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Categoría: Literatura Página 12 de 41

Nos ha dejado Almudena Grandes

Nos ha dejado Almudena Grandes

Nos ha dejado Almudena Grandes. Hoy es un mal día para todos los que nos gusta la literatura. Hoy quiero dedicar una palabras a esta escritura cuya grandeza iba mucho más allá de su apellido.

Almudena Grandes fue una madrileña nacida en 1960 que lamentablemente se ha marchado con sólo 61 años. Pronto, demasiado pronto, pero aún así ha dejado tras de sí un legado inolvidable y eterno. Y no hablo sólo de sus grandes obras como Las edades de Lulú con la que obtuvo el Premio La Sonrisa Vertical, en 1989_; o sus Episodios de una guerra interminable, que comenzó a escribir en 2010 y en los que relató la resistencia antifranquista tras la Guerra Civil.

No, no hablo de su obras, que por supuesto ocupan ya, por mérito propio, un lugar de honor en los anaqueles de la historia de la literatura. Hablo de su compromiso, de su continua lucha por defender unos principios y unas ideas, de los que siempre tuvo a gala presumir. Almudena Grandes era una persona sin pelos en la lengua, cuyo ejercicio de la libertad, eso que algunos pregonan y ni si quiera entienden, es una lección para todos.

Hoy hay voces que desde la iniquidad más absoluta, por el mero hecho de no compartir las idas de Almudena Grandes, pretenden ignorarla e incluso insultan su memoria. Allá ellos, que se queden refugiados en su oscura cueva de odio, mientras Almudena se ríe desde la luz de quien de verdad entendió lo que era la verdadera libertad.

Os dejo con algunas de las mejores frases de Almudena Grandes recogidas por el canal de Youtube «Frases de la vida», porque no hay mejor manera que recordar a esta gran escritora que escuchando sus palabras.

20 Frases de Almudena Grandes | Entre la historia y las mujeres

Los antihéroes en la literatura

Los antihéroes en la literatura
Los antihéroes en la literatura

Los antihéroes en la literatura es el tema del artículo de esta semana y que os debía desde que hablamos de los héroes literarios. Sin embargo, antes de entrar en harina, dejadme disculparme porque esta semana pasada no haya habido video artículo ni aquí ni en el canal de youtube. La explicación es que se han aliado una serie de catastróficas desdichas que me han impedido llegar a tiempo con el video.

Una de ellas la podéis adivinar por mi tono de voz en el vídeo, aún tomado por la visita del famoso virus que nos tiene a todos acongojados desde hace ya prácticamente dos años. Pero, por si esto no fuera suficiente, simultáneamente mis webs fueron atacadas por simpáticos hackers, más algunas cosas más que no es momento ni lugar de comentar.

También, antes de abordar el tema de hoy, quiero comentaros una nueva iniciativa del canal a la que espero que os apuntéis todos los adictos a la literatura. En esta ocasión, ha llegado el momento de que escribáis vosotros y no yo. Quiero animaros a que me enviéis a mi correo de contacto o a través del formulario de contacto de mi web, un relato de vuestra autoría. El único requisito es que no exceda las 1000 palabras, pero la temática es completamente libre.

Estaré recibiendo estos relatos lo que queda de año. Entre todos escogeré 5 que comentaré en profundidad en uno o más video artículos para celebrar la llegada de 2022. Todos ellos tendrán un premio sorpresa por supuesto. Así que es el momento de quitaros la vergüenza a que otros os lean y abriros a la crítica. Espero vuestros relatos.

Y ahora sí, adentrémonos en la cada vez más importante figura del antihéroe. Pero ¿Cómo definiríamos este tipo de personaje?

Realmente esta palabra “antihéroe” es de uso muy reciente, en literatura se solía hablar en su lugar de “Protagonista antagónico”. Con esta denominación nos estamos refiriendo a un tipo de personaje que, aunque suele ser el protagonista de la narración y realiza actos heroicos, no lo hace con los métodos habituales de un héroe ni movido por intenciones nobles o altruistas. Es decir, se trata de un protagonista desprovisto de las habituales cualidades atribuidas a los héroes como la integridad, una moralidad intachable o incluso la perfección física.

En literatura este tipo de protagonista se hizo muy famoso en la novela picaresca, que surgió en el siglo XVI como crítica y burla de la sociedad. El Quijote de Miguel de Cervantes es un buen ejemplo, como también El Lazarillo de Tormes. Aunque quizá el culmen de este género es Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán. Escrita en 1599, narra las aventuras de su protagonista con afán moralizante y construye uno de los mayores antihéroes literarios en este Guzmán, un personaje de orígenes infames, pícaro y amoral.

A la hora de abordar los tipos de antihéroes existen muchas propuestas de clasificación. Yo os propongo aquí una muy sencilla que os puede servir para vuestros relatos, pero que es totalmente personal. Veamos los tipos de antihéroes:

1. Arrepentido

Suele ser un personaje de pasado oscuro que, ante una situación inesperada, o simplemente por cansancio o hartazgo con su vida vacía, opta por actuar de forma heroica en busca de redención. Este personaje es ideal para construir historias de crecimiento personal, donde el protagonista cambie a la vez que la historia encontrándose a sí mismo.

El personaje de Solomone Kane de Robert E. Howard es un gran ejemplo de este tipo de antihéroes. Con un pasado de asesino y guerrero, arrepentido inicia el camino de la Fe dispuesto a no volver a matar. Algo que le resultará muy complicado.

2. Vengador

Se trata de un personaje que, ante una situación de injusticia contra él mismo o alguien de su entorno, decide emprender el camino de venganza. Lo que le lleva a convertirse en héroe muy a su pesar. Suele ser el protagonista escogido para historias repletas de acción y aventura.

La famosa saga cinematográfica de John Wick es un ejemplo perfecto de antihéroe vengador. En este caso, la furia del protagonista se despierta cuando irrumpen en su casa, roban su antiguo coche (un Mustang del 69) y matan a su perro, que era un regalo de su mujer recién fallecida…

3. Cínico

Suele ser un personaje harto de todo, que se considera a sí mismo sin nada que perder. Aunque actúe de forma desenfadada, suele estar deprimido y completamente decepcionado por el mundo que le rodea. Su falta de miedo le convierte casi sin querer en protagonista de acciones que a la postre resultan heroicas. Este personaje da pie a historias más reflexivas y mordaces, donde el cinismo del protagonista puede aprovecharse para realizar una crítica sobre algún tema que nos interese especialmente.

