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Categoría: Opinión Página 10 de 21

10 curiosidades navideñas literarias que no sabías

10 curiosidades navideñas literarias
10 curiosidades navideñas literarias

10 curiosidades navideñas literarias, que seguramente os van a sorprender, es el menú navideño que hoy os he preparado. Una buena manera de celebra la Navidad para todos los adictos a la literatura. No os las perdáis porque no me cabe duda de que la mayoría no las conocéis. Vistámonos con nuestras mejores galas, hagamos una bola de nieve y pongámonos manos a la obra. Empecemos:

1. A Papá Noel no lo creó Coca Cola.

Estoy seguro de que todos habéis oído esa historia de que Coca Cola fue la que creó la imagen actual de Papa Noel. Bueno pues no es ni mucho menos cierto. Aunque sí que crearon un diseño navideño de Papá Noel, que es el que nos ha llegado por la publicidad, fue en una obra literaria donde nació el verdadero Papa Noel.

Un autor americano llamado Clement Clarke Moore escribió un poema publicado anónimamente en 1823 titulado “Una visita de San Nicolás”.  En él describía ya a Papa Noel como un vejete sonriente de barba blanca, traje rojo, regordete y que llegaba en un trineo tirado por ocho renos. Además, se introducía en la casa por la chimenea llevando su saco de juguetes. ¿Os suena no?

De todas maneras, no todos los países comparten esta imagen de San Nicolás o Papa Noel. Seguro que os sorprende (a los que no seáis holandeses), que en Holanda, San Nicolás proviene de España, viaja en barco desde Madrid, y, cuando llega a Holanda, obsequia a los niños con ¡mandarinas!

2. En un principio los villancicos eran compuestos por escritores.

Si hay otro elemento típico de la Navidad son los villancicos. Pues bien, estas tonadillas navideñas que tanto nos gustan a todos, tienen unos orígenes poco religiosos. El termino “Villancico” alude a pequeños relatos literarios que eran cantadas por villanos o habitantes de las villas, campesinos. En los primeros villancicos abundaban los temas amorosos, las sátiras y las burlas, donde la temática religiosa era escasa y el navideño prácticamente inexistente. Uno de los primeros compositores de villancicos fue el escritor Juan del Enzina (Iniciador y patriarca del teatro español) en la época de los Reyes Católicos.

Realmente no fue hasta el siglo XVIII en que fueron quedando relegados a las festividades navideñas, adquiriendo poco a poco sus características actuales y que tanto nos gustan.

3. El oso Paddington fue un regalo navideño.

Para quien no lo conozcáis el oso Paddington es un personaje imaginario en la literatura infantil del Reino Unido que ha llegado a convertirse también en icono navideño. Apareció por primera vez en 1958​ en el libro titulado «Un oso llamado Paddington» del escritor inglés Michael Bond.

Pues bien, el origen de este simpático osito fue un oso de peluche que compró su autor Michael Bond, el día de Nochebuena de 1956. Al parecer, al autor le dio mucha pena cuando vio que era el único peluche que quedaba en las estanterías y se lo compró a su mujer. Y a partir de ahí se creo el icono navideño que conocemos.

4. La primera cena de Navidad literaria la describió Dickens.

Si hay un relato típico navideño ese es «Cuento de Navidad» de Charles Dickens, sin embargo, lo que pocos saben es que el primer escrito de este autor sobre la Navidad no fue este sino «Christmas Festivities» también titulado posteriormente como «A Christmas Dinner», publicado en 1835 donde describía la perfecta cena navideña. Dickens era un un defensor a ultranza de estas fiestas, cuando no era aún tan habitual celebrarlas por todo lo alto y contribuyó, sin duda, a su fama actual.

5. La cesta de Navidad apareció literariamente por primera vez en 1663.

Por lo menos en la literatura inglesa, el concepto de regalo navideño aparece por primera vez en el diario privado del célebre diarista inglés Samuel Pepys, que se publicaría más de 100 años después de su muerte (1893). El autor menciona la costumbre de los empresarios de la época de entregar “Christmas boxes” o Cajas de Navidad con regalo o dinero a sus trabajadores, el primer fin de semana después de Navidad.

6. El ballet más famoso a nivel mundial es un cuento infantil navideño

«El Cascanueces y el Rey de los Ratones» es un cuento infantil del escritor alemán Ernst Hoffman. Fue escrito en el año 1816 y se ha convertido en uno de los clásicos de la literatura universal, formando parte, de igual forma, de la tradición navideña mundial. Su mágica historia trata sobre el nuevo juguete de la joven Marie Sthahlbaum, el Cascanueces (muñeco de madera artesanal que viste uniforme militar ruso), recibido en la noche de Navidad.

En 1892, el compositor ruso Pyotr Ilyich Chaikovski, junto con los coreógrafos Marius Petipa y Lev Ivanov, decidió ponerle música a esta historia transformándola en el Ballet El Cascanueces, el cual se ha convertido, quizá, en el más popular de todos los ballets alrededor del planeta.

7. Harper S. Lee escribió ‘Matar a un ruiseñor’ gracias a un regalo navideño.

Esta famosa novela que llegó a valerle un premio Pulitzer a su escritora Harper Lee, tiene una historia navideña tras de si que seguro que no conocéis.

