tiene a todos acongojados desde hace ya prácticamente dos años. Pero, por si esto no fuera suficiente, simultáneamente mis webs fueron atacadas por simpáticos hackers, más algunas cosas más que no es momento ni lugar de comentar.

También, antes de abordar el tema de hoy, quiero comentaros una nueva iniciativa del canal a la que espero que os apuntéis todos los adictos a la literatura. En esta ocasión, ha llegado el momento de que escribáis vosotros y no yo. Quiero animaros a que me enviéis a mi correo de contacto o a través del formulario de contacto de mi web, un relato de vuestra autoría. El único requisito es que no exceda las 1000 palabras, pero la temática es completamente libre.

Estaré recibiendo estos relatos lo que queda de año. Entre todos escogeré 5 que comentaré en profundidad en uno o más video artículos para celebrar la llegada de 2022. Todos ellos tendrán un premio sorpresa por supuesto. Así que es el momento de quitaros la vergüenza a que otros os lean y abriros a la crítica. Espero vuestros relatos.

Y ahora sí, adentrémonos en la cada vez más importante figura del antihéroe. Pero ¿Cómo definiríamos este tipo de personaje?

Realmente esta palabra “antihéroe” es de uso muy reciente, en literatura se solía hablar en su lugar de “Protagonista antagónico”. Con esta denominación nos estamos refiriendo a un tipo de personaje que, aunque suele ser el protagonista de la narración y realiza actos heroicos, no lo hace con los métodos habituales de un héroe ni movido por intenciones nobles o altruistas. Es decir, se trata de un protagonista desprovisto de las habituales cualidades atribuidas a los héroes como la integridad, una moralidad intachable o incluso la perfección física.

En literatura este tipo de protagonista se hizo muy famoso en la novela picaresca, que surgió en el siglo XVI como crítica y burla de la sociedad. El Quijote de Miguel de Cervantes es un buen ejemplo, como también El Lazarillo de Tormes. Aunque quizá el culmen de este género es Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán. Escrita en 1599, narra las aventuras de su protagonista con afán moralizante y construye uno de los mayores antihéroes literarios en este Guzmán, un personaje de orígenes infames, pícaro y amoral.

A la hora de abordar los tipos de antihéroes existen muchas propuestas de clasificación. Yo os propongo aquí una muy sencilla que os puede servir para vuestros relatos, pero que es totalmente personal. Veamos los tipos de antihéroes:

1. Arrepentido

Suele ser un personaje de pasado oscuro que, ante una situación inesperada, o simplemente por cansancio o hartazgo con su vida vacía, opta por actuar de forma heroica en busca de redención. Este personaje es ideal para construir historias de crecimiento personal, donde el protagonista cambie a la vez que la historia encontrándose a sí mismo.

El personaje de Solomone Kane de Robert E. Howard es un gran ejemplo de este tipo de antihéroes. Con un pasado de asesino y guerrero, arrepentido inicia el camino de la Fe dispuesto a no volver a matar. Algo que le resultará muy complicado.

2. Vengador

Se trata de un personaje que, ante una situación de injusticia contra él mismo o alguien de su entorno, decide emprender el camino de venganza. Lo que le lleva a convertirse en héroe muy a su pesar. Suele ser el protagonista escogido para historias repletas de acción y aventura.

La famosa saga cinematográfica de John Wick es un ejemplo perfecto de antihéroe vengador. En este caso, la furia del protagonista se despierta cuando irrumpen en su casa, roban su antiguo coche (un Mustang del 69) y matan a su perro, que era un regalo de su mujer recién fallecida…

3. Cínico

Suele ser un personaje harto de todo, que se considera a sí mismo sin nada que perder. Aunque actúe de forma desenfadada, suele estar deprimido y completamente decepcionado por el mundo que le rodea. Su falta de miedo le convierte casi sin querer en protagonista de acciones que a la postre resultan heroicas. Este personaje da pie a historias más reflexivas y mordaces, donde el cinismo del protagonista puede aprovecharse para realizar una crítica sobre algún tema que nos interese especialmente.