La reciente serie de Loki de Marvel utiliza este tipo de enfoque, convirtiendo al rey del engaño en un personaje cínico e irreverente que, en el fondo, lucha contra su propia soledad…

4. Pícaro

Es el personaje que hemos comentado antes. Normalmente de origen miserable y criado en la amoralidad, no duda en recurrir a todo tipo de argucias y trucos para conseguir sus fines. Sin embargo, en el fondo, se trata de un personaje de buen corazón, al que es el entorno el que realmente le ha llevado a su forma de actuar. Es un personaje perfecto para la comedia y la sátira y, sobre todo, para construir historias con ánimo moralizante.

Sin volver al siglo XVI, tenemos al personaje de Jack Sparrow, de la saga de Piratas del Caribe, que personaliza de forma perfecta al truhan, pícaro y sinvergüenza que, en el fondo, está bien intencionado.

Más allá de esta clasificación podemos sacar algunas conclusiones sobre una serie de características propias del antihéroe, que es conveniente manjar y combinar con soltura para crear estos personajes con solvencia.

  1. “Tienen un código moral propio”.
    Aunque un antihéroe no sigue la moral tradicional y puede resultar incluso amoral, debe sin embargo mantenerse fiel a un código de comportamiento propio. El personaje de The Mandalorian, por ejemplo, sigue de forma rigurosa las normas de su clan, a pesar de ser en un principio un simple mercenario.
  2. No respeta la ley.
    El antihéroe no ve la ley como una barrera infranqueable sino como algo maleable para modificar según sus intereses. Igual puede actuar dentro que fuera de la ley si lo ve necesario. En V de Vendetta de Alan Moore, el protagonista enmascarado no duda en saltarse la ley e incluso convertirse en terrorista para denunciar una sociedad que considera injusta.
  3. Tiene un pasado oscuro.
    En el fondo todo antihéroe o ha sido un villano con anterioridad o ha estado apunto de serlo. En todo caso, el pasado no es algo de lo que se sienta orgulloso. El personaje de Wolverine en los XMen arrastra un pasado de crímenes del que nunca termina de escapar del todo.
  4. Puede ser un personaje asocial con nula capacidad comunicativa, o depresivo y solitario, puede que incluso acomplejado por algún problema físico.
    Todas estas barreras le convierten en alguien que no cree en la sociedad y que, además, se considera al margen de ésta. La futura película Morbius de Marvel, tiene como protagonista a un doctor desahuciado y con nulas capacidades sociales, obsesionado con la búsqueda de una cura para su enfermedad.

Lógicamente no todo antihéroe reúne todas estas características, sino que suele ser el resultado de una combinación de ellas. Así que lo ideal es combinarlas para crear vuestro antihéroe ideal. Y cómo siempre, para lograr esto, os dejo finalmente cinco consejos que espero que os ayuden a crear vuestros antihéroes.

1. Sorpresa

Es interesante cuando se quiere introducir un antihéroe en una historia, jugar con la sorpresa del lector. Puede funcionar muy bien presentar un supuesto protagonista y que éste ceda su lugar protagónico a un antihéroe escondido en el relato.. Conseguir que no se lo espere el lector debe ser nuestro objetivo.

Por poner un ejemplo donde se consigue este efecto, en Watchmen de Alan Moore, es al final de la historia cuando el personaje más despreciable de todos los protagonistas Rorschach, se revela como el auténtico héroe de moral inquebrantable.

2. Marco moral limitado.

Los antihéroes no siguen las leyes morales habituales, pero, como hemos visto, tienen su propio marco moral. Pues bien, hay que tener mucho cuidado con qué marco moral le ponemos a nuestro antihéroe. Si nos pasamos de manga ancha y lo hacemos demasiado inmoral puede resultar irrecuperable para la historia. Y, lo que es peor, hacer que el lector no se identifique en absoluto con él.

Un personaje que juega en este límite es Deadpool, donde los guionistas hacen maravillas para no traspasar esta línea tan sutil y, aún así, crear un personaje al borde de la total inmoralidad.

3. Ambigüedad

Jugar con la ambigüedad siempre es buena idea y en el caso de los antihéroes es además obligatorio. Si consigues que el lector se plantee sus propios valores morales en algún momento, tienes el éxito asegurado.

Por ejemplo, en la famosa serie La casa de papel, los televidentes llegan a identificarse con los ladrones como los héroes y la policía como los villanos, haciendo que sus robos se vean como un acto de rebeldía contra un sistema corrupto.

4. Motivación

Abundando en lo anterior, el mejor método para conseguir esa ambigüedad moral en tu antihéroe es motivarlo de manera profunda. Sus razones para actuar, por fuera de las normas sociales habituales que estén, deben ser comprensibles para el lector. Hay que conseguir que éste se identifique con las motivaciones de nuestro antihéroe.

En la serie The Boys la violencia de los protagonistas se justifica ante la completa brutalidad y desprecio con la que actúan los supuestos héroes oficiales.

5. Evolución

Como siempre la creación de personajes lineales o planos es un error y en un antihéroe aún más.  Este tipo de personajes deben dudar, cambiar de opinión y en definitiva emprender su propio camino de evolución a lo largo de la historia, en el que encontrarse consigo mismos como héroes.

En la fantástica serie Killing Eve, la relación entre la asesina en serie y su perseguidora va pasando por distintas fases lo que enriquece enormemente un relato.

Y hasta aquí al video artículo de hoy. Volveremos con más temas heroicos que aún nos quedan por abordad como “el camino del héroe”, así que continuará…

Como siempre, espero vuestros comentarios y, como os comenté al inicio del artículo, mandadme vuestros relatos de no más de 1000 palabras de aquí a fin de año. Prometo comenzar el 2022 comentado los cinco que más me hayan gustado, que, además, tendrán premio seguro.

Dad un like, si os ha gustado, y suscribíos al blog y al canal de youtube, sin olvidar dar a la campanita para que os lleguen las notificaciones. Os dejo con el video artículo  y hasta la semana que viene.

Antiheroes. Cómo crearlos y cómo usarlos de la manera correcta en cualquier historia.
Los antihéroes en la literatura

Los misterios de Agatha Christie

Los misterios de Agatha Christie

Los misterios de Agatha Christie. Bienvenidos adictos a la literatura a una nueva entrega de Misterios de la Literatura. Esta semana os traigo un enigma real, que unió ficción y realidad, alrededor de la dama del misterio: Agatha Christie. Hoy vamos a hablar de la extraña desaparición de esta inolvidable escritora, que trajo de cabeza a la sociedad británica durante más de once días.  Y al final del video os hablaré de otro misterio mucho más desconocido de la escritora que seguro que no conocéis.

