Inclusión forzada: Los puntos sobre las íes
Inclusión forzada: Los puntos sobre las íes

Inclusión forzada: Los puntos sobre las íes. Bienvenido adictos a la literatura. Hoy os voy a hablar de algo que está muy de moda y que afecta a muchas obras, libros, películas, series… de la actualidad. Y no es otra cosa que eso que habréis oído nombrar repetidamente como Inclusión Forzada.

Hoy he decidido daros mi opinión absolutamente sincera al respecto. Sé que muchos no estaréis de acuerdo conmigo, así que no os cortéis y espero que me expliquéis vuestros puntos de vista al respecto en comentarios.

Ante todo, y como es lógico, debemos empezar por saber qué es y de dónde sale esto de la Inclusión Forzada.

 El término «inclusión forzada» es una traducción en español del término en inglés «forced diversity», el cual significa, al pie de la letra, diversidad forzada. Entendiendo por «diversidad» el conjunto de grupos minoritarios, grupos marginados por motivo de su género, su origen étnico, su preferencia sexual u otros.

De este modo, la idea de «inclusión forzada», se puede entender como la práctica de incluir obligatoriamente, a una o varias personas de dichos grupos minoritarios, en ámbitos como los laborales, sociales, medios de comunicación (y, por supuesto, en el mundo del entretenimiento; cine, televisión, literatura). Una inclusión cuyo objetivo sería compensar la marginación social de dichas minorías.

Es algo similar a lo que también se ha venido llamando “discriminación positiva”, que, a nivel político, fomenta una serie de políticas y prácticas dentro de un gobierno u organización orientadas a aumentar la representación de determinados grupos, en función de su género, sexualidad, credo o nacionalidad, en ámbitos en los que están infrarrepresentados, como la educación y el empleo.

Pues bien, todo esto, que a priori, suena muy positivamente, arrastra tras de sí una enorme polémica, especialmente en los grandes medios audiovisuales del entretenimiento como el cine y la televisión. Últimamente, asistimos al surgimiento de movimientos que atacan sin cuartel todo lo que huele a inclusión, utilizando términos como ideología de género, propaganda progre, marxismo cultural o corrección política, entre otros.

El argumento típico para sostener estas duras críticas suele ser básicamente que una suerte de ideología progre es la que está fomentando esta inclusión forzada, convirtiéndola en un problema que está afectando la calidad de las películas, series, obras literarias y un largo etcétera.

Algunos de los ejemplos más queridos por estos defensores de las esencias son la película de «Cazafantasmas» de 2016 donde los protagonistas de la querida franquicia pasaron a ser todo mujeres.

Tampoco Disney se ha librado de las acusaciones de destrozar sus clásicos en favor de la diversidad. Unas veces por incluir besos lésbicos o parejas gays y otras por alterar la raza de algún personaje clásico. Algo que se ha notado, y mucho, en las críticas brutales que está sufriendo la película, aun no estrenada, de «La Sirenita» en imagen real. Y todo por haber tenido la osadía de haber puesto como protagonista a una mujer negra.

Otro ejemplo destacado puede ser el ataque sin cuartel de la nueva serie “Los Anillos de Poder” que realiza una nueva adaptación de algunos de los personajes de Tolkien. Una vez más, el haber incluido actores negros en algunas de las razas de los libros de Tolkien, como elfos y enanos, se considera una destrucción del auténtico espíritu de la obra.

Los grupos puristas contrarios a lo que llaman “inclusión forzada” suelen rematar sus argumentos explicando que existe una suerte de lobby, progre, feminista, LGTB, black power y a saber que más, que está imponiendo su agenda ideológica en el mundo del entretenimiento. Los más osados incluso llegan a rematar diciendo que todo obedece a un plan para acabar con la cultura occidental… En fin….

Más allá de estas elucubraciones paranoicas cabe preguntarse ¿hay algo de cierto en estos argumentos? ¿Se está sacrificando la calidad y esencias de las obras por una inclusión no natural de las minorías?

Pues mi opinión personal es que no. Sinceramente, opino que no existe un ápice de razón en ninguno de estos argumentos y esto es así porque se basan principalmente en varias falacias que conviene aclarar. Veámoslas en detalle:

1. El uso de cuotas forzadas para incluir minorías no es natural. Las minorías deberían incorporase de manera natural según evoluciona la sociedad.

Este argumento se basa en un error de base y es considerar que quienes dirigen empresas o crean productos de entretenimiento, por poner un ejemplo, contratan a su personal o diseñan sus productos teniendo en mente la capacidad de las personas, más allá de sus prejuicios personales.

Lo cierto es todo lo contrario; los prejuicios sociales contra las minorías están presentes en cada escalafón de la sociedad y tienden a perpetuarse. Solo hace falta un leve repaso a la historia para comprobar que sólo la lucha política, traducida en leyes, ha ido cambiando nuestras sociedades.

Pensar que una sociedad se va a hacer más inclusiva, plural y tolerante por el devenir de los tiempos es, en el mejor de los casos, de una candidez apabullante. Sólo la creación de leyes y normativas ha hecho que nuestras sociedades evolucionen.