La reciente serie de Loki de Marvel utiliza este tipo de enfoque, convirtiendo al rey del engaño en un personaje cínico e irreverente que, en el fondo, lucha contra su propia soledad…

4. Pícaro

Es el personaje que hemos comentado antes. Normalmente de origen miserable y criado en la amoralidad, no duda en recurrir a todo tipo de argucias y trucos para conseguir sus fines. Sin embargo, en el fondo, se trata de un personaje de buen corazón, al que es el entorno el que realmente le ha llevado a su forma de actuar. Es un personaje perfecto para la comedia y la sátira y, sobre todo, para construir historias con ánimo moralizante.

Sin volver al siglo XVI, tenemos al personaje de Jack Sparrow, de la saga de Piratas del Caribe, que personaliza de forma perfecta al truhan, pícaro y sinvergüenza que, en el fondo, está bien intencionado.

Más allá de esta clasificación podemos sacar algunas conclusiones sobre una serie de características propias del antihéroe, que es conveniente manjar y combinar con soltura para crear estos personajes con solvencia.

  1. “Tienen un código moral propio”.
    Aunque un antihéroe no sigue la moral tradicional y puede resultar incluso amoral, debe sin embargo mantenerse fiel a un código de comportamiento propio. El personaje de The Mandalorian, por ejemplo, sigue de forma rigurosa las normas de su clan, a pesar de ser en un principio un simple mercenario.
  2. No respeta la ley.
    El antihéroe no ve la ley como una barrera infranqueable sino como algo maleable para modificar según sus intereses. Igual puede actuar dentro que fuera de la ley si lo ve necesario. En V de Vendetta de Alan Moore, el protagonista enmascarado no duda en saltarse la ley e incluso convertirse en terrorista para denunciar una sociedad que considera injusta.
  3. Tiene un pasado oscuro.
    En el fondo todo antihéroe o ha sido un villano con anterioridad o ha estado apunto de serlo. En todo caso, el pasado no es algo de lo que se sienta orgulloso. El personaje de Wolverine en los XMen arrastra un pasado de crímenes del que nunca termina de escapar del todo.
  4. Puede ser un personaje asocial con nula capacidad comunicativa, o depresivo y solitario, puede que incluso acomplejado por algún problema físico.
    Todas estas barreras le convierten en alguien que no cree en la sociedad y que, además, se considera al margen de ésta. La futura película Morbius de Marvel, tiene como protagonista a un doctor desahuciado y con nulas capacidades sociales, obsesionado con la búsqueda de una cura para su enfermedad.

Lógicamente no todo antihéroe reúne todas estas características, sino que suele ser el resultado de una combinación de ellas. Así que lo ideal es combinarlas para crear vuestro antihéroe ideal. Y cómo siempre, para lograr esto, os dejo finalmente cinco consejos que espero que os ayuden a crear vuestros antihéroes.

1. Sorpresa

Es interesante cuando se quiere introducir un antihéroe en una historia, jugar con la sorpresa del lector. Puede funcionar muy bien presentar un supuesto protagonista y que éste ceda su lugar protagónico a un antihéroe escondido en el relato.. Conseguir que no se lo espere el lector debe ser nuestro objetivo.

Por poner un ejemplo donde se consigue este efecto, en Watchmen de Alan Moore, es al final de la historia cuando el personaje más despreciable de todos los protagonistas Rorschach, se revela como el auténtico héroe de moral inquebrantable.

2. Marco moral limitado.

Los antihéroes no siguen las leyes morales habituales, pero, como hemos visto, tienen su propio marco moral. Pues bien, hay que tener mucho cuidado con qué marco moral le ponemos a nuestro antihéroe. Si nos pasamos de manga ancha y lo hacemos demasiado inmoral puede resultar irrecuperable para la historia. Y, lo que es peor, hacer que el lector no se identifique en absoluto con él.