Debo confesaros que para mi Agatha Christie fue y sigue siendo una de mis autoras favoritas en el campo del thriller, donde la considero la gran maestra del siglo XX. Por eso sumergirme es su biografía y misterio me emociona esta semana especialmente.

Puede que los lectores más jóvenes penséis que no es una autora tan importante en la actualidad, ya que sus obras no son las más difundidas en los medios últimamente. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Para que os hagáis una idea de su enorme repercusión internacional basta saber que El Libro Guinness de los Récords calificó a Christie como la novelista que más obras ha vendido de todos los tiempos. Se le calculan unas ventas de dos mil millones de copias de sus obras, solo por detrás de las obras de William Shakespeare y la Biblia. También se la considera una de las autoras individuales más traducidas de todos los tiempos con traducciones al menos a 103 idiomas. Su obra El asesinato de Roger Ackroyd fue elegida, en 2013, como la mejor novela de crimen de todos los tiempos por 600 miembros de la Asociación de Escritores de Crimen. No es de extrañar que se concediese el título de Dama comendadora de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II.

Pero ¿quién era realmente Agatha Christie y qué misterio envuelve su vida?

Agatha Mary Clarissa Miller (conocida universalmente por su pseudónimo Agatha Christie) nació el 15 de septiembre de 1890 en el seno de una familia de clase media alta en Torquay, Devon, al sudoeste de Inglaterra. Su madre fue Clara Boehmer, originaria de Belfast y su padre Frederick Alvah Miller, un agente de bolsa estadounidense bien posicionado. Tuvo dos hermanos, Margaret y Monty, bastante mayores que ella.

Agatha Christie tuvo una infancia feliz y acomodada. Recibía clases particulares en su propia casa y su familia incluso realizaba frecuentes viajes al sur de Europa en vacaciones. La pequeña Agatha demostró pronto sus excepcionales capacidades cuando fue capaz de aprender a leer a la edad de cuatro años a pesar de que su madre creía que no debía hacerlo hasta los ocho. También aprendió música siendo capaz de tocar la guitarra y la mandolina.

Sus primeros contactos con el mundo del misterio provienen de las creencias esotéricas de su propia familia. Aunque eran de tradición cristiana, esto no impedía que ella y sus hermanos se criasen en la creencia de su madre Clara era una psíquica con percepciones extrasensoriales.

Agatha fue desde pequeña una lectora voraz que consumía con rapidez libros infantiles de aventuras y misterio. Pronto pasó a leer también versos surrealistas de autores como Edward Lear y Lewis Carroll.

Su padre murió en noviembre de 1901 a la edad de 55 años, lo que puso en serio peligro la economía familiar. Aquello, como ella misma reconoció, marcó el final de la infancia de Agatha Christie. Con sólo once años comenzó a recibir una educación formal en la Escuela de Niñas de la Señorita Guyer en Torquay, siendo trasladada en 1905, a París, donde estudió en tres insituciones; Mademoiselle Cabernet, Les Marroniers y la de la señorita Dryden.

En esta época estudió piano y canto con la intención de convertirse en cantante profesional. Desafortunadamente para ella y afortunadamente para nosotros, ya que ganamos una gran escritora, esta vocación demostró tener poco recorrido y en 1910, tras descubrir que su madre estaba enferma, se trasladó junto a ella a El Cairo, en busca de un clima benigno. Fue allí, durante los tres meses en que se alojó en el Gezirah Palace Hotel, donde visitó monumentos egipcios antiguos como la Gran Pirámide de Giza, plantándose la semilla de su amor por la arqueología que marcaría posteriormente toda su obra.

Tras su regreso a Gran Bretaña se despertaría de forma definitiva su vocación literaria comenzando a escribir sus primeras obras. Al principio eran cuentos e historias cortas con tintes esotéricos que tuvieron poca o nula repercusión. De hecho, tuvo tantos problemas para publicar que en un principio pensó que la escritura no sería su futuro profesional.

En 1914 se casó con el piloto de aviación Archibald Christie (del que tomaría el apellido para su famoso pseudónimo). Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial ambos colaboraron en la guerra, Archibald como piloto en Francia, y Agatha atendiendo a heridos como voluntaria en el hospital de Torquay. En su desempeño como enfermera, profesión a la que definió como “uno de los trabajos más gratificantes que cualquiera pueda tener”, adquirió importantes conocimientos en medicina y farmacología que utilizaría posteriormente en sus obras.

Tras el final de la guerra los Christie se instalaron en un departamento en el número 5 de Northwick Terrace al noroeste de Londres. Allí Agatha Christie se aficionó a los relatos detectivescos, especialmente después de leer La dama de blanco y La piedra lunar de Wilkie Collins, así como las primeras historias de Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle. Tras esto, crearía su inolvidable personaje detective Hércules Poirot, en su primera novela policíaca, El misterioso caso de Styles. Lo describía como un exoficial de la policía belga que se había refugiado en Gran Bretaña después de la invasión alemana en Bélgica, conocido por sus «magníficos bigotes» y su cabeza en forma de huevo.

Aunque en un principio no tuvo una gran acogida, lo cierto es que con el tiempo se convertiría en uno de los personajes más inolvidables de la literatura de todos los tiempos.

En 1926 con Agatha Christie en la cima de su carrera se produjo el episodio más extraño de su carrera, del que hablaremos hoy en profundidad. Tras una discusión con su marido, en la que éste le confesó su infidelidad con otra mujer, Nancy Neele, por la que le solicitaba el divorcio, Agatha Christie protagonizó una de las desapariciones más extrañas de la historia. ¿Qué ocurrió realmente? Te lo contaré al final del artículo así que paciencia.

Los Christie se divorciaron en 1928, Archie se casó al poco tiempo con Nancy Neele y Agatha recibió la custodia de su hija Rosalind.

En 1930 Agatha Christie, tras un breve noviazgo, se casó con con el arqueólogo Max Mallowan, a quien acompañó en todos sus viajes a Irak y Siria, aficionándose con el de forma definitiva a la arqueología. Sus múltiples viajes con Mallowan tuvieron una importante influencia sobre varias de sus novelas ambientadas en el Medio Oriente. También daría lugar en esta época a otros de sus grandes personajes, la inolvidable Miss Marple, una solterona chismosa que extrae de lo observado en su pueblo natal.