2. La inclusión de minorías adultera la esencia de las obras y afecta negativamente a su calidad.

Para aclarar esta segunda cuestión, cabe preguntarse en primer lugar ¿cuál es la esencia real de las obras? Por pura lógica, si alterar la raza o el sexo de un personaje altera la esencia de una obra, eso significa que, en esas obras, su esencia recae precisamente en el sexo o la raza.

Basta volver sobre algunas de las obras más criticadas para comprobar que todo el argumento es puro artificio. ¿Es la esencia de Cazafantasmas el sexo de los protagonistas? ¿Es la esencia de la Sirenita el color de la piel de la sirena? ¿Es la esencia de la obra de Tolkien el color de los elfos o los enanos?

Este argumento es aún más sangrante cuando se usa en obras de fantasía donde los personajes son completamente imaginarios y no tiene ni siquiera sentido preguntarse por su sexo, raza o tendencias sexuales. Según estos puristas, las hadas sólo pueden ser blancas, al igual que las sirenas, los magos que salen de las botellas, o los elfos y los enanos. Curioso que todos coincidan en adjudicarles la mima raza ¿no?

Y esto me lleva al tercer argumento.

3. Todo esto obedece a un lobby progre que busca acabar con la cultura occidental.

Casi me hace daño tener que argumentar contra esta afirmación, pero ¡Qué le vamos a hacer! Vamos allá:

Empecemos con una pregunta lógica ¿Qué es eso de nuestra cultura occidental? De todos estos añorantes de los valores en declive de nuestra adorada cultura occidental parecer desprenderse que, hasta la aparición de estos terribles progres, vivíamos en un oasis de respeto a la diversidad humana y sobre todo a la calidad y esencia de las obras originales.

Veamos algunos ejemplos de ese oasis de respeto a la calidad, en el que nadie se quejaba de pervertir el espíritu de libros, películas o series:

  • ¿Cómo era el respeto al original de esas adaptaciones del Tarzán de Edagar Rice Borroughs, donde los ayudantes negros sólo decían “Sí, buana” y se despeñaban uno tras otro por acantilados sin fondo? ¿Respondía esto a la esencia de la obra?
  • ¿Cómo calificamos la utilización de actores blancos pintados de negro para simular ser de otras razas a los que, por cierto, en los doblajes en español se les adjudicaba siempre un excelente acento cubano? ¿Era eso una inclusión natural?
  • Y por nombrar alguno de los éxitos de nuestra encomiable cultura occidental en el propio Disney ¿Cómo de respetuoso con la esencia del personaje de Dumbo era representar la comunidad africana como cuervos llamando a uno de ellos casualmente Jim Crow, el mismo nombre que recibió una serie de leyes promulgadas entre 1876 y 1965, a favor de la segregación racial?

Sin embargo, por encima de todas estas consideraciones, el argumento que me parece más devastador contra esta moda de la pérdida de calidad debida a la inclusión forzada, es simple y llanamente que estas críticas se producen antes de que la película o serie en cuestión se estrene.

¿Alguien pude decirme cómo se puede juzgar una obra por un mero teaser y a veces y simple cartel y saber ya el respeto a las esencias o la calidad que tendrá el producto? Esta actitud tiene un nombre y es, simple y llanamente, PREJUICIO (y el que no me crea que simplemente busque su definición en el diccionario).

La utilización de cuotas forzadas de uno u otro tipo, puede no ser el mecanismo ideal, pero es el único que garantiza que las discriminaciones vayan desapareciendo. Si no se usan se perpetúan las discriminaciones. En cuanto a la calidad de un producto audiovisual, ésta no depende de cambiar el sexo o la tendencia sexual de un personaje o su raza, sino de la calidad de su guion, su interpretación y, en definitiva, de la realización del producto en sí.

Lamentablemente, el ser humano siempre está buscando quien le de argumentos para mantener sus prejuicios y más bajos instintos. Queremos que alguien nos diga que si no te parece bien que una mujer protagonice Depredador: La presa no es porque eres machista sino porque es inverosímil que una mujer pueda vencer a un alien. La verdad es que es tan inverosímil como que un soldado con un puñal pueda vencer a un alien con tecnología para cruzar el universo, pero, si crees ese argumento, no tienes que decirte a ti mismo que en tu interior sigue habiendo un machista recalcitrante.

Y esa es mi opinión sobre este tema que no significa que me guste más o menos una serie, película o libro, sino que me niego a prejuzgarlos. Y que considero que la inclusión no solo no atenta contra nuestra querida cultura occidental, sino que es la que hace que realmente merezca la pena.

Espero vuestros comentarios y prometo no censurar a nadie, siempre que vuestras opiniones se expresen con respeto. Dadle al like si os ha gustado, suscribíos al canal de Youtube y aquí en el blog y no olvidéis dar a la campanita para que os lleguen las notificaciones.

Os dejo, como siempre, con el video de esta semana. Hasta el próximo video artículo,

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