Harper trabajaba en Nueva York, como empleada de reservas en una compañía aérea, lo que simultaneaba con su afición a la literatura. Alrededor de 1957, conoció al matrimonio Brown y la escritora se atrevió a enseñarles algunos de sus textos. En diciembre, le enviaron una nota que decía «Tomate un año lejos de tu trabajo para escribir lo que quieras. Feliz Navidad». Con la nota se adjuntaba una cantidad de dinero equivalente a lo que podría ser su salario anual en ese entonces. Ella aceptó y durante ese año escribió «Matar a un Ruiseñor», publicado en julio de 1960.

¿Quién tuviese un regalo así en Navidad?

8. La primera obra de teatro de Sartre fue navideña.

Jean-Paul Sartre, fue un filósofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista político, biógrafo y crítico literario francés, exponente del existencialismo, posmodernismo y del marxismo humanista. Una figura literaria que desde luego no unimos a la Navidad precisamente.

Pues bien, su primera obra de teatro se tituló «Barioná, el hijo del trueno» y trataba sobre el nacimiento de Jesús. Fue escrita mientras Sartre se encontraba en un campo de prisioneros de guerra, en Tréveris, durante la segunda guerra mundial. La pieza se representaría el 24 de diciembre de 1940, y tuvo tanto éxito entre los alemanes que hay quien asegura que por eso liberaron a Sartre. Para que veáis la de utilidades que tiene la literatura.

9. J. R. R. Tolkien escribió muchas cartas firmando como Papá Noel.

El conocido autor de «El Seños de los Anillos», J. R. R. Tolkien escribió numerosas cartas entre 1920 y 1943, simulando ser Papa Noel. En ellas Tolkien escribe, en boca del propio Papá Noel, para contarles a los niños decenas de anécdotas que le ocurren en su casa, en su taller u otros acontecimientos del Polo Norte.

Con el paso de los años los personajes de la casa de Papá Noel van creciendo en número. Además del Oso Polar del Norte conoceremos elfos de nieve, gnomos rojos, hombres de nieve, osos cavernarios, a su ayudante y secretario elfo Ilbereth y hasta los sobrinos del Oso Polar. Las cartas fueron recopiladas en la obra “Las cartas de Papa Noel”.

10. Gandalf se basó en Papa Noel

Pero las cartas de Papa Noel de Tolkien aún esconden una sorpresa más. En la carta escrita en 1939 se nos narra la batalla de Papá Noel contra los Goblins. En realidad, es como era habitual en el escritor una metáfora de la segunda guerra mundial y a la amenaza alemana. Pues bien, estos personajes sirvieron de base para «El Hobbit», obra que ya había empezado a escribir Tolkien y en la que Papa Noel pasó a ser la inspiración de Gandalf y los Goblins los temibles orcos.

Y hasta aquí las 10 curiosidades navideñas literarias de hoy, que espero os hayan sorprendido. Volvemos muy prontito con más temas navideños. Así que os dejo con el video correspondiente del canal de youtube. No olvidéis suscribiros, aquí y al canal de youtube, y dar a la campanita para que os lleguen las notificaciones.

¡¡Feliz Navidad!!

10 Curiosidades navideñas literarias que no sabías
10 curiosidades navideñas literarias

La novela oculta de Julio Verne: “Paris en el siglo XX»

La novela oculta de Julio Verne: “Paris en el siglo XX"
La novela oculta de Julio Verne: “Paris en el siglo XX»

La novela oculta de Julio Verne: “Paris en el siglo XX». Hoy vamos a rescatar una de las obras más desconocidas y misteriosas de Julio Verne. Este escritor, que es imposible que no conozcáis es probablemente el autor cuyas profecías literarias más han acertado e influido en el mundo actual. Un escritor cuya vida y obra está tan llena de misterio que puede llenar por sí sola innumerables capítulos de Misterios de la Literatura.

Así que os prometo volver sobre su figura en futuras entregas. Sin embargo, hoy quiero centrarme en una de sus obras más polémicas. Una novela que estuvo oculta durante más de 130 años: “París en el siglo XX”.

“París en el siglo XX”. es una novela escrita por Julio Verne que fue publicada por primera vez en francés en 1994. Es considerada como la novela perdida o la novela oculta de Julio Verne, ya que fue escrita en 1863 y se mantuvo oculta durante más de ciento treinta años.

El editor Pierre J. Hetzel había sido el único en confiar en Julio Verne al publicar «Cinco semanas en globo» en enero de 1863 (cuando el escritor ya contaba 35 años). Sin embargo, el siguiente libro que presentó el autor, «París en el siglo XX», cambiaba totalmente el registro de un modo que a Hetzel no le gustó nada.

Sus críticas fueron demoledoras, incluso insultantes («un desastre… como escrito por un niño… nada original… mediocre… sin chispa») y quedaron consignadas en los márgenes del manuscrito original y en el borrador de una carta dirigida a Verne.

Hetzel era un buen editor y conocía los gustos del público, como quedó ampliamente demostrado. Vió en aquel manuscrito un estilo excesivamente teatral, unos personajes endebles y una línea narrativa poco sólida, todo lo cual era cierto y producto de la bisoñez de Verne.