Lamentablemente, Agatha Chritie tuvo que vivir también, junto a su nuevo marido, la Segunda Guerra Mundial. Como hiciese en la anterior, volvió a colaborar, trabajando en El Cairo, Christie, en la farmacia del University College de Londres, donde adquirió aún más conocimientos sobre los venenos, que le sirvieron de nuevo para sus siguientes novelas.

Tras la guerra, Agatha se volcó en su actividad como autora teatral, con obras como La ratonera o Testigo de cargo. La primera, estrenada en 1952, se representó en Londres ininterrumpidamente durante más de veinticinco años; la segunda fue llevada al cine en 1957 en una magnífica versión dirigida por Billy Wilder.

A partir de los años 70, la salud de Agatha Christie se deterioró considerablemente, aunque continuó trabajando. Algunos investigadores canadienses manifestaron su opinión de que Christie pudo haber padecido mal de Alzheimer o demencia senil en sus últimos años. Falleció de causas naturales el 12 de enero de 1976 a los 85 años, en su residencia Winterbrook House de Wallingford, Oxfordshire. Como una curiosa casualidad, de esas que no dejan de ser realmente extrañas, se da la circunstancia de que la única hija de Christie, Rosalind Margaret Hicks, murió el 28 de octubre de 2004 a la misma edad y de las mismas causas que su madre.

Y ahora sí, llega el momento de abordar el misterio de la desaparición de Agatha Christie cuando en 1926, Agatha Christie desapareció de su casa durante 11 días, provocando una conmoción total en el Reino Unido y una de las búsquedas de desaparecidos más grandes que había visto jamás aquel país.

Todo sucedió el 3 de diciembre de 1926. Tras discutir con su marido en aquel momento, Archibald Christie, a eso de las 21:45, Agatha salió de su casa de Berkshire a bordo de su coche, un Morris Crowley, después de indicarle a su secretaria que se dirigía a Yorkshire a pasar la noche. Unas horas más tarde su vehículo apareció abandonado en Newlands Corner, muy cerca de un lago, con restos de sangre en su interior, el abrigo y el carnet de conducir de la escritora. Sin embargo, no había el menor rastro de ella.

La noticia llegó inmediatamente a los periódicos, donde sus seguidores comenzaron a bombardear las redacciones con cientos de cartas exigiendo saber su paradero. Se llegó incluso a ofrecer 100 libras (en la época una fortuna) por cualquier información sobre su paradero. Incluso, el ministro de Interior británico llegó a presionar a Scotland Yard para que intensificase la búsqueda, debido a la presión pública.

Durante 11 días se llevó a cabo una operación policial sin precedentes en Gran Bretaña. Mil agentes de policía, más de 15.000 voluntarios organizados, varios aviones y una cantidad indeterminada de espontáneos se sumaron a la búsqueda infructuosa de Agatha Christie. Sin embargo, la búsqueda no dio ningún resultado. El propio Sir Arthur Conan Doyle, el padre de Sherlock Holmes, aficionado a la parapsicología, usó un guante de Agatha Christie para entregárselo a una medium en busca de alguna pista. Sin embargo, nada dio resultado, Agatha Christie se había esfumado sin dejar rastro alguno.

La sorpresa surgió el 14 de diciembre de 1926 cuando una paciente registrada como Nancy Neele, del Swan Hydropathic Hotel en Harrogate, relativamente cerca del lugar en el que había dejado el coche Agatha Christie, fue identificada como la escritora. Sin embargo, ésta no sabía quién era ni por qué estaba allí y tampoco fue capaz de reconocer a su marido cuando este llegó a su encuentro. Tras varias semanas de tratamiento, Agatha Christie recuperó la memoria, aunque nunca pudo explicar qué había ocurrido en aquello misteriosos 11 días.

Una primera explicación fue que había sufrido lo que llaman un episodio de fuga psicogénica, una especie de crisis nerviosa, ocasionada por su propensión a la depresión agravada por la muerte de su madre a principios de año y las infidelidades de su marido. De acuerdo a esta hipótesis, Agatha Christie podría haber estado tan desorientada que incluso habría sido incapaz de reconocerse a sí misma en los periódicos. Esta explicación no convenció mucho a la opinión pública de la época que lo achacó todo a un truco publicitario de la escritora. Aunque realmente, esto parece bastante absurdo ya que, si algo no necesitaba Agatha Christie, debido a su fama, era publicidad. De hecho, lo ocurrido no fue precisamente positivo para su carrera.

Sin embargo, no hace mucho surgió una nueva teoría de uno de los biógrafos más conocidos de la escritora, Andrew Wilson.

Según éste, Agatha Christie estaba deprimida tras descubrir la infidelidad de su marido y que éste pretendía divorciarse. De hecho, su marido pretendía irse el mismo fin de semana de su desaparición con Nancy Neele, su amante. Esto llevó a Agatha Christie a tomar la decisión de suicidarse. De acuerdo a la versión de Wilson, subida en su Morris Crowley comenzó a recorrer carreteras rurales inglesas sin un rumbo correcto, hasta que vio un árbol que le parecía adecuado para sus fines. Con un escalofrió de determinación, apretó el acelerador y sujetó con fuerza el volante, dispuesta a estrellarse y acabar con su vida… pero en el último segundo se arrepintió. El Morris se salió de la calzada con un zigzagueo, apenas rozando el árbol lo suficiente como para dejar unas marcas en la carrocería, hasta detenerse en la zanja donde más tarde apareció.

Agatha Christie resultó magullada, aunque no herida de gravedad. Desorientada y confusa sin saber qué hacer, debió caminar durante horas en medio de la noche helada, hasta tomar la decisión de desaparecer por un tiempo hasta que se aclarasen sus ideas. En una muestra de ironía decidió inscribirse en el hotel donde fue encontrada como Nancy Neele, precisamente el nombre de la amante de su marido.

Tras 11 días escondida del huracán mediático, uno de los empleados la reconoció y avisó a la policía. Agatha Christie inventó entonces su supuesta amnesia ante la incómoda situación, para no tener que confesar sus problemas conyugales.

Existe, no obstante, otra teoría, que choca con la de Wilson, y que parece más cercana a una de las novelas de la propia autora. En esta ocasión el motivo detrás de la desaparición de la autora sería conseguir que su marido fuese acusado de asesinato. De esta manera Agatha Christie impedía que el futuro matrimonio de su marido con Nancy Neele pusiese en peligro, no sólo su fortuna personal, sino la custodia de su propia hija. También se suele añade al cocktail el problema que suponía la gestión de los derechos de autor que en ese momento ya generaba la marca Agatha Christie, y que le corresponderían a él como administrador legal de la menor en caso de que la escritora desapareciera. Una teoría un tanto rebuscada pero que la verdad es que sería un excelente guion para una de las novelas de la autora.

