Por fin llegan Las ediciones en tapa dura a Amazon. Hasta ahora sólo podían realizarse ediciones en tapa blanda y en ebook, pero la tapa dura se resistía. Sin embargo, desde hace una semanas ha empezado una prueba piloto con algunos autores escogidos a los que se les ha activado la opción de realzar ediciones en tapa dura.
La encuadernación en tapa dura permite libros con acabados de mayor calidad, profesionalidad y duración. Aunque el contenido del libro es el mismo, muchos amantes de la literatura sienten que un libro con tapa dura tiene mayor valor que cualquier otro tipo de edición. Por eso, incluir estos acabados, es un paso adelante y un valor añadido en las ediciones de Amazon que no se debe desperdiciar.
Afortunadamente, he tenido la suerte de estar entre los primeros autores de Amazon a los que se les ha dado esta oportunidad. Por eso, he decidido aprovechar la ocasión para realizar nuevas ediciones de mis obras principales. La idea es no sólo, que incluyan esta nueva edición en tapa dura, sino realizar también nuevas correcciones y maquetacionesmejoradas.
Para celebrar el lanzamiento de estas nuevas ediciones, iré realizando promociones de mis obras, ofreciéndolas de forma gratuita por un tiempo limitado. Hoy empezamos con la nueva edición de «El libro de Toth», que podréis conseguir del 17 al 21 de marzo completamente gratis en Amazon.
El libro de Toth
En las próximas semanas iré anunciando las promociones del resto de obras, según vayan estando disponibles para que os perdáis ningún lanzamiento.
No os perdáis esta oportunidad de conseguir mis obras gratis y espero vuestros comentarios (aunque sean buenos).
Hoy me he encontrado en la prensa con una noticia, que ha venido a recordarme como a veces la buena literatura puede resultar profética, y que quiero comentaros .
Varias diarios nacionales destacaban la aparición de cuatro legendarios anillos de plata, cargados de tradición, mientras se realizaban unos trabajos de restauración en el Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil. Un conjunto monasterial en desuso situado en el municipio orensano de Nogueira de Ramuin, marcado por la leyenda de nueve obispos hacedores de milagros.
La leyenda cuenta que estos obispos, considerados santos, tenían supuestos poderes milagrosos de curación, que ejercían mediante sus anillos mágicos. Y ha sido al restaurar los restos de estos santos, cuando se ha localizado una urna en un relicario. Dentro de un compartimento se encontraban los cuatro anillos guardados en una bolsa de seda, bordada con hilos de oro. Junto a la bolsa se encontraban unos documentos y una etiqueta que rezaba:
«Estos cuatro anillos son de los que quedaron de los nueve Santos Obispos. Son los que han quedado. Los demás desaparecieron. Por ellos se pasa agua para los enfermos y sanan muchos.»
Lo interesante de la noticia es que se da la curiosa circunstancia de que la escritora María Oruña publicaba, en agosto de este mismo año, su novela «El bosque de los cuatro vientos». Una obra que ha tenido una excelente acogida y cuyo protagonista se adentraba en la búsqueda de estos cuatro anillos, justo en el lugar donde ahora han sido encontrados.
El bosque de los cuatro vientos de María Ortuña
Los medios, como era previsible, han destacado de inmediato esta increíble coincidencia, pero dejadme que os diga que esa idea está completamente equivocada. Para los que nos hemos adentrado en la escritura de novelas con un trasfondo histórico, esta circunstancia no es más que la demostración de un trabajo bien hecho de documentación. Un trabajo que, aunque reconozco que aún no he leído la obra (error que solucionaré en breve), estoy seguro que nace de un conocimiento profundo y un auténtico compromiso con su obra por parte de su autora María Ortuña.
Quizá ahora comprendáis por qué entre los «10 consejos para escribir tu propio libro que nadie te ha dado antes«, os decía en el punto 3, lo importante de la documentación y en el 4, que teníais que obsesionaros con vuestra propia obra. Ambos puntos pueden resumirse en uno sólo, que estoy seguro que Maria Ortuña comprende muy bien: «auténtico compromiso con tu obra«. Sólo de esta manera a veces la buena literatura puede resultar profética.
Hoy celebramos, el Día del Libro 2020, aunque lamentablemente en confinamiento. De entrada, pueda pensarse que éstas no son las condiciones ideales, lo cierto es que la literatura es una puerta abierta a otros mundos.
¿Puede haber una manera mejor de olvidar, nuestro circunstancial encierro en casa, que leer un buen libro?