Además, esa visión pesimista del futuro no se correspondía con el luminoso proyecto de los «Viajes Extraordinarios» que Hetzel tenía en mente. El editor sabía que el éxito se encontraba en acercar el saber humano a los jóvenes media nte una serie de novelas en las que se exaltara la exploración científica y el avance tecnológico.

“Ha emprendido usted una tarea imposible y —como sus predecesores en cosas análogas— tampoco ha conseguido llevarla a buen fin. Está cien pies por debajo de Cinco semanas en Globo. Si la vuelve a leer estará de acuerdo conmigo. Es periodismo barato y sobre un tema nada afortunado.

No esperaba una cosa perfecta; le vuelvo a decir que sabía que estaba intentando algo imposible, pero esperaba algo mejor. Aquí no hay resuelta ninguna cuestión de futuro serio, ninguna crítica que no parezca una caricatura ya hecha y rehecha, y si algo me asombra es que haya podido usted hacer, como en un arrebato y empujado por algún dios, algo tan penoso, tan poco vivo…

No está usted maduro para un libro así, vuelva a intentarlo dentro de veinte años. Mi querido Verne, fuera usted profeta, nadie creería hoy en su profecía».

Aquello fue definitivo. La siguiente obra de Verne en ver la luz sería otra novela de aventuras, «Viajes y aventuras del capitán Hatteras» y su vena futurista/pesimista quedó enterrada. El manuscrito se olvidó y durante mucho tiempo se creyó perdido.

En los años ochenta del siglo XX, se confirmó su existencia gracias al hallazgo del borrador de la corrosiva carta de Hetzel, a la que hemos hecho referencia antes, y unos años después el bisnieto de Verne encontró el manuscrito olvidado dentro de una caja fuerte que había pertenecido a su abuelo y cuya llave se había perdido.

Cuando se publicó, en 1995, se convirtió en un éxito editorial y fue recibido por los críticos como un trabajo de «importancia histórica inestimable». Incluso se sugirió que se le otorgase el premio Hugo (el máximo galardón que se otorga a obras de ciencia-ficción publicadas el año precedente).

Los expertos vernianos afirmaron incluso que ningún otro de los trabajos del autor se había acercado tanto a la imagen del futuro como esta obra, por mucho que la calidad literaria y la línea argumental, casi inexistente, son propias de una obra primeriza.

A menudo se suele presentar a Julio Verne como un precursor visionario de la tecnología en su vertiente más luminosa, poniendo como ejemplo dos de sus novelas más famosas, «De la Tierra a la Luna» y «Viaje alrededor de la Luna», en las que el ingenio humano es capaz de salvar obstáculos aparentemente infranqueables.

Los héroes de sus novelas son frecuentemente personajes ejemplares, íntegros y valerosos como Miguel Strogoff; o sabios un tanto excéntricos pero llenos de energía y pasión, como el profesor Lidenbrock de «Viaje al Centro de la Tierra» o Paganel, de «Los Hijos del Capitán Grant». Sus conocimientos, unidos a la rectitud moral y al coraje, les hacen salir airosos de empresas colosales, en ocasiones haciendo uso de la tecnología y la ciencia.

Pero lo cierto es que, en el fondo, Verne era un conservador que abrigaba no pocas reservas hacia el progreso técnico y las consecuencias de este sobre la sociedad. Esta cara oscura siempre estuvo presente (el Nautilus del capitán Nemo no sólo es un maravilloso invento, sino que también era un arma temible que condena a muerte a cientos de personas).

Sin embargo, fue en la última etapa de su producción donde se hace más patente: «Los 500 millones de la princesa india», «Robur el Conquistador» o «Ante la bandera» son buenos ejemplos de esta visión mucho más pesimista del autor.

En la novela oculta de Julio Verne: “Paris en el siglo XX» el protagonista del libro, Michel Dufrenoy, es un poeta frustrado. La sociedad del siglo XX desprecia todo aquello que no es práctico y rentable. Todo está centrado en el dinero: «El demonio de la fortuna los empujaba hacia delante sin piedad ni descanso», escribe Verne. Ello ha llevado a una obsesión por las ciencias y la técnica que ha convertido en objeto de ridículo a aquellos que demuestran interés o talento en las artes, la literatura o los conocimientos humanísticos.

Verne habla de un barrio en el que «no se ofrecía un solo alojamiento a los habitantes de la capital; entre otros la Cité, donde se erguían el Tribunal de Comercio, el Palacio de Justicia, la Jefatura de Policía, la catedral, el depósito de cadáveres, es decir, lo necesario para ser juzgado, condenado, encarcelado, enterrado e incluso salvado. Los edificios habían expulsado a las casas».

Lo curioso es que en la actualidad existe un barrio parisino que lleva el mismo nombre, construido más de cien años después de escribirse este libro y veinte años antes de que se publicara.

Verne predice también que en el patio del Louvre se construiría una estructura moderna y geométrica. La famosa pirámide de cristal de I.M. Pei se terminó en 1989 en el mismo lugar que menciona la novela. También predijo una estructura parecida a la Torre Eiffel, aunque esta se construiría 24 años más tarde, en 1887. Anticipó asimismo los altos edificios de pequeños apartamentos y la necesidad de adaptar los muebles a esos diminutos espacios, así como un altísimo grado de polución ambiental.