Un personaje que juega en este límite es Deadpool, donde los guionistas hacen maravillas para no traspasar esta línea tan sutil y, aún así, crear un personaje al borde de la total inmoralidad.

3. Ambigüedad

Jugar con la ambigüedad siempre es buena idea y en el caso de los antihéroes es además obligatorio. Si consigues que el lector se plantee sus propios valores morales en algún momento, tienes el éxito asegurado.

Por ejemplo, en la famosa serie La casa de papel, los televidentes llegan a identificarse con los ladrones como los héroes y la policía como los villanos, haciendo que sus robos se vean como un acto de rebeldía contra un sistema corrupto.

4. Motivación

Abundando en lo anterior, el mejor método para conseguir esa ambigüedad moral en tu antihéroe es motivarlo de manera profunda. Sus razones para actuar, por fuera de las normas sociales habituales que estén, deben ser comprensibles para el lector. Hay que conseguir que éste se identifique con las motivaciones de nuestro antihéroe.

En la serie The Boys la violencia de los protagonistas se justifica ante la completa brutalidad y desprecio con la que actúan los supuestos héroes oficiales.

5. Evolución

Como siempre la creación de personajes lineales o planos es un error y en un antihéroe aún más.  Este tipo de personajes deben dudar, cambiar de opinión y en definitiva emprender su propio camino de evolución a lo largo de la historia, en el que encontrarse consigo mismos como héroes.

En la fantástica serie Killing Eve, la relación entre la asesina en serie y su perseguidora va pasando por distintas fases lo que enriquece enormemente un relato.

Y hasta aquí al video artículo de hoy. Volveremos con más temas heroicos que aún nos quedan por abordad como “el camino del héroe”, así que continuará…

Como siempre, espero vuestros comentarios y, como os comenté al inicio del artículo, mandadme vuestros relatos de no más de 1000 palabras de aquí a fin de año. Prometo comenzar el 2022 comentado los cinco que más me hayan gustado, que, además, tendrán premio seguro.

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Antiheroes. Cómo crearlos y cómo usarlos de la manera correcta en cualquier historia.
Los antihéroes en la literatura

Los héroes en la literatura

Los héroes en la literatura
Los héroes en la literatura

Los héroes en la literatura es un tema imprescindible que cualquier adicto a la literatura o futuro escritor debe conocer. Si hay un personaje fundamental en novelas y obras literarias es la figura del héroe. Una figura que debemos comprender para poder utilizarla en nuestras obras con soltura. Hoy veremos en este nuevo video artículo qué es y cómo construir la figura del héroe, de forma que se convierta en ese personaje magnético que atrape a nuestros lectores. Así que lancémonos a la aventura heroica de la literatura.

Lo primero que necesitamos es entender qué es exactamente un héroe o heroína. Si atendemos al origen de la propia palabra “héroe”, Los pueblos prehistóricos indoeuropeos llamaban «seros» a aquellos que les daban protección. Mil años después, surgió entre los aedos griegos (los cantores de hazañas épicas, como tal vez fuera Homero) la figura mítica del héroe, un personaje generalmente emparentado con los dioses, como Aquiles o Eneas, al que llamaron “heros”. La palabra fue adoptada en latín por Virgilio como heros, con la denotación de un semidiós, hijo de un mortal con una diosa, pero Cicerón aplicó el vocablo a los hombres célebres de su tiempo. Y de aquí paso con el tiempo al castellano adoptando la forma y acepción moderna.

En general, hoy en día consideramos como tal a una persona dotada o no de cualidades especiales que es capaz de realizar algún tipo de proeza o hazaña.  Normalmente se trata de una figura valerosa que defiende una causa altruista y, en cierto modo, se convierte en un modelo moral a seguir e imitar por el común de los mortales.

En literatura existen distintos tipos de héroes, según las características que le adjudica el autor. Veámoslos:

1. Héroe mitológico

En la mitología antigua se utilizó el término “héroe” para definir a aquellos seres descendientes de un dios y un humano, es decir, semidioses. En términos generales, es una especie de deidad menor, que puede ser mortal o inmortal derivado de su origen mitad dios y humano, o incluso puede ser una figura que ha alcanzado el estado divino después de la muerte.