Y, como os prometí al inicio del este video artículo, como colofón os traigo un nuevo misterio de Agatha Christie que seguro os asombra ¿sabías que la escritora fue investigada por el MI5 por miedo a que revelases secretos de estado?

Pues sí, el problema fue debido a una novela titulada “N o M”. En ella, el dúo de detectives Tommy y Tuppence, el matrimonio Thomas y Prudence Beresford, se dedicaban a rastrear a espías alemanes en Gran Bretaña. El problema es que en la historia estos detectives conocían a un tal Mayor Bletchley, un viejo oficial del Ejército indio que quería saber todo lo que realmente estaba sucediendo en la guerra.

Lo que preocupó al servicio secreto ingles fue que precisamente un equipo de trabajo en Bletchley Park había quebrado el código alemán de la máquina Enigma y gracias a eso los oficiales británicos sabían lo que planeaban los alemanes.  A esto se sumaba que Agatha Christie era amiga cercana de Alfred Dilwyn “Dilly” Knox, un experto británico en ruptura de códigos.

La conclusión parecía clara Agatha Christie podía estar al tanto del secreto mejor guardado de la Segunda Guerra Mundial. Un secreto que era vital que no saliese a la luz para que los alemanes siguieran creyendo que el código Enigma era totalmente irrompible.

Aunque Knox aseguró al MI5 tras ser interrogado que no había revelado nada a la escritora, éste fue presionado para que la interrogara en secreto. Para conseguirlo la invitó a su cabaña en Courn’s Wood, evitando que la propia Agatha Christie o la opinión pública pudiese montar un escándalo al enterarse de que la policía sospechaba de ella.

Fingiendo una conversación trivial mientras tomaban el té, Knox le preguntó por qué había elegido nombrar al personaje de su novela con el nombre de Mayor Bletchley. Ella respondió: «¿Bletchley? Querido, un día quedé atrapada en ese lugar mientras viajaba en tren desde Oxford a Londres y se me ocurrió ponerle ese nombre a uno de mis personajes».

Al parecer todo se había debido a una de esas extrañas casualidades que suelen perseguir a los escritores.

Y hanta aquí el misterio literario de esta semana. Como siempre os digo comentad y participad aquí o siguiéndome en mis redes sociales. Y, ya sabéis suscribiros y dad a la campanita para que os lleguen las notificaciones. Os dejo con el correspondiente video artículo en el canal de youtube.

Los héroes en la literatura

Los héroes en la literatura
Los héroes en la literatura

Los héroes en la literatura es un tema imprescindible que cualquier adicto a la literatura o futuro escritor debe conocer. Si hay un personaje fundamental en novelas y obras literarias es la figura del héroe. Una figura que debemos comprender para poder utilizarla en nuestras obras con soltura. Hoy veremos en este nuevo video artículo qué es y cómo construir la figura del héroe, de forma que se convierta en ese personaje magnético que atrape a nuestros lectores. Así que lancémonos a la aventura heroica de la literatura.

Lo primero que necesitamos es entender qué es exactamente un héroe o heroína. Si atendemos al origen de la propia palabra “héroe”, Los pueblos prehistóricos indoeuropeos llamaban «seros» a aquellos que les daban protección. Mil años después, surgió entre los aedos griegos (los cantores de hazañas épicas, como tal vez fuera Homero) la figura mítica del héroe, un personaje generalmente emparentado con los dioses, como Aquiles o Eneas, al que llamaron “heros”. La palabra fue adoptada en latín por Virgilio como heros, con la denotación de un semidiós, hijo de un mortal con una diosa, pero Cicerón aplicó el vocablo a los hombres célebres de su tiempo. Y de aquí paso con el tiempo al castellano adoptando la forma y acepción moderna.

En general, hoy en día consideramos como tal a una persona dotada o no de cualidades especiales que es capaz de realizar algún tipo de proeza o hazaña.  Normalmente se trata de una figura valerosa que defiende una causa altruista y, en cierto modo, se convierte en un modelo moral a seguir e imitar por el común de los mortales.

En literatura existen distintos tipos de héroes, según las características que le adjudica el autor. Veámoslos:

1. Héroe mitológico

En la mitología antigua se utilizó el término “héroe” para definir a aquellos seres descendientes de un dios y un humano, es decir, semidioses. En términos generales, es una especie de deidad menor, que puede ser mortal o inmortal derivado de su origen mitad dios y humano, o incluso puede ser una figura que ha alcanzado el estado divino después de la muerte.

Este tipo de personajes son ideales si quieres evocar las grandes historias de la mitología o crear tus propias mitologías literarias.

Por poner un ejemplo, uno de los más conocidos famosos semidioses es Hércules. Nacido de Zeus y Alcmena, realizó 12 grandes trabajos a lo largo de su vida que le permitieron convertirse en dios e ir al Olimpo tras su muerte.

2. Héroe trágico

Es un tipo de héroe propio de las tragedias clásicas y que se caracteriza por su bondad y atributos heroicos.  El problema es que suele terminar decisiones erróneas, aunque siempre con motivado por buenas intenciones, que le llevan al fracaso final.

Este tipo de personajes es perfecto para lograr evocar un gran dramatismo y levantar la emoción del lector o espectador.

Un ejemplo moderno sería la novela Alguien voló sobre el nido del cuco del autor estadounidense Ken Kesey. Su protagonista, Randle McMurphy finge estar loco para cumplir una condena por agresión. Con su carácter rebelde e idealista desafía a la cruel enfermera Ratched, dando esperanza a sus compañeros en el hospital mental. Sin embargo, sufrirá un final trágico que no pienso contaros para que os leáis la obra o por lo menos veáis la película.

3. Héroe épico

Este tipo de héroes suele ser el protagonista de grandes epopeyas y gestas casi increíbles, gracias a poseer no sólo una noble motivación, sino también un gran valor y cualidades físicas destacadas. Gracias a esto supera grandes obstáculos y logra triunfar en lo que parece imposible.

Obviamente este tipo de personaje es ideal para plantear historias épicas y grandes gestas llenas de aventura y emoción.