París se ha convertido en una ciudad enorme en la que sus ciudadanos acceden a los suburbios gracias a una red de trenes de cercanías. El transporte urbano se completa con un ferrocarril ligero y elevado impulsado por una combinación de aire comprimido y fuerza electromagnética.

La energía es generada por molinos eólicos; las calles se iluminan con lámparas eléctricas que se encienden y apagan centralizadamente; las casas tienen portero automático, aire acondicionado y ascensor; los automóviles se impulsan por gas hidrógeno; en los bancos se utiliza un trasunto de fax, las cuentas se realizan con máquinas calculadoras y las cajas fuertes disponen de mecanismos eléctricos de seguridad, el gobierno utiliza la silla eléctrica para ejecutar a los reos …

Por supuesto, también hay otras predicciones que no han llegado a cumplirse, como la desaparición de las guerras o la muerte de la política. Aunque no se ha alejado tanto de la realidad ya que realmente en Europa y el mundo occidental las guerras son casi inexistentes precisamente por el motivo que explicaba Verne. Las armas son tan potentes que la devastación sería global.

Con todo esto, unido a sus otras grandes novelas donde abundan las predicciones increíbles, es imposible no preguntarse si Verne era algún tipo de adivino. Lo cierto es que aunque hay algunas predicciones difíciles de explicar, como veremos en futuros artículos, Verne se basaba realmente en una erudición y preparación documental simplemente excepcional.

Verne era un ávido lector de todo tipo de revistas especializadas, y a lo largo de los años, organizó una enorme base de datos, de la que extraía la información que precisaba para los detalles técnicos, científicos y geográficos de sus novelas. Muchas de las invenciones futuristas que describe no eran sino descripciones algo mejoradas de invenciones recientes o cuyas investigaciones se hallaban bastante avanzadas.

Por ejemplo, los coches que Verne describe se basan en el motor de explosión que Lenoir había inventado en 1859. El «fax» no es sino el Pantelégrafo Caelli, inventado en 1859, que permitía la reproducción telegráfica de la escritura y el dibujo. Y el ascensor de Otis fue instalado en un edificio por primera vez en 1853.

Sea como fuere Julio Verne fue un escritor excepcional sobre el que volveremos muy pronto. Ahora os dejo, adictos a la literatura, con el video de mi canal de youtube . No olvidéis suscribiros si os ha gustado y dar a la campanita para que os lleguen las notificaciones.

Paris siglo XX. La novela oculta de Julio Verne
La novela oculta de Julio Verne: “Paris en el siglo XX»

El viaje del héroe

El viaje del héroe
El viaje del héroe

El viaje del héroe, que tratamos esta semana, es la última parte de los artículos que he dedicado a los héroes en la literatura. Después de hablar de los distintos tipos de héroes y de dedicar un video artículo completo a la figura del antihéroe, nos faltaba la tercera parte de esta auténtica trilogía heroica: El viaje del héroe.

Un tema muy especial porque, no sólo vamos a descubrir la estructura clásica a la que se ajustan la mayoría de las grandes historias literarias de todos los tiempos, sino que además también comprobaremos que se puede aplicar incluso a etapas de nuestra propia vida.

Pero antes de meternos en harina quiero recordaros que aún estoy recibiendo vuestros relatos, ya sabéis, con un máximo de mil palabras y temática libre, de aquí a fin de año. Podéis mandarlos a mi email de contacto. Animaos que aún os veo muy tímidos y si no son suficientes declararé desierto el concurso. Recordad que los cinco mejores tendrán regalo sorpresa y los comentaré aquí en el canal.

Y ahora sí empecemos el viaje del héroe.

El camino del Héroe o viaje del héroe, también llamado Monomito, es un término acuñado por Joseph Campbell, un escritor, profesor, mitólogo y antropólogo estadounidense que viajó por Europa y Asia. Apasionado de la mitología, Campbell descubrió que existía un patrón que se repetía en mitos y relatos de distintas culturas. En 1949 escribió el libro «El héroe de las mil caras» donde acuño el término del Viaje del héroe o monomito, que no es otra cosa que este patrón universal descubierto por él.

Pero aquí lo interesante es saber en qué consiste y como aplicar lo descubierto por Campbell e a nuestras propias obras literarias. Y para conseguirlo lo mejor es analizar el viaje del héroe que normalmente se considera dividido en 12 etapas. Veámoslas en detalle:

Etapa 1. El Mundo Ordinario

Es la etapa inicial del relato en que se presenta el héroe como una persona ordinaria inmersa en su vida habitual. Esta etapa sirve para identificar al lector con el personaje y crear empatía con él. En algunos relatos se realiza esta presentación mediante una descripción del personaje y su vida. Sin embargo, si el relato es de aventuras, puede funcionar presentar al héroe inmerso en una escena de acción. Es, por ejemplo, el caso de las películas de Indiana Jones que presentan al personaje terminando una última aventura.