Este tipo de personajes son ideales si quieres evocar las grandes historias de la mitología o crear tus propias mitologías literarias.

Por poner un ejemplo, uno de los más conocidos famosos semidioses es Hércules. Nacido de Zeus y Alcmena, realizó 12 grandes trabajos a lo largo de su vida que le permitieron convertirse en dios e ir al Olimpo tras su muerte.

2. Héroe trágico

Es un tipo de héroe propio de las tragedias clásicas y que se caracteriza por su bondad y atributos heroicos.  El problema es que suele terminar decisiones erróneas, aunque siempre con motivado por buenas intenciones, que le llevan al fracaso final.

Este tipo de personajes es perfecto para lograr evocar un gran dramatismo y levantar la emoción del lector o espectador.

Un ejemplo moderno sería la novela Alguien voló sobre el nido del cuco del autor estadounidense Ken Kesey. Su protagonista, Randle McMurphy finge estar loco para cumplir una condena por agresión. Con su carácter rebelde e idealista desafía a la cruel enfermera Ratched, dando esperanza a sus compañeros en el hospital mental. Sin embargo, sufrirá un final trágico que no pienso contaros para que os leáis la obra o por lo menos veáis la película.

3. Héroe épico

Este tipo de héroes suele ser el protagonista de grandes epopeyas y gestas casi increíbles, gracias a poseer no sólo una noble motivación, sino también un gran valor y cualidades físicas destacadas. Gracias a esto supera grandes obstáculos y logra triunfar en lo que parece imposible.

Obviamente este tipo de personaje es ideal para plantear historias épicas y grandes gestas llenas de aventura y emoción.

Una novela clásica donde su protagonista es un héroe épico por excelencia es la famosa “Ben-Hur: A Tale of the Christ” de Lewis Wallace. Con un trasfondo bíblico esta película narra un verdadero “viaje del héroe” donde su protagonista consigue alzarse sobre las pruebas que la dura vida en la Judea tomada por los romanos va interponiendo en su camino. Un auténtico viaje iniciático del héroe.

4. Héroe romántico

Este tipo de héroe alcanzó su máximo protagonismo en las obras surgidas durante el Romanticismo. Suele ser un personaje inconformista, introspectivo y solitario, que muchas veces posee talentos artísticos. Se caracteriza por un profundo idealismo. Normalmente se suele utilizar como protagonista de historias dramáticas y románticas y permite crear textos más reflexivos y profundos.

Un ejemplo podría ser el personaje de Edmundo Dantés de la novela “El conde de Montecristo” de Alejandro Dumas. Dantés es capaz de escapar de la más terrible de las cárceles y cruzar tierra mar y aire para recuperar la mujer que ama y vengarse de quienes se la arrebataron.

5. Superhéroe

En este caso estamos ante un tipo de héroe bastante moderno, se trata de un personaje que posee poderes extraordinarios y que decide dedicar estas cualidades sobrehumanas de forma altruista en defensa de la propia humanidad.

Estoy seguro que la mayoría de vosotros asociáis este tipo de personaje a los comics de Estados Unidos, sin embargo, en realidad el concepto de superhéroe se originó en la literatura.

Aunque dedicaré un video artículo completo a los superhéroes y su verdadero origen literario, merece la pena comprender que este tipo de personaje es una evolución del héroe mitológico. Lo que se ha hecho es sustituir su origen, producto de nacer de un dios y un humano, por otros orígenes más variopintos, como accidentes científicos, intervenciones alienígenas y demás. De hecho, algunos superhéroes modernos como Thor o Hércules, siguen siendo os semidioses originales sólo que adaptados a la cultura actual.

