Cabecera Jack el destripador

Categoría: Opinión Página 19 de 21

images2_thumb13

Cambio climático ¿Sí o No?

La historia de la batalla por el cambio climático es larga y ha pasado por muchas fases. Cuando las primeras voces se alzaron avisando de que el clima de la Tierra empezaba a desequilibrarse por culpa de la acción del hombre, la mayoría de la comunidad científica respondió con la indiferencia o el más absoluto desprecio, tachando a los científicos involucrados de simples alarmistas.

Posteriormente los hechos, que tienen la mala costumbre de ser tozudos, fueron confirmando punto por punto aquellos primeros vaticinios y se pasó a una segunda fase, en la que la comunidad científica empezó a admitir el cambio climático, pero seguía poniendo en duda que la acción del hombre fuese la desencadenante real, además de minimizar la amenaza estableciendo que el cambio era lo suficientemente lento para que el hombre pudiese adaptarse a él sin mayores problemas.

Sin embargo, lo hechos siguieron siendo tozudos, y el cambio climáticos se hizo ya tan evidente (maremotos inéditos, periodos de sequías e inundaciones mayores y más frecuentes, aumento de la potencia de las tormentas, huracanes y ciclones, deshielo acelerado, etc…. ), que la comunidad científica admitió por fin la verdadera gravedad del problema y estableció, por fin, que el factor humano era el desencadenante principal del fenómeno.

A partir de aquí ha empezado una nueva lucha por conseguir que los países comprometiesen los recursos económicos y humanos necesarios para minimizar los efectos negativos de un cambio climático, ya prácticamente imparable, y es aquí donde surge un curiosos fenómeno; aparecen los autoproclamados negacionistas del cambio climático.  Se trata de un grupo heterogéneo de bloggers, periodistas y científicos que que vuelven a defender que no existe el cambio climático. Para ello no dudan en armarse con todo un conjunto de argumentos, muchos de ellos totalmente contradictorios entre sí, que intentan demostrar que lo que estamos viviendo no es más que un ciclo natural más de la naturaleza, como otros ya vividos en el pasado.

Sin entrar en valorar los argumentos científicos, cosa que deben hacer los especialistas y expertos del ramo, sí me gustaría aquí cuestionar qué es realmente lo que persiguen estos grupos negacionistas. Ellos se parapetan en una teoría conspiranoica, que involucra a los estados y científicos en un gran complot pro cambio climático, con el fin de conseguir grandes beneficios a partir de las distintas iniciativas que los países pongan en marcha para combatirlo. Para ello no dudan en recurrir a hablar de la gran fortuna de Al Gore, o incluso a atribuir a los países estar fumigándonos con aerosoles mediante aviones para parar las lluvias y convencernos de que existe un cambio climático.

Sin embargo, la realidad es que donde se están moviendo increíbles montos de dinero es en sufragar a estos movimientos y en comprar a científicos, como quedó al descubierto hace muy poco, en que la compañía Exxon (la petrolera más importante del mundo) fue sorprendida sobornando a los científicos de una Universidad americana para que falsearan sus informes de forma que avalaran la teoría negacionista.

El por qué de este movimiento hay que buscarlo en el mismo tipo de operaciones de desinformación que llevó a cabo la industria del tabaco en Estados Unidos cuando vieron amenazado su negocio. Se trataba de, recurriendo a sobornos y falsos informes de científicos bien pagados, demostrar que el tabaco no era perjudicial para la salud. Ahora se recurre al mismo tipo de tácticas para intentar frenar las iniciativas contra la contaminación por CO2, que pone en claro riesgo las ganancias de grandes multinacionales del sector energético, que son quienes están, a la postre, tras este movimiento, al que se apunta mucha gente bienintencionada, pero completamente engañada por estos modernos estafadores, que no dudan en poner en riesgo el futuro de millones de personas con tal de mantener su nivel de beneficios.