Etapa 2. La llamada a la Aventura

Este es el momento es que sucede algo que rompe la rutina o actividad habitual del héroe. Un suceso que viene a sacarle de su zona de confort. En algunas ocasiones este cambio puede llegar de la mano de un mensajero, un personaje al que se suele denominar el heraldo. También puede producirse como una llamada interna, una necesidad del héroe que siente que debe afrontar un cambio conflicto empieza a vislumbrarse en el horizonte.

No penséis que este esquema se aplica sólo a grandes historias épicas de aventuras, se aplica a todo tipo de historias. En una historia romántica la llamada a la aventura podría ser el momento de conocer a la persona de la que se va a enamorar el protagonista.

En la película ¿Conoces a Joe Black?, la llamada a la aventura se produce cuando los protagonistas se encuentran casualmente en una cafetería.

Etapa 3. Rechazo de la Llamada

En esta etapa el héroe duda e incluso rechaza en un primer momento la llamada a la aventura. Esto ayuda a dar dramatismo y realismo a la historia. ¿Quién de nosotros es capaz de salir de su zona de confort sin ni siquiera dudar?

Puede dar mucho juego literario utilizar una estructura rechazo-aceptación en esta etapa del relato. Es decir, hacer que el héroe rechace completamente la aventura para aceptarla inevitablemente después.

Este elemento lo juega Stan Lee magistralmente en su personaje de Spiderman cuando Peter Parker es llamado a usar sus nuevos poderes, pero se niega en un primer momento. El resultado la muerte del tío Ben y su conversión inmediata en justiciero enmascarado.

Etapa 4. Encuentro con el mentor

En esta etapa, después de que nuestro protagonista ha aceptado la aventura, se encuentra con un personaje que le guía y ayuda a afrontar ésta. Se trata de una figura catalizadora que despeja las dudas que le puedas quedar al héroe y que suele denominarse genéricamente el mentor.

Normalmente se trata de un personaje experimentado que ya ha pasado por la misma aventura u otra muy similar a la que le espera al protagonista. El mentor ofrecerá consejos, herramientas o poderes que le serán de utilidad al héroe en el mundo especial al que se va a enfrentar. Los mentores son catalizadores que convencen a los héroes de emprender la aventura y favorecen su buen desarrollo.

Un ejemplo perfecto es Gandalf en «El Señor de los Anillos» de J. R. Tolkien, un mago que ofrece su ayuda y consejo a Frodo, para que éste inicie su camino a Rivendel para poner el anillo a salvo.

Etapa 5. Cruce del Primer Umbral

Este es el momento que el viaje se puede considerar iniciado. El héroe se adentra definitivamente fuera del mundo ordinario cruzando el umbral al llamado mundo especial. Suele ser un momento de confusión donde el héroe pueda mostrarse confuso, pero en el que también éste reconoce que ya no hay vuelta atrás posible.

En Matrix este momento es cuando Neo toma la pastilla roja que le ofrece Morfeo, que ejerce aquí como el mentor, adentrándose definitivamente en el mundo real que, paradójicamente es el mundo especial de su particular viaje del héroe.

Etapa 6. Pruebas, Aliados y enemigos

En esta etapa el héroe inmerso ya en un mundo nuevo debe adaptarse a nuevas reglas pasando diversas pruebas que irán transformándole poco a poco. Es interesante jugar aquí con el fracaso del héroe en alguna de estas pruebas. Esto ayuda a crear un héroe más creíble y a justificar la introducción de aliados que ayuden al héroe. En esta etapa suelen aparecer los primeros enemigos del héroe.

En «Dune» de Frank Herbert, Paul Atreides debe enfrentarse en el desierto a diversas pruebas hasta encontrar la ayuda de sus aliados los Fremen.

Etapa 7. Acercamiento a la caverna más profunda

En esta etapa el héroe ya ha madurado y ha formado nuevas creencias con la experiencia que ha ido adquiriendo. Esto le hace decidirse a afrontar su batalla final. Es el momento en que el héroe se decide a enfrentar las “fuerzas del mal” de forma definitiva.

Etapa 8. El Calvario

Es el momento álgido del viaje del héroe. El momento en que éste por fin se enfrenta a su reto mayor, aquel para el que ha estado preparándose.

Este enfrentamiento puede ser literal si estamos hablando de historias épicas de acción o metafórico si hablamos de un viaje interior. Se puede tratar también del momento en que nuestro protagonista enfrenta una batalla interior que le cambia para siempre.

Etapa 9. La recompensa

Es el momento en que el héroe vence su batalla y recibe una recompensa que puede ser material o inmaterial. Sin embargo, aquí no acaba su viaje, ya que el héroe tras disfrutar de su victoria debe volver al camino. Suele ser un momento de alivio dramático donde parece haberse solucionado la crisis que dio lugar al viaje.

Etapa 10. El camino de vuelta

En esta etapa se rompe la calma alcanzada tras la victoria aparente y su recompensa porque en el viaje de vuelta del héroe, surge un nuevo problema que pone en peligro todo lo alcanzado. Esto obliga al héroe a afrontar un nuevo reto que, esta vez sí, será el definitivo que marcará el éxito o fracaso de su viaje.