Como muestra de que los superhéroes surgieron en el mundo literario para dar luego su salto definitivo a las viñetas y ahora al cine, nada más ilustrativo que la novela “Gladiator” de 1930 del autor Philip Wylie. Para quien no las conozcáis es, aunque nunca lo reconocieron, la fuente original en que Jerry Siegel y Joe Shuster se basaron para crear, ni más ni menos que a Superman. En ella se narra la historia de Hugo que, fruto de los experimentos de su padre, desarrolla capacidades extraordinarias, como fuerza y velocidad sobrehumanas y una piel a prueba de balas.

Por último, como escritores que somos es importante que aprendamos a crear a los héroes de nuestras historias con solvencia. Por eso, independientemente del tipo de héroe que decidáis usar, os dejo cinco consejos que os pueden ayudar. Vamos a ello:

  1. Aunque hay excepciones como el Zorro o Batman, que son personas ya adineradas y famosas antes de iniciar sus aventuras heroicas, es mejor crear personajes, que sean en un principio completamente normales, antes de convertirse en héroes. Esto hace que el lector se identifique más con ellos. Un buen ejemplo es el personaje de Indiana Jones que es un profesor normal, un tanto adorado por sus alumnas, hasta que la aventura le llama.
  2. El héroe siempre debe actuar en favor de la justicia y de forma altruista. En este sentido funciona muy bien crear un entorno donde la injusticia se contraponga de forma absoluta a los ideales del héroe. Recordad la ciudad Gotham, llena de corrupción y degradación moral, donde se desarrollan las aventuras de Batman.
  3. Abundando en lo anterior, el héroe debe tener una moralidad intachable, sabiendo distinguir sin dificultad entre lo que está bien y está mal. Aunque es interesante someter al héroe a momentos de duda, en que sus principios se tambaleen, al final siempre debe tomar la decisión correcta. Y por supuesto debe estar dispuesta a arriesgar su propia vida para hacer lo que cree correcto.
  4. Siempre debe haber un enemigo claro del héroe. Puede ser un personaje real, un villano, o un entorno o situación, ante el cual éste se vea obligado a actuar. Recuerda la gran importancia del antagonista que ya os comenté en un video artículo anterior. ¿Qué sería de Batman sin el Joker?
  5. Aunque el héroe debe ser capaz de salir airoso de cualquier situación, es interesante dotarle de algún tipo de inseguridad o “talón de Aquiles”. Una situación, una vulnerabilidad física o un dilema moral del que le sea mucho más complicado zafarse. Esto hará el personaje mucho más realista y humano. En una palabra, la famosa kriptonita de Superman sin la que el personaje sería simplemente un Dios, quitándole todo el interés.

Nos quedan muchas cosas en el tintero que creo que merecen video artículos aparte como “el viaje del héroe” y, por supuesto, la interesantísima y muy de moda figura de “el antihéroe”. Les dedicaré pronto artículos así que dejadme vuestras ideas y opiniones en comentarios. Prometo contestaros a todos.

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Los héroes en la literatura. Cómo crearos y manejarlos de la forma adecuada.
Los héroes en la literatura

El comic y la literatura: un matrimonio complicado

El comic y la literatura
El comic y la literatura

El comic y la literatura deberían ser un matrimonio bien avenido, sin embargo, cuando he profundizado en el tema para preparar este video artículo, he descubierto todo lo contrario. Existen una gran cantidad de sesudos análisis literarios que intentan dilucidar si el comic es un género literario o no, algunos de ellos respirando una extraña agresividad contra el mundo del comic.

Desde mi punto de vista, todas estas discusiones son un absoluto dislate, más parecido a las discusiones en el seno del cristianismo sobre el sexo de los ángeles que aún auténtico debate literario.