Una novela clásica donde su protagonista es un héroe épico por excelencia es la famosa “Ben-Hur: A Tale of the Christ” de Lewis Wallace. Con un trasfondo bíblico esta película narra un verdadero “viaje del héroe” donde su protagonista consigue alzarse sobre las pruebas que la dura vida en la Judea tomada por los romanos va interponiendo en su camino. Un auténtico viaje iniciático del héroe.

4. Héroe romántico

Este tipo de héroe alcanzó su máximo protagonismo en las obras surgidas durante el Romanticismo. Suele ser un personaje inconformista, introspectivo y solitario, que muchas veces posee talentos artísticos. Se caracteriza por un profundo idealismo. Normalmente se suele utilizar como protagonista de historias dramáticas y románticas y permite crear textos más reflexivos y profundos.

Un ejemplo podría ser el personaje de Edmundo Dantés de la novela “El conde de Montecristo” de Alejandro Dumas. Dantés es capaz de escapar de la más terrible de las cárceles y cruzar tierra mar y aire para recuperar la mujer que ama y vengarse de quienes se la arrebataron.

5. Superhéroe

En este caso estamos ante un tipo de héroe bastante moderno, se trata de un personaje que posee poderes extraordinarios y que decide dedicar estas cualidades sobrehumanas de forma altruista en defensa de la propia humanidad.

Estoy seguro que la mayoría de vosotros asociáis este tipo de personaje a los comics de Estados Unidos, sin embargo, en realidad el concepto de superhéroe se originó en la literatura.

Aunque dedicaré un video artículo completo a los superhéroes y su verdadero origen literario, merece la pena comprender que este tipo de personaje es una evolución del héroe mitológico. Lo que se ha hecho es sustituir su origen, producto de nacer de un dios y un humano, por otros orígenes más variopintos, como accidentes científicos, intervenciones alienígenas y demás. De hecho, algunos superhéroes modernos como Thor o Hércules, siguen siendo os semidioses originales sólo que adaptados a la cultura actual.

Como muestra de que los superhéroes surgieron en el mundo literario para dar luego su salto definitivo a las viñetas y ahora al cine, nada más ilustrativo que la novela “Gladiator” de 1930 del autor Philip Wylie. Para quien no las conozcáis es, aunque nunca lo reconocieron, la fuente original en que Jerry Siegel y Joe Shuster se basaron para crear, ni más ni menos que a Superman. En ella se narra la historia de Hugo que, fruto de los experimentos de su padre, desarrolla capacidades extraordinarias, como fuerza y velocidad sobrehumanas y una piel a prueba de balas.

Por último, como escritores que somos es importante que aprendamos a crear a los héroes de nuestras historias con solvencia. Por eso, independientemente del tipo de héroe que decidáis usar, os dejo cinco consejos que os pueden ayudar. Vamos a ello:

  1. Aunque hay excepciones como el Zorro o Batman, que son personas ya adineradas y famosas antes de iniciar sus aventuras heroicas, es mejor crear personajes, que sean en un principio completamente normales, antes de convertirse en héroes. Esto hace que el lector se identifique más con ellos. Un buen ejemplo es el personaje de Indiana Jones que es un profesor normal, un tanto adorado por sus alumnas, hasta que la aventura le llama.
  2. El héroe siempre debe actuar en favor de la justicia y de forma altruista. En este sentido funciona muy bien crear un entorno donde la injusticia se contraponga de forma absoluta a los ideales del héroe. Recordad la ciudad Gotham, llena de corrupción y degradación moral, donde se desarrollan las aventuras de Batman.
  3. Abundando en lo anterior, el héroe debe tener una moralidad intachable, sabiendo distinguir sin dificultad entre lo que está bien y está mal. Aunque es interesante someter al héroe a momentos de duda, en que sus principios se tambaleen, al final siempre debe tomar la decisión correcta. Y por supuesto debe estar dispuesta a arriesgar su propia vida para hacer lo que cree correcto.
  4. Siempre debe haber un enemigo claro del héroe. Puede ser un personaje real, un villano, o un entorno o situación, ante el cual éste se vea obligado a actuar. Recuerda la gran importancia del antagonista que ya os comenté en un video artículo anterior. ¿Qué sería de Batman sin el Joker?
  5. Aunque el héroe debe ser capaz de salir airoso de cualquier situación, es interesante dotarle de algún tipo de inseguridad o “talón de Aquiles”. Una situación, una vulnerabilidad física o un dilema moral del que le sea mucho más complicado zafarse. Esto hará el personaje mucho más realista y humano. En una palabra, la famosa kriptonita de Superman sin la que el personaje sería simplemente un Dios, quitándole todo el interés.

Nos quedan muchas cosas en el tintero que creo que merecen video artículos aparte como “el viaje del héroe” y, por supuesto, la interesantísima y muy de moda figura de “el antihéroe”. Les dedicaré pronto artículos así que dejadme vuestras ideas y opiniones en comentarios. Prometo contestaros a todos.

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Los héroes en la literatura. Cómo crearos y manejarlos de la forma adecuada.
Los héroes en la literatura

10 libros malditos que no deberías leer

10 libros malditos que no deberías leer
10 libros malditos que no deberías leer

10 libros malditos que no deberías leer y que harán que entiendas realmente el auténtico poder de la literatura. Esta semana, en Misterios de la Literatura , os traigo una recopilación de los libros más peligrosos de la historia. Algunos de ellos sumidos en la mitología, pero otros muy reales y mortales como veremos a continuación.

No os los perdáis, pero tampoco corráis a buscarlos a ninguna librería….

1. El Libro de Thot

Tenía que empezar por este libro irremediablemente. Espero que me perdonéis, pero no puedo evitar sentir debilidad por esta misteriosa obra. Lo cierto es que le debo mucho, ya que tuve la oportunidad de estudiarla en profundidad para la realización de una de mis novelas titulada precisamente “El libro de Toth”.

Lejos de lo que podáis pensar no es un libro ficticio, sino de un texto muy real del Antiguo Egipto, que se nombra en diversas tradiciones y cuyo autor es el dios Thot, considerado el señor de la sabiduría y del conocimiento y el Dios que enseño la escritura a los hombres.

La primera referencia al texto aparece en el Papiro de Turis, publicado en París a finales del siglo XVIII, donde se describe el intento de asesinato de un faraón a través de la invocación de fórmulas mágicas extraídas del misterioso Libro de Thot.

Posteriormente, a disposición de Kaumás, hijo de Ramsés II. Se consideraba que este libro enseñaba a descifrar y dominar los secretos de la tierra, el mar, el aire y los cuerpos celestes. Asimismo, confería la facultad de asimilar el idioma de los animales; devolver la vida a los muertos y obrar sobre mentes distantes y cercanas.