Por último me gustaría dejar un razonamiento que puede ayudar a quienes aún no tenga claro a quién dar la razón en este conflicto. El sistema es muy sencillo, basta con pensar cuáles serán las consecuencias de que cualquiera de las dos teorías fuese falsa y fuese la apoyada por los gobiernos. Si hacemos caso a la teoría del cambio climático, y ponemos en marcha iniciativas costosas para reducir la contaminación por CO2 y en realidad no existe ese cambio climático, lo peor que ocurrirá es que habremos gastado recursos que podríamos haber utilizado en mejores causas, pero tendremos una atmósfera más limpia y respirable para nuestros hijos. Si, por el contrario, hacemos caso a los negacionistas y no tomamos ningún tipo de iniciativa contra el cambio climático y al final nos equivocamos, las consecuencias serán un cambio climático catastrófico, en el que morirán millones de personas y el resto verá drásticamente modificada su forma de vivir.

¿Con que teoría prefieres equivocarte?

world2_thumb

La literatura en Internet: El peligro de la desinformación

Pablo_Neruda

Internet es, sin duda, la gran revolución tecnológica del pasado siglo junto a la televisión pero, aunque nos ha abierto un nuevo mundo de conocimientos y comunicación, también en un campo abonado para la desinformación y el engaño.

En el campo de la literatura, el último episodio de esta batalla por la desinformación ha sido la imparable difusión de un falso poema de Pablo Neruda, titulado Muere lentamente.  El políworld2tico italiano Clemente Mastella, líder de la Unión de Demócratas para Europa, leyó hace un año el poema en el Senado, convencido de estar citando a Neruda y demostrando, así, lo fácil que es caer en este tipo de bulos.

La verdadera autora del poema es una escritora brasileña, Martha Medeiros, autora de numerosos libros y cronista del jornal Zero Hora, de Porto Alegre, donde publicó el poema el 1 de noviembre de 2000 en víspera del Día de Difuntos. También en su libro Non-Stop, Crônicas do Cotidiano, figura el famoso poema. martha_medeiros

A estas alturas es imposible saber de dónde parte la confusión e intentar corregir el problema es tarea de titanes ya que sólo en Google aparece 29.700 entradas que vinculan el poema a Pablo Neruda. Esto nos puede dar una idea de la capacidad de Internet para difundir falsa información junto a la verdadera de forma imparable y explosiva.

Otras atribuciones erróneas a Neruda son los poemas: Queda prohibido, que pertenece realmente a Alfredo Cuervo, escritor y periodista español, y Nunca te quejes, de autor desconocido.

Existe numerosos autores famosos que han recibido también atribuciones falsas como Borges, cuyo texto Instantes, pertenece en realidad a la escritora estadounidense Nadine Stair, o Gabriel García Márquez, al que, en el no va más del despropósito, se le atribuyó La marioneta, un supuesto relato con el que se despedía de sus amigos, tras saber que estaba enfermo de cáncer.

Internet es un gran avance en la comunicación y ha marcado y marcará cómo las generaciones venideras se acercarán a la cultura. Por eso, es tan importante ir mejorando y articulando mecanismos capaces de discernir, de forma rápida y ágil, entre la información falsa y la verdadera que circula por la red.

Publicado Originalmente en: Espaciolibros

20070115010626-libros-thumb_thumb2

Los distintos tipos de Editoriales o el difícil mundo del escritor novel (3ª parte): La Impresión Bajo Demanda

  20070115010626-libros-thumb

Hoy le llega el turno a la opción más moderna de publicación que ha aparecido en los mercados: La Impresión bajo demanda, un moderno sistema de autoedición que abarata enormemente los costes.

Hasta hace pocos años la impresión se realizaba en sistemas de impresión offset, lo que requería siempre que las tiradas fuesen lo más amplias posibles para bajar el precio por unidad. Esto, en el mercado de las editoriales significaba que cualquier impresión inferior a 500 o 1000 ejemplares era prácticamente imposible de realizar por el elevado precio y el poco margen de beneficios que permitía. Sin embargo, la aparición de máquinas de impresión digital (para entendernos, con tecnología similar a las impresoras de inyección convencionales), se tradujo en el abaratamiento de la impresión (a costa de una pequeña pérdida de calidad) y la aparición de la posibilidad de hacer tiradas mucho más pequeñas, incluso de un solo ejemplar, sin disparar el precio exageradamente.

