Cabecera Jack el destripador

Categoría: Literatura Página 20 de 41

A veces la buena literatura puede resultar profética

Cuantro anillos de plata
Los cuatro anillos de plata encontrados

Hoy me he encontrado en la prensa con una noticia, que ha venido a recordarme como a veces la buena literatura puede resultar profética, y que quiero comentaros .

Varias diarios nacionales destacaban la aparición de cuatro legendarios anillos de plata, cargados de tradición, mientras se realizaban unos trabajos de restauración en el Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil. Un conjunto monasterial en desuso situado en el municipio orensano de Nogueira de Ramuin, marcado por la leyenda de nueve obispos hacedores de milagros.

La leyenda cuenta que estos obispos, considerados santos, tenían supuestos poderes milagrosos de curación, que ejercían mediante sus anillos mágicos. Y ha sido al restaurar los restos de estos santos, cuando se ha localizado una urna en un relicario. Dentro de un compartimento se encontraban los cuatro anillos guardados en una bolsa de seda, bordada con hilos de oro. Junto a la bolsa se encontraban unos documentos y una etiqueta que rezaba:

 «Estos cuatro anillos son de los que quedaron de los nueve Santos Obispos. Son los que han quedado. Los demás desaparecieron. Por ellos se pasa agua para los enfermos y sanan muchos.»

Lo interesante de la noticia es que se da la curiosa circunstancia de que la escritora María Oruña publicaba, en agosto de este mismo año, su novela «El bosque de los cuatro vientos». Una obra que ha tenido una excelente acogida y cuyo protagonista se adentraba en la búsqueda de estos cuatro anillos, justo en el lugar donde ahora han sido encontrados.

El bosque de los cuatro vientos de María Ortuña
El bosque de los cuatro vientos de María Ortuña

Los medios, como era previsible, han destacado de inmediato esta increíble coincidencia, pero dejadme que os diga que esa idea está completamente equivocada. Para los que nos hemos adentrado en la escritura de novelas con un trasfondo histórico, esta circunstancia no es más que la demostración de un trabajo bien hecho de documentación. Un trabajo que, aunque reconozco que aún no he leído la obra (error que solucionaré en breve), estoy seguro que nace de un conocimiento profundo y un auténtico compromiso con su obra por parte de su autora María Ortuña.

Quizá ahora comprendáis por qué entre los «10 consejos para escribir tu propio libro que nadie te ha dado antes«, os decía en el punto 3, lo importante de la documentación y en el 4, que teníais que obsesionaros con vuestra propia obra. Ambos puntos pueden resumirse en uno sólo, que estoy seguro que Maria Ortuña comprende muy bien: «auténtico compromiso con tu obra«. Sólo de esta manera a veces la buena literatura puede resultar profética.

10 consejos para escribir tu propio libro que nadie te ha dado antes

10 consejos para escribir tu propio libro que nadie te ha dado antes

Con estos 10 consejos para escribir tu propio libro que nadie te ha dado antes quiero empezar una serie de artículos que os ayuden a explotar vuestra propia vena creativa. Unos artículos concebidos para que no os dejéis amilanar por todos esos vampiros emocionales que os repetirán hasta la saciedad que no podéis escribir porque no tenéis suficiente talento.

Espero contribuir con estos 10 consejos para escribir, a que os lancéis a la dura arena de la hoja en blanco sin complejos. Sólo me queda comentaros que, aunque están concebidos desde el punto de vista de la escritura de ficción, podéis aplicarlos con pocas modificaciones a todo tipo de obras.

Pluma escribiendo

Vamos a ello:

  1. Apuesta por tus ideas.
    Lo más difícil para un escritor en siempre concebir la idea de lo que quieres escribir. En este punto te aconsejo no dejarte llevar por las tendencias o modas. Si una idea te parece interesante, no lo dudes, desarróllala, aunque no se trate de una idea líder en tendencias en tus redes sociales. Los gustos, tendencias y modas son variables y, si intentas amoldarte a ellos sin convencimiento, serás zarandeado como una hoja al viento.
  2. Escribe lo que te gustaría leer.
    Como ayuda para concebir la historia que quieres relatar, piensa en aquello que te gustaría leer. No sólo eres el autor de tu obra, también su primer lector.  No lo olvides nunca.
  3. Obsesiónate.
    Normalmente la obsesión no es algo demasiado recomendable, pero cuando concibes una trama, si no te sumerges en ella completamente, no serás capaz de hacer que tus lectores lo hagan. Vive tu propia historia mientras la escribes.
  4. Documéntate.
    Por mucho que conozcas un tema o determinadas situaciones, no eres un genio. Asume que hay muchas cosas que no sabes. Cuanto más te documente más auténtica y real será tu obra.
  5. Lee.
    Puede parecer un consejo extraño, pero por experiencia se que, el centrarse en escribir una obra, puede hacer que descuidemos nuestras lecturas habituales. Esto es un terrible error. Más allá de todos los cursos de literatura que hagas, leer es lo que de verdad te enseñará a escribir. No descuides la lectura.
  6. Copia.
    Escribir no es hacer un examen. Copiar está permitido y, por supuesto, no me refiero a que plagies la obra de otro escritor. Me refiero a que no deben dolerte prendas en copiar cómo otros autores resuelven los problemas a los que te enfrentarás durante la escritura de tu obra.  ¿Cómo estructurar un diálogo complejo? ¿Cómo caracterizar un personaje secundario? ¿Cómo describir una localización? Te surgirán preguntas que puedes solucionar leyendo y copiando las soluciones que otros autores han dado antes que tú a los mismos problemas.
  7. Esquematiza sin abusar.
    Utiliza esquemas para organizar tus ideas. Aunque el ordenador es el mejor aliado actual de un escritor, el boli y el papel siguen siendo imprescindibles. Realiza esquemas de la trama, de los personajes, de las localizaciones y de todo aquello que creas necesitar. Eso sí, tampoco intentes esquematizar toda la obra, deja que tu imaginación vuele durante la escritura y no dudes en incumplir tus propios esquemas, si la historia te lo pide.
  8. Da libertad a tu historia.
    Abundando en el punto anterior, te darás cuenta de que llega un momento durante la realización de tu obra en que ésta toma vida propia. Sobre todo, si se trata de un relato largo o una novela, empezarás a tener la sensación de ser un espectador más de la historia. Los personajes empezarán a demandar comportamientos e incluso se provocarán situaciones que no había previsto en tu idea inicial. Deja que los personajes vivan por sí mismos, aunque, por supuesto, no pierdas el control de tu historia.
  9. No seas tu propio crítico literario.
    Durante le escritura de tu obra, la leerás una y mil veces corrigiéndola e intentando mejorarla. Sin embargo, no debes ser demasiado duro contigo mismo. Corres el riesgo de desanimarte porque creas que no lo estás haciendo lo suficientemente bien. Deja que otros hagan de críticos literarios, tú solo escribe y hazlo lo mejor posible. Poco a poco irás mejorando y te sorprenderás del resultado.
  10. Termina lo que empiezas.
    De todos mis consejos quizá éste sea el más importante. Cuando uno empieza a escribir es normal comenzar mil relatos, para abandonarlos sin llegar a pasar de unas pocas páginas de escritura. Esto pasa porque no confiamos en nuestras propias capacidades y la inseguridad nos vence. Si tienes una idea, llévala hasta el final. Termina tus relatos, aunque no te satisfaga del todo el resultado. No sabes lo valioso que puede ser con el tiempo repasar esos relatos iniciales y ver tu propio progreso. Además, igual entre esas ideas que descartaste, con el tiempo encuentres una gran obra esperando a que la escribas.

Con esto es suficiente por hoy, pero prometo volver asiduamente con más artículos, para que tengáis cada vez más recursos para lanzaros al mundo de la escritura.

El Perdón de J.C.Boíza

«El perdón», un relato de J. C. Boíza

Hoy os traigo uno de mis relatos cortos aparecido originalmente en mi obra «Historias en el Límite I». Espero que os haga pasar un rato entretenido y lleno de misterio.


Lo que a continuación voy a relatar es uno de los casos más perturbadores a los que he tenido la desgracia de enfrentarme en mi carrera policial. Se trata de una reconstrucción realizada a partir del material informático encontrado en el lugar de los hechos. La naturaleza de los sucesos narrados es tan extraña que me atrevo a recomendar al lector que, si tiene aprecio a su propia cordura, lo considere una mera ficción surgida de mi imaginación.


John Voight llevaba más de una hora enfrascado en uno de los múltiples chats que visitaba frecuentemente. A pesar de haber conseguido entablar conversación con algunas candidatas prometedoras, ninguna había captado su interés lo suficiente. Aunque su hambre era voraz y había pasado ya demasiado tiempo desde que lo saciase por última vez, decidió abandonar la búsqueda.