El cómic ha sido considerado durante mucho tiempo como un subproducto cultural, apenas digno de otro análisis que no fuera el sociológico. Sin embargo, en los años 60 del pasado siglo comenzó una reivindicación artística, de tal forma que, en 1964, el belga Morris, dibujante de Lucky Luke, propuso considerarla como noveno arte. Esta idea prosperó, afortunadamente y, hoy en día, las artes son 9, universalmente reconocidas:

  1. Arquitectura
  2. Musica
  3. Pintura
  4. Literatura
  5. Danza-teatro
  6. Escultura
  7. Cine
  8. Fotografía
  9. Cómic

Esto deja claro que el comic es un arte al igual que la literatura. Por eso, no me parece lógico empeñarse en marcar las diferencias entre ambos medios, que por otra parte son obvias. Lo que realmente importa es cómo ambas artes pueden colaborar y ayudarnos a crear grandes obras literarias. Desde este punto de vista, me quedo con la concepción de Will Eisner que consideraba al comic como un arte secuencial.

En el fondo, el comic no es otra cosa que una vuelta a los orígenes de la literatura. La necesidad de contar y transmitir historias comenzó en el ser humano de una manera gráfica, a partir de dibujos. Con el tiempo estos dibujos evolucionaron y se esquematizaron creando los primeros lenguajes jeroglíficos, que, posteriormente, se esquematizarían aún más dando lugar a la escritura como la conocemos. Por eso, contar historias mediante imágenes es, simplemente, una vuelta al origen de la comunicación.

El comic, a pesar de sus claras diferencias respecto a la literatura, no debe ser considerado un especie de hermano menor ésta (algo que ya comentamos que ocurría también con el cine), sino que es un medio de expresión distinto, pero complementario. Os sorprendería la cantidad de grandes literatos y artistas que han sido admiradores del mundo de la historieta, como James Joyce, John Steinbeck o hasta Picasso.

En cuanto a la entre el comic y la literatura, el comic se ha encargado desde sus orígenes de adaptar grandes clásicos literarios. Esto le ha permitido en muchas ocasiones convertirse en un perfecto enganche a la lectura para muchos niños, entre los que me encuentro, que empezaron leyendo comic para llegar después a la literatura.

Es el caso de las adaptaciones juveniles de grandes obras como: ‘Moby Dick’, ‘Robinson Crusoe’, ‘Frankenstein’, ‘ El retrato de Dorian Grey’, Drácula, ‘Tom Sayer’, ‘La máquina del tiempo’, ‘La vuelta al mundo en 80 días’, ‘El hombre invisible’, ‘El último mohicano’, ‘La isla del Dr. Moreau’, ‘Los tres mosqueteros’ ‘El Dr. Jekill y Mr. Hyde’ y una infinidad de títulos más.

Muchos de estos comics juveniles simplificaban las obras literarias originales, omitiendo sus reflexiones más profundas para centrarse principalmente en la acción y aventura. Por eso, no pueden considerarse grandes adaptaciones literarias, aunque sí una excelente introducción a la lectura para los más jóvenes.

Sin embargo, nos engañaríamos si pensásemos que el comic es un medio únicamente dirigido a un público infantil. En realidad, existen obras dirigidas a todas las edades y que, al igual que la literatura, tocan toda clase de géneros; dese la fantasía, a la historia y la política o hasta la divulgación científica.

Os propongo, a continuación 5 de los mejores comic, con mayor valor literario propio, de mi ranking personal:

1. V de Vendetta (Alan Moore y David Lloyd, 1982-1988)

Se trata de una adaptación libre de la historia de Guy Fawkes, un revolucionario británico real, que es utilizado por Alan Moore y Davis Lloyd para realizar un excelente análisis del peligro del fascismo.

2. Maus (Art Spiegelman, 1977-1991)

En 1992, Maus se convirtió en la primera novela gráfica en ganar un Pulitzer. Art Spiegelman crea una historia de la Segunda Guerra Mundial, aparentemente divertida ( os judíos eran ratones y los nazis gatos) pero que resulta una historia llena de humanidad y realismo.

3. Contrato con Dios (Will Eisner, 1979)

Will Eisner acuñó con esta obra el término hoy tan utilizado de novela grafica. Se trata de una historia autobiográfica donde, a través de cuatro historias distintas, describe el Bronx de su niñez. Una perfecta descripción del Nueva York posterior al crack del 29

4. Batman: El regreso del caballero oscuro (Frank Miller, 1986)

Guionizado y dibujado por Frank Miller, este comic de Batman demuestra que el género de los superhéroes no está reñido con crear un relato adulto lleno de crudeza. La historia retrata a Bruce Wayne envejecido y retirado hace años, que tiene que volver a tomar el manto del murciélago para combatir contra la creciente podredumbre de Gotham.