En este panorama, apareció Lulu.com, la que fue la abanderada de este tipo de impresión, hasta la aparición hace muy poco de serios competidores (Bubok, Amazón, etc….). Esta empresa ofrece la posibilidad de imprimir tu propio libro, facilitando herramientas para su publicación, sin coste alguno para el escritor, ya que es el comprador el que paga dichos costes al hacer el pedido. El libro se imprime en el momento en que un lector hace el pedido, de ahí el nombre de impresión bajo demanda. El escritor establece su propio margen de beneficios añadiéndolo al precio de venta (de este margen, Lulú se queda con el 20% siendo el restante 80% para el escritor).

Pero, ¿es oro todo lo que reluce? Pues lamentablemente no. Aunque el sistema es muy sencillo, transaparente y sin apenas costes económicos para el escritor, plantea serios inconvenientes, que están haciendo que su despegue sea más lento de lo que parecía a primera vista:

– Estas editoriales bajo demanda publican absolutamente todo lo que se les envía sin filtro alguno. Esto, que a primera vista es una ventaja, también pude ser un inconveniente ya que la corrección y maquetación corre a cargo exclusivamente del autor. Si se quiere tener acceso a servicios de corrección los costes empiezan a dispararse hasta sus homólogos de impresión convencional.

La calidad de la impresión bajo demanda va aumentando pero aún es inferíor a la impresión offset convencional, sobre todo en obras a todo color con acabados de lujo.

No existe distribución alguna, aunque empresas como Lulú y otras ofrezcan supuestos paquetes de distribución. Lo único que hacen es asignar un ISBN a la obras y mandarla a bases de datos, ignoradas habitualmente por las librerías convencionales. El único mercado para estas obras es Internet, por lo que el escritor debe crear su propia estrategia de marketing en este medio.

– Los precios de venta al público siguen siendo más elevados que los de los libros de editoriales convencionales, lo que unido a que la mayoría de las obras son de autores noveles y desconocidos, hace casi imposible una venta seria a terceros. En definitiva, siendo una alternativa interesante para empezar, la impresión bajo demanda no es de momento la panacea que prometía ser hace unos años.

La abanderada, Lulu.com, acaba de anunciar una subida de precios sin precedentes cercana del 60%, que hace imposible que un escritor espere vender sus libros por este medio. Al parecer, esta empresa ha optado por dirigirse al mercado de autoconsumo, buscando sus ingresos en los autores que publican exclusivamente por la ilusión de ver su obra en papel y vende unos pocos ejemplares a familiares y amigos, despreciando a los autores interesado en empezar auténticas carreras literarias. Un duro golpe para los que esperaban que el mercado de impresión bajo demanda fuese cada vez más competitivo con las editoriales convencionales y terminase por convertirse en una alternativa viable a estas.

Publicado originalmente en: Espaciolibros

20070115010626-libros-thumb_thumb2-1

Los distintos tipos de Editoriales o el difícil mundo del escritor novel (2ª parte): La Autoedición y Coedición

20070115010626-libros-thumb

En nuestro recorrido de las distintas alternativas que el mercado editorial ofrece al escritor novel, hoy le llega el turno a la Autoedición y Coedición.  Cuando la búsqueda de una editorial convencional no da los frutos deseados es habitual que algunos escritores recurran a las editoriales de autoedición. En este tipo de editoriales el autor se autofinancia la publicación de su obra, y la editorial ofrece el respaldo de su nombre y la organización del proceso editorial. En teoría, la editorial realiza un contrato con el escritor que estipula los gastos de la edición y garantiza un número de ejemplares para el escritor. Además se acuerda la forma de distribución y, aquí es donde empiezan realmente los problemas.

Si estás interesado en utilizar esta opción para editar tu obra, lo primero que tienes que hacer es comprobar que los costes no están inflados artificialmente para lucro de la editorial y, a continuación, asegurarte de que la distribución que te ofrezcan sea real (puedes acabar con unos cientos de ejemplares de tu obra en un trastero de casa). La mayoría de las editoriales de autoedición engañan a los escritores, alabando artificialmente la obra (algunas aseguran realizar una selección de las obras a editar, pero no es cierto, publican todo sin atender a su calidad), engordando el precio de la edición y, por último ofertando una distribución de la obra que no llega nunca a producirse. La coedición, no es más que una variante de la autoedición en la que en teoría los gastos se costean a igual parte por la editorial y el escritor. La realidad es que no es más que una excusa propagandística. El coste va a parar en su totalidad al autor. En su amplia mayoría no son más que editoriales de autoedición camufladas.