Estaba a punto de apagar el ordenador, cuando una ventana se abrió en el escritorio; era una solicitud de conversación privada. A pesar de que el mensaje era corto y sencillo, le provocó un escalofrío de inmediato.

God> Hola John.

Quién estuviese al otro lado de la línea, conocía su nombre real, a pesar de que estaba seguro de haber cubierto sus huellas de forma absolutamente perfecta. Pensó en apagar el equipo e ignorar el mensaje, pero luego se dijo a si mismo que era mejor intentar averiguar quién se escondía tras aquel prepotente apodo.

RedRoom> Te equivocas, no me llamo John, ¿quién eres tú?

God> Dios.

RedRoom> ¿Estás diciendo que eres Dios?

God> ¿No crees que lo sea?

RedRoom> Ni por un momento.

God> ¿Y cómo puedo saber quién eres, John?

RedRoom> No sé por qué piensas que me llamo así, pero te repito que te equivocas.

God> El único que se equivoca eres tú, John. Soy Dios y lo sé todo sobre ti.

Voight sintió como las manos le comenzaban a sudar, mientras miraba con incredulidad la pantalla. Volvió a pensar en apagar el equipo, pero luego tecleó, furioso, una nueva respuesta.

RedRoom> ¡No sabes nada de mí!

God> Sé la angustia que sentías cuando tu padre te castigaba. Sé cómo te encerraba en el sótano maloliente de tu casa en Brooklyn, rodeado de ratas y cucarachas, y cómo tu angustia y dolor se transformaba en rabia y amargura. Sé como pagabas tu odio con los pequeños roedores, que aprendiste a coger con tus manos y estrangular lentamente, y sé cómo, sentir su frágil vida escaparse entre tus dedos, te causaba un gran alivio y placer.

Voight retrocedió asustado en su silla. Intentó aclarar su mente y comprender cómo alguien podía conocer detalles tan íntimos de su vida. Una idea empezó a abrirse camino en su mente: tenía que tratarse de la policía. Seguramente al final habían descubierto su identidad y se habían infiltrado en los chats para buscarle. Probablemente sólo sospechaban e intentaban que él mismo se traicionase, utilizando datos biográficos deducidos a partir de su historial. Pero no lo iban a conseguir. Él siempre había ido un paso por delante de ellos y seguiría haciéndolo porque era más listo e inteligente de lo que ningún policía llegaría a ser jamás. Si querían jugar al gato y al ratón, jugaría…

RedRoom> Una historia interesante pero no tiene nada que ver conmigo. Para ser Dios estás muy confundido; te aseguro que tuve una infancia muy feliz.

God> ¿Feliz? ¿Eras feliz, John, cuando tu madre murió con el cuello cortado por tu padre medio borracho? Sólo tenías ocho años y viste como su sangre salía a borbotones mientras sus ojos perdían su luz hasta fundirse en la negrura. Ella fue la primera mujer que viste morir… ¡Y te gustó!

RedRoom> Creo que el que disfruta eres tú diciendo estas barbaridades. Algo paradójico para alguien que dice ser Dios ¿no?

God> Sé que piensas que soy un policía, John, pero no intento meterte en la cárcel. Lo único que pretendo es demostrarte la verdad de mis palabras. Dime, ¿podría un policía saber lo que guardas en la nevera escondida de tu sótano?

Voight se estremeció, levantándose de su silla con frustración. Era imposible que lo supiera, ningún policía podía saber algo así ni deducirlo de un simple expediente. Empezó a andar nervioso de un lado a otro de la pequeña habitación, incapaz de decidir qué hacer. En un arranque de desesperación tiró del cable de alimentación del ordenador desconectándolo. El monitor se apagó con un chasquido pero, sólo unos pocos segundos después, volvió a encenderse mostrando en la pantalla una nueva frase.

God> Huir no es una opción, John. No puedes huir de Dios. Vuelve a sentarte y deja que te explique lo que quiero de ti.

Voight no podía dar crédito a lo que estaba pasando. Su ordenador estaba funcionando a pesar de estar desenchufado y aquel demonio parecía saberlo todo sobre él e incluso parecía leer sus pensamientos. La única explicación es que alguien que se había infiltrado en su casa descubriéndolo todo. Seguramente había manipulado su instalación e incluso le había colocado dispositivos espía por todo el piso; por eso conocía sus movimientos y reacciones. Pero no podía ser un policía porque, si fuese así, ya estaría en la cárcel esperando una sentencia de muerte. Puede que intentase hacerle algún tipo de chantaje.