5. El Incal (Alejandro Jodorowsky y Moebius, 1980-1988)

Jodorowsky y Moebius con El Incal, realizan una obra de gran magnitud mezclando géneros como la fantasía y la space-opera. Con esta obra, y las posteriores que crearon, sentaron las bases de una nueva ciencia ficción que ha influido de manera determinante en cómo hoy en día se concibe este género.

El comic ha adaptado también obras literarias complejas con gran acierto, dando lugar a auténticas obras de arte, en absoluto infantiles, y donde la obra literaria se refleja con total fidelidad. Me parece interesante destacar también algunas de las que a mi más me han gustado. Son obras que demuestras que comic y literatura pueden complementarse y hasta darse valor mutuamente en obras adultas llenas de contenido. Os dejo cinco comics que a mi me han encantado:

1. La caída de la casa Usher (Raúl García)

Raúl García realizó este comic a partir de material proveniente de la antología animada “Cuentos Extraordinarios” que él mismo dirigió. Se trata de una excelente adaptación de lo mundo de Poe, que además abarcan todo el espectro multimedia.

2. Patria (Toni Fejzula)

Adaptación de la excelente novela de Fernando Aramburu sobre cómo el terrorismo etarra marcó la vida de generaciones en el País Vasco. Toni Fejzula consigue realizar una plasmación gráfica de la obra que, no sólo no desmerece el original literario, sino que lo llena de emoción y matices.

3. Moby Dick (Christophe Chabouté)

Excelente adaptación de la novela de Herman Melville, indiscutible clásico universal. Realizada en blanco y negro, logra captar a la perfección el dramatismo en intensidad de la obra original.

4. Trilogía del Baztán (Ernest Sala)

En este caso, Ernest Sala, se lanza a adaptar las novelas de crimen y misterio de Dolores Redondo. Una trilogía literaria que fueron un éxito literario y también cinematográfico, en su adaptación a la gran pantalla. Una tarea muy complicada, que encima es la primer obra larga de este autor, y de la que sale con nota sobresaliente.

5. 1984 (Fido Nesti)

En esta ocasión, la famosa obra de George Orwell, es adaptada al comic por el dibujante italiano Fido Nesti. El autor consigue captar de manera sobresaliente el ambiente sofocante de la obra original, llevando el universo del Gran Hermanno a las viñetas con increíble acierto.

Como colofón a este repaso de grande obras, es imposible no destacar que también los comics han dado lugar a grandes obras literarias, alejadas de las viñetas. Libros que, de una u otra manera, tratan utilizan el mundo de los comics, como su temática central. Os traigo tres obras que quiero recomendaros especialmente:

1. La Física de los superhéroes ( James Kakalios )

Utilizando comparaciones con los poderes de distintos superhéroes, James Kakalios logra explicar principios de física avanzada de forma sencilla en increíblemente amena. Un libro de divulgación científica increíblemente ameno y divertido.

2. Apocalípticos e integrados (Umberto Eco)

Umberto Eco no enseña a comprender por qué el cómic ha sufrido para poder ser reconocido como arte o medio de comunicación serio. Una obra que viene como anillo al dedo a este video artículo.

3. Supergods (Grant Morrison)

Grant Morrison es uno de los más aclamados guionistas de comics de la actualidad. En esta obra nos enseña su peculiar visión de lo que con realmente los superhéroes.

Y con esto llegamos al final del artículo de hoy. Espero que os haya ayudado a entender mejor que no hay motivo alguno para hablar de «Comic o literatura» sino de «Comic y literatura».

Espero vuestras sugerencias sobre comics o libros que os parezcan imprescindibles (y todo aquello que queráis sugerir) en comentarios. Prometo contestaros a todos.