Posteriormente, la figura del dios Thot pasaría a dar lugar al dios Hermes griego y sus enseñanzas evolucionarían hasta convertirse en la base que daría lugar al hermetismo. En este sentido no se puede descartar la relación del Libro de Toth con otra obra misteriosa de la literatura “La tabla esmeralda” de Hermes Trimegisto, un tratado alquímico que supuestamente permite revelar el secreto de la sustancia primordial y sus transmutaciones.

Curiosamente también se ha atribuido al libo de Thot el origen del Tarot moderno.

2. El libro de Dzyan

Cuando os hablaba de Lovecraft, ya os nombraba esta obra como una de sus fuentes fundamentales, de hecho, hace referencias claras en “El morador de las tinieblas”. También la utilizaron, posteriormente, otros escritores que se han adentrado en los Mitos de Cthulhu.

Está considerado el libro más antiguo del mundo y es un supuesto texto de origen tibetano. Sus autores habrían vivido en la tierra hace millones y millones de años. Se dice que contiene «Las Estancias de Dzyan», que sirvió de base para «La doctrina secreta», una de las obras fundacionales del movimiento teosófico de la escritora Helena Petrovna Blavatsky.

Blavatsky afirmaba haber visto un manuscrito del Libro de Dzyan, mientras estudiaba la tradición esotérica en el Tíbet. Ella afirmó que este y otros manuscritos antiguos estaban a salvo de los ojos profanos por los iniciados de una Fraternidad Oculta. También decía que el libro se encuentra en la Gran Biblioteca Universal, la cual se encuentra a más de 250 metros de profundidad en el Himalaya, siendo propiedad del Rey del Mundo, nadie puede tener acceso a este libro.

Toda una suerte que ella si pudiese acceder a él. Lo cierto es que, a diferencia del Libro de Thot, la existencia real del libro de Dzyan no es ni muchísimo menso algo que pueda constatarse, más bien parece que se trata de una mera obra mitológica salida de la imaginación desbordada de Blavatsky.

3. El Necronomicón

Del Necronomicón ya hablamos en el artículo “Misterios de Lovecraft” (leed el artículo no seáis vagos). Como allí os explicaba, se trata de una obra ficticia nacida de la imaginación bien documentada de H. P. Lovecraft. Esto, sin embargo, no quita un ápice de mérito al hecho de que Lovecraft lo crease con tal realismo que ha hecho y sigue haciendo que muchas personas duden de su autenticidad.

4. Excalibur

L. Ron Hubbard, fue un escritor estadounidense de libros de ciencia ficción y fantasía y el fundador de la Iglesia de la Cienciología. Pues bien, a mediados de 1938, después de una experiencia cercana a la muerte que duró más de 8 minutos, escribió supuestamente su obra “Excalibur”, basándose en su experiencia. Y digo supuestamente porque jamás se publicó y, según el propio autor, sólo se hicieron algunas copias que éste regaló a sus amigos.

Supuestamente, la obra respondía todas las grandes cuestiones de la humanidad y podía revolucionar el mundo más aún que la propia Biblia. La única pega es que quien leía la obra se volvía irremediablemente loco o cometía suicidio, motivo por el que los afortunados amigos de Hubbard que recibieron su obra terminaros sus días internados en psiquiátricos.

Obviamente, el manuscrito se convirtió posteriormente en parte de la mitología de la Cienciología. De hecho, una de las primeras publicaciones de la Cienciología, realizadas hacia 1950, ofreció copias firmadas «encuadernadas en oro y con cerradura» por 1000 dólares (de la época). Tras explicar su peligrosidad, el autor advertía que el libro era «lanzado solo con una declaración jurada para no permitir que otros lectores lo lean. Contiene datos que no se divulgarán durante la estancia del Sr. Hubbard en la tierra.»

A mi me parece una excelente campaña de marketing, cuyo único peligro radicaba en el bolsillo de los incautos que lo compraron ¿vosotros qué opináis?

5. Manuscrito Voynich

Este libro es famoso por estar escrito en una lengua aún desconocida, que desde hace más de un siglo está volviendo loco a historiadores, lingüistas, matemáticos, ingenieros e incluso de astrónomos y botánicos. La Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) intentó descifrar su contenido durante tres décadas y tampoco lo consiguió.

El Manuscrito Voynich es un libro ilustrado con extrañas imágenes tan indescifrables como el texto que las acompaña.  Algunos han llegado a afirmar que no es más que una falsificación antigua y que el texto es un galimatías sin sentido. Sin embargo, el texto cumple la llamada a ley de Zipf, que establece que en todas las lenguas humanas la palabra más frecuente en una gran cantidad de texto aparece el doble de veces que la segunda más frecuente, el triple que la tercera más frecuente, el cuádruple que la cuarta y así sucesivamente. Esto hace pensar que se trata de un lenguaje real y descarta casi completamente que se trate de texto generado al azar.

En 2009 se confirmó gracias a pruebas del carbono 14, el pergamino en el cual está escrito fue fabricado entre 1404 y 1438. Por otra parte, el McCrone Research Institute de Chicago demostró que la tinta fue aplicada no mucho después, confirmando que el manuscrito es un auténtico documento medieval.

De hecho, se atribuye a los primeros propietarios reales del manuscrito la creencia de que su autor fue Roger Bacon (1214-1294), aunque no se ha podido demostrar que esto sea real.

La última teoría que parece ganar fuerza proviene del doctor Gerard Cheshire de la Universidad de Bristol en el Reino Unido que dice haber traducido parte del manuscrito que estaría escrito en proto-romance, el precursor de lenguas usadas hoy en día, como el italiano, el francés, el rumano, el catalán, el gallego, y por supuesto, el español. Incluso se apunta que podría tratarse de una recopilación creada por monjas dominicas para la reina María de Castilla de la corona de Aragón. ¿Misterio resuelto?

6. Codex Gigas, Códice del Diablo o Códice de Satanás

Este antiguo manuscrito medieval se escribió a principios del siglo XII, supuestamente por “Herman, el monje recluso” en el monasterio de Podlažice, república Checa. En su época se le consideraba la octava maravilla del mundo por su colosal tamaño (92 × 50,5 × 22 cm, 624 páginas y 75 kilos de peso).

Es el manuscrito medieval más grande conocido y su contenido es bastante variado y enigmático; una versión de la Biblia, curas medicinales, encantamientos, un calendario, fragmentos de la historia judía e incluso una lista de personas fallecidas.