El Día del Libro se celebra desde 1988, en que fue promovido por la UNESCO. Se escogió el 23 de abril porque coincide que este día murieron, algunos de los escritores más importantes de todos los tiempos como: Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Inca Garcilaso de la Vega, William Wordsworth o Josep Pla. Y nacieron otros grandes autores como Manuel Mejía Vallejo o Maurice Druon, entre otros.
En España se empezó a celebrar en 1926 gracias a un Real Decreto dictado por Alfonso XII, que establecía oficialmente la «Fiesta del Libro Español».
Personalmente lo celebraré como siempre leyendo y escribiendo, como no puede ser de otra manera. Y como regalo os dejo un pequeño relato, que escribí hace ya un tiempo, adaptado para la ocasión:
Un tuerto y un cojo se encuentran en una librería de viejo de un lugar indeterminado de Madrid. El frio arrecia en el exterior y el olor a polvo añejo y papel gastado inunda las innumerables estanterías del solitario establecimiento, mientras un cansino villancico entona repetitivamente su tintineante melodía.
EL TUERTO Y EL COJO, EL DIA DEL LIBRO 2020 (POR WHATSAPP)
EL TUERTO: ¿Cómo andas con esto del confinamiento?
EL COJO: Pues ya ves, buscando lectura para el Dia del Libro.
EL TUERTO: Sabía que te vería por aquí, ¿Qué libro andas buscando este año?
EL COJO: No lo tengo muy claro, ¿y tú? ¿Le has echado el ojo a alguno?
EL TUERTO: La verdad es que no, aún ando un poco despistado. Este año se han publicado cosas muy interesantes y no sé por qué decidirme.
EL COJO: Eso me pasa a mí, que no quiero meter la pata.
EL TUERTO: Igual hay que volver la vista atrás y recuperar los clásicos de toda la vida. Me apetece volver a poner la vista encima de Dickens y su Cuento de Navidad o volver a leer El Cascanueces de Hoffman o Los Cuentos de Andersen.
EL COJO: Creo que tienes razón. ¡Hay que andar con pies de plomo! Hay demasiado bestseller con exceso de promoción por algunos anaqueles.
EL TUERTO: La industria de la literatura está ciega. Promociona obras insulsas y deja pasar a su lado obras de grandes autores, que por desconocidos nadie apuesta por ellos.
EL TUERTO: Puede que lleves razón, pero aún sigo sin verlo claro.
EL COJO: ¡Anda!… Este libro no le conocía.
EL TUERTO: A ver…
EL COJO: Es gratis en Amazon hoy y mañana y se titula Sabor a tierra, creo que es lo que andaba buscando. ¿Tú cómo lo ves?
EL TUERTO: Creo que no andas desencaminado. Tiene buena pinta..
EL COJO: Por fin una obra con los dos pies en el suelo, creo que me la llevaré.
EL TUERTO: Me has abierto los ojos, yo también me la llevaré.
EL COJO: ¡Nos vemos el año que viene!.
EL TUERTO: ¡Anda con Dios!
Espero que no os moleste la sutil publicidad a mi novela: «Sabor a tierra«. Casi no se ha notado. Aprovechad que sólo quedan dos días más para que podías descubrir gratis… la verdad enterrada bajo un puñado de tierra manchada de sangre.
«Los campos de concentración de Franco» es el título de la última obra de Carlos Hernández de Miguel. Una obra que realiza una investigación exhaustiva de la represión franquista en una de sus peores expresiones; los campos de concentración.
En momentos en que el relativismo histórico intentar reescribir el pasado, de la mano de nostálgicos del régimen, obras como ésta nos devuelven a la realidad del horror vivido en nuestro país. Carlos Hernández, periodista y escritor habitual de diarios digitales como la revista Viajar y Eldiario.es, construye una obra fundamental e imprescindible para cualquier interesado en la historia de España.
En mi novela “Sabor a tierra” intenté apuntar sobre el terrible problema de las fosas comunes de nuestro país y pude comprobar como, lamentablemente, muchos españoles desconocían la dimensión real de la tragedia. Carlos Hernández logra en su obra ponernos ante el espejo del verdadero holocausto vivido en nuestro país. Escarbando en archivos municipales y militares, el autor logra acreditar 296 campos de concentración por donde pasaron entre 700.000 y un millón de españoles, que fueron torturados y sometidos a las peores condiciones inimaginables.
Trabajos forzosos, esclavitud, enfermedades y desnutrición provocaron un número de muertos casi imposible de calcular.