Etapa 11. Resurrección del héroe

Este el auténtico clímax de la historia, donde el héroe triunfa definitivamente, venciendo a sus enemigos y superando sus defectos y sus miedos. Todo esto hace que el héroe sufra una transformación definitiva, ya no es el mismo personaje que inició el viaje.

Etapa 12. Regreso con el Elixir.

Es el final de la historia que se produce cuando el héroe retorna a su mundo ordinario, pero transformado por su viaje. Suele hablarse dos tipos de finales:

  • Circular: Tras solucionar la crisis, el héroe vuelve a su vida habitual, aunque transformado en alguien mejor.
  • Abierto: El final es ambiguo ya que algunas cuestiones que dieron lugar al viaje del héroe permaneces sin solucionar, dando así pie a una futura continuación del viaje.

Y con eso llegamos al final de la estructura clásica del viaje del héroe, del monomito. Es interesante destacar que no todos los escritores comparten, no obstante, esta visión de Joseph Campbell. De hecho, aunque hemos nombrado la novela «Dune», de Frank Herbert como ejemplo de historia que sigue el monomito, su trama se ingenió, de hecho, para subvertir este esquema.

Herbert tenía una posición crítica sobre el monomito que explicaba así:

«El sentido subyacente de la trilogía de Dune es: Cuidado con los héroes. Es mucho mejor confiar en el propio juicio y en los propios errores. Dune estaba enfocada contra esta idea del líder infalible, ya que mi visión de la historia sostiene que los errores cometidos por un líder (o cometidos en su nombre) se amplifican proporcionalmente al número de adeptos que lo secundan sin cuestionarlo».

Algunos autores creen, incluso, que la teoría del monomito es una generalización excesiva que no respeta las peculiaridades de las distintas mitologías y que no todas pueden identificarse tan claramente con este esquema. Incluso se la ha tildado, no sin falta de razón, de una visión machista centrada en el hombre.

La verdad es que esta última crítica es muy cierta, pero fácilmente solucionable con considerar que este esquema literario es exactamente igual, independientemente se trate del viaje de un héroe o heroína. En cuanto a la excesiva generalización, es justo reconocer que el propio Campbell apuntaba que no siempre se cumplen todas estas etapas y que en muchas historias algunas desaparecen y otras se amplían de acuerdo a los gustos del autor.

Lo cierto es que, en mayor o menor medida, prácticamente en cualquier historia encontramos elementos fácilmente identificables con este viaje del héroe. Además, tal y como os comenté el inicio de este video artículo, incluso en los problemas y conflictos que afrontamos en nuestra propia vida, en muchos casos aparecen una o varias de estas etapas.

Si no me creéis, un buen ejercicio que podéis hacer, como futuros escritores, es pensar en alguna etapa especialmente conflictiva de vuestra vida e id identificando una o varias de las etapas definidas por Campbell. Ya me diréis qué os resulta del experimento.

Y hasta aquí el viaje del héroe. No olvidéis enviadme vuestros relatos, os dejo con el video de mi canal de youtube. Espero vuestros comentarios y ya sabéis, suscribíos y dad a la campanita para que os lleguen las notificaciones.

EL Viaje del héroe. La estructura a la que se ajustan todas las obras de ficción.
El viaje del héroe

Nos ha dejado Almudena Grandes

Nos ha dejado Almudena Grandes

Nos ha dejado Almudena Grandes. Hoy es un mal día para todos los que nos gusta la literatura. Hoy quiero dedicar una palabras a esta escritura cuya grandeza iba mucho más allá de su apellido.

Almudena Grandes fue una madrileña nacida en 1960 que lamentablemente se ha marchado con sólo 61 años. Pronto, demasiado pronto, pero aún así ha dejado tras de sí un legado inolvidable y eterno. Y no hablo sólo de sus grandes obras como Las edades de Lulú con la que obtuvo el Premio La Sonrisa Vertical, en 1989_; o sus Episodios de una guerra interminable, que comenzó a escribir en 2010 y en los que relató la resistencia antifranquista tras la Guerra Civil.

No, no hablo de su obras, que por supuesto ocupan ya, por mérito propio, un lugar de honor en los anaqueles de la historia de la literatura. Hablo de su compromiso, de su continua lucha por defender unos principios y unas ideas, de los que siempre tuvo a gala presumir. Almudena Grandes era una persona sin pelos en la lengua, cuyo ejercicio de la libertad, eso que algunos pregonan y ni si quiera entienden, es una lección para todos.

Hoy hay voces que desde la iniquidad más absoluta, por el mero hecho de no compartir las idas de Almudena Grandes, pretenden ignorarla e incluso insultan su memoria. Allá ellos, que se queden refugiados en su oscura cueva de odio, mientras Almudena se ríe desde la luz de quien de verdad entendió lo que era la verdadera libertad.

Os dejo con algunas de las mejores frases de Almudena Grandes recogidas por el canal de Youtube «Frases de la vida», porque no hay mejor manera que recordar a esta gran escritora que escuchando sus palabras.