Os dejo. como siempre, con el video del artículo, que también podéis encontrar en el canal de youtube. No olvidéis suscribiros, si aún no lo habéis hecho.

Relación entre el COMIC y la LITERATURA. Una eterna y absurda discusión.
Stan Lee

Stan Lee, el rey del comic, nos ha dejado

Stan Lee
Stan Lee at the Phoenix Comicon in Phoenix, Arizona. Gage Skidmore

Stan Lee, el rey del comic de superhéroes y creador de una mitología que trasciende el mundo de las viñetas, ha muerto en un hospital de Los Ángeles a los 95 años de edad.

Su nombre real era Stanley Martin Lieber. Nació en Nueva York el 28 de diciembre de 1922, hijo de inmigrantes rumanos de origen judío. Aquella lejana Navidad, Papa Noel nos trajo un regalo muy especial: un escritor que con su pluma incendiaría la imaginación de las generaciones venideras, creando toda una nueva mitología llena de personajes inolvidables.

En la adolescencia, Stanley tuvo que buscarse la vida en un sinfín de oficios peculiares; desde vender vaqueros a escribir obituarios para el Centro Nacional de Tuberculosis e incluso ejercer de acomodador en Broadway. Sin embargo, su verdadera carrera empezaría al convertirse en ayudante en la editorial Timely Comics (con el tiempo se convertiría en la actual Marvel Comics). En aquellos años trabajar en el mundo de las historietas gráficas no era algo especialmente prestigioso. Por eso, cuando Lee, con apenas 20 años, firmó su primer relato, (de sólo dos páginas y protagonizado por el Capitán América), decidió utilizar el seudónimo de Stan Lee. Pensaba que de esa forma protegía su nombre para su posterior trayectoria como escritor. Ni siquiera podía imaginar que ya sería Stan Lee para siempre.

En los años 50 y 60, el mundo del comic americano se vio sacudido por la moral recalcitrante imperante, cayendo en una decadencia que llevó a muchos creadores a abandonar el medio. En 1960 Stan Lee era uno de ellos, convencido de dejar definitivamente Marvel Comic y harto de guiones sumamente infantiles y repetitivos con poco o nulo valor artístico. Sería su mujer, Joan (fallecida en 2017), la que en 1961 le convencería de realizar un último salto de cisne y hacer por una vez “el comic que quisiese hacer”, sin importar las censuras o modas de la época. Si se iba a ir que lo hiciese por la puerta grande.

El resultado fue la creación, junto al dibujante Jack Kirby (merecedor de un monumento aparte) de Los Cuatro Fantásticos. Había nacido un nuevo concepto de comic de superhéroes, que sería continuado con un sinfín de personajes más (Spiderman, X-Men, Hulk,…) dando lugar a lo que se llamó la Edad de Plata del comic estadounidense. A partir de aquí, se desataría la labor creativa de Stan Lee, que llegaría a convertirse en un auténtico ídolo de la cultura pop estadounidense, dejando un legado que ha llegado hasta nuestros días impactando en toda la cultura occidental.

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Los Cuatro Fantásticos

Pocos creadores pueden presumir, como Stan Lee, de haber creado toda una mitología nueva, un Olimpo de personajes, que  ha llegado a ser comparado, por su impacto cultural, con la mitologías politeístas de la antigüedad.

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Stan Lee, el rey del comic, es una de esas personas que nos demuestran que la inmortalidad existe.

Para mí es inevitable dedicar a Stan Lee este pequeño artículo, ya que crecí leyendo sus creaciones y es, sin lugar a dudas, una de las grandes influencias que he tenido y que me han llevado a introducirme en el mundo de la literatura.

Se ha ido Stanley Martin Lieber, el hijo de inmigrantes rumanos buscavidas e imaginativo, que nunca se dio por vencido y lucho siempre por sus ideales, pero siempre tendremos a Stan Lee, el rey del comic, que nos seguirá haciendo cada día soñar sus sueños.

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