Estos campos de concentración (uno de los cuales como os comenté en un pasado artículo estuvo situado en el actual Campo del Rayo Vallecano), se prolongaron en algunos casos hasta el año 1966, como fue el caso de la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía (Fuerteventura), en la que se encarcelaba y «reeducaba» a homosexuales.
Lamentablemente, vivimos un momento en que el auge de partidos de extrema derecha, está recuperando la España negra, aupados en la ignorancia y la desesperación ante una sociedad cada vez más injusta e insolidaria. Esto está propiciando un auténtico intento de reescribir la historia, volviendo a blanquear y edulcorar la dictadura fascista de Franco que nuestro país sufrió durante 40 años.
Es, por eso, más importante que nunca no dejar que la verdad sea enterrada por la desinformación. Ahí es precisamente donde una obra como “Los campos de concentración de Franco” se convierte en una propuesta brillante y absolutamente clave.
No podemos dejar que nuestra historia sea olvidada porque, simple y llanamente, no podemos permitirnos que vuelva a ser repetida.
Stan Lee at the Phoenix Comicon in Phoenix, Arizona. Gage Skidmore
Stan Lee, el rey del comic de superhéroes y creador de una mitología que trasciende el mundo de las viñetas, ha muerto en un hospital de Los Ángeles a los 95 años de edad.
Su nombre real era Stanley Martin Lieber. Nació en Nueva York el 28 de diciembre de 1922, hijo de inmigrantes rumanos de origen judío. Aquella lejana Navidad, Papa Noel nos trajo un regalo muy especial: un escritor que con su pluma incendiaría la imaginación de las generaciones venideras, creando toda una nueva mitología llena de personajes inolvidables.
En la adolescencia, Stanley tuvo que buscarse la vida en un sinfín de oficios peculiares; desde vender vaqueros a escribir obituarios para el Centro Nacional de Tuberculosis e incluso ejercer de acomodador en Broadway. Sin embargo, su verdadera carrera empezaría al convertirse en ayudante en la editorial Timely Comics (con el tiempo se convertiría en la actual Marvel Comics). En aquellos años trabajar en el mundo de las historietas gráficas no era algo especialmente prestigioso. Por eso, cuando Lee, con apenas 20 años, firmó su primer relato, (de sólo dos páginas y protagonizado por el Capitán América), decidió utilizar el seudónimo de Stan Lee. Pensaba que de esa forma protegía su nombre para su posterior trayectoria como escritor. Ni siquiera podía imaginar que ya sería Stan Lee para siempre.
En los años 50 y 60, el mundo del comic americano se vio sacudido por la moral recalcitrante imperante, cayendo en una decadencia que llevó a muchos creadores a abandonar el medio. En 1960 Stan Lee era uno de ellos, convencido de dejar definitivamente Marvel Comic y harto de guiones sumamente infantiles y repetitivos con poco o nulo valor artístico. Sería su mujer, Joan (fallecida en 2017), la que en 1961 le convencería de realizar un último salto de cisne y hacer por una vez “el comic que quisiese hacer”, sin importar las censuras o modas de la época. Si se iba a ir que lo hiciese por la puerta grande.
El resultado fue la creación, junto al dibujante Jack Kirby (merecedor de un monumento aparte) de Los Cuatro Fantásticos. Había nacido un nuevo concepto de comic de superhéroes, que sería continuado con un sinfín de personajes más (Spiderman, X-Men, Hulk,…) dando lugar a lo que se llamó la Edad de Plata del comic estadounidense. A partir de aquí, se desataría la labor creativa de Stan Lee, que llegaría a convertirse en un auténtico ídolo de la cultura pop estadounidense, dejando un legado que ha llegado hasta nuestros días impactando en toda la cultura occidental.
Los Cuatro Fantásticos
Pocos creadores pueden presumir, como Stan Lee, de haber creado toda una mitología nueva, un Olimpo de personajes, que ha llegado a ser comparado, por su impacto cultural, con la mitologías politeístas de la antigüedad.
Stan Lee, el rey del comic, es una de esas personas que nos demuestran que la inmortalidad existe.
Para mí es inevitable dedicar a Stan Lee este pequeño artículo, ya que crecí leyendo sus creaciones y es, sin lugar a dudas, una de las grandes influencias que he tenido y que me han llevado a introducirme en el mundo de la literatura.
Se ha ido Stanley Martin Lieber, el hijo de inmigrantes rumanos buscavidas e imaginativo, que nunca se dio por vencido y lucho siempre por sus ideales, pero siempre tendremos a Stan Lee, el rey del comic, que nos seguirá haciendo cada día soñar sus sueños.