20 Frases de Almudena Grandes | Entre la historia y las mujeres

Los antihéroes en la literatura

Los antihéroes en la literatura
Los antihéroes en la literatura

Los antihéroes en la literatura es el tema del artículo de esta semana y que os debía desde que hablamos de los héroes literarios. Sin embargo, antes de entrar en harina, dejadme disculparme porque esta semana pasada no haya habido video artículo ni aquí ni en el canal de youtube. La explicación es que se han aliado una serie de catastróficas desdichas que me han impedido llegar a tiempo con el video.

Una de ellas la podéis adivinar por mi tono de voz en el vídeo, aún tomado por la visita del famoso virus que nos tiene a todos acongojados desde hace ya prácticamente dos años. Pero, por si esto no fuera suficiente, simultáneamente mis webs fueron atacadas por simpáticos hackers, más algunas cosas más que no es momento ni lugar de comentar.

También, antes de abordar el tema de hoy, quiero comentaros una nueva iniciativa del canal a la que espero que os apuntéis todos los adictos a la literatura. En esta ocasión, ha llegado el momento de que escribáis vosotros y no yo. Quiero animaros a que me enviéis a mi correo de contacto o a través del formulario de contacto de mi web, un relato de vuestra autoría. El único requisito es que no exceda las 1000 palabras, pero la temática es completamente libre.

Estaré recibiendo estos relatos lo que queda de año. Entre todos escogeré 5 que comentaré en profundidad en uno o más video artículos para celebrar la llegada de 2022. Todos ellos tendrán un premio sorpresa por supuesto. Así que es el momento de quitaros la vergüenza a que otros os lean y abriros a la crítica. Espero vuestros relatos.

Y ahora sí, adentrémonos en la cada vez más importante figura del antihéroe. Pero ¿Cómo definiríamos este tipo de personaje?

Realmente esta palabra “antihéroe” es de uso muy reciente, en literatura se solía hablar en su lugar de “Protagonista antagónico”. Con esta denominación nos estamos refiriendo a un tipo de personaje que, aunque suele ser el protagonista de la narración y realiza actos heroicos, no lo hace con los métodos habituales de un héroe ni movido por intenciones nobles o altruistas. Es decir, se trata de un protagonista desprovisto de las habituales cualidades atribuidas a los héroes como la integridad, una moralidad intachable o incluso la perfección física.

En literatura este tipo de protagonista se hizo muy famoso en la novela picaresca, que surgió en el siglo XVI como crítica y burla de la sociedad. El Quijote de Miguel de Cervantes es un buen ejemplo, como también El Lazarillo de Tormes. Aunque quizá el culmen de este género es Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán. Escrita en 1599, narra las aventuras de su protagonista con afán moralizante y construye uno de los mayores antihéroes literarios en este Guzmán, un personaje de orígenes infames, pícaro y amoral.

A la hora de abordar los tipos de antihéroes existen muchas propuestas de clasificación. Yo os propongo aquí una muy sencilla que os puede servir para vuestros relatos, pero que es totalmente personal. Veamos los tipos de antihéroes:

1. Arrepentido

Suele ser un personaje de pasado oscuro que, ante una situación inesperada, o simplemente por cansancio o hartazgo con su vida vacía, opta por actuar de forma heroica en busca de redención. Este personaje es ideal para construir historias de crecimiento personal, donde el protagonista cambie a la vez que la historia encontrándose a sí mismo.

El personaje de Solomone Kane de Robert E. Howard es un gran ejemplo de este tipo de antihéroes. Con un pasado de asesino y guerrero, arrepentido inicia el camino de la Fe dispuesto a no volver a matar. Algo que le resultará muy complicado.

2. Vengador

Se trata de un personaje que, ante una situación de injusticia contra él mismo o alguien de su entorno, decide emprender el camino de venganza. Lo que le lleva a convertirse en héroe muy a su pesar. Suele ser el protagonista escogido para historias repletas de acción y aventura.

La famosa saga cinematográfica de John Wick es un ejemplo perfecto de antihéroe vengador. En este caso, la furia del protagonista se despierta cuando irrumpen en su casa, roban su antiguo coche (un Mustang del 69) y matan a su perro, que era un regalo de su mujer recién fallecida…

3. Cínico

Suele ser un personaje harto de todo, que se considera a sí mismo sin nada que perder. Aunque actúe de forma desenfadada, suele estar deprimido y completamente decepcionado por el mundo que le rodea. Su falta de miedo le convierte casi sin querer en protagonista de acciones que a la postre resultan heroicas. Este personaje da pie a historias más reflexivas y mordaces, donde el cinismo del protagonista puede aprovecharse para realizar una crítica sobre algún tema que nos interese especialmente.

La reciente serie de Loki de Marvel utiliza este tipo de enfoque, convirtiendo al rey del engaño en un personaje cínico e irreverente que, en el fondo, lucha contra su propia soledad…

4. Pícaro

Es el personaje que hemos comentado antes. Normalmente de origen miserable y criado en la amoralidad, no duda en recurrir a todo tipo de argucias y trucos para conseguir sus fines. Sin embargo, en el fondo, se trata de un personaje de buen corazón, al que es el entorno el que realmente le ha llevado a su forma de actuar. Es un personaje perfecto para la comedia y la sátira y, sobre todo, para construir historias con ánimo moralizante.

Sin volver al siglo XVI, tenemos al personaje de Jack Sparrow, de la saga de Piratas del Caribe, que personaliza de forma perfecta al truhan, pícaro y sinvergüenza que, en el fondo, está bien intencionado.