RedRoom> ¿Qué quieres de mi exactamente?

God> Lo que quiero es ofrecerte mi perdón, John, y lo único que te pido a cambio es que me expliques por qué lo has hecho, sólo eso.

Voight deslizó el ratón con cuidado por la pantalla hasta encontrar un programa rastreador, capaz de devolverle en unos segundos la dirección IP y la localización geográfica de su interlocutor con gran precisión.

RedRoom> Si quieres saber el por qué, te lo diré. Lo hice porque era la mejor manera de demostrarle al mundo mi valía y mi superioridad. Cometí las peores atrocidades que fui capaz de imaginar porque quería comprobar si el mundo sería capaz de descubrirme y, … ¿sabes qué? No lo fue. Ni siquiera cuando empecé a mandar mensajes y a dejar algunas pistas, los mejores sabuesos del cuerpo de policía fueron capaces de encontrarme. Y eso es porque soy mucho más inteligente y tengo la fuerza y capacidad que ellos no tendrán nunca.

En la pantalla, el programa rastreador se obstinaba en devolver una y otra vez el mismo mensaje: Reintentando…

God>  ¿Qué sentías al hacerlo, John?

RedRoom> Poder y control. Ver, como sus ojos reflejaban un miedo atroz ante mi mera visión, mientras las tenía encerradas, y cómo suplicaban mi perdón, como lo hubiesen hecho ante la cólera del mismo demonio, me proporcionaba el mayor placer que puedas imaginar. Soy peor que el propio Satanás, controlé su vida y administré su muerte y nadie pudo impedírmelo. Dime, tú, que dices ser Dios, ¿me darás ahora tu perdón?

God> ¡Claro! Es más, te daré tu recompensa porque tenías razón.

Voight miró con perplejidad el monitor. El rastreador seguía sin devolver ningún dato útil.

RedRoom> ¡Razón!… ¿En qué?

God> En que no soy Dios.

Un calor insoportable empezó a invadir el cuerpo de Voight, comenzando en medio del tórax y extendiéndose rápidamente al resto de su cuerpo. Chilló con fuerza y desesperación, mientras sentía su cuerpo consumirse por las llamas. En su agonía pudo distinguir una risa lejana y una última frase llegó a su mente “No me gusta que se comparen conmigo”.


John Voight fue conocido en los medios como “El Degollador”. Durante un periplo de diez años se especializó en secuestrar, violar, torturar y degollar, finalmente, a más de veinte mujeres, entre los dieciséis y los treinta y dos años de edad. Solía captar a sus víctimas mediante Internet para luego ganarse su confianza y secuestrarlas. Fue encontrado muerto, víctima de un incendio, del que no trascendieron detalles a la opinión pública.

Lo que no se contó es que Voight apareció consumido completamente por las llamas, de tal forma que sólo su dentadura y sus pies permanecieron intactos. El resto del cuerpo se carbonizó en su totalidad, sin que, paradójicamente, nada del mobiliario sufriese daño alguno. Ni siquiera la silla en la que se encontraba sentado mostraba rastros de quemaduras, tan sólo se encontró el montón de cenizas en que el cuerpo se había convertido.

En un frigorífico oculto en el sótano se encontró una macabra colección de globos oculares perfectamente conservados, que había extraído cuidadosamente a sus víctimas. Sin embargo, lo más asombroso fue que, la primera persona en encontrar el cuerpo, un vecino que acudió alentado por los gritos, aseguró que el monitor del ordenador aún permanecía encendido cuando llegó, a pesar de que el cable de alimentación se encontraba desconectado. Además, dijo recordar perfectamente que en la pantalla se mostraba el siguiente mensaje:

Localización: Desconocida – IP: 6.6.6

FIN

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El Día del Libro 2020, en confinamiento.

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El Día del Libro 2020

Hoy celebramos, el Día del Libro 2020, aunque lamentablemente  en confinamiento.  De entrada, pueda pensarse que éstas no son las condiciones ideales, lo cierto es que la literatura es una puerta abierta a otros mundos.

¿Puede haber una manera mejor de olvidar, nuestro circunstancial encierro en casa, que leer un buen libro?

El Día del Libro se celebra desde 1988, en que fue promovido por la UNESCO. Se escogió el 23 de abril porque coincide que este día murieron, algunos de los escritores más importantes de todos los tiempos como: Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Inca Garcilaso de la Vega, William Wordsworth o Josep Pla. Y nacieron otros grandes autores como Manuel Mejía Vallejo o Maurice Druon, entre otros.