La autoedición, en definitiva, es una alternativa para publicar una obra que no encuentre su cabida en el circuito editorial convencional, pero es también un terreno abonado para estafadores que se lucran de la ilusión de escritores noveles que están ansioso por ver sus obras publicadas. No por ello debe ser considerada algo denigrante para un escritor, ya que grandes escritores como el propio Gabriel García Márquez, recurrieron a ella para abrirse camino, pero sí requiere de una cuidadosa elección de editorial y de todos los detalles del contrato editorial. En nuestra próxima entrega hablaremos de la opción más moderna de edición: La edición bajo demanda.

Imagen: La piel del tambor

Publicado originalmente en: Espaciolibros

20070115010626-libros_thumb3

Los distintos tipos de Editoriales o el díficil mundo del escritor novel (1ª parte): La Edición Convencional

20070115010626-libros

Si eres escritor novel y acabas de terminar tu primer novela o libro de poesías, por poner un ejemplo, probablemente estarás a punto de lanzarte a la búsqueda de una editorial que aprecie tu talento y se preste a publicar tu obra. Lo que quizá aún no sabes, es que te dispones a entrar en un mundo de medias verdades, mentiras completas y oportunistas que intentarán hacerse con tu dinero jugando con tu ilusión por ver tu obra publicada.

Para intentar facilitarte este difícil trabajo vamos a hacer un pequeño repaso en una serie de post de de las distintas alternativas que el mercado editorial ofrece al escritor novel. Hoy empezaremos con la Edición Convencional. Las editoriales tradicionales son sin duda el paraíso buscado por todo escritor. Si una de estas editoriales apuesta por la obra del escritor, ofrecerá a éste un contrato en el que se hará cargo de todos los gastos de edición. Este contrato normalmente contempla un número considerable de copias (de 2000 a 20000 normalmente) de la obra y toda una campaña de promoción y distribución a servicio del escritor. por no hablar de un suculento adelanto sobre las ganancias.

Aunque el porcentaje de ganancias para el autor por ejemplar puede no ser muy elevado (ronda el 10% sobre el precio de venta), no te engañes, hoy por hoy esta sigue siendo la mejor opción para cualquier escritor. El gran problema es que es prácticamente imposible que una editorial convencional apueste por une escritor novel. De hecho, la mayoría de editoriales ni siquiera contemplan esta posibilidad.

En todo caso, el procedimiento a seguir es sencillo, hazte con una lista de editoriales relacionadas con el tema o género literario de tu obra y comienza a enviar ejemplares. Las editoriales se toman con mucha calma la respuesta y no es difícil que se demore más de tres meses. No te desanimes por las cartas de negativa, lo más probable es que ni siquiera lean tu obra por falta de tiempo o porque simplemente no les interesen los autores noveles. Hoy en día hay bastantes editoriales que admiten originales por Internet, lo que abaratará bastante los gastos.

Otra forma de acceder a las editoriales convencionales es mediante agentes literarios. Si les interesas, se quedarán con una parte de tus beneficios, pero serán mucho más efectivos en la búsqueda de editoriales. Para contactar con ellos sigue el mismo procedimiento, busca los agentes más adecuados a tus obras y líate a enviar ejemplares (no te olvides nunca, antes de enviara a nadie un ejemplar de tu obra, de registrarla en el Registro de la Propiedad Intelectual, no te imaginas la de parásitos que pueden intentar hacerse con tu trabajo)

Como verás esta opción conlleva grandes gastos y muchísimo tiempo y paciencia y lo peor de todo es que en la mayoría de los casos será completamente infructuosa. De todas formas, inténtalo como primera opción, aunque es difícil, puedes ser el próximo Dan Brown. Y, sobre todo, nunca te desanimes por las negativas. Muchos de los grandes escritores de la actualidad sufrieron años de rechazos antes de publicar sus obras.

En la próxima entrega hablaremos de las editoriales de autoedición y coedición.

Imagen: La piel del tambor

Publicado originalmente en Espacio Libros

Página 19 de 21

Funciona con WordPress & Tema de Anders Norén