Existe una terrorífica leyenda sobre sus sus orígenes. Se cuenta que un monje benedictino, condenado a muerte, una noche antes de su sentencia le propuso a sus verdugos crear un libro extenso y glorioso que contuviera la Biblia y todo el conocimiento del mundo, que sirviera así para honrar al monasterio. Prometió, además, culminarlo en una sola noche, para lo cual el monje pidió ayuda al mismísimo Satanás y vendió su alma. El Codex Gigas sería la prueba de que Satanás cumplió su palabra.

Fuera como fuera, se cuenta que, a lo largo de los siglos, el Codex, fue portador de una supuesta maldición que lo llevó a cambiar de «residencia» durante mucho tiempo hasta ser recogido por los invasores al gobierno de Rodolfo II, invasores que provenían de Suecia, y que entregaron el presente a su reina Cristina.

7. El grimorio del Papa Honorio

Su título original es El Gran Grimorio aunque también se le conoce como Evangelio de Satanás (parece que Satanás es todo un escritor). Se trata de uno de los textos más misteriosos y aterradores que existen y se encuentra a buen recaudo en los Archivos Secretos del Vaticano.

Fue descubierto en la tumba del rey Salomón en Jerusalén en 1750 aproximadamente, aunque probablemente fue escrito anteriormente. Su autoría se atribuye a Honorio de Tebas (el papa Honorio III para diversos expertos en ocultismo), y la leyenda cuenta que lo hizo cuando fue poseído por el propio Satanás. Algo que lógicamente la Iglesia desmiente rotundamente.

Uno de los elementos más extraños de este libro, es que utiliza conocimientos muy profundos del cristianismo y los transforma para todo tipo de tradiciones satánicas, de ahí que se creyera que solo un Papa podía tener los conocimientos necesarios para escribirlo.

Gracias a él, se dice que se puede invocar a Satanás en persona y a su Ministro Lucifago Rofocale a través de una Varita Destructora o férula fulminante, instrumento con el que se somete a esta deidad para hacer un trato con ella. El Gran Grimorio contiene a detalle todo lo necesario para hacer conjuros, maldiciones, sanaciones o castigos gracias a la intervención de seres sobrenaturales. Vamos una excelente lectura para la mesilla de noche

8. La clavícula de Salomón

La Clave de Salomón (Pequeña llave de Salomón) es un grimorio atribuido supuestamente al Rey Salomón. Probablemente se remonta al siglo XIV o XV del Renacimiento italiano. Se dice de él que es uno de los grimorios más poderosos de la magia y que hasta la Iglesia católica lo usa para alejar el mal.

El Rey Salomón era un gran conocedor de la magia y del mundo espiritual. En el Antiguo Testamento se cuenta que el mismísimo Arcángel Miguel le habría dado un anillo que le otorgaba el poder de controlar a los demonios. Incluso se narra que e Rey Salomón logró dominar y encerrar a 72 demonios en una vasija de bronce, que selló con símbolos de protección que les prohibía escaparse y atacar a la humanidad.

Por todo esto, “La clavícula de Salomón” sería el grimorio donde el rey guardó todos sus conocimientos arcanos, convirtiéndola en una obra de gran poder espiritual y mágico.

9. Malleus Maleficarum (Martillo de las brujas)

Se trata de un tratado sobre la caza de brujas, publicado en Alemania en 1487 y escrito y compilado por dos monjes dominicos alemanes; Heinrich Kramer y Jacob Sprenger.

Tuvo docenas de ediciones y se difundió ampliamente por toda Europa. Su contenido incitó, en gran medida, el pánico por las brujas y la persecución de las mismas en el Renacimiento. De hecho, la inquisición lo usó como recurso fundamental para argumentar el combate contra la brujería durante tres siglos.

El libro está dividido en tres secciones, cada una de las cuales plantea preguntas específicas y se propone responderlas a través de argumentos contrarios. La Parte I buscaba probar que la brujería o hechicería existe. La Parte II describe las formas de brujería y La Parte III detalla los métodos para detectar, enjuiciar y sentenciar o destruir brujas.

Si medimos la peligrosidad de un libro por el daño causado a los seres humanos por él, desde luego El martillo de las brujas es, sin duda, uno de los libros más peligrosos de la historia, junto con el que viene a continuación y que he dejado para el final por ser probablemente el peor de todos.

10. Los protocolos de los sabios de Sion

Es un libelo antisemita publicado por primera vez en 1902 cuyo objetivo era justificar ideológicamente los linchamientos que sufrían los judíos en la Rusia zarista.

El texto es directamente una falsificación en la que se transcriben unas supuestas reuniones de los «sabios de Sion», en la que estos detallan los planes de una conspiración judeo-masónica, que consistía en el control de la masonería y de los movimientos comunistas, en todas las naciones de la Tierra, y tendría como fin último hacerse con el poder mundial.

En 1921 el diario británico The Times descubrió que se trataba de un torpe plagio de la obra Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, o la política de Maquiavelo en el siglo XIX, de Maurice Joly, en la que se inventaba un complot de Napoleón III para dominar el mundo.

A pesar de esto, el que se tratase de una burda mentira no impidió que la obra se difundiese como la pólvora por Europa. Durante los primeros quince años tras su publicación, tuvo escasa influencia, pero, a partir de 1917, se vendieron millones de ejemplares en más de veinte idiomas.

Los Protocolos pasaron así a ser una parte fundamental de la propaganda nazi, convirtiéndose en lectura obligatoria para los estudiantes alemanes. Sirvieron así de base para justificar el Holocausto o la destrucción del pueblo judío.

Sin duda, desde mi punto de vista, Los protocolos de los sabios, de Sion merecen ampliamente ser considerados el libro mas peligroso de la historia, no sólo por el terrible dolor y destrucción al que contribuyó su difusión, sino porque aún lo sigue haciendo hoy en día. Aunque parezca increíble aún hoy, esta obra resurge periódicamente sobre todo entre movimientos de extrema derecha y las redes islamistas.

Esto nos debería hacer reflexionar, ahora que nos vemos inmersos en un mar de fake news y grupos negacionistas en los medios de comunicación, sobre el daño que puede hacer la mentira y su distribución propagandística descontrolada por el mundo.

Espero que os haya gustado el artículo y os dejo, como siempre con el correspondiente video artículo en el canal de youtube. Dejadme en comentarios vuestras opiniones, suscribiros aquí y al canal, dando a la campanita, y hasta la semana que viene.

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