En España se empezó a celebrar en 1926 gracias a un Real Decreto dictado por Alfonso XII, que establecía oficialmente la «Fiesta del Libro Español».

Personalmente lo celebraré como siempre leyendo y escribiendo, como no puede ser de otra manera. Y como regalo os dejo un pequeño relato, que escribí hace ya un tiempo, adaptado para la ocasión:

Un tuerto y un cojo se encuentran en una librería de viejo de un lugar indeterminado de Madrid. El frio arrecia en el exterior y el olor a polvo añejo y papel gastado inunda las innumerables estanterías del solitario establecimiento, mientras un cansino villancico entona repetitivamente su tintineante melodía.

EL TUERTO Y EL COJO, EL DIA DEL LIBRO 2020
(POR WHATSAPP)

EL TUERTO: ¿Cómo andas con esto del confinamiento?

EL COJO: Pues ya ves, buscando lectura para el Dia del Libro.

EL TUERTO: Sabía que te vería por aquí, ¿Qué libro andas buscando este año?

 EL COJO:  No lo tengo muy claro, ¿y tú? ¿Le has echado el ojo a alguno?

EL TUERTO: La verdad es que no, aún ando un poco despistado. Este año se han publicado cosas muy interesantes y no sé por qué decidirme.

EL COJO: Eso me pasa a mí, que no quiero meter la pata.

EL TUERTO: Igual hay que volver la vista atrás y recuperar los clásicos de toda la vida. Me apetece volver a poner la vista encima de Dickens y su Cuento de Navidad o volver a leer El Cascanueces de Hoffman o Los Cuentos de Andersen.

EL COJO: Creo que tienes razón. ¡Hay que andar con pies de plomo! Hay demasiado bestseller con exceso de promoción por algunos anaqueles.

EL TUERTO: La industria de la literatura está ciega. Promociona obras insulsas y deja pasar a su lado obras de grandes autores, que por desconocidos nadie apuesta por ellos.

EL COJO: De todas formas deberías echar un vistazo a algunas de las obras publicadas este año como La madre de Frankenstein de Almudena Grandes, A corazon abierto de Elvira Lindo o Los Asquerosos de Santiago Lorente.

EL TUERTO: Puede que lleves razón, pero aún sigo sin verlo claro.

EL COJO: ¡Anda!… Este libro no le conocía.

EL TUERTO: A ver…

EL COJO: Es gratis en Amazon hoy y mañana y se titula Sabor a tierra, creo que es lo que andaba buscando. ¿Tú cómo lo ves?

EL TUERTO: Creo que no andas desencaminado. Tiene buena pinta..

EL COJO: Por fin una obra con los dos pies en el suelo, creo que me la llevaré.

 EL TUERTO: Me has abierto los ojos, yo también me la llevaré.

 EL COJO: ¡Nos vemos el año que viene!.

EL TUERTO: ¡Anda con Dios!

Espero que no os moleste la sutil publicidad a mi novela: «Sabor a tierra«. Casi no se ha notado. Aprovechad que sólo quedan dos días más para que podías descubrir gratis… la verdad enterrada bajo un puñado de tierra manchada de sangre.

DESCARGAR AQUI

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QUEDAOS EN CASA A LEER GRATIS «SABOR A TIERRA»

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Quedaos a leer en casa gratis «Sabor a tierra»

Quedaos en casa a leer gratis «Sabor a tierra» es mi nuevo consejo de esta semana. Por fin he conseguido pasar la edición de mi última novela de acen editorial a Amazon, y ahora puedo ofrecérosla de forma totalmente gratuita, durante toda la semana que viene.

De esta forma, he completado la puesta a vuestro alcance de todas mis obras en formato electrónico, en la esperanza de que os ayuden a pasar mejor estos momentos de confinamiento.

Aprovecho para dar las gracias a todos los que ya os habéis descargado mis libros, por la excelente acogida que está teniendo esta iniciativa. Gracias de verdad y espero vuestros comentarios sinceros sobre mis obras.

A continuación, os dejo el enlace de descarga y las fechas en que estará disponible:


Sabor a tierra

Sabor_a_tierra
Sabor a tierra
La verdad se encuentra enterrada bajo un puñado de tierra manchada de sangre…

(Del 20 de abril al 24 de abril)

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Podéis encontrar más información sobre la obra aquí

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