Más allá de esta clasificación podemos sacar algunas conclusiones sobre una serie de características propias del antihéroe, que es conveniente manjar y combinar con soltura para crear estos personajes con solvencia.

  1. “Tienen un código moral propio”.
    Aunque un antihéroe no sigue la moral tradicional y puede resultar incluso amoral, debe sin embargo mantenerse fiel a un código de comportamiento propio. El personaje de The Mandalorian, por ejemplo, sigue de forma rigurosa las normas de su clan, a pesar de ser en un principio un simple mercenario.
  2. No respeta la ley.
    El antihéroe no ve la ley como una barrera infranqueable sino como algo maleable para modificar según sus intereses. Igual puede actuar dentro que fuera de la ley si lo ve necesario. En V de Vendetta de Alan Moore, el protagonista enmascarado no duda en saltarse la ley e incluso convertirse en terrorista para denunciar una sociedad que considera injusta.
  3. Tiene un pasado oscuro.
    En el fondo todo antihéroe o ha sido un villano con anterioridad o ha estado apunto de serlo. En todo caso, el pasado no es algo de lo que se sienta orgulloso. El personaje de Wolverine en los XMen arrastra un pasado de crímenes del que nunca termina de escapar del todo.
  4. Puede ser un personaje asocial con nula capacidad comunicativa, o depresivo y solitario, puede que incluso acomplejado por algún problema físico.
    Todas estas barreras le convierten en alguien que no cree en la sociedad y que, además, se considera al margen de ésta. La futura película Morbius de Marvel, tiene como protagonista a un doctor desahuciado y con nulas capacidades sociales, obsesionado con la búsqueda de una cura para su enfermedad.

Lógicamente no todo antihéroe reúne todas estas características, sino que suele ser el resultado de una combinación de ellas. Así que lo ideal es combinarlas para crear vuestro antihéroe ideal. Y cómo siempre, para lograr esto, os dejo finalmente cinco consejos que espero que os ayuden a crear vuestros antihéroes.

1. Sorpresa

Es interesante cuando se quiere introducir un antihéroe en una historia, jugar con la sorpresa del lector. Puede funcionar muy bien presentar un supuesto protagonista y que éste ceda su lugar protagónico a un antihéroe escondido en el relato.. Conseguir que no se lo espere el lector debe ser nuestro objetivo.

Por poner un ejemplo donde se consigue este efecto, en Watchmen de Alan Moore, es al final de la historia cuando el personaje más despreciable de todos los protagonistas Rorschach, se revela como el auténtico héroe de moral inquebrantable.

2. Marco moral limitado.

Los antihéroes no siguen las leyes morales habituales, pero, como hemos visto, tienen su propio marco moral. Pues bien, hay que tener mucho cuidado con qué marco moral le ponemos a nuestro antihéroe. Si nos pasamos de manga ancha y lo hacemos demasiado inmoral puede resultar irrecuperable para la historia. Y, lo que es peor, hacer que el lector no se identifique en absoluto con él.

Un personaje que juega en este límite es Deadpool, donde los guionistas hacen maravillas para no traspasar esta línea tan sutil y, aún así, crear un personaje al borde de la total inmoralidad.

3. Ambigüedad

Jugar con la ambigüedad siempre es buena idea y en el caso de los antihéroes es además obligatorio. Si consigues que el lector se plantee sus propios valores morales en algún momento, tienes el éxito asegurado.

Por ejemplo, en la famosa serie La casa de papel, los televidentes llegan a identificarse con los ladrones como los héroes y la policía como los villanos, haciendo que sus robos se vean como un acto de rebeldía contra un sistema corrupto.

4. Motivación

Abundando en lo anterior, el mejor método para conseguir esa ambigüedad moral en tu antihéroe es motivarlo de manera profunda. Sus razones para actuar, por fuera de las normas sociales habituales que estén, deben ser comprensibles para el lector. Hay que conseguir que éste se identifique con las motivaciones de nuestro antihéroe.

En la serie The Boys la violencia de los protagonistas se justifica ante la completa brutalidad y desprecio con la que actúan los supuestos héroes oficiales.

5. Evolución

Como siempre la creación de personajes lineales o planos es un error y en un antihéroe aún más.  Este tipo de personajes deben dudar, cambiar de opinión y en definitiva emprender su propio camino de evolución a lo largo de la historia, en el que encontrarse consigo mismos como héroes.

En la fantástica serie Killing Eve, la relación entre la asesina en serie y su perseguidora va pasando por distintas fases lo que enriquece enormemente un relato.

Y hasta aquí al video artículo de hoy. Volveremos con más temas heroicos que aún nos quedan por abordad como “el camino del héroe”, así que continuará…

Como siempre, espero vuestros comentarios y, como os comenté al inicio del artículo, mandadme vuestros relatos de no más de 1000 palabras de aquí a fin de año. Prometo comenzar el 2022 comentado los cinco que más me hayan gustado, que, además, tendrán premio seguro.

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Antiheroes. Cómo crearlos y cómo usarlos de la manera correcta en cualquier historia.
Los antihéroes en la literatura

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